Anarquía creativa


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¿NO ENTIENDES…?


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No entendía nada, o por lo menos era lo que pensaban porque sus respuestas no tenían nada que ver con las preguntas y cuando le explicaban, todo parecía haberlo entendido al revés.

 

Lo consideraban bobo o alguien a quien nada le importaba y lo que sucedía en realidad era que de esa manera se aseguraba de entender las explicaciones, porque se las formulaban en sencillo.

 

Es que no quería complicarse la vida.

 

Imagen: http://www.hifichile.cl

 

 

SOBRE LA INDUSTRIA DE LOS “LIKES” Y NADA MÁS


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Atrás quedaron los días en que el escritor podía quedarse en casa escribiendo en silencio, recibiendo cheques de la editorial, luego soltando el libro, asistiendo a un par de eventos promocionales, dando algunas entrevistas, regresando a su propia oficina para que el ciclo comenzara nuevamente. .

Vivimos hoy en la era de la participación, el compartir, los gustos y los disgustos. Edad de los me gusta : los botones omnipresentes (corazón rojo, como signo, estrella, etc., etc.) que a veces se convierten en símbolos sobrevalorados. Los comparo con la tecnología nuclear, que puede manejar grandes cantidades de energía (estímulos positivos), pero también construye bombas devastadoras.

Recientemente, un blogger me ha enviado el siguiente mensaje: Me doy cuenta de que usted no da gustos en mis mensajes, así que voy a dejar de dar gustos en sus textos . Tan corto y grueso.

¿Lo que está sucediendo aquí?

Entiendo que muchos lectores usan esta herramienta (en ausencia de un término mejor) para mostrarle al autor que leyeron, que realmente apreciaron lo que estaba escrito. El vals, sin embargo, suele ser un poco más fúnebre.

Comencé a notar que algunos usuarios de Rumania y Turquía estaban presionando constantemente el botón Me gusta en mis publicaciones. La parte vana de mi cerebro dijo: ¡Qué barato! Rumanos y turcos leyendo mis sueños. Mientras que la parte racional me llevó sin piedad: ¿por qué las cargas rumanas y turcas leerían las cosas que escribes, ciudadano?

Luego iría a su sitio web, no entendería nada, y obviamente no me gustaría en absoluto. Con el tiempo, los gustos de mis publicaciones también se desvanecieron. ¡Ay !, los rumanos, los turcos, los griegos y los pakistaníes perdieron repentinamente interés en mi literatura trópica experimental.

Repito: ¿qué está pasando aquí?

¿Buscamos lectores o recompensas? (Me pregunto si la respuesta explicaría fenómenos recientes como el juego de caza de Pokemon.) Tal y tal puede tener en la parte inferior del blog una gran cantidad de Me gusta , gente de todo el planeta, gente que solo está dando Me gusta para recibir Me gusta de vuelve No quieren leer, a menudo no tienen idea de qué se trata, solo quieren el intercambio, los premios, los diplomas en la pared electrónica. “Mira, mamá, a cuántas personas les gustó mi receta de mousse de maracuyá que publiqué en sánscrito”.

El egotismo aparte y en términos evolutivos, mis rutinas literarias pueden acercarse a las formas de los escritores del pasado reciente: no Montaigne, es DeLillo; ni Platón es Wittgenstein. Al mismo tiempo, trato de estudiar lo que significa ser humano hoy, en el siglo XXI, el 11 de noviembre de 2019, así que trato de mantener este ciber rincón abastecido.

Es una válvula, no un juego comercial. Una búsqueda, muy probablemente una búsqueda eterna.

El desafío sería sobrevivir bytes y mordiscos sin ser derribado por cazadores de recompensas. Porque, como diría David Foster Wallace, los escritores de ficción tienden a ser ávidos mirones, tienden a mirar y mirar, son observadores naturales, espectadores, son personas que van en el metro y tienen algo un tanto siniestro en su mirada despreocupada. . Sin embargo, continúa el Sr. Wallace, los escritores de ficción tienden a ser extremadamente tímidos. Así como pasan una gran cantidad de tiempo productivo analizando la impresión que otras personas les causan, también dedican una gran cantidad de tiempo productivo preguntándose nerviosamente sobre la impresión que causan en otras personas.

