LA PACIENCIA CIUDADANA TIENE UN LÍMITE.


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Frente al desastre que muchas “autoridades” propician, el ciudadano inerme, sólo puede protestar. Y cuando lo hace es acusado de enemigo de la modernidad, de retrógrado, alborotador, mal vecino o simplemente bobo.

Los serenos lo patean, los policías invaden su casa (sin fiscal a la vista), llega tarde a todas partes gracias a la incompetencia que cierra pistas con el pretexto de obras que son respuestas apuradas a necesidades largamente postergadas y hoy aceleradas ante la cercanía de unas elecciones donde muchos de los incompetentes esperan ser  reelegidos.

Los delincuentes al vecino que está desprotegido, lo golpean, atemorizan o o matan sin que al parecer pase nada salvo que éste se convierta en noticia de programas sangrientos de TV o en protagonista de la crónica roja en tabloides deleznables.

Como diría el entrañable  “Chapulín Colorado”: “Y ahora, quién podrá salvarnos?”.

A los aspirantes a salvadores los conocemos aunque se disfracen. Sabemos quienes son y también conocemos a sus secuaces. Vamos a seguir esperando que vuelvan una vez más los expoliadores, los facinerosos? Les allanaremos el camino y el famoso “borrón y cuenta nueva” será otra vez la norma? Según cuentan, en la colonia las autoridades que no cumplían solían ser expulsadas del pueblo montadas en un burro, cubiertas de brea y  plumas. A veces la terrible “Fuenteovejuna” se cierne como si fuera una solución. Es que no se dan cuenta quienes recibieron el mandato para servir y en vez de hacerlo se sirven a sí mismos que la paciencia ciudadana tiene un límite?

“Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?” que se suele traducir por “Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?” Hay tantos “Catilinas”  en estas tierras peruanas….

? ¡No abuses de nuestra paciencia!”.

ME FACEBOOK…YOU TUBE?… TWITTER…TWITTER!


La jerga socialmediera de Internet se ha convertido en parte del habla general y los políticos no podían ser ajenos a éste fenómeno. Por éso el título del post. Casi la gutural comunicación del Hombre Mono: “Me Tarzán, tú Jane” (el twitter, twitter es una licencia sonora que dice de la alegría de un pajarito, curiosamente azul).

Las redes sociales están de moda y su crecimiento exponencial así como el éxito que tienen son indudables. Su uso racional demuestra que son una poderosa herramienta de comunicación. Entonces “hay que usarlas” y allí se lanza todo el mundo a colgar historias, enviar mensajes instantáneos y a llenar cuanto espacio se pueda para que lo electrónico esté al día y uno “sea moderno”.

No Me refiero aquí a quienes desde su curiosa y compulsiva personalidad envían mensajes vía TWITTER acerca de lo que van a comer, lo tristes que se sienten o cuán mala es la película que están viendo. No. Tampoco a quienes convierten su FACEBOOK en una ventana abierta a sus vidas y después se quejan de una invasión de intimidad que ellos mismos (con poco oculta satisfacción personal y complaciente placer masoquista) provocaron. No lo hago con quienes han encontrado en TOUTUBE una manera de enseñar sus momentos “interesantes” y volverse famosos a costa del ridículo medido por miles de visitas.

Quiero tocar un tema que debería ser tomado con el cuidado con el que se tratan las posibilidades de un nuevo medio masivo que ya ha demostrado hasta la saciedad su eficiencia. El uso de las redes sociales de Internet (RS) por quienes son usuarios que requieren de ellas para llegar a un público objetivo bien segmentado . Ya miles de empresas a nivel mundial lo están haciendo. Ya muchos personajes políticos también las usan; el ejemplo más vasto y eficiente ha sido el del actual presidente de los EEUU. Sobre el manejo de las RS por el equipo de comunicaciones de Barack Obama se ha escrito muchísimo. Hay cantidades de libros y más de un gurú ha hecho su aparición “para decir cómo se hizo” y para contar exactamente cuales son las fórmulas ganadoras, como si en comunicación existieran las fórmulas.

La melodía no es nueva: lo que ha cambiado es alguno de los instrumentos de la orquesta para mejorar la recepción y enriquecer el total escuchado. Lo que no ha variado para nada es la “madre del cordero”. Los medios son éso: medios a través de los cuales pasa la comunicación. La novedad es que ahora contamos con medios interactivos; es decir que hay algunos que son de ida y vuelta, a través de los cuales el receptor puede responder, preguntar, dudar, negar o hasta insultar. Pero éso son los medios y en el caso que nos ocupa, una parte de lo que se usará totalmente en materia de comunicación política. No cabe duda que son importantísimos (porque ofrecen una alternativa diferencial) pero no son los únicos.

