LA DIABETES NO ES UN BICHO


cigarra

Hace años una película argentina titulada “La cigarra no es un bicho”, divertía desde las pantallas de cine, contando las “aventuras” que ocurrían en un motel llamado “La Cigarra”.  Habría que advertirle a la presidenta de ese país que la diabetes no es unimalito ni una “enfermedad de ricos” como hace una semana dijo.

Es que cuando un discurso populista sigue los cauces desatados del verbo, se dice cualquier cosa. Y a veces, “cualquier cosa” es un error al que se suma un tufo de desprecio. Está bien que a Cristina Fernández no le gusten los ricos, pero no tiene que marcarlos con una enfermedad y tampoco decir que de pronto si se es pobre no se tiene diabetes.  ¿Un error? ¡Por supuesto y afrentoso por donde se le mire! No puede ser que alguien con carrera, recorrido político y dos dedos de frente diga algo así.

Es que en la vorágine de las palabras se dice lo indecible.

Se quejan los diabéticos pobres  porque ven a su mal “elitizado” y de seguro los ricos deberían quejarse pues las declaraciones los ponen como grupo de riesgo. Los pobres-pobres no tienen de qué quejarse según eso, porque basta con serlo para que la diabetes no los mire.

Tal vez en otros sitios es distinto, pero yo no soy argentino, no soy rico y tengo diabetes. Y la diabetes que nunca discrimina, si no se trata… ¡Mata!