La nueva alcaldesa.


Es tarde para decirlo, pero desde este humilde blog saludo a la esperanza que se llama Susana Villarán.

Ella ecarna eso que todos hemos esperado siempre, sin atrevernos muchas veces a confesar.

Susana  Villarán puede mostrar como slogan “Has recorrido un largo camino, muchacha” que unos cigarrillos creo que de los 70 y norteamericanos mostraban en su publicidad. Es cierto que se apropiaban de alguna manera del concepto feminista, pero nuestra actual alcaldesa lop ha hecho: ha recorrido un largo camino hasta llegar por un margen estrecho, con los votos necesarios al sillón de Nicolás de Ribera, El Viejo.

Susana Villarán lo supe entonces, se casó con Manuel Piqueras, compañero mío de clase en el colegio, con quien el tiempo y la vida nos separaron. Ahora ellos no están casados más, pero he leído declaraciones de Susana sobre sus épocas de matrimonio y he sabido del camino que juntos empezaron.

No sé qué es de Manuel, pero todos podemos ver a Susana en los medios. Primero peleando por un sueño y luego llegando a ése partidor que supone ser alcaldesa de Lima. Y digo partidor porque Susana Villarán que ha dado muestras de una entereza excepcional, tiene ahora por delante un camino arduo.

Tiene que hacer realidad a cada instante el viejo slogan citado y dar cuenta de que el camino sigue, sobre todo si lleva en su corazón la frescura de una muchacha.

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EL TIEMPO DE LAS GRACIAS.


Es tiempo de dar gracias. En primer lugar, por la vida, porque seguimos aquí, mucho más activos de lo que esperábamos.

Es tiempo de dar gracias a la familia y a los amigos. A todos los que han hecho posible que hoy pueda estar escibiendo esto. A quienes creyeron en mí y en las posibilidades que habían y que a mi me parecían tan pocas. Es tiempo de dar gracias y demostrarlo poniéndose mejor cada vez y con la ayuda de Dios y de todos, ir volviendo de a pocos, si no a la normalidad total, sí a ése estado totalmente positivo, donde las dificultades se ven como vallas en una carrera que hay que correr deportivamente.

Creo que no voy a decir más sobre esto, porque no tengo el derecho a hacerlo. Gracias, muchas gracias.

Lo digo públicamente. Gracias!

LO MEJOR ESTÁ POR VENIR.


Siempre hay algo más allá.

Podemos hacer la “extra mile” que los gringos proclaman y llegar más lejos que todos. Los ejemplos sobran en el mundo.

Sucede que no queremos, nos quedamos tan tranquilos y solemos quejarnos cuando no todo sale a nuestro gusto.

Hemos hecho de nuestra parte?

Lo que hemos hecho es lo mejor que podemos?

Muchas veces nos gana el cansancio, el desánimo o la autocomplacencia. Es entonces cuando todo se va a la basura.

Es entonces cuando vemos todo negro… Y es culpa nuestra.

De nosotros depende.

El viejo “estado de ánimo” cobra una importancia inusual. Hace la diferencia y nos permite ver que lo mejor está por venir.

Las cosas no tienen color. Son del color con el que las mires. Tenemos en las manos el futuro y buscamos fuera, lo que está dentro.

Porque dentro de nosotros está. Es ése “estado de ánimo” con el que enfrentamos cada acto.

Si esto suena a autoayuda barata, no es sino lo aprendido. Lo que ha tomado largos meses de idas y vueltas, hasta hacerse carne.  Puede sonar muy sencillo. Pero es que las cosas sencillas valen más. Como la sal.

Seguiremos, si me quieren leer.

 

 

LEER.


Qué difícil ha resultado leer!!

Ahora lo hago lentamente, y sí, leo. Pero mi vista ya no vuela como antes sobre las letras. Parece que gateara y me detengo a cada instante a descansar y al hacer pequeñas pausas, me ayudo a mi mismo a comprender lo leído.

Pero sí, me canso y no puedo como lo hacía antes, leer un promedio de cuatro libros semanales. Ahora un libro nuevo me dura una eternidad y uno conocido media eternidad…

Leer, descifrar lo escrito no resulta ser el problema que era, cuando las letras bailaban cada una por su cuenta y los renglones se covertían en enemigos, Ahora se alinean y puedo leer párrafos completos. Suena a lamento, pero para alguien al como a mi, veían siempre con un libro distinto,resulta un tema capital. Leer se ha convertido en una hazaña que trato de realizar todos los días, y que gracias Dios cumplo religiosamente.

Ahora me doy cuenta de lo importante que este sencillo acto y acomodo mis libros buscándolos como quien inquiere por amigos con los que estaba acostumbrado a conversar.

Cuando hace meses traté de leer y no pude, lloré en silencio y dejé la relectura que intentaba de “La casa de la mezquita”. Pasó el tiempo y tenía miedo de siquiera tratar de hacerlo, porque intuía que todo se me movería y no podría leer.

Poco a poco fuí arriesgándome y me alcanzaron “Hacia Hispahán” de Pierre Loti, un viejo libro que empasté en cuero y que había sido lectura de mi padre. Lo pedí a propósito porque era un viejo amigo y mi hija Paloma lo encontró en un armario.