Lo que suelen olvidar los políticos que buscan estar a la moda y ser las estrellas de las RS, es que sin una estrategia integral no hay comunicación política posible que valga. Esto que suele parecer un “flop tecnológico” frente a la parafernalia mágica que se compone de smart phones, laptops, netbooks, ipods y una larga lista de adminículos muy útiles pero que a veces complican la vida y convierten al usuario en un personaje de cómic, no lo es.

Las RS son éso, redes de personas que se relacionan entre sí; suelen tener intereses similares y buscan cosas parecidas. Así vemos que son grupos objetivos específicos que se agrupan y que están prestos a escuchar e intervenir en aquello que los convoca. Hasta aquí, nada nuevo: Las redes sociales se llamaban clubs, clanes o a veces tribus. Existen desde que el hombre decidió unirse a otros para cazar al mamut de manera eficiente.

Lo verdaderamente interesante de estas redes sociales que se crean gracias a Internet,  es que no sólo traspasan fronteras, sino que permiten un acceso nunca antes soñado a quienes siempre quisieron participar de algo y no pudieron. Las RS acortan distancias y unen cabos que luego forman redes y que están a la pesca de todo el material existente seleccionándolo de las más variadas maneras y poniéndolo al alcance fácil de quien lo quiera.

Nada de lo que aquí digo es nuevo. Solamente reflexiono frente a un hecho incontrovertible y que sin embargo no es tomado en cuenta seriamente en el Perú por lo que deberían ser redes sociales como los partidos políticos; ni tampoco por aquellos que desde la política necesitan crear RS para difundir sus ideas y lograr lo que se proponen.

Repito que se usan las herramientas, pero no concertadamente, de acuerdo a un plan estratégico. Las usan como juguetes tecnológicos que proyectan modernidad, sin darse cuenta de que son sólo una parte y que la comunicación es mucho más que herramientas, aunque necesite usarlas.

No pongamos la carreta delante de los caballos. Sin un verdadero plan estratégico, la comunicación política no tiene impulso porque es una serie de acciones dispersas sin un norte común.

Supongo que seguiré con este tema, pero por ahora punto.

LAS SILLAS MUSICALES


La imagen que dan muchos de nuestros políticos jugando a las sillas musicales es verdaderamente desastrosa.

No se dan cuenta que todos los demás  miramos con asombro, suspicacia y asco.

Creen que nada es importante salvo el poder y su acto de travestismo ideológico, partidario o incluso personal les trae sin cuidado y alegremente declaran nuevos amores (cuando en realidad es el viejo amor al tornillo el que los mueve o mejor dicho, fija) y miran diferentes horizontes avizorando extensiones de tiempo que logren su permanencia “un rato más”.

Lo que esperan no es el cambio aunque cambien de camisa, maquillaje o máscara. Esperan que para ellos todo quede igual. No se han fijado que se los observa y  no pueden engañar a nadie. Que en esta época de comunicaciones instantáneas, andan como el rey del cuento cuyo hermoso traje no existía y en realidad estaba desnudo. No importa cuánto ayayero eleve cánticos en su honor y cómo las zalemas les hagan entornar soñadoramente los ojos. Se pasean como vinieron al mundo, mostrando sus vergüenzas y sus miserias; sus pequeñeces y su poco valor.

En este juego de las sillas musicales nadie quiere perder; todos rezan porque la melodía no se detenga y si lo hace amagan trampas los que a pesar de todas sus argucias se quedan sin sitio.

Pocas veces se ha visto tal transparencia. Muy a su pesar son como son y no como quieren que los vean. Para ellos la imagen es la personal, la que se construyen en su imaginación. Estoy seguro que la realidad les dará más de una sorpresa volviéndolos a su triste realidad.

LA INFANTILIZACIÓN DE LA POLÍTICA.


La infantilización de la política Imprimir E-Mail
jueves, 14 de enero de 2010
Carlos Iván Degregori


Zonzos, tontos, me espían porque me envidian, bailo porque tengo mejor ritmo que ustedes, tristes, reprimidos, amargados, pesimistas. Tengo una encuesta secreta, enorme, muuucho más grande que la de los otros muchachos que coleccionan encuestas. El 2009 se cerró y el 2010 se abrió con una andanada de esta suerte de bromas de alumno quedado de colegio para niños sin calle.

