PIERCE HA SALIDO


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Esperemos que regrese.

Esta mañana no andaba por ningún lado. Supongo que aprovechó que la puerta de atrás estaba descuidadamente abierta anoche para salir a explorar. Eso significa irse por el techo y seguramente bajar en alguna casa vecina.

Su poca experiencia de gata techera puede haber hecho que no sepa cómo regresar.

Ya sucedió hace un tiempo y anduvo tres días desaparecida, hasta que volvió cansada, sucia y hambrienta.  No sé si arrepentida.

De todos modos, ahora esperaré para escribir el post que pensaba poner anoche y que tenía por título “La gata y el cardenal”. Esperaré a que regrese y deslice su presencia blanca por mis pantalones negros, necesitados de una escobillada luego de su paso.

A veces uno se preocupa aunque no parezca. Y siente un pequeño vacío cuando otros se van en busca de aventuras.

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EL TELEFONITO ES….


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“EL TELEFONITO ES UNA NECESIDAD…”

Eso dice la canción que Yola Polastri hizo popular hace muchos años.

Sin embargo, el teléfono ahora es un elemento de juego. Se ha convertido en una popular manera de entretenimiento y continúa el uso de éste necesario medio de comunicación interpersonal, para hacer bromas.

Veía en  la televisión hace unos días que más del 80% de las llamadas al número de emergencia de la policía, son “pasadas”,  bromas de mal gusto, o llamadas maliciosas.

Esto dice mucho de los que las hacen. En realidad los pinta de cuerpo entero, porque además de esconderse en el anonimato, efectúan llamadas sin sentido (o con malicioso sentido) a un número de emergencia, que está indicado para eso: emergencias. Para denunciar asaltos,  pedir auxilio y reportar incidentes donde se requiere rapidez de acción policial.

Es decir que son cobardes anónimos (muy raramente el cobarde da su nombre y dirección; sólo sucede cuando es cogido in fraganti y esto se revela).

Pero lo más censurable, desde mi punto de vista, es que existan espacios en la radio que usan  el teléfono para hacer pasadas y basen en éso un program.

Es cierto que en otros países lo han hecho y hasta con jefes de gobierno. Eso no quiere decir que esté bien. Si hay alguien que salta por la ventana, no es una cosa que se repute como buena y normal; es decir que quien lo hace,  imita algo que no es necesariamente ejemplar.

Volviendo al tema: he escuchado varias veces un cierto programa de radio, que debe tener  audiencia (porque tiene auspiciadores y éso indica que se escucha),  donde los conductores llaman por teléfono a algún número al azar y se “divierten” desconcertando al que responde. A veces se hacen pasar por una compañía que reclama un pago inexistente, o por el amante gay del marido y un etcétera bastante grande.

Lo primero que a uno se le ocurres es que este asunto es de mal gusto. “Disgusting” diría un inglés arrugando la nariz.

Pero ahí no queda la cosa. Estos dos conductores de “programa”, ergo comunicadores, tienen un espacio radial y con él una responsabilidad. Como la tiene la emisora que alberga el programa y los auspiciadores que patrocinan (dónde quedan la ética, la Asociación de Radio y TV, la Asociación de Anunciantes y el buen gusto?).

Están enseñando al público desde su tribuna mediática, que es divertido fácil y lícito, llamar a cualquier teléfono y hacer “pasadas  inocentes”. Y así nos asombramos de que existan infelices y desquiciados que bloquean el teléfono de emergencia (y no sólo el de  la policía; pasa con los bomberos y estoy seguro que con cualquier institución de ayuda que pubique su  línea telefónica). Si en la radio están enseñando a hacerlo….!

Este es un ejemplo de cómo NO hacer radio. Es un ejemplo de lumpenaje mediático, que seguramente se da en muchas partes. Pero como dice la frase: “COMA CACA, 500 MILLONES DE MOSCAS NO PUEDEN EQUIVOCARSE”.

LA SOBERBIA DE GARCÍA


Reproduzco aquí un muy lúcido artículo de Fernando Villarán, escrito para el blog  “Espacio Compartido”;  un lugar idispensable para leer opiniones sensatas de personas que definitivamente tienen algo qué decir.

LA SOBERBIA DE GARCÍA / Fernando Villarán

La clave para entender la soberbia de Alan García está en sus propias palabras (dichas el 10 de marzo en el Museo de la Nación): “Dios me ha dado la capacidad de convencer a la gente”. Es un understatement; pues en realidad, esta capacidad se la debe al partido que le enseñó oratoria desde chico, a Víctor Raul que le transmitió su experiencia y a sus propias habilidades innatas.

