MARTÍN CHAMBI, FOTÓGRAFO QUECHUA. Por Ileana Almeida* —


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CARTA OFICIAL


CARTA OFICIAL

Tendría unos trece o catorce años y en ese batiburrillo mental que se suele tener en la adolescencia, se me ocurrió, seguro sugestionado por las novelas policiales,  que sería ideal ser un detective del FBI y para eso se me ocurrió escribir una carta a la embajada norteamericana, preguntando qué debía hacer para lograrlo…

 

Era verano, había puesto en el correo el sobre como en julio –sin contarlo, por supuesto, porque mis fantasías eran mías y de nadie más- y con el tiempo pasado me olvidé de lo hecho, hasta que mi hermano mayor (doce años mayor, que en ese entonces estudiaba Derecho y trabajaba en el Ministerio de Gobierno), un día a la hora del almuerzo le enseñó a mi madre un sobre del correo que había llegado a mi nombre mientras yo no estaba en casa, sino en la playa, supongo que “reponiéndome” por haber perdido el año escolar suspendido en dos cursos: matemáticas y física/química en el colegio y… ¡también en los “cursos vacacionales” a los que tuve que asistir obligatoriamente durante dos meses a un colegio estatal (curioso nombrecito, casi burlón, ese de “cursos vacacionales” si tenemos en cuenta que las vacaciones son un tiempo de ocio y descanso, pero terrible como nombre y suceso en las perspectiva de un chico)…!

 

La carta era de la embajada norteamericana y mi hermano la abrió y leyó que mencionaban los pasos a seguir para naturalizarse norteamericano y por supuesto nada sobre el FBI: mi hermano, recuerdo bien que gritó “¿O sea que planeaste escaparte de la casa porque te jalaron de año…?” y sin dejarme decir nada ni explicar que mi carta a la embajada era de hacía más de seis meses, que entonces ni me imaginaba repetir el año escolar, que recién me respondían, que el FBI…, salió tirando la puerta  dejándome a mí mudo y a mi madre mirándome con tristeza; no almorcé nada y fui a encerrarme en mi cuarto, en el segundo piso, que colindaba con el de mi hermano, echando seguro a las dos puertas para estar solo, maldecir a la pérdida de año, a los gringos, a mi hermano y a mi suerte…

 

Ese fue mi intento fallido de hacerme detective del FBI sin pensar que había que ser gringo o naturalizarse para siquiera intentarlo; por supuesto, antes en mis planes había estado ser bombero o policía de investigaciones del Perú (PIP), pero seguramente me pareció más emocionante ser un detective de novela gringa, de esas que mi hermano compraba (y yo leía a hurtadillas) de la colección policial “Rastros” que creo se editaban en Argentina…

 

Claro, terminé siendo publicista, pero traté de ser cura y relacionista público antes.

 

Imagen: sp.depositphotos.com

¿Qué tanto han cambiado el lenguaje y los símbolos en Venezuela desde la llegada del chavismo al poder?- por Leo Felipe Campos


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POST LARGO PERO QUE MERECE LEERSE Y GUARDAR PARA CONSULTAS E INFORMACIÓN.

EL LENGUAJE ES MÓVIL, CAMBIANTE Y ESOS METALENGUAJES, JERGAS O COMO QUIERA LLAMÁRSELES A VECES TIENEN MÍNIMA DURACIÓN PERO MÁXIMA PENETRACIÓN.

¡GRACIAS “vomiteunconejito.wordpress.com” Y LEO FELIPE CAMPOS!

MANOLO.

EL DUEÑO DE LA PELOTA O “NO ES EL AMOR AL CHANCHO…”


EL DUEÑO DE LA PELOTA

Fuera, escucho una vocecita chillona que, intuyo, pertenece a un niño que está hablando por el intercomunicador del edificio a un departamento al que ha llamado: “¿Aldo…? ¿Vas a bajar para jugar…?” “¿No puedes…? …silencio… “Entonces sal a la ventana y tírame tu pelota…

 

Aldo no bajará. Aldo es el dueño de la pelota y lo concreto es que al niño de la vocecita chillona le importa Aldo en cuanto a su condición de dueño de la pelota…; esto, me dirán, es común entre los niños, que privilegian siempre el juego y no es un asunto de egoísmo, que no es para preocuparse y que así son los chicos.

