VI UN OVNI


Va a parecer una de esas historias que se cuentan para darse importancia, sobre todo porque ahora el tema de los Objetos Voladores No Identificados, se pone de moda, principalmente porque parece que el senado gringo lo está tomando en serio, como un asunto de seguridad nacional y considera que las fuerzas armadas del país guardan secretos al respecto…

Lo que me sucedió, fue ver en medio de la noche, un punto luminoso, brillante, bastante grande, desplazándose por el cielo… Estábamos recogiendo las cosas, en Pucallpa, en la selva peruana, bastante lejos de la ciudad del mismo nombre, porque ya no podíamos continuar filmando las escenas que después formarían parte de un comercial para la cerveza “San Juan” …

Con Alfonso, amigo, dueño de la productora de televisión y camarógrafo, conversábamos sobre las incidencias de un día largo y caluroso de trabajo, bajo un cielo azul lindísimo, en medio de un verde violento, árboles y hierba alta, cuando –como contaba- vimos (Alfonso me señaló al cielo) esta luz brillante que cruzaba lenta, a mucha altura, por encima de nuestras cabezas…

Lo primero que pensé es en un avión, pero era más grande que lo que podría ser una luz de posición, era solamente una, no destellaba y era totalmente blanca. Tampoco podía ser una luciérnaga, por el tamaño y los “drones” no soñaban con aparecer sobre la tierra.

Nos quedamos intrigados, un poquito acojudados, lo confieso, pero los pequeños ajetreos de enrollar cables  y guardar cámara, lentes y chucherías varias de la filmación, nos distrajeron y no se habló más del tema.

Tiempo después rememoraríamos el hecho con Alfonso y lo dejaríamos ahí, porque de pronto nos creían locos, bobos o alucinados, pero que vimos lo que vimos… ¡Vimos! ¡Y éramos dos!

Como dicen, son cosas del Orinoco, que tú no sabes, ni yo tampoco…

Lo dejo ahí.

Imagen: Con Alfonso, descanso de filmación en Pucallpa

EL MAGO


Con Alfonso, en Pucallpa.

Su cumpleaños fue ayer, pero hoy hubiera ido a darle un gran abrazo, felicitarlo y llevarle “algo”, un chiche, pero de esos que le gustaban a él que los coleccionaba, como el pedazo de pierna con pantalón y zapato –falsa, claro- que asomaba debajo de su escritorio, o el recipiente de vidrio redondo, que parecía un plato y al fondo tenía una moneda, que cuando la ibas a coger, era imposible, porque no había nada, aunque la moneda, “intocable”, seguía ahí. Chiches divertidos, trucos, que le encantaban para ver las reacciones de las personas, a él que era un mago y profesional del cine publicitario y mago (ilusionista), por afición …

Ayer, hubiera llamado por teléfono a mi amigo Alfonso, pero no pude hacerlo, así como no iré hoy a abrazarlo, porque el hombre bueno, el que me enseñó con el ejemplo y con sus consejos oportunos lo primero que supe de su especialidad profesional, se fue hace tiempo, dejando ese vacío que nunca se va a llenar, que reconocerlo con palabras suena y resulta tan poca cosa …

Sería muy largo y el espacio es corto, escribir sobre todo lo que Alfonso significó para la publicidad en sí, la introducción del video en la publicidad peruana, el desarrollo de una actividad que amó como es el cine –que fue la realización de su “magia” principal- y tantísimo más, como crear y dirigir la mayor productora peruana de cine, dedicada al cine y al video publicitarios, además de producciones audiovisuales de diversa índole, con unas instalaciones y facilidades verdaderamente asombrosas y ejemplares …

Recordarlo todo, me hace sentir que fui amigo de un hombre importante, talentoso y especialmente –lo repito porque es que lo fue- bueno. … En mi memoria están los incontables comerciales que yo escribí y él hizo reales. Los viajes que hicimos juntos para ir a filmar … Lo conocí allá por el 67, cuando ni me imaginaba trabajando en publicidad y me aventuré como “modelo”, ante la invitación, buscando actores, que hizo una empresa pionera llamada Telecine, al Teatro de la Universidad Católica, donde participaba, aunque no actuando, sino como sonidista, gracias a la invitación de un amigo … Ahí conocí a Alfonso, que era camarógrafo, con quien años después, cuando fundó su empresa cinematográfica, con Nicolás Smolij, quien fuera camarógrafo de Domingo Perón, yo, como redactor publicitario, trabajaría tanto …

Alfonso, te recuerdo siempre y de verdad, me haces mucha falta; todavía recuerdo tu voz en esa última llamada, cuando ya estabas enfermo, y me dijiste que lo que decía el padre Gámez –boliviano como él- (Alfonso era ex alumno del colegio de La Inmaculada, lo mismo que yo, pero con diez años de diferencia), era absolutamente cierto y que cuando nos fuéramos, todo iba a ser distinto, mucho mejor …

Al siguiente día, Alfonso, te fuiste al lugar mejor y distinto.

Imagen: Con Alfonso, en Pucallpa.

CUMPLIR AÑOS…


Hoy, 14 de febrero cumpliría años mi amigo Alfonso Maldonado, que ya no está aquí para hacernos reír con sus bromas y asombrarnos con sus sencillos trucos de magia. Hoy le llamaría por teléfono para desearle feliz cumpleaños como cada año. No puedo hacerlo más porque mi amigo decidió irse o se lo llevaron sin que él tuviera mucha participación directa.

Ya he escrito sobre él aquí en este blog y sigue pareciéndome extraño no escuchar su voz y no quedar para reunirnos mañana y que hoy lo pase en familia, con Marisa y sus hijos.

Pero la vida es así. Y los que seguimos por aquí , únicamente podemos recordar la infinidad de anécdotas y momentos vividos. Alfonso tendría mucho que contarnos de su vida rica y plena. Ahora queda acordarse y con la multitud de amigos de Alfonso, recordar. Recordar al hombre que hizo del cine publicitario su bandera y que vino al Perú desde su Bolivia natal para echar raíces y quedarse. No concibo la publicidad sin Alfonso. No la concibo sin su modo de ser intemperante y exigente.

Es curioso, pero Alfonso Maldonado fué tal vez una de las personas que hicieron que la publicidad me gustara más. Que me gustara para siempre. Para toda la vida.

Gracias Alfonso por caminar junto a mí parte del camino y enseñarme a valorar las cosas de la profesión justamente. Ahora que estás un poco lejos es cuando más aprecio tus enseñanzas.