ÁNGEL TECNOLÓGICO


pluma agua

Fuente imagen: http://florlys.blogia.com/

Mi amiga dio a luz una niña. Por   oscuras (u ocultas) razones, la niña falleció en la clínica sumiendo a los padres en desesperación inmediata,  tristeza profunda y comprensible rabia.

Al volver a su departamento, reunidos con familiares muy cercanos, dejaron en el vehículo el equipaje con lo que la niña hubiera usado al salir de la clínica y las múltiples cosas que situaciones así requieren. También quedó allí un pequeño arreglo floral.

De pronto, en la noche, el vehículo hizo sonar su alarma. Bajaron a ver y como no había nada extraño, accionaron el control remoto y la apagaron. Luego de un rato, volvió a ocurrir. Las luces se encendían, como suele suceder en estos casos, de forma intermitente. Otra vez neutralizaron la alarma y volvieron al departamento. El hecho se repitió.

Ya olvidé cuántas veces sucedió esto. Mi amiga me lo dijo pero yo no guardo la cuenta…

Finalmente, por curiosidad, con un teléfono celular grabaron la intermitencia de los faros.  Tuvieron que desconectar una alarma que, seguramente  cruzada, insistía en encenderse.

Mi amiga me cuenta que al parecerles raro el tema encargaron a un especialista en señales, que descifrara las imágenes grabadas con el celular. La sorpresa fue mayúscula cuando tiempo después les comentaron que en efecto, la intermitencia de las luces repetida varias veces y registrada con el teléfono, era código Morse.

El mensaje era: “Papá, yo estoy bien , cuida a mi mamá”.

Cuando mi amiga me lo contó luego de su larga y penosa historia, se me erizaron los vellos de los brazos y sentí que un escalofrío me corría por la espalda, para luego sentir una extraña tranquilidad.

Mi amiga, que es una mujer ejecutiva, seria y con una gran capacidad interior, me merece absoluta confianza. No es una maniática, no ve visiones ni -que yo sepa- cree en duendes, platillos voladores  o en otros signos que para muchos son sinónimo de imaginación desbocada.

Qué decir? Qué pensar?

Ayer, por el Día del Padre, mi amiga  llamó para felicitarme por la fecha. Agradecí su amistad y deferencia y le pregunté por las novedades. Me contó que el Día de la Madre  el fenómeno de las luces y la alarma se había repetido, alborotando al edificio entero.

Mi amiga y su pareja tienen un ángel. Un ángel que sabe código Morse y cómo hacer que una camioneta active la alarma, programándola para dar mensajes luminosos. Es maravilloso.

Anuncios

DÍA DEL PADRE


File0475

Hoy es domingo aquí en Lima y en muchas partes del planeta.

Hoy se celebra el día del padre;  una fecha no tan popular como el día de la madre, pero que los comercios aprovechan para vender…

Hoy, día del padre quisiera escribir sobre Manuel Enrique: mi padre.

A estas alturas tendría ciento seis años. Era del año tres y vio pasar el cometa Halley, subido sobre la mesa del comedor allí en el Cuzco y lo que recordaba eran las migas de pan que le picaban en los pies descalzos.

Mi padre era ingeniero y nunca mejor aplicado el término, porque su ingenio era infinito aunque su paciencia fuera corta. Capaz de encontrar soluciones inverosímiles a problemas sencillos, podía arreglar casi cualquier cosa que le cayera en las manos.

Estudió ingeniería electromecánica e ingeniería civil; empezó a estudiar medicina a la vez, pero un surmenage lo regresó a las ingenierías nada más.  Se craduó en electromecánica y siempre ejerció como ingeniero civil. Recorrió el Perú, especialmente la sierra, construyendo carreteras. Escribió un libro sobre pavimentos y fundó el primer magister en Vías de Transporte en la UNI.

Fotógrafo fanático, llevaba a cuestas su cámara fotográfica y los implementos de revelado. En un tiempo en que los negativos de vidrio eran no sólo más fiables sino prácticamente únicos, su bagaje de aficionado era voluminoso y lo acompañaba en sus largos meses de campamento. Guardadas tengo placas de hermosos lugares;  de mis hermanos, mi madre y sus amigos. Placas que en la época de la efímera fotografía digital, permanecen como hermosos dinosaurios en el blanco y negro de un pasado siempre actual.

