MI PRIMER POST DEL AÑO


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Escribo esto que es el primer post del año, con la esperanza de que cada letra traiga detrás palabras que construyan un mundo mejor. Porque eso es un post: una sucesión de letras que al ser leídas forman las palabras que nos unen y estaríamos mejor en un mundo que, al mirar atrás, sepamos que ha cambiado para bien.

Esta es una mirada doble, por un lado agradecida debido a lo bueno que pasó y avergonzada porque no hicimos lo suficiente: siempre pudimos hacer más.

Ahora se nos presenta este año que estrenamos y las buenas intenciones tienen que convertirse en actos que valgan la pena. Sería triste que el 2013 fuese un año más en nuestras vidas y que su paso no estuviera marcado por hitos positivos que nosotros mismos pusimos.

Es una verdadera oportunidad: ¡todo un año para hacer lo que siempre debimos y fuimos postergando! Un año completo a nuestra disposición para hacer de él, el mejor año de nuestras vidas. ¿Nos atreveremos?

41 AÑOS


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Se lee rápido, se pasan volando y sin embargo están llenos de instantes hermosos y de eso que se llama construir una vida. Cada día que ha pasado es uno más en los que la esperanza nos ha hecho avanzar, abriendo camino siempre, aún por territorios inexplorados. Esperanza de lograr, alegría de conseguir y compartir. Esperanza de ser y convertir el dos en uno solo para despertar cada mañana a la felicidad y agradecer el día por las noches.

Prolongación de vida en hijas y nietos que van ampliando el sendero por el que caminamos cogidos de la mano, confiando en la guía del que hizo todas las cosas.

Ha cambiado todo y nada cambió, porque creció la alegría y seguimos con la misma ilusión.

 

EL PERÚ A SUS PIES


Paolo Guerrero anotó los dos goles del Corinthians en el Mundial de Clubes. (SporTV News).

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El gol de Paolo Guerrero, a pesar de haber sido de cabeza, ha puesto al país a sus pies. Esto está bien porque en un tiempo en que son necesarias las victorias, el triunfo solitario de un futbolista peruano en tierra extranjera en el “deporte de las masas” hace que cada uno se sienta orgulloso. Lo que, en contraste, me parece necesitaban los hombres y mujeres de esta tierra que día a día están construyendo país en silencio, no es posible que no sean tenidos en cuenta sino que se los hostigue porque tratan de sacar la cabeza.

Guerrero es el sueño hecho realidad, que corre, mete goles y es exitoso. Es lo que todo peruano quiere ser y, en muchos casos, trabaja para ello.

Pero lo que se ve es el éxito nada más y no todo el camino recorrido. Las dificultades superadas y el tiempo de ir escalando pacientemente posiciones a costa de esfuerzo y muchas incomprensiones no se vislumbran en el momento de los flashes. El azar no tiene que ver en esto, sino las ganas y la decisión de llegar. Y eso, inmediatistas, es lo que no alcanzamos a entender. Queremos la gloria fácil, el dinero rápido y los honores, aunque sean “bamba”, vistosos.

No queremos caminar el sendero sino volar, con la esperanza que un buen viento sirva para que esas alas imaginarias nos lleven a un lugar que en realidad solo se alcanza con paciencia y tesón, a pie nomás.

Quienes se “cuelgan del saco” de Guerrero, lo único que hacen es mostrar a los demás su poca vergüenza y miseria espiritual: son porque él es.

Hay diferencia entre mostrarlo como un ejemplo y subirse a la volada al carro ganador pretendiendo ser lo que no se es.

Regreso al peruano diario que no sabe de vítores ni de titulares encomiásticos, pero que tercamente cree en lo que hace, tratando de surgir. Necesita ejemplos como los de Guerrero que le digan: “¡Yo pude y tú también puedes, sigue así!”, para no flaquear, para no cejar en los intentos. Paolo Guerrero es solo uno; guerreros hay montones que están haciendo un Perú casi sin darse cuenta. Y sin aplausos.

NOS REUNIMOS CINCO


Ayer he pasado todo el día con amigos de mi infancia y las conversaciones han ido de los recuerdos de instantes y personas, a temas de actualidad: la política y la “real”.

Es curioso cómo los años borran las diferencias, acentúan las opiniones y nos regalan un mirar que cuenta con la acumulación de las experiencias que cada uno ha tenido.

Hemos sido cinco visiones que en la mayoría de los casos coincidió a pesar de que no las compartimos entre nosotros seguidamente. Debe ser que la formación inicial ha sido tan resistente que han pasado los años y nos encontramos con unas opiniones coincidentes. Cada uno ha caminado su camino, ha hecho lo que la vida le permitió y ahora, cuando ya el tiempo ha pasado, pensamos igual, no por monotonía o por la flojera de disentir y las ganas de no discutir, sino porque en lo fundamental estamos de acuerdo.

Hemos estado lejos del ruido de la ciudad y las risas han sido las mismas de nuestra infancia. Las bromas que las han producido tenían un no sé qué de nostalgia y el calor de un  cariño fraterno hizo que pudiéramos viajar juntos al pasado común de nuestra años primeros y juventud.