Iré directo al grano: el presidente García tiene sobradas razones para ser soberbio.

Se ha presentado como candidato a presidente de la república en tres elecciones nacionales y ha ganado en dos de ellas. La vez que perdió, luego de haber estado ocho años alejado del país, hizo una campaña de tres meses, llegó segundo y casi gana las elecciones. Convenció al electorado peruano, primero a votar por el presidente más joven, luego a perdonarlo por su mala gestión, y en la tercera, a darle una segunda oportunidad.

Esta capacidad de ganar elecciones lo ha hecho insustituible e indispensable en su partido: el APRA. Se dice, con justa razón, que el APRA sin García es poca cosa. Los otros dirigentes lo saben, ellos son casi nada, le deben la vida, su puesto en el congreso, etc. Por eso nadie lo critica, lo aconseja, lo mira a los ojos; agachan la cabeza como ante un Dios (que les puede dar y quitar la vida).

A su regreso al país, luego del exilio, cuando en las mejores universidades del mundo, en los cursos de economía y política, se estudiaba a su primer gobierno como uno de los peores de la historia, convence al rector de la Universidad con mayor número de alumnos en el Perú (hoy su ministro de educación), para organizar y dirigir una escuela de gobierno. Por cierto, muy exitosa, pues estaba llena de alumnos.

Ha sido capaz de desaparecer de la política peruana, luego de una vertiginosa y ruidosa carrera, a su principal acusador y contrincante político, Fernando Olivera. Ciertamente no lo convenció a él, sino a casi todo el mundo de que se trataba del mismísimo diablo.

Una vez que gana las elecciones en el 2006 convence a Estrada, Vega y otros dirigentes de UPP para que se separen de Humala, reduciendo su peso en el Congreso a la mitad. Luego, convenció a Torres Caro, Gutiérrez y otros más, en traicionar a su líder para debilitarlo aún más. Convence a los fujimoristas, después de haber sido enemigos durante más de diez años, para que apoyen al APRA en el Congreso, con lo que asegura una estable mayoría parlamentaria.

Uno de los mejores “convencimientos” fue el de Arturo Woodman, candidato a vicepresidente de su principal contrincante electoral: Lourdes Flores. Después de haber basado toda su campaña en acusarla de ser la candidata de los ricos, de estar al servicio de los grandes empresarios, y de mostrarlo como prueba viviente de este sometimiento, le ofrece un cargo menor, que acepta de inmediato.

Otro aliado de Lourdes Flores, cabeza de su propio partido, y vehemente enemigo de García, Rafael Rey, sucumbe ante su poder de convencimiento y se convierte en su ministro más fiel y seguro servidor. Con Antero Flores-Araoz ocurre otro tanto, de ser el número dos del PPC durante mucho tiempo, y respetado congresista, termina de defensor de las tesis más reaccionarias del presidente; tanto así que se ganó el calificativo de tonto, de parte de Vargas Llosa, y de fascista, de parte de Jose Alejandro Godoy.

El más reciente convencimiento es notable: luego de designar al exitoso y honesto presidente del gobierno regional de Lambayeque, Yehude Simon, como primer ministro, sorprendiendo a tirios y troyanos, la mayoría pensamos que se daría un cambio real en el gobierno. Si la razón del cambio de gabinete había sido el escándalo de corrupción mas grave en lo que va de su segundo gobierno (Petroaudios), muchos pensamos que el nuevo primer ministro venía con su propia agenda bajo el brazo: lucha anticorrupción, estrategia de desarrollo pro regiones, pro sectores populares, mayor participación, encarar reformas postergadas (como la educación). Sin embargo nada de esto ha ocurrido; el presidente lo convence de todas sus ideas y se convierte también en su fiel intérprete.

Convence al cardenal Cipriani de que los intereses del Opus Dei coinciden con los intereses de su gobierno, y gana, junto con un aliado poderoso, a todo un sector de la iglesia.

Pero estos éxitos no sólo se han dado entre los viejos políticos, empresarios y religiosos, también tiene sonados éxitos en la juventud. Logra que un joven rebelde, iconoclasta, que no se casaba con nadie, neoliberal hasta los huesos, como Aldo Mariátegui, se convierta en su perrito faldero: muerde a todos los que se acercan a García.

