LOS CONEJOS DEL MAGO


LOS CONEJOS DEL MAGO

El mago Alan está molesto por varias razones, pero la principal es que sus actos mágicos ya no asombran e incluso más de un espectador se ríe en la platea; los blancos conejos gordos que sacaba prestamente del sombrero, se han convertido desde hace un tiempo en cuyes (o sea conejillos de indias) que miran asombrados; para peor, quiso hacer nuevamente su ya famoso acto de desaparición y cubierto por una tela de brocado inició el acto, pero un rato después su secretario dio un tirón a la tela y no había desaparecido nadie, porque el mago miraba desconcertado al público y seguía parado en medio de la escena.

 

El mago sonrió como sonríen los que están nerviosos y del bolsillo sacó un pasaporte y un sobre que anunció contenía unas constancias notariadas importantes; miró a la sala y escogió a un señor de anteojos y le entregó solemnemente documento y sobre cuando hubo subido al escenario…; “Voy a hacer unos pases” dijo, y agitó ambas manos pero nada pasaba, hasta que en el silencio expectante se oyó el “ring” insistente que emitía un teléfono celular: el mago extrajo el sonante aparatejo y respondió, llevándolo al oído: “¿Aló…?”, “¡Número equivocado!”, “¡Me chuponean…! dijo, con gesto adusto, mientras creía que el truco era muy bueno y funcionaba para distraer, pero los asistentes ya se iban, dejando sus asientos y comentando que como mago había decaído, mientras había otros que decían que estaba terminado y más de uno pidió que le devolvieran su dinero al momento, para enterarse que este se había esfumado y no se dieron cuenta que era el último acto del Gran Alan, ese que hacía ahora, justo antes de desaparecer.

 

Imagen: http://www.pinterest.es

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Trujillo: Lo que impidieron que vea el Papa en Buenos Aires

Autoridades cubrieron con plástico y triplay las viviendas dañadas, casas prefabricadas o carpas en uno de los barrios más golpeados por El Niño costero

Este sábado el papa Francisco visitó el barrio Buenos Aires, en el distrito de Víctor Larco, uno de los más pobres y golpeados por el fenómeno de El Niño costero del verano pasado. Sin embargo, lo que el Sumo Pontífice no apreció fueron los verdaderos estragos aún presentes en esta zona, y la lenta reconstrucción por parte del Gobierno peruano.

Así lo comprobó El Comercio en un recorrido que realizó por toda la avenida Pedro Herrera, hasta la entrada del barrio Buenos Aires. Las autoridades marcaron la ruta del Papa con telas blancas, pero en algunas zonas donde había casas prefabricadas o viviendas muy deterioradas se colocaron plásticos celestes.

También se apreciaron planchas de triplay, pero voceros del municipio de Víctor Larco dijeron que se cubrieron esas zonas con este material porque ahí solo hay terreno baldío o casas a medio construir. Este Diario comprobó la devastación de los huaicos: aún gente vive en casas improvisadas con sacos; o casas prefabricadas que el gobierno les entregó.

La avenida Pedro Herrera es la única asfaltada en este distrito; las demás vías están en pésimo estado o son trochas. De acuerdo con Defensa Civil, en este barrio El Niño costero dejó 3 mil damnificados, 11 mil afectados y 700 viviendas dañadas. Muchas de estas todavía no ha sido reconstruidas, y en muchos casos la gente vive en carpas o en casas muy improvisadas.

El papa Francisco llegó a este pueblo a las 11:40 a.m. y recorrió la zona a bordo de su Papamóvil, hasta llegar a la Plaza de Armas, donde dio dos vueltas saludando a los fieles que se apostaron a ambos lados de la pista. Después siguió su recorrido por la avenida Larco Herrera hasta la Plaza de Armas de Trujillo.

De: Diario  “EL COMERCIO”  Perú.