A VECES DAN GANAS


Sí. A veces me dan ganas de dejar las cosas como están y que otro siga.

Dan ganas de quedarse en la cama, haraganeando o quedarse a leer interminablemente ésos libros con los que tenemos déuda y que están esperándonos desde hace tanto tiempo. Esos libros que cuando los leemos, los creen nuevos y no depositarios del polvo.

Dan ganas de no hablar. No contestar el teléfono ni pedir nada. Ganas de estar callados, escuchando.

A veces me dan ganas de ver mejor; de poder fijar las figuras borrosas que sólo se enfocan de cerca y con atención. Me dan ganas de ver paisajes cuando camino y no realidades acuosas. Tengo ganas de ver las caras de lejos y no necesitar que me hablen para reconocer ya inevitables a las personas.

A veces tengo ganas de volver a Barranco, a los años cincuenta, a las terrazas de una casa grande y llena de escondrijos; a la espera de la serial del Zorro Iglesias en la radio, sentado en el suelo de la salita. Ganas de jugar con mis amigos: el Chino, Lucho, Carlos, el gordo Pedro Alfonso que vendría desde su casa en la plazuela de San Francisco.

Tengo ganas de ir en bicicleta recorriendo las calles ya sabidas, esquivando tranvías y visitando barrios fronterizos llenos de risas frescas y chicas por conocer.

A veces, como hoy, cuando es inverno y no llega a llover sino garúa; palabra extraña que humedece y empaña los anteojos haciéndonos creer que veremos mejor si los limpamos.

A veces dan ganas de conversar con los que ya se fueron; con aquellos con quienes por el tiempo corto y las innumerables ocupaciones respectivas nunca pudimos hacerlo como hubiéramos querido.

A veces dan ganas de gritar.



LA ITALIA XENÓFOBA


Curiosamente uno de los países europeos más famosos de la historia por su expansión conquistadora cuando no era la Italia unificada, sino Roma, que esparció tropas y colonos alrededor del Mediterráneo y mucho más allá convirtiéndolos en “ciudadanos” de diversas ciudades en un mundo que los veía avanzar sin pausas y anexionar territorios y reinos (para dejar de ser “extranjeros”) es hoy gracias a una ley que afecta a más de un millón de inmigrantes sin papeles, dictada por el señor Berlusconi, zar de la TV y “self made man” con un pasado oscuro y un presente borroso, un país de exclusión y miedo.

Italia, la bella Italia de la cultura; la Italia con una Roma “Citta Aperta” en el cine; aquella del “Todos los caminos conducen a Roma” ha cerrado sus puertas y da la espalda al mundo.

Un reportaje de “La Nación” Argentina, lo dice todo.

ROMA.- “Espero que no me agarren ahora… No he ahorrado lo suficiente.” Ojos negros, pelo oscuro, tez aceituna, Teresa, una ex empleada municipal de La Paz que trabaja de niñera desde hace cuatro años, ha cambiado de rutina. Ya no va todos los domingos a Piazza Mancini, donde se reunía con otros bolivianos; tampoco a la estación de Termini ni al parque que hay detrás del Coliseo, zonas de encuentro de extracomunitarios que ahora lucen vacías.

Como la mayoría de los extranjeros sin papeles que hay en Italia -estimados en más de un millón y medio-, Teresa, de 38 años, siente pánico.

Desde que Silvio Berlusconi anunció, la semana pasada, un durísimo paquete de medidas para combatir la inmigración ilegal -que se convertirá en un delito-, su gran pesadilla es caer en una redada contra clandestinos. Y que la manden de vuelta a su país, expulsada, sin haber conseguido el dinero que necesita para ayudar a su madre ciega, para construir el segundo piso de su casa y para enviar a sus tres hijos a la universidad.

Como la de muchos extracomunitarios -peruanos, filipinos, ecuatorianos, rumanos-, la situación de Teresa es paradójica.

“La señora de la casa donde trabajo ha intentado regularizarme en el último flujo -cuota de inmigrantes que Italia deja ingresar gracias a la existencia de un trabajo legal- y justamente por eso estoy más asustada: las autoridades saben que existo, cómo me llamo y dónde trabajo, y que soy ilegal. Es más fácil que vengan a buscarme a mí para expulsarme, y para ponerle una multa a mi señora, que me paga en negro”, explica a LA NACION, mientras juega en una plaza con Lorenzo, el chiquito de tres años que cuida como si fuera su hijo.