Sería largo enumerar todos los convencimientos, así que tendré que parar aquí, no sin antes incluir uno bastante curioso. Luego de un enfrentamiento histórico entre el APRA y la familia Miró Quesada, García convenció al directorio del grupo El Comercio en defenestrar a Alejo Miró Quesada, cambiar la línea editorial radicalmente apoyando a su gobierno, y atacando a sus enemigos. Felizmente que este convencimiento no se produjo antes, pues muy probablemente este grupo editorial no hubiera tenido el decisivo y ejemplar comportamiento democrático en la caída del gobierno autoritario de Fujimori.

El problema no es García, el problema son todos los que se dejan convencer por García. Qué culpa tiene el cuchillo de avanzar con facilidad, es la mantequilla la que hay que mirar, y reemplazarla por acero. Si lo hubiera.

LES IMPORTA UN CARAJO


off

Es 28 de marzo del 2009. Son las 9.45 de la noche.

Acabo de encender un par de luces en casa y la computadora.

Estuvimos a oscuras por voluntad propia y a sugerencia de un movimiento mundial.

Me he sentido parte de una humanidad preocupada por el futuro. Ha sido una manera que pusieron a mi alcance para unirme a los millones que no quieren un mundo con guerras por el agua, combustibles agotados, basura inundando cada rincón, glaciares derritiéndose y mares subiendo de nivel y cubriendo ciudades enteras.

Al costado de mi casa había una fiesta. Adulta, que empezó con almuerzo y música y siguió adelante hasta que ahora, a las 10.04 pm, he dejado de escuchar la músicay he sentido irse a los autos. Mientras tanto el sonido a todo volumen y las luces debajo de un toldo, las risas y la voces me decían que hay muchos a quienes este tema les tiene sin cuidado.  Les importa un carajo, vamos.

Eso no hace que yo me sienta mejor que otros. Me produce vergüenza.

Si el futuro no importa, significa que los hijos y los hijos de los hijos no importan.

Significa únicamente que no merecemos andar por aquí.

PIERCE ES UNA GATA


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De tamaño gato, sin mayores señas exteriores que no poder maullar fuerte porque según el veterinario, donde la tuvieron al principio, no se preocuparon de ella y la “vacuna” que le pusieron, al parecer fue…agua.

Desde entonces no maúlla sino que suena. A veces parece que gorjeara, pero se comunica.

Pierce es blanca, pero también según el veterinario, es una gata albina y su color real es el negro; muestra de lo cual son unos pelitos negros que tenía en la cabeza y ya desaparecieron.

Está en casa desde hace cinco años, si no me equivoco y llegó como un obsequio orejón y escuálido para Paloma, mi segunda hija. Con paciencia fue desarrollándose y aquí, el veterinario (nuevamente) tuvo mucho que ver, porque fue guiándonos en lo que había que ir haciendo. Cuando fue el tiempo, se la operó para que no tuviera gatitos, lo que la convirtió en mucho más casera y remolona. Engordó, claro, pero por la grasa.

Es la primera que sale cuando llego de calle y se frota en mis zapatos y bajos del pantalón esparciendo sus señales de propiedad. En realidad, como sucede siempre, es ella quien nos ha adoptado como familia. Echada en el sillón de la sala, mira por la ventana y parece cuidar el patio. En realidad, se hace la dormida y espera que alguna paloma desprevenida se detenga por más tiempo del necesario, para saltarle encima –generalmente sin suerte- y satisfacer así su instinto felino.

Alguna vez cazó al vuelo a un velocísimo y distraído colibrí, solamente para llevarlo como trofeo a quien consideraba su dueña.

Curiosamente pues, mi hija es la única Paloma que conozco dueña de una gata. Debe haber miles en el mundo; pero en este caso, si se mira bien, animalmente es un contrasentido.

Pierce se puso muy triste cuando Paloma viajó a la Argentina para quedarse.

La esperaba por las noches mirando por la ventana y dormía por las noches en la sala esperando que ella llegara de madrugada. Con el tiempo se convenció y con la ayuda de mi nieta Daniela y Alicia María, la mayor de mis hijas, fue volviendo a su normalidad ociosa y despreocupada. Cambió de dueña y la vida siguió para ella.

Hasta que, claro, Alicia María y Daniela tomaron un departamento para vivir allí y se fueron de casa también. Nuevamente Pierce cayó en depresión y ni los mimos de Alicia mamá ni los míos lograron atravesar la espesa cortina de tristeza que se instaló entre ella y quienes la querían y ella había adoptado e insistían en irse.

