SEGURIDAD… ¡CUÁNTOS CRÍMENES SE COMETEN EN TU NOMBRE!


security

Vivimos en una sociedad mundial donde la seguridad debe ser sacrosanta, pero a veces uno se pregunta qué es “seguridad”.

Vemos en las noticias que por un lado dicen que “se vulnera la seguridad” y parece que la palabra, con mayúscula, supone mucho más de lo que se dice o se acepta admitir.

También nos enteramos por la prensa que se busca a un fulano por haber puesto en peligro y delatado secretos que por “razones de seguridad” eran inaccesibles. Se nos explica (o es lo que se trata, al menos) que el mundo está en peligro porque se ha filtrado aquello que como en las películas es “for your eyes only” de alguien privilegiado que “merece” saber.

Mientras tanto el mundo, este mundo común, está en ayunas de lo que está pasando y se cree los cuentos que le cuentan y aquello que se inventa para tapar realidades que no solo sorprenden sino que asquean.

El tema de “seguridad” parece ser de verdad encubrimiento y cuando no se puede tapar en esa forma se recurre al disfraz,  la violencia callada, las desapariciones, los silencios culpables. Se echa mano de todo con tal que no se abra lo que resulta ser la Caja de Pandora. Una caja que con sus filtraciones causa revuelo y zozobra porque involucran a tirios y troyanos, a los que alguna vez juraron defender la Verdad. Parece ser que hay contradicciones entre estas dos palabras que terminan en “dad”; contradicciones tan irreconciliables que ponen en peligro y entredicho lo que es una virtud. Es que parece que hay quienes creen que la Verdad es suya. Que hay muchas verdades y como en un juego de espejos nos enseñan la imagen que creen conveniente mostrar. Perdidos en los meandros de la oscuridad, avanzamos a tientas mientras quienes juraron defender la Verdad se ocultan en las sombras creyendo así engañarnos: de pronto sí, por un rato creímos, hasta que nos hemos dado cuenta que la palabra de marras significa distinto para ellos y nosotros: seguridad para ellos, engaño a los demás.

EL BOTÓN REEMPLAZA A LA ESPADA


nuclear

Este hecho confirma una vez más que el hombre no aprende, que la Historia se escribe con minúscula y es tan solo una sucesión de hechos.

El botón que puede desencadenar una guerra nuclear ha reemplazado a la espada en su misión de muerte. Ya no es uno: son millones. Ya no se necesita haber agredido para recibir una respuesta. La muerte viene desatada por una sola acción. Desatada es la palabra, porque esa acción elimina las amarras de una impensable Caja de Pandora que guarda el Mal.

La amenaza está lanzada y toda la parafernalia de la guerra se despliega en un intento de sembrar el miedo. Sin embargo, lo terrible es que todo ese movimiento que llena plazas, inflama pechos, agita banderas y grita consignas no sirve de nada frente a un botón que algunos pintan rojo y yo creo que es negro, porque promete la oscuridad.

La espada y el botón: miles de años echados al garete por la estupidez de los hombres.