Así como miles de empleadas domésticas, niñeras y cuidadores de ancianos -aquí llamadas badanti – que viven con miedo de ser echadas del país, miles de familias italianas temen perder sus ayudantes en el hogar, que cumplen una tarea fundamental.

“Si expulsan a Ernestina, la chica peruana que cuida a mi madre de 85 años y semiparalizada, me muero. ¿Cómo hago para encontrar a alguien de confianza como ella, que conoce a mi madre y sabe cómo tratarla?”, se preguntaba desesperada Ornella, una abogada de 45 años de Milán, en un programa de televisión que trataba la cuestión de los cientos de miles de sin papeles que realizan trabajos honestos.

Más allá de que Berlusconi ganó las elecciones de abril en forma contundente justamente porque prometió mano dura contra los clandestinos, después de conocerse sus medidas antiinmigración -criticadas por ser rayanas al racismo y a la xenofobia- crece la corriente de italianos que cree que deben ser exceptuadas las niñeras, empleadas domésticas y las cuidadoras de ancianos sin papeles. Personas que con la nueva ley de Berlusconi pasarían a ser consideradas delincuentes.

Incluso Mara Carfagna, ministra de Paridad de Oportunidades del ejecutivo del Cavaliere , ex vedette famosa por haber posado desnuda en almanaques, defendió a esta categoría.

“Italia viviría un drama socio-asistencial, porque Italia es un país de ancianos, pero también de quienes los cuidan”, advirtió.

Planos distintos

Carfagna no es la única del gobierno de derecha de Berlusconi que está en favor de que se apruebe una denominada “norma salva badanti “.

El mismo ministro del Interior, Roberto Maroni, en los últimos días reiteró que “firmeza” para prevenir no significa “poner en el mismo plano quien viene al país para cometer delitos, quien viola a una mujer o asalta una casa y quien viene para desarrollar una tarea social como la de los badanti , por lo que haremos distinciones”.

Más allá de estas palabras, hay miedo entre las niñeras, empleadas domésticas y badantes sin papeles de esta capital, estimadas según algunas asociaciones en aproximadamente unas 100.000.

Y resulta lógico, visto el clima de intolerancia que reina últimamente en Italia, sobre todo después de la ola de violencia que se registró en contra de los gitanos en Nápoles. En los últimos días, de hecho, hubo episodios que hicieron aumentar la alarma.

El sábado último, por ejemplo, unas 20 personas armadas con palos y con el rostro cubierto asaltaron negocios manejados por extracomunitarios en el barrio de Pigneto, de esta capital.

La furia contra los extranjeros se desencadenó después del robo de una cartera sufrido por una vecina de la zona.

Una rumana que vive desde hace ocho años en Italia y que trabaja como mediadora cultural, por otra parte, fue insultada el miércoles mientras viajaba junto a su hijo de 15 meses en un autobús de la capital: “Gitana de m…”, le dijeron, según denunció.

Hasta Kledi Kladiu, un albanés famoso por ser instructor de danza en un popular programa de TV, fue agredido e insultado por tres hombres que le espetaron: “Albanés asqueroso”.

No por nada la sección italiana de Amnistía Internacional, al hacer alusión a la “erosión de los derechos de todos”, consideró que “Italia puede convertirse en un país peligroso, hoy para los gitanos y los rumanos, mañana potencialmente para todos nosotros”.

Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia

FUENTE: “LA NACIÓN” ARGENTINA

DORMIR SOBRE LIBROS


Anoche se rompió la cama. De madera, probablemente no muy confiable en su construcción encargada al tío de una empleada, la venció el peso de los años y no las acrobacias que en ella pudieran haberse hecho.

Tal vez contribuyeron las volteretas de mi nieta que ahora, con catorce años pesa más que cuando tenía tres.

Posiblemente mi manía de leer echado y la de Alicia de ver TV acostada aumentaron las horas de uso normales de un mueble concebido originalmente para dormir.

El hecho es que anoche a éso de las 8 pm, la cama cedió y terminó con el lado derecho (si miramos de los pies a la cabeza) en el suelo. Escorado el colchón con su cargamento de sábanas, almohadas y edredón, como un barco golpeado por un escollo o al que la tempestad obliga a inclinarse merced al agua introducida debajo de cubierta.

Sentí el golpe. Alicia, al sentarse, había propiciado el puntillazo final a la ya endeble madera sujetada por clavos y seca cola que soportaba las tablas que a su vez servían de base al colchón.

