VACUNARSE O NO VACUNARSE


Me perdonarán, pero creo que la disyuntiva no existe. Es verdad que hay mucho “anti vacuna” por el mundo y no solo lo son en el caso del Covid 19, sino en el de cualquier vacuna.

 Cada uno es dueño de pensar como quiera, pero está más que probado con el control y la eliminación de muchas enfermedades gracias a diferentes vacunas, de la eficacia de esta práctica.

Ahora bien, en el caso específico del Covid 19, virus altamente contagioso y que ya va por su “tercera ola”, cada vez de más rápida transmisión y evolución, desde el contagio a la gravedad, el decidir no vacunarse, recomendar no hacerlo e impedir que las personas cercanas lo hagan, es criminal.

Los derechos de uno, llegan hasta donde no choquen con los derechos de los otros y no se puede poner en peligro la vida de los demás, porque se toma la decisión de no vacunarse.

Dicho claramente, y me refiero específicamente al caso del virus del Covid, los “anti vacunas” son asesinos y, además, suicidas; esta condición última, que significa quitarse la vida, es puramente personal, pero el asesinato implica la muerte de otros, que no tienen por qué desearlo.

En toda sociedad, el asesinato es penado por la ley con resión en cárceles y en algunos lugares con la muerte del culpable, decretada por el Estado.  Sin embargo, los “anti vacuna” siguen no solamente libres, sino que actúan para extender su “credo”, convencer y asesinar así a los crédulos.

Los “anti vacuna” (sobre todo en el caso del virus del Covid) aducen, para serlo, las más estrambóticas razones. No solamente son ridículas, sino que además no tienen ninguna base, ni científica, ni lógica. Toda creencia es un acto de fe y si la fe mueve montañas, estas también suelen caer y causar desastres.

Dicen, por ejemplo, que con la vacuna les van a introducir un “chip” en el cuerpo, para que el Estado o un “poder oscuro que rige los destinos del mundo”, pueda saber exactamente qué hacen y así, controlarlos. O si no, que la vacuna esteriliza sexualmente a quien la recibe, o le cambia el sexo, o “altera los cromosomas”, o…

Deteniéndonos en la primera estupidez, la de la “inoculación del chip vigilante” que tanto se repite en las redes sociales, ¿no se dan cuenta los que lo hacen que YA están siendo vigilados hasta en su menor movimiento y utilizados como “data” por las grandes tiendas, las compañías que “facilitan” el acceso a Internet y por ende a las redes, y por todos esos servicios, juegos y cuanta cosa a uno se le ocurra, cuyas “condiciones” se aceptan con la alegría de un “¡click!” porque son “gratis”, sin leer ni un poquito siquiera del farragoso        –a propósito- contrato, que ponen allí para cumplir con la ley que lo pide así, pero saben que será muy raro que alguno, entre millones, lo lea por completo…?

¿Es que creen que el “gratis” es de verdad y que cada vez que encienden y se conectan con su teléfono celular o su computadora, no hay miles de ojos mirándolos y programas informáticos que siguen, registran y recuerdan cada paso que dan, cada “site” que visitan, cada consulta que hacen, cada chiste que comparten y su mínima actividad en los “buscadores”, “sites” y diferentes “redes” …?

Esos mismos que se horrorizan ante un bulo de tamaño catedralicio, que les dice que los que se vacunen contra el Covid van a ser espiados por un “chip” introducido en su cuerpo (en una versión sui generis del “Gran Hermano” de Orwell), están brindándose alegremente, en bandeja, consintiendo y apresurándose para ser observados, registrados, usados y explotados, no precisamente por un “poder oscuro” o un “Estado nefasto” sino por prístinas empresas, negocios que parecen inocuos y una multitud sonriente y bien peinada, que lo que tiene es interés económico, nada más.

De DINERO se trata. Dinero que compra Poder, con “P” mayúscula, y que los tratantes de información buscan para hacer más dinero, que lo compra casi todo… ¡Y todavía hay quienes no se vacunarán contra el Covid, para que no les “roben” sus datos…! Que conste, que el ser humano es un ente pensante.

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