La consecuencia, concluye el Sr. Wallace, es que a la mayoría de los escritores de ficción generalmente no les gusta llamar la atención de otras personas. Mucho menos sentir el objeto de otras personas. Pero aparentemente esto es exactamente lo que los medios modernos nos están haciendo: simples replicantes desechables que exprimen los me gusta con la falsa promesa de que significa participar.

–  Publicado en el blog de PR Cunha.

 

LAS AGUAS BAJAN TURBIAS


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“La publicidad tiene la culpa”… “La publicidad es la responsable”…
Estas dos frases, entre lo mucho que se dice, indican que “se quiere matar al mensajero”, porque hay mucho más detrás de los anuncios que algunas agencias o departamentos de publicidad que son quienes lo que hacen es comunicar profesionalmente aquello que sus clientes sean estos servicios, productos o marcas quieren expresar.

No digo que la publicidad sea una especie de simple “correveidile” y que no tenga ninguna responsabilidad en lo que hace, pero las raíces están en los clientes y sus necesidades de comunicación; la publicidad es la voz prestada que formula profesionalmente los enunciados que se desea difundir. Por esta razón no me parece correcto tildar de “manipuladora” a la publicidad, ni adscribirle esas características casi mágicas de convencimiento: aquellas que dicen que “todo se soluciona con publicidad”; como también estoy en desacuerdo con el ninguneo de la misma, al extremo de afirmar que “solamente es publicidad”.

Ni tanto ni tan poco. Como en todo, es en el justo medio donde está la realidad y la profesión publicitaria que suele caminar bajo una andanada de acusaciones bastante infundadas, lo que hace es presentar las necesidades comunicacionales de sectores determinados de la sociedad.

Publicado en codigo.pe 12.11.2019.

ACOSTUMBRARSE


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Su madre siempre le decía que había que irse acostumbrando a todo, porque era la mejor manera de aceptar las cosas y entrenarse para tener una voluntad férrea.

 

Se acostumbró a comer verduras aunque al principio no le gustaban.

 

Se acostumbró a ir a misa los domingos porque hacía bien para el espíritu.

 

Se acostumbró a sonreír  ante las adversidades porque al mal tiempo había que ponerle buena cara.

 

Se acostumbró a guardar pan para mañana y al ahorro de las pocas monedas que conseguía.

 

Se estaba acostumbrando a no comer por las noches, a desayunar dos veces por semana, sábados y domingos y a lo que más le costaba: almorzar poco y en días alternos…

 

Se estaba acostumbrando, cuando no pudo más, mandó todo a la mierda y con lo ahorrado mientras se acostumbraba a gastar nada,   compró gaseosas, dulces, pastelitos, dos empanadas, un tamal, pan,  queso fresco, dos sándwiches de chorizo con mayonesa y kétchup, uno de palta y otro de jamonada…

 

Se pegó tal atracón, que el que se fue a la mierda fue él, porque se murió.

 

Imagen: http://www.memegenerator.es

 

 

A LA OPORTUNIDAD LA PINTAN CALVA


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Andaba siempre con un libro debajo del brazo que alguien había escrito con el nombre del líder del partido y se titulaba: “MIS IDEAS”.

 

Asistía a mítines públicos, donde siempre estaba en primera fila, aplaudiendo y vivando, para que lo fotografiaran y por si acaso, salir en algún periódico.

 

Rondaba el local central del partido y cuando entraba se pasaba horas delante de una taza de café, con el libro bien visible sobre la mesa, por si alguien le hacía preguntas y tenía la oportunidad de mostrar que estaba firmado por el líder, porque consiguió la autógrafa después de hacer una cola de dos horas, sudando como chancho, cuando compró el libro apenas supo que el líder estaba autografiándolo como agradecimiento por “la colaboración y el interés”; por supuesto, imitando la letra y con un color de tinta igual, escribió una dedicatoria para él, que decía: “Para Juan, compañero de ideas y de horas de lucha”.

 

En el comedor de su casa tenía una fotografía del líder, calvo, sonriente y con los brazos en alto, enmarcada en moldura dorada y con la dedicatoria que él mismo había escrito: “Para Juan, el compañero combativo”.

 

Juan era un convencido de que a la oportunidad había que cultivarla como fuera.

 

Imagen: lnternet