Uno de los rasgos que pasa desapercibido cuando se analiza la política después de la política es su infantilización. Se ha insistido bastante en la transformación de los viejos caudillos en líderes mediáticos, performers modelados por los medios y a su vez dedicados a modelar a la opinión pública a través de esos mismos medios, a veces de forma delincuencial como en la época de Fujimori. Pero poco se ha dicho una de las consecuencias de esa mediatización de la política, al menos en nuestro país: su infantilización o, en el mejor de los casos, su transformación en mala película de adolescentes.

“Las encuestadoras están piconas porque no las han invitado”, interviene Jorge del Castillo, como para refrendarlo (La República, 6.1.10). La tendencia viene de antes. Se hizo visible, y quién sabe irreversible, cuando los imitadores comenzaron a parecer los titulares de carteras o curules y los firmes, una caricatura de sus imitadores radiales o televisivos. Se volvió descarada con el Baile del Chino, y continúa. De bailar, Alan lo hace mejor que el Chino, que parecía un teletubie, y que Tudela van Breughel-Douglas, por supuesto. Pero las líneas de continuidad son visibles.

Uno de los rasgos de los últimos presidentes, es que cuando son como son (se ven las caras, pero bueno, supongamos que podemos atisbar por instantes cómo son), resultan marcadamente adolescentes, y cuando quieren agradar, Toledo se pone telúrico y patero, Lourdes aplicada, Castañeda nerd –parece que en la presente promoción, ser nerd resulta atractivo- y Alan se alucina travieso.

Todo mientras un coro en el hemiciclo parlamentario grita uhhhh cuando la congresista Rosario Sasieta le dice a la ministra: ¡qué hace una maestra en el Ministerio del Interior!, y la maestra-ministra le contesta: ¡qué hace una lavapiés de congresista! Uhhh!!, corean los chiquiviejos, todos con sobrenombres de escolares de antaño: el mataperro, la robaluz, la lavapiés, el comepollo.

No hay nadie que les enseñe a ser adultos. La oposición no existe, o ha terminado por infantilizarse ella misma, venalizarse o fosilizarse. Por eso Alan se pasea, o más bien se bambolea, nos desprecia y “nos engaña con franqueza” como apuntó Alvarez Ródrich. Nos los advirtió desde que eligió como fondo musical de su campaña La Vida es un Carnaval y luego escribió El perro del hortelano. Llena el escenario en todos los sentidos y nadie compite con él. Lourdes se ha reducido. Humala no encuentra la sonrisa y si ya no parece el matón del barrio, sigue pareciendo el picón de la clase y la pandilla basura continúa provocándolo para ver si se le sale el matón. Bayly como outsider cínico y exitoso el 2011 sería la culminación casi natural de este proceso.

Lo triste es que hay mucho de siniestro en estos niños que fueron y quieren seguir siéndolo. Por algo Freud hablaba de monstruos polimorfos. Mientras ellos se divierten, Bagua regresa a primera plana y muestra que la agenda amazónica sigue indignantemente pendiente; avanza el encubrimiento del escándalo de los petroaudios y asesinan al director de Castro Castro, Miguel Vásquez Coronado. Cualquiera de los tres acontecimientos debiera haber hecho saltar todas las alarmas pero, claro, las cifras macroeconómicas parece que mejorarán, y todo lo demás se nos dará por añadidura.

Así, balanceándose sobre la tela de una araña, el presidente sigue adelante con su agenda para el 2010: no solo (maxi) obras para compensar el desastre de su primer gobierno, sino (mani) obras para impedir que salga electo cualquiera que él no quiere que sea presidente. Y por supuesto que le creemos cuando dice que no piensa en el 2016. Piensa en el 2021, cuando le toque entregar el mando en pleno bicentenario. “Las leyes del mercado son inexorables”, truena Jaime de Althaus (La Hora N, 12.1.10). Sí, claro.

FUENTE: http://www.ser.org.pe

Asociación  de Servicios Educativos Rurales

RULETA RUSA


IMAGEN: http://www.mundoruleta.com

Ayer asaltaron a un compañero de trabajo: saliendo con un amigo de una cabina de Internet fueron encañonados por dos delincuentes, mientras en el auto -un Chevrolet negro, del servicio de taxi, seguramente robado- esperaban otros dos. Felizmente ambos asaltados están vivos aunque sin sus pertenencias y con un susto mayúsculo.