Manuel Enrique leía mucho y de todo. También lo acompañaban tres cajones con libros, que servían además como asiento debajo de la carpa.

Cajones largos con asas de soga que acomodaban libros profesionales, novelas,  filosofía y religión. Contenido que era renovado por mi madre cuando le llegaban, en Arequipa,  los cajones llenos de libros ya leídos.

Manuel Enrique era Católico. Con C mayúscula.

Vivió su fe desde estudiante, cuando integró la mítica JEC. Una fe inquebrantable, meditada y actuada en cada instante de su vida. Una fe ejemplar, envidiable y alegre.

Fue perseguido por su fe y perdió más de un puesto público por ella. Lo persiguieron porque no se permitía ser concesivo con los mediocres. Lo hicieron porque era un ingeniero que rezaba, que no tenía empacho en ponerse en las manos de Dios cuando trepaba en mula por las sierras de La Libertad o cuando soportaba en solitario los fríos de una puna hecha para el ichu y no para los que la cruzaban construyendo caminos que el hombre pudiera recorrer.

Mi padre se fue en 1985.  No conoció Internet ni esta magia que me permite ahora compartir los recuerdos. Él que hizo su tesis de ingeniero electromecánico sobre los tubos de vacío, que  eran una promesa en ése entonces,  ¡cómo hubiera disfrutado de éstas maravillas!

Se me haría corto este domigo para hablar de él. Como ahora me doy cuenta que fue corto el tiempo en que lo conocí y tan poco lo que conversamos…

Siempre sucede. El tiempo pasa y nos damos cuenta de todo lo que quisimos decir, escuchar, charlar o simplemente mirar. Y ya es tarde. Quedará para otra ocasión. Ésa que ocurrirá cuando le dé el encuentro y lo ponga al día.

Hasta entonces, feliz día del padre todos los días.

COMO DECÍAMOS AYER….


bianchi

Dicen que Fray Luis de León  al volver a su cátedra universitaria,  luego de 5 años de prisión decretada por la Inquisición, empezó con el título de éste post: “Como decíamos ayer…” : el tiempo no había pasado.

Pues bueno, hace unos días me reencontré con un amigo entrañable  luego de por lo menos veintitrés años. Después de los abrazos, reanudamos simplemente la conversación interrumpida por la vida hace un tiempo.

Mi amigo alejandro Bianchi, músico increíble y persona extraordinaria, sigue igual. Si algo ha cambiado es tan poco notorio como sus algunas canas. Fanático del fútbol,  los  ejemplos que pone tienen necesariamente que ver con la música y el deporte rey.

Nos pusimos al día de inmediato bajo la premisa musical de que  “veinte años no es nada”  y así reanudamos la trama del tejido amistoso iniciado  donde Latinoamericanto ensayaba.

Me parece maravilloso recuperar de golpe tantos instantes, tantas imágenes y sonidos. Confieso que me tomó tiempo recuperarme, porque cuando lo vivido te atropella sin aviso, cuesta recomponerse; de pronto muchas cosas ya no son iguales y  tienen esquinas que parecían haberse fundido en días idos.

Qué bueno ver a mi amigo; saber que el vínculo inicial fue tan fuerte que es un puente inmediato sobre el calendario.

Alejandro Bianchi Murúa es una institución. A pesar de él.

Basta echar una mirada a  http://www.myspace.com/viditay y además escuchar allí algo de lo que musicalmente tiene que decir.

Estoy seguro que éste post le va a gustar y no le va a gustar. No importa.

Los amigos perdonan todo: hasta la emoción.

MARAVILLOSO MINI COOPER


The Cool Hunter me trae periódicamente tendencias y novedades. Es una importante ventana que me informa sobre un mundo que para muchos es sólo curioso o no existe. Alguna vez un alumno me dijo que quería ser un “cool hunter”; yo le dije que no me parecía lo suficientemente “cool” y muy poco “hunter” para serlo.

