«TANTO VA EL CÁNTARO AL AGUA…»


La sabiduría popular, que es la experiencia acumulada en la memoria           colectiva, no se equivoca y termina el refrán con un rotundo “¡HASTA QUE SE ROMPE!” …

Eso es lo que ha pasado con el ex primer ministro peruano, Guido Bellido, al que su permanente y porfiada actitud confrontacional y retadora, de casi todas partes le valió el aviso y rechazo, sobre que estaba equivocado, por supuesto menos de una, que sigue creyendo (y seguirá en la misma tónica) que es el camino correcto para demostrar que “manda”, que es “decidida”, que los que la conforman son los elegidos por “el pueblo” y que su pensamiento político, anclado en un pasado largamente superado , el de ese comunismo leninista staliniano, que trata de sobrevivir a la fuerza en algún lugar y que demostró (y sigue demostrando donde permanece) ser ineficaz por no decir nocivo …

El señor Bellido comprobó (lo esperamos, aunque su rueda de prensa de “despedida” no dio esa impresión) que no es lo mismo ser un dirigente estudiantil, por más aguerrido que se sea, que primer ministro; cuestión de tamaño, diría y también asunto de conocimientos. Don Guido no solamente no dio la talla, sino que vagó por un cometido que le resultó inmenso y que él creyó poder dominar, como parece ser su costumbre, con bravatas y altisonancias, propias de quien desconoce totalmente el lugar donde está parado.

Se fue o “lo fueron” y el valor del dólar con respecto al sol bajó de inmediato y la bolsa pareció tomar aire, signos de una especie de suspiro de alivio, que se refleja en lo económico y que seguramente se irá extendiendo…

Guido “el empujador” ya no está donde estaba y ahora regresa al Congreso, lugar desde el cual seguirá con su petardeo de todo aquello con lo que no “comulgue”, junto con el grupo de gente que cree que está en un campo de batalla…

Tenemos Bellido para rato, aunque le hayan apagado los focos, y sería bueno que los medios le dieran la importancia que tiene y siempre tuvo, es decir, ninguna.

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