CUPOS DE SANGRE


CUPOS DE SANGRE

Acaban de asesinar a un ingeniero civil al que amenazaron de muerte dos sujetos cuando llevaba a sus hijas al colegio. Sentó la denuncia en una comisaría.

 

Un día antes del homicidio le exigían el pago de cupos para “no molestarlo” en la obra de construcción civil en la que trabajaba.

 

Han vuelto a matar a un ciudadano, delincuentes que amparados bajo el nombre de sindicatos de la construcción lo único que construyen es su propia fortuna mal habida, mientras destruyen la vida de inocentes y pisotean la Ley burlándose de la sociedad y sintiéndose impunes porque son tolerados gracias al miedo, a la poca acción de una Justicia que muchas veces mira para otro lado, se desentiende o es abiertamente cómplice.

 

En el Perú se extorsiona tomando carreteras, cobrando cupos por operar negocios grandes o pequeños, por “mover” expedientes o papeles en la administración pública e innumerables cosas más.

 

En el Perú se extorsiona desde que a Atahualpa le pidieron un rescate que pagó y luego lo mataron; la Historia de mi país tiene momentos luminosos pero también, por desgracia, se arrastra por el fango.

 

Imagen: captura de AMÉRICA NOTICIAS

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BALAS.


magtechammunitionHace unos instantes salíamos de casa con rumbo a la bodega cercana y Pierce, la gata, aprovechó la puerta entreabierta para salir también, disparada como una flecha. Nos detuvimos a reírnos de su veloz e inesperado escape, cuando escuchamos muy cerca varios balazos. Conté hasta cinco.  Y de pronto el ruido de una carrera. Pasó corriendo una chica y segundos después dos vehículos del serenazgo pasaban acelerando en dirección contraria.

Había sido, evidentemente un asalto. No sé si las balas fueron disparadas por el o los asaltantes para amedrentar a su víctima, o si fueron  disparos hechos por algún miembro de serenazgo para hacer huír a los delincuentes.

Lo único que sé es que Pierce regresó a la misma velocidad que había salido y que los vecinos aparecieron en las puertas de sus casas preguntando qué había pasado.

Balas en San Borja a las 8 y pico de la noche, en las primeras cuadrs de la avenida Boulevard. Asaltantes.

Actuación rápida del serenazgo, pero sensación de inseguridad. Los asaltos ocurren en los noticieros, hasta que le sucede a uno mismo o pasa muy cerca de donde se está.

Y es que la sensación de inseguridad ciudadana crece cada día. Los bloqueos de calles, las manifestaciones violentas, la rotura de lunas de los vehículos que desafían a los paros, los accidentes que riegan de muertos y heridos las pistas, los choferes públicos que se amotinan porque no quieren pagar multas, los asaltos constantes, las luchas de las pandillas y un enorme etcétera que nos dice a cada instante que no estamos seguros, que el desorden,el crimen y la violencia acechan.

Una sensación de inseguridad que crece cuando vemos en la tv a policías delincuentes y a un poder judicial laxo. Cuando los crímenes se convierten en cortina de humo y los que deberían estar a buen recaudo toman el té tranquilamente en su casa.

Una sensación de inseguridad que deja de ser sensación para volverse una realidad que es un desastre.