NUEVO TEMA MUSICAL EN “EL ÚLTIMO PASAJERO”


ROACH

El calor intenso propicia la aparición de cucarachas y la mejor manera de exterminarlas es comérselas. La receta la ha dado, con demostración y todo, el programa de televisión “El último Pasajero”, de canal 2 TV (“Latina”), que ofreció la nutritiva receta de “Ensalada Cuca”.

No hay que preocuparse por las apariencias desagradables, porque como dicen los “animaldores” (no animadores) de ese programa, el ingrediente principal del fresco plato veraniego, son unos limpios animalitos criados especialmente, en condiciones sanitarias seguras (nada que ver con las que pueden andar por los sanitarios, vulgo “wáteres”), biológicamente compatibles, de una textura “crispy” o crocante y que han sido convenientemente cocinados.

Total, tanto lío cuando en otro programa cultural los participantes lamían axilas y pies (¡qué asco, sobacos y pies humanos!).  Un viajecito a Cancún con la collera promocional, vale pasar la prueba aunque a uno no le guste la lechuga.

Ante la ola de comentarios, se ha decidido que el tema musical del programa será “La Cucaracha”, en homenaje sonoro al ínclito insecto. ¡Que viva la basura!

CUANDO EL SERVICIO SE CONVIERTE EN “CERBISYOH”


En Facebook me encuentro con que un amigo mío se queja de estar sin Speedy en Chorrillos, por falla masiva de Telefónica, a.k.a.Movistar”. Este hecho es una redundancia ya. Me pasó lo mismo en Surco y estoy seguro que sucede en diferentes lugares donde Speedy llega (o debería llegar) con regularidad.

Alguien me explicó que lo que sucedía era que la venta masiva de servicios, no había ido acompañada de un incremento de la capacidad instalada. Es decir, le agregan comensales a la mesa, no alcanza para todos y muchos se tienen que contentar con ver…y soñar.

Me parece del todo injusto que una empresa se aproveche de esta manera de lo que ya es una necesidad y aún más: se encargue de promover la demanda, sin satisfacerla.

En algún momento traté de mudarme a CLARO, pero luego de dos “confirmaciones” y un par de semanas, dijeron que como era el primero en requerir el servicio en mi edificio, les era imposible atenderme por falta de posibilidades técnicas. Es decir, el mismo mal servicio y la misma ausencia de a quién quejarse. Se me dirá que lo haga a INDECOPI o a alguna de las sociedades de protección a los consumidores: lamentablemente el tiempo que tarda un reclamo, si es atendido, es lo opuesto a speedy (rapidito) y las respuestas son bastante opacas.

Mientras tanto ambas empresas siguen reclutando incautos y parecen no darse cuenta o no importarles que estén coleccionando una legión de descontentos que no solo no se calla, sino que circula y comunica su malestar.

Las dos son empresas de servicios y dependen, como toda empresa, de sus clientes y si estos se sienten engañados y estafados ¿es lo mejor seguir haciendo turumba y mil con los antiguos y los recién conseguidos?: no es lo que aprendí en mis años de trabajar en publicidad y marketing.

La posición de dominio no es sana y debería abrirse el abanico. La competencia real trae siempre un mejor servicio y evita ciertos acuerdos y concesiones que mágicamente ocurren en desmedro de un público inerme.

 

 

ES PEOR EL “REMEDIO” QUE LA ENFEREMEDAD


A mi esposa le recetaron un medicamento y cuando fue a adquirirlo en la farmacia le dijeron que no lo tenían y la dependiente le ofreció uno que según ella “era igual” y “servía para lo mismo”. No era un producto barato y tampoco lo era el que había pedido y no tenían. Hizo la compra y pasado el tiempo de uso, fue donde la misma doctora que después de examinarla se extrañó que no hubiese mejoría. Al decirle mi esposa lo que había sucedido, la profesional afirmó que lo que le habían vendido no era específico para el mal. “Inclusive” me dijo mi esposa, “adivinó a la primera en qué farmacia lo había comprado”. Insistió en el remedio original y le dijo que si no lo encontraba bajo esa marca, pidiera tal. ¿Bingo o la doctora era cadivina?

Digo yo: ¿No es que una farmacia (certificada y de cadena) debería cuidar que es lo que está vendiendo? ¿Es que pueden “recomendar” cualquier remedio sin que pase nada? ¿Es que la empleada del mostrador puede “recetar” y decir que un remedio es igual a otro  porque tiene los mismos componente menos alguno? ¿Es que alguien está pagando comisiones por recomendar determinada marca y hay gente que recomienda y cobra?

No está bien que mi esposa recibiera un medicamento por otro, pero me parece inaceptable que el establecimiento ofrezca-sin pedírselo- un sustituto (“que es igual, incluso cuesta unos soles menos”). Las farmacias son un negocio, es cierto, pero la salud del ser humano está en juego y no me parece que con ella se haga negocio.

Una pastilla no es un talco o un perfume. Los médicos recetan, las boticas venden lo que el médico receta y los consumidores adquieren lo que la farmacia entrega a la vista de la prescripción. Ni el dependiente es médico ni debería traicionar la confianza del cliente.

Vuelvo a decir que mi esposa no debió aceptar el cambio y tuvo en parte la culpa al hacerlo. Además, pecó de confiada.

Y el tema es solo un caso estoy seguro pero es un tema de salud y debe haber millares de casos similares. La cosa no pasó a mayores, porque no era grave la dolencia. ¿Y si el paciente enferma más o se muere? ¿Estamos esperando que suceda algo como lo que pasó con esos seudo centros de rehabilitación en los que por inseguridad, incompetencia e indolencia murieron tantas personas quemadas? No me parece justo que eso suceda.

No me parece justo que den “gato por liebre” y soy del convencimiento que no es lo mismo “Chana que Juana”.