IMPOTENCIA FRENTE A LA PREPOTENCIA


 

manos_abiertas.noticia

La ira no se desvanece con el “borrón y cuenta nueva”.

Por mi parte, escribí otro post que he preferido dejar no sé si en suspenso o definitivamente. Todo lo que ha sucedido ha sido una reacción impotente contra una prepotencia calculadora. Prepotencia que se ha multiplicado en la represión de manifestaciones que es lo único  que la gente tiene para decir que algo está mal, o no le gusta. Se me dirá que para eso está la Ley, pero si los hacedores de leyes se ponen de espaldas al pueblo y hacen lo que hicieron, si se los respalda tratando de acallar las protestas ¿a quién acudir?

Estamos avisados, los congresistas y algunos otros han creído que la gran transformación es cosa de “Transformers”, unos muñecos bastante intrascendentes. El Perú no es un comic y lo que sucede no es gracioso. La prepotencia es la razón de la fuerza, que siempre es ignorante.

Anuncios

CONDECORACIÓN


condec

Condecorar es un acto que significa distinguir algo importante. Se condecora a las personas, a las banderas y a todo aquello que se quiere premiar por una acción extraordinaria. Eso, en pocas palabras, es como yo concibo la condecoración.

Resulta curioso, por decir lo menos, cuando no provocador, que el presidente (cuestionado, parece) de Venezuela condecore al saliente embajador peruano tras su renuncia al cargo. Debe haber prestado grandes servicios al país de los llanos, cuando aquí en el Perú se vio cuestionado por unas declaraciones desafortunadas, que atribuyó a errores de interpretación, relacionadas a congresistas peruanos y sobre el gobierno ante el cual representaba a su país.

La renuncia, producida por esto según dijo, tras un pedido público de disculpas a “los que se sintieran ofendidos” por su parte, estuvo precedida por los cuestionamientos que se le hacían por su acción, no como embajador, que debe representar a su patria, sino como propagandista del gobierno ante el cual daba la cara por el Perú. Creo que hizo mal, dado su cargo, en tomar un partido; un partido que no fuera el peruano. Consideraciones aparte, dice bien poco que sus declaraciones las emita por Twitter, que aunque “está de moda”, no es el medio idóneo para ofrecer opiniones oficiales, sino que refleja un uso personal. Lo que dijo el ex – embajador condecorado, se hizo público y transparentó sus opiniones íntimas ¿personales?  Si dice que no leyeron claras sus palabras ¿por qué ha de renunciar? Si pidió las disculpas es que algo había que sintió que no estaba bien hecho…

Ya no es embajador. Ahora tiene una condecoración que no le dio el Perú y me pregunto: ¿por servicios prestados a quién será el reconocimiento?  Le están dando las “gracias” oficiales en Venezuela. Extraña forma de decir que el gobierno peruano está “perdiendo a alguien importante”. 

¿Y TÚ CUÁNTO GANAS?


 

monedas

El que los parlamentarios tuviesen que retroceder oficialmente en la duplicación de los gastos de representación ante la grita popular ha producido que “acusen” a otros miembros del Estado peruano de tener no solo sueldos altos sino de mucha mayor cuantía que lo que ellos reciben. Han salido acusaciones como “pero le dan auto” y otras lindezas que no hacen sino desnudar una intención e insatisfacción, tratando que “todo el Estado haga transparentes sus sueldos”. Es cierto que en algunos casos no sólo no se justifica el emolumento, sino que para la función que se cumple y su productividad, este es a todas luces excesivo.

La “piconería” de algunos congresistas ha llevado a extremos como el del Jefe del INPE, de declarar que él solo gasta nueve soles en su “menú”.

¿Se trata de volver a una historia ya conocida que supuso que un presidente rebajara los sueldos de los funcionarios, provocando un éxodo masivo de los mejores hacia el sector privado? No es esto una defensa de los congresistas avivatos. Es una defensa del verdadero Servicio Público. Ese que se escribe con letras mayúsculas y que no existe en el Perú. Los puestos “de confianza” siempre existirán, porque a veces se prefiere colocar a alguien de habilidad reconocida y conocido. Allí la estabilidad dependerá no solo de su desempeño, sino de su jefe. No el inmediato, sino el que confió en él y le dio la responsabilidad.

El Servicio al Estado requiere conocimientos, dedicación y competencia. ¿Por qué los peores deben quedar “al servicio del Estado”? ¿Es que el trabajar en cualquier otra área privada es mejor y más decoroso?

Este es un tema largo y de a pocos, con timidez, abordado.

Mientras tanto, las mentes brillantes, brillan pero por su ausencia en el aparato estatal.

Los congresistas quieren, pero la mayoría no da la talla, porque vuelvo a decir que el rendimiento es un baremo vital.

Ojo con esto, porque es muy fácil pasar contrabandos y hacer creer que lo que brilla es oro, cuando es en realidad oropel.

Las escalas remunerativas han de estar justamente  establecidas y se debe saber cuánto gana fulano y qué hace en el Estado. Esto se llama transparencia, no estigmatizar a alguien porque tiene asignado un vehículo a su servicio, ni tener que dar cuenta de lo que le cuesta un menú. A veces parecemos escolares “chocándola” para el recreo.