Es bueno este imprevisto ejercicio de memoria y afecto que nos renovó a todos: los cinco sonreíamos al irnos despidiendo uno por uno, sabiendo que la esperanza se mantiene.

LA SATISFACCIÓN DE GANAR


 

 

Perú campeón sudamericano en vóley de menores: un triunfo, la consecuencia de entrega, decisión, coraje y hacerlo bien.

Es una satisfacción que recorre el Perú. La sensación, confirmada de haber ganado algo, de compartir un momento de triunfo. Gracias a las chicas y a su entrenadora podemos sentir, que como nación- grupo humano-se ha conseguido algo de valor. Esto debe alentarnos a todos a seguir adelante y esforzarnos por cumplir nuestras metas. Los millones de metas personales que el Perú representa. La gran meta colectiva de ser.

Este es un signo para un país necesitado de afirmación y triunfos que viene bregando contra la noche oscura del terror y la corrupción. Un buen signo, porque hace público que el esfuerzo logra alcanzar cimas y que nada positivo se consigue sin trabajo.

El aplauso general a las “matadorcitas” y a su corajuda entrenadora es un reconocimiento que significa que sí podemos, que la cooperación rinde frutos, que es cuestión de proponerse algo y “entrenar” hasta el cansancio para conseguirlo.

Nada es fácil y lo demuestra Natalia Málaga que a punta de trabajo, fe y compromiso nos devuelve la esperanza de ser mejores. ¡Gracias, carajo!

ZOOTEMA


 

 

Ayer fue el “Día de los animales”, es decir era el “día” de Pierce, nuestra gata, pero creí que más importante en ese momento que escribir sobre ella, por ejemplo, lo era decir lo que pensaba y pienso sobre la hasta ahora fallida mudanza de los “comerciantes” de “La Parada”. Lo hice y hoy sí, voy a escribir sobre animales.

En realidad los gatos más que un “día” especial, son dueños del calendario y lo celebran a diario. Pierce ya tiene nueve años viviendo con nosotros (según dicen tiene 55 años humanos); llegó chiquita, flaca, orejuda y con una cola larga, cuando tenía quince días.

Se la regalaron a mi hija Paloma que explicó al animalito, diciendo “Mami, es feíta, pero estaba en una esquinita en una jaula y nadie se la hubiera querido llevar. Yo me la traje… ¡Aquí está!”. Cuidados, visitas al veterinario y tiempo después, Pierce, que así la llamó, era una gata blanca, que maullaba muy poquito por tener un problema en las cuerdas vocales, se perseguía la larga cola y se metía en cuanta bolsa, caja o cajón de ropa abierto hubiera.

Curiosa como todo gato, acechaba hasta a las polillas, jugaba con chapitas y liguitas y hacía malabares en el filo de los muebles. Una vez se perdió y estuvo una semana fuera, pero sobre eso ya escribí antes en el blog. Me da la impresión que, curada por su “aventura”  se decidió por la seguridad de la casa y su pitanza diaria.

Nos acompaña durmiendo a los pies de la cama, reclama que se la acompañe un ratito mientras come y se acomoda placenteramente sobre las piernas de cualquier visita a la que le gusten los gatos, la acepte y acaricie. Si salimos, nos espera y al llegar está detrás de la puerta dándonos la bienvenida con suaves cabezazos.

Sigue tratando de meterse en las bolsas y revisa una por una las que llegan del mercado, supongo que con la esperanza de que haya algo para ella. Una sola vez, por maniática, se hizo una herida en la cola que requirió cura de veterinario: de tanto perseguírsela, cuando la “alcanzaba”, la mordía, pero siempre en el mismo lugar. La curaron y tenía media cola de color violeta, por el remedio: Se la miraba extrañada o extasiada, no lo sé. Nos dijeron que era “stress”, pero yo creo que consideraba a su cola como un cuerpo móvil, extraño,externo y trataba de “atraparla”. Jugaba, pues. Hasta que se hizo una herida. Ahora trata de “atrapar” su cola y la mira fijamente: de pronto la mueve y persigue. Supongo que se cansa, porque se detiene. Boba no es porque no volvió a hacerse una herida.

Podría escribir mucho sobre Pierce, que está “desgatada” desde chica y no tendrá descendencia, pero justo ayer nos enteramos que Nora, nuestra prima, había tenido que hacer “dormir” a Milonga, su gata, que tenía un problema irreversible al colon. Se fue Milonga compañera y amiga que como Nora decía, gustaba de “leer” con ella libros de autores japoneses. Estoy seguro que detrás de cualquier recodo estará esperándola porque solo se adelantó tratando de satisfacer su curiosidad por lo que hay más allá.

Pienso que los animales guardan muchas sorpresas para nuestra especie y tal vez, algún día, nos demos cuenta que cuando se le insulta a alguien diciéndole “¡Animal!”, en realidad se le está diciendo un piropo.