La cultura va mucho más allá de las colecciones de porcelana, los muebles antiguos y las pinturas para colgar. Más allá de la arqueología, la ópera y Bach.

The Cool Hunter ofrece estas pequeñas maravillas:

mini cooper convertible

mini cooper convertible 2minicooper convertible 3

cNews@thecoolhunter.net

ORGULLO Y PREJUICIO?


20090605-foto_bagua_nativos

                        Foto: Blog PUCP

De la novela de Jane Austen (“Pride and prejudice”), tomo solamente el título que puede resumir muy bien la actitud tomada por el Gobierno frente al desastre ocurrido en la Amazonía.  Orgullo, por no querer dialogar y prejuicio por considerar a los peruanos amazónicos como ciudadanos de categoría inferior.

El Primer Ministro ha dialogado. El Gobierno ha cedido.

Ahora falta ver si esto es duradero y si ambas partes convienen en que el Perú es uno. Que “el señor gobierno” es para todos y que la amazonía no es una región autónoma ni un botín maderero-petrolífero.

La pintura de guerra y las bravatas verbales nunca más deben dar paso a las balas y las lanzas.  Nunca más.

Porque perdemos todos y  bien sabemos que a río revuelto….

POR UNA CULTURA DE PAZ


POR UNA CULTURA DE PAZ

Pontificia Universidad Católica del Perú

Frente a los trágicos sucesos ocurridos en Bagua y otras zonas de nuestra Amazonía, que han cobrado la vida de decenas de compatriotas entre población civil y personal de la Policía Nacional del Perú, la Pontificia Universidad Católica del Perú considera que es un deber moral manifestar ante nuestras autoridades políticas, instituciones sociales y la opinión pública en general, lo siguiente:

Los hechos de sangre, muerte y violencia extrema, producidos en días pasados en diversas zonas de nuestra Amazonía, no son sino el resultado de nuestro frustrado propósito de construir un modelo de sociedad inclusivo, donde todos los peruanos, sobre la base de reconocer nuestras diferencias, sepamos respetarnos unos a otros, y erradicar toda forma de discriminación, intolerancia, maniqueísmo e incomprensión; es decir, aspirar a una sociedad fundada en la equidad y donde no existan ciudadanos de segundo o tercer nivel.

La pérdida de vidas no puede quedar impune y existen,  sin duda, responsabilidades individuales por identificar y sancionar con todo el rigor de la ley; pero no podemos quedarnos en ello. Debemos desactivar todo factor que nos haga vulnerables a nuevos brotes de violencia. El significativo número de conflictos sociales, activos o latentes, de los que da cuenta periódica la Defensoría del Pueblo, debe alertarnos y hacernos conscientes de la magnitud del problema que tenemos por delante.

A partir de lo expuesto, fiel a su papel de institución educativa con una identidad cimentada en profundos valores cristianos y éticos, y con un claro compromiso con la realidad del país, la Universidad Católica desea manifestar su solidaridad con el dolor de los deudos de todas las personas que han perdido la vida y cumplir con el deber de exhortar a:

1.  Insistir en el diálogo intercultural como el mecanismo de acción y procesamiento de conflictos más idóneo, porque recurrir a la violencia y a mecanismos de confrontación terminan afectando los derechos fundamentales de las personas. Se invoca a las partes a decidirse por un diálogo franco y transparente para afrontar con sabiduría estos difíciles momentos.

2.  Enfocar nuevamente la atención en la búsqueda de salidas para esta crisis por un camino constructivo, partiendo de las auténticas preocupaciones de las partes, en vez de llevar a cabo acciones que conduzcan a la polarización de la sociedad civil. Para ello, es vital  esclarecer conceptos, reconocer y respetar los valores de las comunidades nativas, así como  conocer y entender su cosmovisión y lógica de actuación.

3.  Desarrollar una actuación escrupulosamente centrada en los valores democráticos y el reconocimiento del Perú como un país pluricultural y multilingüe, abordando la situación actual como una oportunidad para reorientar las fuerzas de la sociedad hacia la construcción de un país justo, equitativo y de oportunidades para todos.