 

Sinceramente creo que los chicos aprenden a ser así porque están acostumbrados a que en el mundo de los adultos se es por lo que se tiene y se elige siempre al que tiene, especialmente si posee algo de lo que uno carece; “dime cuánto tienes y te diré quién eres” es la norma que parece regir las relaciones humanas, que indica subordinaciones y preeminencias, “situando” a unos y a otros, “ubicándolos”, poniéndolos “en su lugar”.

 

Resulta curioso que esa pequeña voz chillona, escuchada temprano en una mañana de verano me haya hecho reflexionar hasta el punto de sentarme a escribir esto y ustedes, si leen lo que publico en el blog, dirán “¡Si escribe sobre cualquier cosa…!”, o tal vez piensen que no tenía otro tema y lo de la llamada por el intercomunicador me pareció algo tan bueno como cualquiera…

 

Pasa que estos pequeños sucesos –debe ser que me ando metiendo en camisa de once varas- sumados a los años que tengo, hacen que mi prurito de observador se agudice e interprete lo que escucho y veo con una proyección mayor que la que de pronto tiene en realidad; sin embargo creo no equivocarme en este caso cuando veo en la actitud del chico a lo que los mayores evidencian casi rutinariamente en su día a día: el poder y el dinero (el dinero suele servir para ser usado en obtener más poder) son las dos constantes que parecer ser lo más importante en la vida…

 

“Conscientemente” se dice que no es así, pero vemos todo el tiempo ejemplos que nos dicen que eso podría ser cierto, por lo menos para algunos… ¡muchos!; y cuando leo sobre narcotraficantes que amasan fortunas gracias a miles de vidas que terminan como las partículas de caspa, sacudidas por incómodas a la vista de las solapas del saco porque lo afean, o cuando veo las cadenas de oro, anillos y pulseras del mismo metal que algún “cantante” de moda ostenta como muestra de su “éxito” o pienso en el delincuente que, hace tiempo ya, se hizo colocar un diente de oro que  tenía engarzado un brillante,  pequeñas cosas como la llamada por el intercomunicador hacen que mi pensamiento vaya a esa realidad que nos rodea y que a cada instante invade, victoriosamente peligrosa, aún aquellos lugares que parecían y considerábamos “seguros”.

 

Ya sé que suena pesimista esto que escribo, pero a veces pienso que el tango “Cambalache”, tiene una vigencia prodigiosamente tremenda.

 

Imagen: articulo.mercadolibre.com.mx

MI OPINIÓN


MI OPINIÓN

Es lo que yo pienso y digo.

 

Puede no ser válida para muchos y coincidente con la de algunos, pero es algo sobre lo que me he informado todo lo que está a mi alcance, he meditado y expreso.

 

Insisto en que es MI opinión y después de varios errores de apreciación, muchas veces porque la indignación me ha ganado haciendo que no reflexione sobre lo que digo, he aprendido a “tomar distancia” de los sucesos antes de comentarlos aunque suele pasar que el comentario pierde totalmente actualidad e interés.

 

Esto que aclaro, lo hago porque escribiendo para publicidad por casi medio siglo, me acostumbré a la velocidad que requiere la profesión donde casi todo es “para ayer”, sin que esto no dignifique estar seguro que lo que decía era la verdad y estaba comprobado; sin embargo no era “mi” opinión lo que importaba comunicar, aunque más de una vez por no estar de acuerdo con lo que se planteaba comunicar, me negué a hacer el trabajo y en algún caso, conociendo mi negativa y sus razones la gerencia de la agencia, perdimos la cuenta antes de decir lo que estaba comprobado no ser cierto.

 

No me ufano de nada con lo anterior porque además, lo he contado muchas veces, sino que aprendí desde muy niño a tener opinión propia, a sostenerla si tenía asidero y a respetar la opinión de los demás. Y aunque esto suene a repetición, viene a cuento porque estoy escribiendo sobre “mi” opinión.

 

Por eso, cuando alguien está en desacuerdo conmigo, inquiero el por qué y respeto lo que el o los otros opinen, pero eso no me inhibe de, a mi vez, manifestar lo que pienso sobre algo y escribo esto parafraseando lo que fue un titular mío en una entrada en “eltigredepapel”: Con la verdad, no temo ni ofendo.

 

Imagen: vripmaster.com