DE CABEZA


DE CABEZA

No debería sorprendernos el que veamos todo patas arriba, al revés de como debiera estar.

A una chica le rompen el vidrio de su auto para robarle la cartera. Los “bujieros” huyen en moto y ella los persigue; los choca: uno de los delincuentes huye y el otro es atrapado. La moto del asalto tiene la placa falsificada y el que es atrapado, antecedentes policiales por robo. El malhechor reclama por “sus derechos” y no quiere que lo filme la televisión, amenazando. Un campeón mundial de boxeo descubre a unos ladrones robando en su automóvil; los coge y luego la familia de uno de los ladrones lo denuncia por “agredir” a un menor. Waldo Ríos, el que recibió dinero de manos de Montesinos para cambiar de partido y apoyar a Fujimori, es “rehabilitado” por la Sala Penal Especial de la Corte de Justicia y puede ser Gobernador de Áncash.

Si vemos someramente las noticias tendremos un panorama de lo que está pasando. Jueces liberan a delincuentes; los delincuentes amenazan y agreden a la ciudadanía; un cajero de banco les roba a los más pobres; un congresista más hace que el Congreso les pague a “asesores” que trabajan… ¡en su universidad particular!

El mundo está al revés en nuestro país: de cabeza, patas arriba, equivocado; mala, dolosamente equivocado. Todo está trastocado.

Dicen que estamos camino a ser país del primer mundo ¿no será que caminamos hacia el último? ¡Esquina bajan…!

EL OJO DE LA CERRADURA


OJO CERRADURA

Antes, cuando existía el ojo de la cerradura y este era el lugar donde se ponía la llave para abrir la puerta, era una especie de ventana mágica, por la que se atisbaba para ver lo que había y sucedía del otro lado. Hoy las chapas de las cerraduras son tan solo una ranura ciega. Se ha perdido la frase “ver por el ojo de la cerradura”.

Sin embargo hay una especie de sustituto que da acceso a un universo inmenso y permite mirar, sin ser mirados; Internet, en sus múltiples rutas, nos permite con un computador o un teléfono celular “con conexión”, ser algo así como el “voyeur soñado”; el mirón impune que extiende su vista a donde quiera.

Además, usamos Internet y en especial las redes sociales para enterarnos de un modo, antes impensable, de lo que sucede tras las puertas cerradas; detrás de las cortinas corridas y en lo íntimo de mucha gente. Es verdad que si accedemos, es por lo general porque nos lo permiten, a no ser que uno sea un “hacker” que hurga en lugares recónditos y a veces innombrables.

Vivimos en una época donde la popularidad de ver por ese ojo electrónico de cerradura, se ha convertido no solo en un deporte, sino en ocupación muchas veces y en verdadera manía. Nos escandalizamos a veces de lo que vemos, pero es que lo buscamos, porque hay una oferta siempre renovada y las personas airean allí su intimidad. Detrás de todo esto está el morbo evidente y el exhibicionismo enfermo. Detrás está el mostrar y el querer saber lo que –se piensa- otros no saben. Por eso se busca y se comparte, para que esos otros puedan participar de esta especie de juego mortal, ruleta rusa, que al final termina manchando de sangre y porquería lo que toca.

El hombre convirtió lo que pudo ser una maravilla, en una cloaca. Defeca en la comida y empantana las aguas. Lo que pudo estar hecho para el conocimiento y la facilidad de comunicación se ha convertido en chisme, habladuría; en puñal electrónico, en publicación de la peor calaña.

La exploración de las cloacas en un símil: si es que se busca, se encontrarán las heces. Lo malo es que no solo parece que se exploran sino que hacerlo puede convertirse en algo cotidiano y popular.

Con el olfato y la sensibilidad embotados; el gusto destrozado, le ponemos un “like” y compartimos. Mientras tanto, desde la oscuridad alguien se ríe porque sabe que bastardea lo que toca y esto, contamina.

 

LA REPUBLICUCHA.


El tema de los “vientres de alquiler” en la política peruana demuestra a qué nivel se ha llegado en algo tan importante como la elección del futuro nacional. Definitivamente no importa nada con tal de “llegar”. Poco a poco la bastardización de una actividad que engloba a toda la vida nacional va dejando ver las miserias y la basura que producen la impresión de vivir en un enorme relleno sanitario. Lo ocurrido que para algunos es un tecnicismo legal, no es otra cosa que comprobar hasta donde puede llegar la degradación de las personas e instituciones. Si en algún malhadado “talk show” había participantes que lamían los pies de alguien por un premio pecuniario, esto no parece ser distinto. Es que vamos a aceptar que todo esto suceda en nuestro país? Queremos entrar al libro de los Records Guiness como ganadores en la categoría “Republicucha” (porque ya no seremos ni republiqueta)?