4.  Respetar los pactos internacionales en materia de derechos humanos, y específicamente en el caso de las comunidades nativas de la Amazonía , el Convenio 169° de la OIT , que es un instrumento que promueve el diálogo entre el Gobierno y las comunidades nativas, con la finalidad de superar la situación de pobreza, reconociendo su derecho a decidir sus propias prioridades en lo que atañe a su proceso de desarrollo, a respetar el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan. El Gobierno no solo debe consultar previamente, sino además tomar medidas concertadas que sean necesarias para determinar las tierras que los pueblos ocupan tradicionalmente y garantizar efectivamente sus derechos de propiedad y posesión.

5.  Establecer mecanismos eficaces y oportunos de prevención y gestión de conflictos, evitando que aquellos escalen a niveles de violencia, lo que dificulta un procesamiento apropiado de los mismos.

La Pontificia Universidad Católica del Perú pone a disposición de la sociedad peruana su bagaje académico acumulado en años de estudio e investigación en los temas mencionados y el concurso de sus profesores, investigadores y comunidad universitaria en su conjunto para ser parte en esta tarea en la que el país necesita de todos.

Lima, 14 de junio del 2009

MUERTE EN LA SELVA


jpg – www.elcorreodigital.com/013D7VIZ001_1

IÑIGO MANEIRO

 

Me llegó a través del mail,  enviado por una muy buena amiga.

No hay nada que agregar.

 

 Se me hace extraño comenzar este texto hablando de muerte cuando la Amazonía es el lugar más vivo que he conocido. Pero hoy es un día triste marcado por la muerte de nativos y policías en las revueltas indígenas que llevan casi 2 meses. Hoy amanecí con las llamadas de amigos diciéndome que Santiago Manuin, el mayor dirigente indígena del Alto Marañón y amigo íntimo desde que llegué hace 15 años, había muerto por las balas de la policía, ahora sé que se debate entre la vida y la muerte. Sabía que algún día eso podía ocurrir en alguien entregado a su pueblo en la defensa del territorio, en el combate contra los grupos terroristas y el narcotráfico y en la oposición al ingreso de petroleras y mineras en su tierra, no porque esté en contra del desarrollo, sino porque cree que éste va por el camino del respeto a la tierra y la naturaleza y a la participación real de los milenarios habitantes de las selvas. Aunque lo sabía uno nunca se acostumbra a la muerte. El Alto Marañón es el territorio comprendido por los ríos Chiriaco, Cenepa, Marañón, Nieva y Santiago y en sus 30 mil km2 viven los pueblos Aguaruna y Huambisa, pertenecientes a la familia Jíbara. Pueblos guerreros, horizontales y organizados que han sabido mantener lo fundamental de su cultura. Santiago fue el primer aguaruna que conocí y con el que más viví y aprendí en mis 7 años de vida en el Alto Marañón. Con él viajamos por todos los ríos, vivimos en sus comunidades, conocí sus mitos y hasta estuvimos en España buscando dinero para los proyectos que desarrollábamos en la selva. En España se reunió con la reina Sofía que salió ‘impresionada por la categoría humana de este hombre’ y en España también hizo un diploma en derechos humanos en una universidad de los jesuitas. La muerte duele pero más duele el engaño y la mentira. En la prensa leo que detrás de estas revueltas indígenas está Humala, el narcotráfico y el complot internacional. Y todo eso es falso. Da igual quién esté en el Gobierno porque los nativos se van a seguir levantando si ven sus tierras en riesgo. Y fueron Santiago y las organizaciones nativas de los ríos, soy testigo de ello, quienes sacaron al MRTA del Alto Marañón y quienes limpiaron de cultivos de coca y amapola todas las comunidades, porque creen en otro tipo de desarrollo y porque no querían que se repitiese la terrible experiencia de los Asháninkas con Sendero. Y el Gobierno no hizo nada. A pesar de ser una zona permanentemente olvidada por el Estado, pocas veces he visto tanto orgullo por ser peruanos Por eso también, el Gobierno no es valiente ni tiene visión de su país porque no es capaz de darse cuenta que la gran riqueza del Perú es su diversidad: diversidad de climas, naturalezas, lenguas, pueblos e historias. Y en un país tan diverso como éste hacen falta estrategias diferentes para negociar, para entender los problemas de sierra, costa y selva y buscar soluciones entre todos a los mismos. La Amazonía siempre ha sido el patio trasero de los gobiernos del Perú. Los peores índices en salud y educación se encuentran en la selva, pero me sorprendía siempre el estilo de los jíbaros que con un orgullo enormemente humano decían, ‘nosotros no pertenecemos a la extrema pobreza porque tenemos nuestra selva’. Los nativos saben que sólo se piensa en ellos cuando se trata de recursos de interés para otros: petróleo, maderas, gas o minerales. Y que todas las leyes y decretos emanados por un Congreso mediocre y de visión centralista jamás han considerado una participación real de los pobladores de la selva. Me quedo con la vida que llena la selva y su gente. Me quedo con Santiago que siempre me decía ‘Kumu, nosotros hemos resistido al inca y al español y vamos a resistir lo que sea, porque esta tierra es nuestra’. No por exclusividad al otro sino por compromiso real con el Perú.