Finalmente, con el tiempo, decidió subir a la cama y dormir allí. Pero sólo de prueba. Sabiendo que no era igual que antes. Comida enlatada, cariño y consentimientos fueron logrando restañar heridas. Finalmente se sentaba a maullar bajito, en su media voz, y a esperar su comida, que tomaba en un platito en el suelo del comedor mientras nosotros almorzábamos.

Pero es evidente que algo se había roto en su mundo.

Volvió Paloma por vacaciones y con ella la alegría de Pierce. Las visitas de Daniela y Alicia María también le recordaban viejos y felices tiempos.

Pero Paloma volvió a viajar después de un par de meses y mi nieta e hija son sólo visitantes; además no duermen en casa.

Volvió a las esperas en la ventana y a la tristeza.

Ha pasado el tiempo y otra vez su espíritu práctico de gata ha hecho que acepte mimos y cariño. Pero pasa el día en el patio, bajo los geranios o echada cerca de un arbolito pequeño de hojas brillantes. Duerme, acecha a las palomas y a los pajaritos; de vez en cuando en la noche caza alguna cucarachita para jugar. Pero hay que bregar para que entre a casa cuando ya es tarde. Porque estoy seguro que en realidad todavía espera que Paloma, Alicia María o Daniela aparezcan imprevistamente trayendo una bolsa amarilla del supermercado con algo especial para ella.

Finalmente Pierce es una gata. Pero a veces parece que quisiera escribir poesía.

MONSTRUO


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PIERRE JACOMET* es un monstruo.

Eso no quiere decir que sea horroroso. Los  ángeles son monstruos. No quiere decir tampco que Pierre Jacomet sea un ángel. Es un hombre monstruosamente extraordinario.

Quisiera aquí, con el reconocimiento a su autoría, transcribir algo de lo escrito por él en el libro “Lucidez del Abismo” (Editorial Andrés Bello, Chile); un libro al que vuelvo constatemente desde que vino a mis manos gracias a un título invitante.

FÓSILES

A lo largo de la vida he viajado en diversos medios de transporte. Micros, buses, trenes, aviones, hasta el Concorde entre París y Nueva York, tres horas y media, almuerzo con caviar y champagne de la viuda Clicquot, implacable campesina francesa. El avión salía de París a las once de la mañana y llegaba a Nue va York a las ocho y media de la mañana del mismo día. Una vez salió de noche y cumplí dos veces cuarenta y cuatro años. Ha pasado el tiempo. No importa lo que hagas, el tiempo te sopla en la cara y se extravía en las nieblas del ayer. Nadie navega con tiempo de popa.

En los distintos medios de transporte he presenciado una perpleja gimnasia. Antes que el vehículo se detenga los pasajeros se ponen de pie, cogen sus enseres, apresurados, impacientes. Ocurre en micros, buses, aviones, trenes, Concorde inclusive.

Es para la risa. Sospecho que son conductas fósiles que laten debajo de una fina capa de civilización.

Hace más de veinte mil años los hombres, provistos de antorchas elaboradas a partir de la grasa de las presas muertas, penetraron en los espacios tenebrosos dispersos en los flancos de los acantilados y en las cavernas de las montañas.  Decoraron con grandes figuras animales,  vastas salas condenadas hasta entonces a la noche perpetua.

A la luz de la tea que descubría una por una las figuras bestiales rodeadas de sombra, respondían los ecos aterradores de pétreas estalactitas, aullando en la oscuridad.

Intuyo que subsiste en todo hombre el terror a los cantos sombríos de las cavernas prehistóricas.  Antes del sol que calienta las piedras, hay que salir. Dejar la noche atrás, dejar en la nada el miedo octurno, salir a la luz que no llega jamás al fondo de la cueva.   Quizá las grutas elegidas tuviesen géiseres que estallaban al amanecer?  Es posible,  aunque improbable.

Los hombres se apretujan para salir del lugar temido. Impaciencia cuando se detiene el bus, micro, tren, avión. Nada importa el precio del billete ni la cultura del pasajero. Si el vehículo frena de golpe vemos volar personas hacia el parabrisas.

Resabios fósiles, recuerdos cromosómicos incrustados en nuestras células y estructuras encefálicas, archivos que no podemos abrir durante la vigilia porque no tenemos la contraseña, miedos que acosan desde los abismos del olvido. Hay que buscar el sol, abandonar la caverna y la noche temible.  Hay que nacer, dejar la matriz, tener el coraje de ingresar en el túnel para salir al peleadero.  La angustia original retorna, el oído tensado en la gruta tenebrosa donde los hombres de antaño avanzaban con antorchas rebosantes de grasa al momento de su muerte y nacimiento en el abismo nocturno de la tierra, madre de todos, matriz compartida, cruz terrosa de Sem y Melquisedec.

