EL ADOQUÍN ES CHIC.


Adoquín Consumer Eroski diario del consumidor, España.

San Isidro y Miraflores están siendo adoquinados en ciertos lugares.

Encontramos adoquines en veredas, «pasos de camello», pistas y neo-paseos peatonales.

Adoquines, está demás decirlo, que aportan un concepto estético a la selva urbana donde los huecos, baches y otros crean un paisaje casi lunar.

El adoquín, que en Arequipa desde antiguo era el común en las calles y servía a universitarios y protestatarios para levantar barricadas, negro pizarroso él, ha hecho su ingreso a la modernidad.

El adoquín es «chic». Muchas veces de color ladrillo (debe ser un ladrillo chato y pequeño, un poquito mayor que los de revestimiento) o gris; en realidad por su calidad pareja denota ser un producto de maquinaria.

Los alcaldes rompen calles que tan mal no estaban, ponen bermas centrales en avenidas de dos sentidos para evitar que los vehículos den «vuelta en u», cierran el tránsito o lo dificultan, no suelen poner avisos sobre las interrupciones, impiden que los vecinos guarden sus carros en los garajes de las casas, llenan todo de tierra y claro, entre otras obras que debemos soportar «porque mañana las cosas serán mejores», colocan adoquines.

La pregunta que flota en el ambiente es: quién fabrica y vende estos adoquines? Qué curioso que de pronto el «embellecimiento» de diferentes distritos use adoquines para lograr su fin. Es que hay alguien interesado en colocarlos? Es que son lo único existente para tal efecto? Es que se trata de uniformizar el paisaje de los suelos urbanos?

Como diría Augrha, el personaje de «The Dark Crystal» -hermosa película de Jim Henson- : «Preguntas, preguntas, preguntas. Haces demasiadas preguntas..! «

DE ALGUNOS ALCALDES…LÍBRENOS DIOS!!


El tema de la ineficiencia, abusos de autoridad, incuria y hasta prontuarios es una triste realidad en el caso de muchos alcaldes, elegidos y ahora sufridos por los electores y quienes, sin votar por ellos, tienen que circular por distritos que parecen haber sido olvidados.

barranco-3

El caso de Barranco, donde yo viví desde 1947 hasta 1973, ha saltado finalmente a los medios. La razón es sencilla: los vecinos se cansaron. Y ahora a protestar contra el alcalde local y el provincial. Con el tema de que «se estará mejor cuando se terminen las obras» los barranquinos y quienes tienen que ir o pasar por el distrito ven afectado su AHORA.

barranco-1

Nadie niega la necesidad de obras. Lo que sucede es que hay que planear cómo hacerlas incomodando lo mínimo.

Para éso existen ingenieros, obreros y presupuesto. Para éso existe lo que se llama planificación, que no significa irse «de plan».barranco2