Vergüenza debería darnos el que la podredumbre siga siendo el estado natural del lugar donde “el indómito inca prefiriendo morir, legó a su raza la gran herencia de su valor”.

ROBA PERO HACE.


La primera vez que escuché esta frase, se la atribuían a un politicastro brasilero que la usaba como tema para levantar votos. Fue hace tanto tiempo que no le tomé atención, pero ahora resulta que se ha convertido en una realidad porque parece que lo único que importa es la “eficiencia” en materia de gobierno sea este de la ciudad, regional o nacional.

“O tempora, o mores!” dijo Cicerón (sin signo de admiración que no existe en latín) en uno de sus famosos discursos. Y tal vez lo hubiera repetido ahoy a través de RPP : Qué tiempos, qué moral!.

Resulta pues que no importa que se robe. Lo que se espera es que se haga obra, dándose por descontado lo del latrocinio. Es decir, NADIE que esté en política dejará de robar. Pero que por lo menos haga alguito que quede para todos. Triste opinión.

Y lo peor es que muy pocas personas parecen reaccionar. La “eficiencia” prima. Lo que pasa es que cuando la capa de asfalto de una nueva pista es tan tenue que al poco tiempo se gasta por el paso de los vehículos porque se usó menos y se presupuestó mas, recién se acusa al ladrón y la soplada de pluma se eterniza hasta desaparecer en la nada. Sucede lo mismo con las edificaciones que se caen, las compras que no sirven o las adjudicaciones acordadas. Porque -ojo- esto del robo no es un impromptu, sino una conducta. Algo aprendido y desgraciadamente practicado. Hasta que llega y estalla en la cara de los afectados que recién se dan cuenta que la deshonestidad cobra siempre un alto precio y lo solemos pagar todos.

Me parece tremendo que en la polémica, alguien trate de obviar la honestidad en aras de ofrecer eficiencia. “A las palabras se las lleva el viento”, dicen. “Las palabras pasan y las obras quedan”, dicen. “Hechos y no palabras”, decían. Todas curiosas excusas para ocultar realidades oscuras, porque cuando prefieres que una empleada del hogar a la que le has dado toda tu confianza te robe ropa y comida frecuentemente pero que no se lleve la refrigeradora, algo malo pasa. El robo es el robo. Pequeño, mediano o grande. O tal vez como en la zarzuela “La Gran Vía” la música disfraza a la realidad de los “Ratas” : “Soy el rata primero….Y yo el segundo….y yo el tercero…Siempre que nos persigue la autoridad, estamos seguritos, timamos más…”

UNIVERSIDAD CATÓLICA.


ENSEÑO EN LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DESDE 1999. NO SOY PROFESOR NOMBRADO SINO CONTRATADO Y CONSIDERO QUE DESDE ENTONCES PARTICIPO DE UN AMBIENTE PLURAL, DONDE SE PUEDE OPINAR, DISCREPAR Y COMENTAR CON ALTURA. ES UN HONOR PARA MI PERTENECER A ESTA UNIVERSIDAD DONDE LLEVÉ ALGÚN CURSO LIBRE, PERTENECÍ AL TUC Y DONDE ESTUDIARON MI ESPOSA , MUCHOS DE MIS MEJORES AMIGOS. LUGAR EN EL QUE COMPARTEN SUS CONOCIMIENTOS Y TRABAJAN TANTAS PERSONAS QUE A LO LARGO DE LOS AÑOS HAN IDO FORMANDO PARTE DE LO QUE CONSIDERO MI FAMILIA DE VIDA.

COPIO AQUÍ UNA CARTA DEL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DIRIGIDA A LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA. NO TENGO SU PERMISO EXPRESO PARA HACERLO PERO ACLARA PUNTOS QUE MUCHOS PRETENDEN OLVIDAR O ESCAMOTEAR Y QUE SE DEBEN CONOCER.

ES DECLARAME PARCIAL Y LO HAGO CON ORGULLO.

