¿VUELVEN A PARAR?


La noticia parece un inactual.

Susana Villarán debe estar harta y nosotros también.

Los “transportistas” otra vez amenazan con parar porque no les parecen las reformas de la Municipalidad de Lima. Es decir, la facción representada por el señor Rau Rau, como no están de acuerdo en ser ordenados, “deciden” no hacer servicio y dejar a sus pasajeros en el aire. Ahora hablan del dinero que invirtieron en buses que ya no servirán porque –dicen- son otra categoría. Según ellos les cambian las reglas sobre la marcha.

Digo yo, ¿por qué esos señores no paran definitivamente, o sea para siempre? Se limpiaría la ciudad, habría algunos problemas de traslado, pero ganaríamos todos los ciudadanos de a pie. Creo que las bravatas irracionales deben tener respuesta y una muy buena sería considerar que esa facción ya no existe y que sus unidades (muchas con fechas de uso vencidas, destartaladas e incómodas) han desaparecido para dar paso a un orden lógico y que no cree en bravatas abusivas pronunciadas “para ver si se gana alguito”.

Al fin y al cabo son los usuarios, posibles pasajeros, quienes deben estar hartos de un “servicio” que sirve únicamente a sus dueños. Dueños que quieren seguir medrando y ganando en este río revuelto que ellos alientan y que es el transporte público. Un ¡basta! dicho con fuerza debería servir para que este tipo de “gremios” deje de hacer de las suyas.

Cada día las noticias nos traen las atrocidades que cometen choferes de “servicio público” al atropellar, matar y herir a transeúntes y manejar con cientos de papeletas que en cualquier parte significarían la cancelación automática de la licencia de conducir y la cárcel. Pero como estamos en el aparente país del “nunca jamás” eso no sucede y el señor Rau Rau dice que las multas son muy altas (se lo escuché hace algún tiempo) y que “deberían bajarlas”. O sea que prefieren pagar multas bajas y seguir cometiendo infracciones, que van desde el choque aleve hasta el asesinato. Y digo asesinato, porque el vehículo es un arma y como tal lo manejan muchos.

¡Que paren para siempre esos “transportistas” y que sus “vehículos” se conviertan en chatarra que dé paso a un sistema decente y digno: para quienes manejan y para los que lo ocupan.