Un propósito de vida


a través de Un propósito de vida

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LOS POLIZONES


LOS POLIZONES

Si creemos a lo que cuentan y a los restos encontrados en la cima del monte Ararat (por lo menos es lo que he leído y visto en unas fotos borrosas), allí el llamado Noé desembarcó de su Arca (una especie de gran bote indudablemente cerrado) y dejó libres a las especies de animales que protegió durante el Diluvio Universal (quizá una lluvia memorable que la Historia y la geología registran).

 

Lo que Noé no previó es que los gérmenes,  las bacterias y los virus que son organismos vivientes (no me atrevo a llamarlos “animales” porque no me suenan parecidos una vaca y un estreptococo) se albergarían en su nave protectora y pasarían desapercibidos, digamos de contrabando, para bajar a tierra seca una vez escampado.

 

Pienso que Noé estaba salvando más vidas y parejas de lo que creyó porque esos virus, gérmenes  y bacterias que no veía pudieron entrar de a montón –porque no es que ocuparan mucho sitio- y hacerle creer que salvaba parejas cuando lo hacía con multitudes.

 

¿Sería entonces Noé el culpable de ese sarampión que está volviendo a aparecer n el mundo? ¿Les trasladamos la responsabilidad a los extraterrestres visitantes?

 

Misterios de la Historia, las historias y la Ciencia…

 

 

Imagen: http://www.imagenesydibujosparaimprimir.com

 

 

HALA… ¡QUÉ TAL TROLL!


HALA

He oído varias veces esta expresión en algún chico que jugaba en esta parte del condominio y lo primero que pensé es “¡qué castizo!” porque el “¡Hala!” se lo escuchaba a mis maestros en el colegio, a los jesuitas españoles cuando querían decir “¡Vamos!” o “¡Anda!”… y la palabra “Troll” me trajo a la memoria el folklore escandinavo con sus cuentos infantiles donde los “troles” (plural de Troll) son criaturas que se empeñan en hacer travesuras y gracias…

 

Pero claro, estoy seguro que si al chico le pedimos que lo escriba, pondrá: “Ala… ¡qué tal trol!” y no es que se trate de un ser del folklore escandinavo, ni tan siquiera de lo que en la jerga de Internet se conoce como “troll”, que es alguien que publica mensajes sin ninguna relevancia, ambiguos o malintencionados; creo que el “Ala… ¡qué tal trol!” es una expresión de asombro, una especie de invención derivada de la jerga de Internet y el blablablá de algún youtuber español popular; digamos, una mescolanza infantil que “innova” en el lenguaje que debe resultar aburrido para alguien que lo usa como le da la gana.

 

Es algo curioso –pero debe ser normal- la cantidad de expresiones y palabras nuevas que se incorporan al diario hablar: neologismos, extranjerismos, estupideces y demás van formando eso que a veces no entendemos porque somos de otra generación.

 

En mi época un “trole” era el “trolley” de los tranvías, o sea esa especie de antena terminada en una ruedecita que conectaba al vehículo al cable aéreo que le suministraba corriente eléctrica y cerraba el circuito con las ruedas metálicas corriendo por los rieles también de metal. Una “trola” puede ser un argentinismo para prostituta y también se le dice así a un gran embuste aunque en mis tiempos era lo que se le llamaba al pene u órgano sexual masculino…

 

Es curioso porque algo que nos debería unir es lo que nos divide un poco: la lengua española varía de país en país, de región en región y de una generación a otra; no se diga nada sobre las diferencias que hay entre España y la América del Sur “hispanoparlante” en cuestión de idioma común…

 

Pienso todo esto porque un chico dijo algo mientras jugaba que yo escuché e interpreté…; de pronto es como dicen que estoy “rizando el rizo” y lo que han leído – los que llegaron hasta el fin- no tiene la menor importancia…

Imagen: teaser-trailer.com