N° 119/2010.R


Lima, 29 de abril del 2010

Estimada o estimado colega:

Tengo el agrado de dirigirme a Ud. en tanto miembro docente de la comunidad universitaria, a fin de comunicarle nuestro rechazo a la campaña de desinformación y de falsas afirmaciones que realizan el Gran Canciller de la Universidad y sus voceros a través de los medios de comunicación y apoyándose por la prensa sensacionalista que lo respalda a lo largo de estos años.

Como Rector sé que hemos tenido un revés con la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional. Sin embargo, hay que ponerla en sus justos términos: era muy importante si nos declaraba fundada la demanda porque nos daba una gran protección jurídica. Así debió ser. Pero es menos relevante que nos haya sido contraria porque no da ningún derecho a la parte opuesta: así son las sentencias de los procesos de amparo y todos lo saben aunque los defensores del Ing. Walter Muñoz Cho digan públicamente lo contrario.

Sin embargo, tenemos críticas muy serias a esa sentencia porque no solo se limita a declarar infundada nuestra demanda, también añade muchas otras consideraciones y conclusiones que, de acuerdo a las normas vigentes, no debió hacer, porque al haber un juicio pendiente en el Poder Judicial, ninguna autoridad puede interferir los temas que allí se discuten. La mayoría del Tribunal Constitucional lo ha hecho y eso vulnera el mandato de que “ninguna autoridad puede avocarse a causas pendientes ante el órgano jurisdiccional” (artículo 139 inciso 2 de la Constitución). La edición de En Defensa de la PUCP del lunes 23 de abril desarrolla este tema por extenso.

La comunidad universitaria hizo saber que se requería que las autoridades nos reuniéramos con ella para que expresáramos cuál era la situación y qué perspectivas se abrían con la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional. Para esos efectos, hubo una reunión del Rectorado con los miembros y trabajadores de la universidad el viernes 23 de abril en la tarde. Las ideas centrales, como aseverarán quienes estuvieron presentes, fueron explicar detalladamente cuál era la situación luego de la sentencia, informar que continuaríamos los juicios pendientes y que estudiamos la forma de ir a la jurisdicción internacional. Finalizamos diciendo que seguiríamos defendiendo la propiedad y la autonomía de la Universidad. El Gran Canciller de la Universidad dijo al día siguiente en su programa sabatino Diálogo de fe que el Rector reunió a la comunidad universitaria para “azuzarla”. Todos quienes estuvimos allí sabemos que eso es una simple e injustificada difamación. Fue una reunión informativa, no de agitación, en la que, eso sí, el Rector habló con la mayor claridad posible.

La Universidad continuará ejercitando sus derechos legalmente reconocidos en este conflicto. Esto quiere decir que continuará defendiéndose en el juicio que se sigue ante los tribunales ordinarios de la República(1). Asimismo, estudiamos la posibilidad de presentarnos ante la jurisdicción internacional para impugnar la sentencia del Tribunal Constitucional y lograr una recta administración de justicia. El derecho de hacerlo emerge del artículo 205 de la Constitución Política.

También es importante decirle que la Pontificia Universidad Católica del Perú es administrada y fiscalizada de acuerdo a las leyes vigentes y con toda la estrictez necesaria. Tenemos la supervigilancia permanente de la Sunat y del Ministerio de Trabajo. Nuestras cuentas son auditadas anualmente por una firma independiente de reconocimiento internacional. La Ley Universitaria establece reglas sobre aprobación de las cuentas institucionales por el Consejo Universitario y por la Asamblea, que se cumplen escrupulosamente. Usted como miembro de la Universidad, sabe que ambos órganos de gobierno están compuestos por profesores y alumnos elegidos por la comunidad universitaria. También existen cinco obispos en la Asamblea, como representantes del episcopado peruano, que no asisten desde enero del 2009 y un Director Académico de Relaciones con la Iglesia en el Consejo Universitario, cargo que no ha sido nombrado po r el Gran Canciller desde el 2007 y que, por tanto, está vacante.

La información económica de la Universidad se entrega a los miembros de la Asamblea y del Consejo para la fiscalización que manda la ley, y un resumen de ella está disponible a conocimiento de todos en la página web de la Universidad. Es por tanto falto de seriedad que el Gran Canciller nos acuse de poca claridad en el manejo económico si, precisamente, se da una extensa información y participación de los miembros del Consejo y la Asamblea y son los representantes de la Iglesia los que no asisten a las sesiones respectivas.