Leí muy despacio, por centésima vez y me trajo tantos recuerdos, que tuve que dejarlo.

Así, leer se había manifestado una vez más como una aventura maravillosa.

Dejo aquí hoy, pero como prometí, volveré. Volveré con más porque seis meses es mucho tiempo en silencio.

DE REGRESO.


Hola! Hace muchísimo tiempo que no escribía. Seis meses. Es una eternidad si estás casi hemipléjico, ves cada vez peor y hablas mal. Pero las ganas de vivir se mantienen y estoy aquí, peleando con las letras y con una memoria frágil que no me deja hacer tiradas largas.

Es lo que hay y a aguantarse… Ahora estoy flor con relación a cinco o tres meses atrás. Me han ayudado todos: desde los que lo hicieron porque son amigos, los médicos y la familia. Dejo a Dios para el final porque sin El nada hubiese sido posible. Ni el infarto, ni la familia, ni los médicos,  ni los amigos. Ni yo mismo.

Seguiré luego, porque todavía me canso un poco (falta de entrenamiento, que le dicen. Hasta pronto y gracias por leer.

FICCIONES


www. ficcion.cinequo.com

Levantarse temprano un día cualquiera y que el taxi que nos lleva a la universidad ruede por avenidas y calles pavimentadas, donde los semáforos funcionen, los peatones crucen por las esquinas y la gente de a pie se salude.

Que los alumnos lleguen temprano, no bostecen de sueño y presenten los trabajos que se les pidió sin necesidad de recordárselo.

Que el correo electrónico no parezca un basurero con cantidades apilables de spam.

Que al ir de la universidad a la oficina los microbuseros no abusen del tamaño de sus vehículos, no compitan por el pasajero, se detengan en las esquinas y no a mitad de la cuadra.

Que los cobradores de los micros no pregonen a gritos su destino.

Que a ningún alcalde se le haya ocurrido romper pistas para “recuperarlas” y que los huecos que la capa asfáltica ofrece sean solamente un mal recuerdo.

Que las compañías privadas que construyen edificios en cualquier calle o avenida no se apropien del orden del tránsito, bloqueándolo o convirtiéndolo en un difícil slalom.

Que los policías no se hagan de la vista gorda ante el frenesí con el que los microbuseros infringen y destrozan minuciosamente cada norma y regla del tánsito.

Que los vehículos den preferencia a los peatones.

Que los peatones no crucen con luz roja, por media cuadra o lo hagan distraidamente.

Que los peatones no caminen y crucen hablando por celular o escuchando por los audífonos sus I Pod.

Que los delincuentes se olviden de lo fácil que resulta arrebatar carteras, maletines o celulares a quienes caminan por calles y jirones.

Que los niños, mendigos y vendedores ambulantes no asalten las ventanillas de los autos.

Que los limpiadores de lunas comprendan de una vez por todas que nadie les dará nada por ensuciarlas, como hacen.

Que los choferes se den cuenta que la bocina no acelera ni las luces rojas ni el tránsito.

Que los vehículos oficiales respeten la norma de no usar sirenas ni circulina.

Que los choferes de microbús hagan caso cuando los pasajeros les rueguen bajar la velocidad.

Podemos continuar con las ficciones, porque todavía no hemos llegado ni a la mitad del camino en un día cualquiera. Seguiremos…

LA COMBI


Imagen:  angustiodelacalle.files.wordpress.com/

Todos los que anoche vieron el programa de Jaime Bayly en  canal 2  TV, fueron testigos de -para mi- uno de los jemplos más claros y didácticos que se han ofrecido en un medio de comunicación.

“La combi” ha logrado dejar en claro apetitos y trasfondos que estuvieron olvidados o pasaron desapercibidos. Seguramente mucho se debe estar escribiendo sobre este tema y ello abona en popularidad para Jaime y su cacareado proyecto presidencial.

Con la sorna que le caracteriza, Bayly destruyó minuciosamente a José Barba, desnudándolo con citas, bromas, recuerdos, marchas y contramarchas. Asistimos al apedreamiento de un personaje cuyo techo de vidrio lo hace peligrosamente débil, aunque su segura tranquilidad haga presagiar una impermeabilidad absoluta o un techo de vidrio oscuro y con blindaje especial.

Los vericuetos políticos y su total indiferencia ante el zigzagueo de lealtades que ostenta, así como su desparpajo para enfrentar desde una pateadura fraterna hasta la admisión en cámaras acerca de que su partido es “de tres” (con una baja inmediata al desmarcarse Bayly ya entonces), para tiempo más tarde afirmar que sus partidarios forman legión, son asombrosos.

Bayly demolió a Barba y salpicó a Kouri sin que la sangre llegara al río, a pesar de los “cuatro millones de razones” que esgrimió para no votar por él.

La combi le pareció maloliente, le asquearon los anteriores pasajeros y se encontró con un “hermano indeseado”. Se bajó de la combi. Y si es cierto que en política no hay que ser ingenuo, mi pregunta es: Para qué subió?