41 AÑOS


matri

Se lee rápido, se pasan volando y sin embargo están llenos de instantes hermosos y de eso que se llama construir una vida. Cada día que ha pasado es uno más en los que la esperanza nos ha hecho avanzar, abriendo camino siempre, aún por territorios inexplorados. Esperanza de lograr, alegría de conseguir y compartir. Esperanza de ser y convertir el dos en uno solo para despertar cada mañana a la felicidad y agradecer el día por las noches.

Prolongación de vida en hijas y nietos que van ampliando el sendero por el que caminamos cogidos de la mano, confiando en la guía del que hizo todas las cosas.

Ha cambiado todo y nada cambió, porque creció la alegría y seguimos con la misma ilusión.

 

AMIGO


 

 

Hoy es 21 de junio y hace muchos años que hice mi Primera Comunión.

Tal vez no sea importante para muchos, pero para mí, más que una fecha que trae recuerdos tiene la importancia de haberme asomado a un misterio, que aunque se explique de diversas maneras lo seguirá siendo para mí y que a lo largo de la vida ayuda en la reflexión y en el camino.

Es un sentirse acompañado por alguien que no tiene nada que ver con el amigo imaginario de los niños. Saber que no se está solo y que a raíz de ese primer encuentro, rodeado de consejos, celebración y por supuesto miedo, hay con quien comentar lo banal y lo crítico.

Los recuerdos del día están llenos de anécdotas, de trajes blancos, actuaciones y cosas nuevas. Los revivo cada año y me viene a la memoria el que como el mismo día recibíamos la Confirmación y en las filas de espera se especulaba si el dolor producido por la ceremonial cachetada que el obispo le daba a cada uno, dolía poco o mucho.

Han pasado los años, hoy van cincuenta y ocho y en cada aniversario me siento como ésa vez, protagonista: fotografía con todos los amigos “primerocomulgantes”, un nudo en el estómago, curiosidad tremenda, maravilla de niño y por primera vez una Presencia prontamente disipada por los aconteceres de un día extraordinario. Una Presencia que he sentido después, ya lo he dicho, como una compañía. Si me pidieran alguna vez que describiera el 21 de junio, sin dudar, diría que es el día de mi Primera Comunión. El día en que nos hicimos amigos, con esas amistades que dan sin pedir nada, aunque yo sea el que pide. Amistades que duran para toda la vida, ayudan a vivirla y al final te toman de la mano para llevarte más allá.