Asimismo, la Comisión Central de Presupuesto y la Comisión de Infraestructura que, entre otras, participan activamente de las decisiones sobre los aspectos económicos de la Universidad, tienen entre sus miembros a un representante estudiantil elegido y a un profesor miembro de la Asamblea Universitaria.

El Gran Canciller se ha referido de manera poco responsable a los temas de pensiones estudiantiles y de remuneraciones a los docentes. De ello ha aprovechado uno de los periódicos sensacionalistas que lo apoya para decir que las pensiones serán recortadas a la mitad cuando el Gran Canciller asuma el control de la economía universitaria.

Frente a estas formas de agresión contra la Universidad, hacemos un llamado a la tranquilidad. Las autoridades los convocamos a defender a la Pontificia Universidad Católica del Perú desde la honestidad y la calidad académica, además de la difusión de nuestros planteamientos y la defensa enérgica en los medios jurisdiccionales nacionales e internacionales.

Deseo comunicarle que el Rectorado trabaja intensamente en defensa de la Universidad pero con honestidad y siempre con las armas legales aunque eso parezca ponernos en desventaja, sobre todo cuando se aprecia la parcialidad y arbitrariedad del texto de la sentencia del Tribunal Constitucional emitida en nuestra acción de amparo. Como ya he dicho, hemos sufrido un revés pero no se ha perjudicado la posición de la Universidad ni se ha establecido ningún derecho a favor del Ing. Walter Muñoz Cho en su afán por administrar los bienes de la Universidad. Estamos seguros de que obtendremos justicia con las medidas que tomaremos en los próximos meses. Con esa confianza, es preciso que reforcemos nuestro trabajo institucional en pro de la formación integral de nuestros estudiantes, de la investigación, de los valores y del contacto con los problemas de la sociedad para ser cada vez mejor Universidad.

Lo saludo atentamente,

Marcial Antonio Rubio Correa
RECTOR
Pontificia Universidad Católica del Perú.

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1 El proceso al que me refiero fue iniciado paralelamente por la Universidad y por el Ing. Walter Muñoz Cho, miembro de la Junta Administradora de los bienes de don José de la Riva-Agüero, designado por el Arzobispo de Lima. Cada una de estas demandas dio origen a un juicio y, ambos, fueron acumulados en un solo juzgado para que sean procesados como uno solo. Este juicio existe, entonces, porque tanto la Universidad como el señor Muñoz Cho quisimos que así fuera.

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LA BURDELIZACIÓN DEL PERÚ


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Esta mañana, mi amigo Ricardo dijo algo que me pareció resumía nuestra situación (por lo menos lo que se ve en los medios), diciendo que el Perú se ha “burdelizado”. Me pareció acertadísimo. Yo venía pensando en un post que dijera algo así como “estamos un poquito hartos”, pero esta palabra lo expresa todo.

Hoy, que cumplo 63 años (disculpen el comercial) un amigo ha encontrado la palabra justa para definir una situación que al parecer se deteriora aceleradamente. Cualquier observador que no mire los números que pueden ser positivos, verá que es una caída libre. Como si no se hubiera abierto el paracaídas. Parece que nada para la caída.

Todo está revuelto, todo el mundo grita, cada uno rema para su propio lado y nada tiene el aspecto de funcionar. Termina tomándose a broma lo que en cualquier país serio le costaría la cabeza a funcionarios públicos que -por lo visto- mienten descaradamente o escamotean la verdad. Cada uno tiene “su verdad” y ha desaparecido (supongo que asqueada) la VERDAD con mayúsculas. Cayendo en el lugar común en que se ha vuelto la frase-pregunta de “Conversación en la Catedral”, la respuesta habría que buscarla en la formación de nuestro nombre nacional. Sin embargo ahora, luego de todo este tiempo de mi vida, no recuerdo una época más desconcertada y desconcertante (a pesar de la frase de Basadre escrita hace tanto tiempo). Tal vez lo único cercano es la época del desmoronamiento de la última etapa de Fujimori, con sus correrías de serie barata de TV, sus descubrimientos, traiciones y latrocinios. Sus fugas y sus videos.

¿Lo que vemos/vivimos ahora es más de lo mismo? ¿Es peor?

Como de costumbre, la distancia que suele dar el tiempo otorgará la perspectiva. Pero para quienes estamos viviendo el hoy, todo esto es…¡un burdel! El Perú se jodió, Zavalita, sí, pero es mejor decir que se burdelizó, porque como en los lupanares hay plata de por medio, amor comprado, caricias de mentira, llamadores, aguateros y más de un cabrón.