Además de la risa, nos organizamos para tratar de solucionar el asunto, pues de lo contrario alguien tendría que dormir sobre los sillones de la sala. Fue entonces cuando la literatura vino en auxilio.

Cientos de libros fueron trasladados de los estantes del escritorio y alineados cuidadosamente de acuerdo a tamaños, en filas compactas dentro del marco de la cama. En esta tarea de lleva y trae colaboraron todos. Quienes llevaron la peor parte fueron Alicia María, que acomodaba y Christian, su amigonovioenamorado que cargaba y colocaba (con el agravante del polvillo que requirió una nebulización para sus pulmones asmáticoalégicos). Daniela ordenaba y dirigía las operaciones.

Mientras tanto yo seleccionaba los libros, empezando por las enciclopedias grandes y lamentándome por haber vendido la mayoría de las colecciones mayores (algunas leídas y otras sin hojear siquiera) que habían ido haciéndose sitio en el escritorio de modo casi automático gracias a diversas promociones de diarios especialmente. Me deshice de ellas porque ocupaban lugar, porque nadie las visitaría nunca para buscar un dato con Internet a la mano y porque, francamente, necesitaba el dinero que aunque poco, ayudaba, pues hay momentos en que “todo trigo es limosna” como reza el dicho.

Elegía pues los libros y cuando los de tamaño grande y pesado fueron colocados en su lugar provisional, seguí con otros cuidándome de no poner aquellos que uso profesionalmente o algunas novelas no leídas y otras con planes inminentes de re lectura. No se trataba pues de actuar a tontas ni a locas. La selección era importante, porque de otra manera hubiera sido muy incómodo buscar una cita para mi próxima clase, sacando el colchón, las tablas que lo soportan y desarmando la base tan cuidadosamente organizada (pero sin haber listado el orden de los volúmenes colocados allí para ulteriores emergencias lectoras).


Así, una horas después y con dolor de espalda, los artesanos de la literatura como soporte terminaron su tarea. Quedó una base sólida, con millones de letras esperando la hora del sueño.

Anoche comprobé varias cosas: que la literatura es más útil de lo que uno piensa; que los libros pueden soportarlo todo inclusive los sueños y que definitivamente son una buena base.


Dormí soñando con una curiosa mezcla del viaje de Bilbo Bolsón hacia un Mordor formado por la Habana para un infante difunto y el África de Kapuszcisnki. Eran guías Robert Graves y Pedro Salinas.

Felizmente no tuve pesadillas. Creo que no había nada sobre matemáticas en el soporte libresco.

QUÉ PASA EN ARGENTINA?


Foto AP

Mi conocimiento sobre los problemas que aquejan hoy a la Argentina se basan, lo confieso, en la información que leo y recibo vía Internet. Debo confesar además, que no conozco físicamente el país. Nunca, curiosamente, tuve oportunidad de ir. Sin embargo soy fanático de Les Luthiers, del “negro” Fontanarrosa y sus Inodoro Pereyra y Boogie el Aceitoso; ‘El Eternauta” de Breccia y las historias de Oesterheld me acompañan desde que recuerdo.

Conocí a la Argentina en los reportajes y avisos de “Leoplan”y “Para Ti”, que rescaté de la casa de mis tías Gómez de la Torre en Arequipa. “El Libro de Doña Petrona” enriqueció la mesa familiar desde antes que yo naciera y aprendí a hacer “aterrizaje cultural” en cada regreso de mi amiga Dalila Platero de Buenos Aires a Lima.

Por éso me preocupa Argentina.

Tan grande,tan rica, tan llena de literatura, gráfica, cine, publicidad, personajes. Argentina de donde venía toda la carne antes del “Angus” gringo. Donde el fútbol es una pasión incomprendida para mi.

Me preocupa cuando en la última cumbre, su presidenta es declarada por los medios como “la mejor vestida”; me preocupa cuando leo que los piqueteros son una especie de camisas pardas sin camisa, fuerza bruta del gobierno.

Me pone a pensar cómo el país que nos dio a Borges, Sarmiento, Arlt, Lugones y tantas estrellas del firmamento mundial y la historia esté ahora siendo pasto de viejos y trasnochados clientelismos.

El campo se levanta y paraliza las ciudades: “…son los terratenientes!” dicen; “…es la oligarquía rural”. No lo sé. Sólo que leo sobre desastres y problemas. Y recuerdo los momentos durísimos de una Argentina dividida, con junta militar, con desaparecidos, con montoneros. Recuerdo la sonrisa fotográfica del general Perón y las idas y vueltas del cadáver de Evita. Recuerdo la incredulidad que producía tener a López Rega “El brujo”, en las recomendaciones y decisiones de más alto nivel. Recuerdo primero a las madres y ahora a las abuelas de Plaza de Mayo.

