LA COMBI


Imagen:  angustiodelacalle.files.wordpress.com/

Todos los que anoche vieron el programa de Jaime Bayly en  canal 2  TV, fueron testigos de -para mi- uno de los jemplos más claros y didácticos que se han ofrecido en un medio de comunicación.

“La combi” ha logrado dejar en claro apetitos y trasfondos que estuvieron olvidados o pasaron desapercibidos. Seguramente mucho se debe estar escribiendo sobre este tema y ello abona en popularidad para Jaime y su cacareado proyecto presidencial.

Con la sorna que le caracteriza, Bayly destruyó minuciosamente a José Barba, desnudándolo con citas, bromas, recuerdos, marchas y contramarchas. Asistimos al apedreamiento de un personaje cuyo techo de vidrio lo hace peligrosamente débil, aunque su segura tranquilidad haga presagiar una impermeabilidad absoluta o un techo de vidrio oscuro y con blindaje especial.

Los vericuetos políticos y su total indiferencia ante el zigzagueo de lealtades que ostenta, así como su desparpajo para enfrentar desde una pateadura fraterna hasta la admisión en cámaras acerca de que su partido es “de tres” (con una baja inmediata al desmarcarse Bayly ya entonces), para tiempo más tarde afirmar que sus partidarios forman legión, son asombrosos.

Bayly demolió a Barba y salpicó a Kouri sin que la sangre llegara al río, a pesar de los “cuatro millones de razones” que esgrimió para no votar por él.

La combi le pareció maloliente, le asquearon los anteriores pasajeros y se encontró con un “hermano indeseado”. Se bajó de la combi. Y si es cierto que en política no hay que ser ingenuo, mi pregunta es: Para qué subió?