SOLAMENTE PUEDO DECIR “¡GRACIAS!”


Ayer fui incorporado al Colegio de Periodistas de Lima, junto con otros cuatro profesionales, que son verdaderas personalidades.

La única palabra que encuentro es “¡Gracias!”, que aunque corta, contiene dentro toda mi alegría -que comparto- y ese sentimiento que es una mezcla de orgullo y el de saber que es una distinción, inmerecida en mi caso, pero la hermosa realización de un sueño. Un sueño, en el que siempre tuve sana envidia de mis amigos periodistas, que son tantos y tantos. Ellos eran periodistas y yo solamente un juntaletras. Ahora, sigo siéndolo, pero además les puedo decir “colega” y eso me da mucha satisfacción, porque ser colega, además de amigo, me pone en la categoría de hermano, lo que es muy hermoso.

Repito que esta distinción es inmerecida -sin falsa modestia- porque yo, en mi vida, solo me divertí mucho escribiendo y también gocé enseñando… Si ello merece algún reconocimiento… ¡bienvenido sea!, porque demuestra que no me equivoqué.

Nunca voy a olvidar este honor.