SEÑALES


Señales

La hija del difunto Hugo Chávez coloca la banda  presidencial a Nicolás Maduro. ¿Es que la señorita además de ser hija de su padre tiene algo especial o representa a algún Poder en Venezuela? ¿Es que tal vez el hecho es un símbolo de la continuidad? La “inseguridad” demostrada en la ceremonia cuando un hombre se acerca velozmente, por más “figuretti” (según se dice) que sea, a Nicolás Maduro ¿quiere decir que “el pueblo” lo ve como la única y mesiánica solución? ¿No será que es un modo de decir “que está al alcance” y sus palabras: “me podrían haber matado” y “alguien tiene que cuidarme” quieren corroborar sus historias anteriores sobre complots? Entre las múltiples señales que llegan desde una Venezuela dividida, convulsionada, problematizada, he extraído algunas que como el humo, quieren decir que algo se quema. Hay toda una parafernalia que trata de decir unas cosas y a veces dice otras. El nuevo presidente (“momentáneo” según su opositor) recibe de jefes de gobierno de UNASUR, reunidos con él, un reconocimiento y algo que quiere sonar a legitimación. Suena a cosa ensayada, dejando la impresión de una actuación escolar.

Las señales se envían cuando se quiere convencer de algo que no está del todo claro. En el mar de señales que emite Venezuela, están las del gobierno y las de la oposición. Uno cuenta, evidentemente, con toda la fuerza de los medios y el aparato que sigue en movimiento, tratando de arrollar las disensiones. El otro con la duda y la protesta.

No juzgo, solo interpreto las señales y escribo lo que creo que son o representan. A los venezolanos les toca vivir la realidad. Desgraciadamente.

 

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EL BIRD


Hugo Chavez Facebook

Las elecciones venezolanas están produciendo milagros. Uno de ellos es la aparición del difunto presidente Chávez (Maduro dixit) bajo la forma de un pajarito que se comunicó mediante silbidos con el hoy candidato y presidente interino. Otro milagro es el que Hugo Chávez, ya muerto, compite en las elecciones (por interpósita persona, claro). Dos pequeñas muestras que lo real-maravilloso está teniendo lugar en el país llanero aunque lo primero suene a cuento total y lo segundo sea una realidad fatal.

Están a poquísimos días de la elección y las noticias además de anécdotas, traen los discursos que enfrentan a quienes son ante todo venezolanos.  Ganará uno y quedarán heridas. Esperemos que dejen ya tranquilo al comandante Chávez.

“MORIR, DORMIR…, DORMIR: TAL VEZ SOÑAR.”*


mar

Todas las redes deben estar comentando lo mismo: la muerte de Hugo Chávez. Llorarán, festejarán, informarán y hacen algo que es común a todos: esperar. Esperar viene de esperanza: la de quienes esperan un cambio y la de los que quieren continuidad. Venezuela está en una encrucijada y de las decisiones que se tomen depende el futuro. Un futuro que toca a esta parte de América que a veces exacerba nacionalismos pero que en el fondo es la misma región donde la esperanza se asienta.

Somos históricamente jóvenes y por delante hay camino que debemos recorrer. Para hacerlo es necesario tener cuidado de caminar sin no repetir lo que hemos visto y no funciona. Tenemos que aprender de nuestros errores y salir adelante como todos queremos. A veces parecerá un utópico sueño pero si dejamos de soñar nos convertiremos en hormigas  laboriosas que parecen tener una ruta trazada que en realidad lleva al abismo. El sueño de una patria grande, sin costuras ni fronteras, sin tuyo ni mío. El sueño colectivo de un mañana mejor que no puede esperar a que amanezca porque el mañana es hoy y lo tenemos en nuestras manos.

 

(*”Hamlet” W. Shakespeare)