¿SE PERDIÓ LA ILUSIÓN?


Tocaban el timbre de la casa y debajo de la puerta habían introducido un sobre… Era la ilusión de que el sobre contuviera las noticias esperadas; le dábamos vuelta y la letra manuscrita que lo rotulaba, resultaba familiar, las estampillas en la parte superior, eran las del país que imaginábamos… Abríamos con cuidado el sobre, rasgándolo por un costado y sacábamos las dos hojas dobladas de “papel carta”, para que la ilusión diera paso a la alegría de leer las queridas ocurrencias de la persona que, lejana, nos escribía contando impresiones, naderías y alguna anécdota, asegurándonos que estaba muy bien, que hacía mucho frío o calor, enviaba saludos para amigos, parientes y se despedía asegurándonos cariño y que pronto estaríamos juntos nuevamente, cuando volviera…

Creo que hoy se ha perdido la ilusión de abrir un sobre de cartas, encontrar un mundo que recorríamos con la lectura y que ponía en funcionamiento nuestra imaginación…

Hoy llega un e-mail a la computadora, que de pronto pasa automáticamente a la sección de “spam” y ni nos enteramos, porque no reconoce al remitente, o queda allí, en “recibidos”, para que lo leamos cuando “tengamos tiempo” o nos acordemos de “revisar el correo” …

Tal vez, en honor a la antigua apertura del sobre de cartas, “abrimos” el correo electrónico y lo leemos, pero creo que hay diferencia entre el misterio que encierra un sobre cerrado y lo que dice un e-mail, que aparece completo, a la vista, en la pantalla… No abrimos nada en realidad; no le damos vueltas al sobre cerrado, tratando de adivinar el contenido y no reconocemos la letra querida, ni miramos las figuritas de las estampillas… No rasgamos el borde, ni nos invade la sorpresa que producirían las palabras manuscritas, con algún tachón o término que no entendemos bien…

La “modernidad” y la tecnología han aguado la fiesta y ahora si queremos, leemos y si no… Pero por favor, ¿hubieran dejado de abrir un sobre de cartas, que pasaron debajo de la puerta de la casa y que además tenía estampillas…?

Imagen: es.dreamstime.com

LA LECHE!


leche_concentrada_y_entera Foto: ASPEC

Mala leche, buena leche, lechero, lecheronga, tres leches, lechoso.

La leche ahora en vez de en el  estómago, anda en boca de todos. La leche cierra carreteras y provoca disturbios. La leche?

En realidad es el “tarro” de leche. Ése envase al que los peruanos nos acostumbramos y que trae leche espesita, “evaporada” y que necesita ser combinada con agua para obtener el doble pero de leche “normal”.

No me detendré en leches recombinadas u otras. De pronto hago mal y ahí está la madre del cordero (que da leche, por supuesto), pero de lo que aquí quiero escribir es acerca del omnipresente “tarro” de leche. El que de inmediato viene a la mente cuando se dice leche, además de la vaca, claro. Ése que desde que yo tengo memoria, existe casi como símbolo. “Dame dos tarros de leche”  pedimos en la bodega, sin decir la marca. Y dos “tarros” de leche nos entregan, normalmente sin preguntar la marca.

Cosas curiosas de la costumbre. De la generalización. De la conversión de marcas en casi “commodities”. Nos hemos acostumbrado a que la leche viene en “tarro”. No importa que sea cara, que la lata del envase cueste un montón y que por el mismo dinero se pueda obtener bastante más del producto.

Sin el “tarro” de leche, no hay desayuno;  no existe alimentación real sin leche (aunque la lactosa haga estragos entre niños intolerantes a ella). De nada vale que los chinos no la beban y consideren al queso de leche como un subproducto fruto prácticamente de la putrefacción. De nada sirve la leche de soya porque es “mucho menos nutritiva”. Claro, un frejolito mudo no se puede comparar con una fábrica lechera de cuatro patas que dice “muuuu!”.

Curioso, “Frejolito” Barrantes instituyó (si no me equivoco) el Vaso de Leche;  un frejolito promoviendo la leche vacuna. Cosas de la vida!

La leche viene en “tarro”  y basta.No importa nada.

Ésa leche es la verídica, la que nutre, la que beben los hombres y mujeres del futuro (casi un afiche ruso de los 50,  con latas levantadas hacia el cielo por mujeres broncíneas).  Que sea más cara no es fundamental: es concentrada. Es rica. Es leche-leche. Es la de toda la vida. No se admite otra.

No será que a veces las noticias nos descubren que ésa leche se vende muy bien? No será que se le malogra el negocio a más de uno? No será que tras el tema de la leche hay bastante mala leche (como diría un español)? Porque aquí lo racional se estrella contra una muralla de creencias, atavismos y medias verdades.  Creo que hay más de un lechero, visto como suertudo, que tiene miedo de quedarse seco. O convertirse en polvo.

Y ningún gobierno se atreve a decir otra cosa. Y