No tuvo tanta suerte el Director del penal Castro Castro: lo abalearon en la puerta de su casa, temprano, cuando salía para trabajar. La policía “baraja” hipótesis; el hecho es que lo mataron.

Salir a la calle se ha convertido en una verdadera ruleta rusa, donde el premio es un balazo, o varios.

En todas partes se escribe y se lee sobre la inseguridad ciudadana. Se ve en la TV, se escucha en la radio y se respira en el ambiente.

Los delincuentes son cada vez más audaces y restan total importancia a que se los identifique. Matan por robar una cartera, un par de zapatillas o unos pocos soles. Atacan sin discriminar: no les interesa la zona, la hora o el lugar. Lo hacen sin que las consecuencias de sus actos les importen un pito.

Y sus víctimas reales y potenciales, nosotros los ciudadanos, estamos desprotegidos. O por lo menos esa es la sensación que se vive diariamente: hay que estar atento, mosca, no vaya a ser que a uno le pase y… bingo!

Cárceles hacinadas, delitos “menores”, “palomilladas”, “barras bravas”… Vivimos en el medio de la violencia, como si lo hiciéramos en uno de esos juegos de video que se llamara “Ciudades peligrosas”, porque ya esto no es patrimonio de Lima la urbe, la descontrolada gigantópolis sino de cuanto nombre figura en el mapa de nuestro país.  La violencia se ha convertido en una realidad cotidiana que  encallece sentimientos y conciencias  paralizando las reacciones. Para muchos la violencia es un juego, hasta que hay un muerto cercano. Entonces se reacciona pero es por muy poco tiempo; después el revoltijo en el que se ha convertido el Perú hace que el adormecimiento gane.

No nos extraña ver cómo se abalean los “hinchas”, cómo algunos sub-normales rompen a patadas un muro histórico con padres que los justifican y que mueran policías y soldados a manos de criminales que a veces se llaman terroristas, otras narcotraficantes, otras sicarios y otras delincuentes nomás. Qué está pasando en este Perú del que se dice que sale de la crisis, que va camino de la superación, que exporta paltas, pisco, uvas y muchísimo más?

Hay una responsabilidad del ciudadano, es cierto, pero el Estado (con mayúscula) tiene el deber de protegerlo. De otro modo, la ley del viejo Oeste Norteamericano (porque la Ley de la Selva se dio aquí y resultó con los muertos de Bagua) será cualquier cosa frente a la que aquí se arme. Porque ya se está armando y esta ruleta rusa parece ser a la inversa: el revólver tiene cinco balas y sólo una recámara vacía.


LA INGENUIDAD


Ingenuidad, candor o creer lo que se quiere creer?

No hay otro modo de describir la recepción que tuvo en una radio principal de alcance nacional  y su rebote en diferentes medios, además de su rápida corrida por Tweeter y correo electrónico la llamada que hizo “el verdadero controlador – espía chileno”, por la cual interrumpieron al primer ministro peruano que hablaba sobre la situación con Chile.

Era, por supuesto, una patraña. Sin embargo el señor José Soto Vargas logró no sólo captar la atención, sino su momento de gloria.

Los espías no declaran, no hablan y menos envían saludos y cariños a quienes se supone son sus víctimas…por radio! Hasta en las peores novelas sobre espionaje esto no sucede.

Hoy leo en “El Comercio” una página completa explicando el caso y citando la excelente frase de Lucía Méndez: “La inmediatez es enemiga de la calidad”. Allí se alude a la también al desmentido y al rápido retiro de la información donde esta apareció. Mi antiguo profesor el Hno. Santos García S.J. decía: “Antes de decir una burrada, cállate”.

Y si este señor chileno, mitómano según parece, fuera un “elemento de distracción”? Y si su declaración rápida y sorpresiva estuviera destinada a demostrar que el tema es más bien usado por locos y bromistas y que no es serio?

Su llamada es tan evidente…

Sí, ya leí su historia de cuentos y pasadas en la página a11 de “El Comercio” hoy. He visto su foto y estoy seguro que la investigación del diario es seria. Pero hay preguntas que quedan flotando. Especialmente una que las resume a todas con sólo agregarle lo que se quiera: “Y si….?”

No sé si la ingenuidad campea o es que disimulamos. Insisto en lo que escribí en mi post “Hay humo en tus ojos” : parece que alguien cree que se puede tapar el sol con un dedo.