No tengo ningún derecho a analizar nada porque, lo repito, mis conocimientos del tema son escasos y circunstanciales. Pero sí puedo decir que me preocupa y siento lo que los campesinos sienten cuando va a haber tormenta. Sé que si se produce, va a ser al otro lado de la cordillera. Pero creo que Argentina y su gente no mercen más tormentas.

Me preocupa, porque al parecer, los que tendrían que preocuparse, no lo hacen.

Foto: AP

OTRA VEZ ZORPIA


ES LA SEGUNDA VEZ QUE “ZORPIA” SE APODERA DE MIS CORREOS Y HACE UN ENVÍO MASIVO INVITANDO A SUSCRIBIRSE, EN MI NOMBRE.

ESTE ES UN VIRUS QUE SE VOLVIÓ A COLAR EN LA COMPUTADORA. PIDO DISCULPAS A QUIENES LEAN ESTO Y LES LLEGARA ÉSE CORREO. YA LIMPIÉ LA COMPUTADORA, PERO NADIE SABE.

MIL GRACIAS!

MANOLO

LA CUMBRE.


Este artículo ha sido publicado el 16.05.008, en el diario “El Tiempo” de la ciudad de Piura.

La cumbre (desde el llano).

Manolo Echegaray

Acerca de la cumbre todos escriben.

Y eso está bien. Debemos saber qué está pasando (aunque a los periodistas les dan la información sin dejar que vayan a buscarla) y para qué sirve, además de recibir visitas importantes.

En Lima, autoridades y personajes se preocupan por explicar los beneficios. Pero para el vecino promedio ha significado atascos monumentales de tránsito, imposibilidad de movilizarse normalmente, levantarse más temprano para llegar a tiempo al trabajo y un feriado largo que resultó ser sólo para empleados estatales.

El ciudadano de a pie refunfuña y las voces oficiales u oficiosas explican y piden comprensión.

Me digo si esta cumbre no estaba prevista desde hace tiempo.

Como muchos no entiendo porqué se hacen cosas a última hora como para juntarlas y crear problemas.

¿Era necesario reparar TODAS las pistas a la vez? ¿Esperábamos quizá que TODAS estuvieran listas para esta cumbre? ¿No será que nos tratan como a ciudadanos de última y que importa más “la imagen” que nuestra ya vapuleada tranquilidad? ¿O es que TODO estará listo para la APEC de noviembre y que esta cumbre es sólo un ensayo general?

Sé que de inmediato surgirán los argumentos y rebatirán lo que pienso.

Bueno, cada taxista que me lleva y persona con la que converso, están incómodos.

Es decir que hay que rebatir lo que mucha gente piensa y dice. ¿No hubiera sido mejor prepararnos antes? ¿No será bueno tener la casa SIEMPRE limpia y no barrer justo cuando las visitas están llegando?

Creo que al vecino común y corriente no sólo hay que darle explicaciones y futuros. No sólo posar para la foto y el “manejo de imagen” jugando para los palcos y occidente. Nuestro estadio también tiene Oriente y Popular.

Además, si bien muchas reuniones se han descentralizado, el Perú es muy grande y los problemas agudos están, como siempre, en las provincias.

Lejos de las comitivas y los cierres de calle; alrededor de minas y campesinos que “no la ven” aún; que están esperando desde hace siglos que también el progreso sea para ellos y no lo vean pasar nada más por carreteras que muchas veces existen sólo en los buenos deseos y la imaginación.

Es en los pueblos olvidados donde el frío mata gentes y animales que están los problemas. Es en los maestros que no están suficientemente capacitados para serlo –y nadie enseña lo que no conoce, ni da lo que no tiene- que están los problemas.

En Lima se realiza la cumbre y en las cumbres peruanas, detrás y debajo de ellas hay una población que Rosa María Palacios calificaba de “invisible”, refiriéndose al limeño inexistente para los visitantes extranjeros.

Es buena la cumbre. Traerá beneficios.

Pero estos tienen que llegar allí donde el tiempo parece haberse detenido y lo moderno es una radio a pilas que no capta sino estática. De otro modo la cumbre sólo servirá para aislar más a los que están del otro lado, porque resulta dificilísimo (y eso cansa) que el progreso suba el cerro.

http://www.eltiempo.com.pe/eltiempo/opinion.html