Iñigo Maneiro Labayen   CE 279245

¿QUIÉN ES ÍÑIGO MANEIRO?

Íñigo Maneiro comenzó hace casi catorce años una aventura que le marcaría para siempre. Y es que vivir siete años en una comunidad de jíbaros en plena selva de Perú cala hondo. Lo que comenzó como un viaje con fecha de caducidad de dos años, al final se prolongó y se convirtió en una de las experiencias más maravillosas de las que ha disfrutado este donostiarra. «La selva es lo mejor que me ha tocado vivir, a parte del nacimiento de mi hija Nua, hace tres años», desvela. Ahora reside en Lima, pero los recuerdos de aquella época están muy presentes.

Íñigo recaló en la selva peruana a través del proyecto de una ONG vasca que estaba lanzando iniciativas de desarrollo en Perú. «Querían un ingeniero agrónomo y me animé», relata. Así que empezó a vivir en una comunidad de jíbaros. «Trabajábamos en cultivos tropicales, crianza de animales menores y en la titulación de tierras, para hacer que éstas fueran legalmente de los nativos. Fue una época fascinante», explica. «Recuerdo los viajes por los ríos, he visto hasta tres arco iris a la vez totalmente redondos, el cielo inmensamente rojo, me han contado historias en las que se mezclan realidad, mitos y ficción…», rememora. Toda una vida. «La selva te engulle en su ritmo. Me acostumbré muy rápido a estar sin teléfono ni comodidades», confiesa.

Cambio de airesA pesar de los imborrables recuerdos que atesora este donostiarra en su memoria, lo cierto es que en una ocasión vio la muerte muy cerca. Tanto, que casi no lo cuenta. «Me tuvieron que sacar de allí a toda prisa porque casi me muero. Pillé la malaria, una neumonía y fiebres tifoideas. Todo a la vez». Por fortuna, se recuperó. Y ésa no fue la única experiencia dura que le tocó vivir en esos parajes. «También me mordió una cría de caimán, que tenía los colmillos como cuchillas, y me atravesó dos dedos de la mano», recuerda. Un dolor intenso.

 

Durante sus siete años en la selva conoció a la que hoy es su esposa, María Luisa, una periodista que compartió con él sus tres últimos años en la tribu. Hasta que, en un momento dado, la pareja decidió que era hora de cambiar de aires y que su ciclo en la selva había terminado. Se trasladaron a Huanchaco, un pueblecito de la costa peruana en el que montaron un bar y durante un tiempo llevaron una vida tranquila. «Vivíamos al día», revela Íñigo.

Pero el futuro de la pareja dio de nuevo un giro radical cuando, un año después de asentarse en Huanchaco, a María Luisa le ofrecieron un empleo en Lima. No pudieron resistirse y aceptaron. Se fueron a la capital del país.

Tiempo después de su llegada a Lima, él consiguió un empleo como diseñador de actividades para una cadena de hoteles, trabajo que le apasiona. Y ahí continúa. «Proyecto excursiones como descensos en canoa por ríos, rutas en el desierto…». Un trabajo muy imaginativo y aventurero. Como él.

FUENTE DE LA RESEÑA: http://www.elcorreodigital.com