¿LLORAR SOBRE LA LECHE DERRAMADA?


BRAZIL-ACCIDENT-FIRE

 

 

El ser humano no aprende que debe y puede prevenir aquello que no es inevitable.

La desgracia de la discoteca Kiss, donde más de doscientas personad fallecieron, nos dice amargamente que el problema traspasa fronteras y no diferencia nacionalidades. La desgracia no hace distingos.

Morir no es lo que se pensaría como resultado de una noche de diversión. Sin embargo esta tragedia, al igual que muchísimas, incontables otras, se pudo prevenir. Como en la también trágica “Utopía” y el caso de la discoteca en Argentina, un cúmulo de errores y negligencias se sumó a la despreocupación por las reglas de seguridad o su casi total inobservancia, para provocar el desastre.

No aprendemos de las equivocaciones y lo peor es que esto cuesta vidas. Ahora se indicará quienes son responsables y si se puede, se los castigará. Pero nadie va a devolver las vidas que se fueron ni recompondrá las que quedaron en trozos, de familiares y amigos.

Qué terrible tener que escribir esto, porque uno quisiera que las lecciones se tomaran en cuenta, pero parece que, como digo al principio, el ser humano no aprende.

A esos muchachos los mató la irresponsabilidad de quienes ven solamente la parte del dinero y no que las consecuencias de su “viveza” son, por lo general, letales.