Actuamos para no recordar. La fuga pánica autoriza el anhelado olvido. Arcaicos y reprimidos registros no deben ingresar en la estrecha lucerna de la conciencia a riesgo de perturbar el artefacto que llamamos Yo, incapaz de hurgar en el interior del organismo, demasiado endeble para enfrentar la oscuridad, para recorrer los laberintos de la gruta antes del fuego, antes que los destellos pálidos   y trémulos de la hoguera recién domesticada alumbraran las paredes de la caverna y proyectaran espantos en la piedra.

Músicas pavorosas, aullidos del viento que rebota, ecos en las paredes, asustadas cacofonías. Eco que se desintegra, se disemina en las piedras  donde su cuerpo rebota de pared en pared.  Se convierte en caverna y no está en ninguna parte de la caverna. Nos persigue sin que la veamos, acecha en la oscuridad. Hay que huír, buscar el silencio del día, los ruidos conocidos, el viento entre los árboles, el gorjeo de los pájaros.

Terror de los primitivos que primero se guiaron por el olfato, luego por el oído, después por la vista erguida. Buscaron en la caverna la protección de la matriz, de la humedad y la noche, y durmieron y soñaron. No supieron separar los sueños de la vigilia, como muestra el hombre itifálico que duerme en la oscuridad de la gruta de Trois Fréres en Francia. Visión nocturna de un bisonte, cayado coronado por un pájaro de pico curvo, pavor ante la fértil figura femenina representada por un animal feroz, presa codiciada, temida impotencia, rostro dual del amor erótico.

Miles de años pasaron antes de que los hombres pudieran separar el mundo de los muertos del mundo de los vivos. Buscaron en las imágenes nocturnas arcanos vaticinios. Arteminoro de Daldis copió los significados, primero egipcios, luego cretenses y taurinos, después griegos.  Erigió catálogos para el mundo romano.

Pasaron dos mil años. Sigmund Freud vio en los sue`nos la expresión de apetitos insatisfechos. Su propensión particular lo incitó a pensar que eran deseos sexuales o de apropiación.  Puede ser, en algunos casos.

Quizá eran anhelos colectivos de huida, igual que en los buses, trenes, aviones. Temor ante el agua oscura que anega la vida y la sume en la muerte y el olvido.

*PIERRE JACOMET

1933 – Nace el 24 de marzo.

1955-60 Estudia con el maestro Gustavo Becerra Schmidt.

1958: Teología en la Universidad Católica de Chile

1958 -1968: Trabaja en psicoanálisis y estudia la disciplina.

1980-1982: Estudia Mandarín en la Universidad de Nueva York.

1982: París; Estudia jeroglíficos en el Institut d’Orient y literaturas medievales.

1992-1998: Se convierte en el traductor de Ilya Prygogine – (El fin de las certidumbres), Antonio Damasio (El error de Descartes y Sentir lo que Sucede), Alain Peyrefitte (La Sociedad de Confianza y Milagros económicos), André Comte-Sponville (Pequeño tratado de las grandes virtudes y ¿Qué es el tiempo?), Michael Gazzaniga (El pasado de la mente), Richard Selzer (Lecciones mortales), Guy Sorman La singularidad francesa y El mundo es mi tribu, traducción alabada por Octavio Paz), Alain Braconnier (El sexo de las emociones), Pascal Quignard (El odio a la música).

1998: Estudia el Síndrome de von Hippel-Lindau

2000: publica Un viaje por mi biblioteca, (4 ediciones al 2007)

2001: Publica La enfermedad de von Hippel-Lindau – Una grave realidad presente en las distintas especialidades médicas.

2001: Director de la VHL Family Alliance, Chile – Boston Mass.

2001: publica Cien autoras y autores de hoy.

2002: Obtiene una beca en Estados Unidos para estudiar la relación entre el Feocromocitoma (tumor canceroso) y las reacciones emocionales bipolares La investigación se realiza en conjunto con el NIH – USA

2003: publica Lucidez del abismo, libro de ensayos.

2004: Publicación de Memorias sin nombre (Random House Mondadori)

2005: De La textualité – Pour une textologié générale et comparée del profesor Francis Jacques. Ediciones de la Universidad Católica, Chile.

2007: La Croyance, le Savoir et la foi de Francis Jacques (traducción).