SU AFEITADA DE MAÑANA… ¡ Y DE MUCHAS MAÑANAS!*


SU AFEITADA DE MAÑANA...

*Frase publicitaria creada por mí, hace muchos años, para hojas de  afeitar Schick.

 

Tengo una barba de miércoles; diría de mierda, pero no está bien que hable así de mi barba porque en realidad no es de eso sino de pelos (fibras de queratina) que fueron negro-castaño oscuro, luego grises y ahora son blancos; o sea que si me dejara la barba como hace cincuenta años, parecería Papá Noel.

 

Un día la presuntuosidad juvenil, la moda y las pocas ganas de afeitarme a diario porque la operación era larga considerando que la barba siempre me ha crecido mucho, rápido y desordenadamente: la máquina de afeitar pasaba varias veces por la cara en diferentes direcciones hasta lograr su cometido y dejarme la cara ardiendo después de una “vigorizadora” y torturante frotada con “loción para después del afeitado”.

 

Me dejé crecer la barba y no el bigote, porque pensaba que me iba a hacer cosquillas, era antihigiénico si me resfriaba y principalmente porque no se llegaba a unir con la parte de la barbilla, pareciendo un lápiz lacio y malaspectoso. La barba, además de omnidireccional me crece un poco crespa (herencia de mi madre – ¡los pelos no la barba, por favor!), fuerte, rápido y muy pronto me di cuenta de que el trabajo era doble, porque debía afeitarme a diario el bigote, las mejillas, el cuello y recortar dando y manteniendo la forma de la barba; resistí varios años, Alicia me conoció así y barbado yo, nos casamos, pero no recuerdo cuándo la desaparecí, me afeité y me dijeron que me había “quitado años de encima” (y fue la primera vez que sin decírmelo, me dijeron “viejo”).

 

El tema del afeitado hizo que primero usara las máquinas de afeitar “de seguridad” marca Gillette que se atornillaban y llevaban una hoja de afeitar delgadita, con dos filos opuestos; el color del empaque cambiaba mientras fuera mejor el acero de las hojas (o sea que las más caras “afeitaban mejor y duraban más”); probé con unas máquinas Schick de una hoja de un solo filo, pero supongo que por inhábil, me cortaba la cara y tenía que ponerme sobre las heriditas un pequeño pedazo de papel higiénico para que no sangraran; por supuesto que cuando me quitaba los trocitos de papel higiénico volvía a sangrar y terminaba con la cara punteada por diminutas costras.

 

El temido paso siguiente era echarme agua de colonia y aguantar el dolor-ardor-escozor que el alcohol producía, porque los cortecitos a medio cicatrizar eran como pequeñas bocas que absorbían la “refrescante” agua de colonia y enviaban a mi cerebro señales inequívocas de tortura;  traté también con afeitadoras eléctrica una marca Philips y otra Remington, pero mi barba siempre pudo más que ellas y ganó por walk over.

 

Aparecieron las máquinas descartables y el espíritu consumidor hizo que prefiriera desechar una máquina de afeitar barata, de plástico, con su hoja incorporada, aunque a la segunda o tercera afeitada pareciera que tuviera no una hoja, sino una calamina que me hacía chichirimico la cara; es verdad, las hojas eran de acero, de “acero templado”, con “baño de platino”, con “baño de iridio”, con “filos plastificados” luego fueron las desechables de dos hojas, las de tres hojas para finalmente,  ¿finalmente? llegar, por lógica pura, a las de 4 hojas.

 

Se supone que cada vez son más “seguras”, duran más y afeitan mejor pero no sé si mi barba es “muy especial” o qué cosa, porque tengo que seguir afeitándome con el máximo cuidado para no tasajearme la cara (y con 4 filos a la vez… ¡imagínense!); lo único que nunca probé usar por miedo a degollarme fue la navaja de barbero y cuando alguna vez me hice afeitar en una peluquería (de puro “mono”): verla brillar blandida en la mano del peluquero- barbero me hizo fruncir ya se imaginan qué.

 

Capítulo aparte son los jabones para afeitar, las brochas para hacer espuma y facilitar el afeitado, las espumas instantáneas en aerosol, las lociones y cremas para después del afeitado; son esos complementos sin los que según la publicidad “ninguna afeitada es completa”.

 

Afeitarse es una aventura que se desea fervientemente vivir cuando todavía no sale la barba, que se explora y ataca después con miedo, brío y cuidado; que con el tiempo aburre y que si uno no lo hace a diario -puede sentirse momentáneamente liberado-  le dirán luego que “se lo ve sucio”, preguntarán si está enfermo y si se deja barba lo tildarán de petulante o pensarán que es un artista…

 

Ahora veo mal, sufro como una Magdalena al afeitarme, trato de no cortarme pero me afeito a diario porque falta mucho para diciembre…

 

Imagen: http://www.1001consejos.com

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VIAJE A CANCÚN


VIAJE A CANCÚN

Desde hace algún tiempo venía planeándolo y decidí por fin que ya era tiempo de suspender mi línea telefónica “alámbrica” para quedarme con el celular, sobre todo porque el teléfono es un aparato que ocupa lugar, acumula un poco de polvo y por más que los diseñadores se hayan esforzado no es muy estético que digamos; es algo que está ahí “porque hay que tener teléfono”, para estar conectado y disponible…

 

En verdad solamente suena cuando de la empresa de telefonía llaman para ofrecerme “un mejor plan” y a veces cuando la llamada es para un colegio que debió tener el mismo número antes y yo les digo amablemente que no es el número, que no sé el número telefónico actual del colegio o que aquí no impartimos clases de nada; es muy raro que alguien llame y si quiero hacerlo, uso el celular, mi esposa usa el suyo, nuestra hija el suyo y quienes visitan llevan los suyos.

 

Es verdad que aquí la recepción celular es un poco muy mala –supongo que por la multitud de edificios del condominio- pero hay “lugares estratégicos” como la puerta-ventana de la sala, el escritorio (donde está el “router”) o mi cama, sitios desde donde se puede hablar y escuchar bien; ya lo tengo estudiado y para los visitantes hago las indicaciones que corresponden, claro que no le voy a decir a una visita que quiere hablar por celular que vaya a mi cama, porque como decía mi amigo Julio, “no sería propio”.

 

Prácticamente nadie llama, no lo usamos en casa y tenerlo es como mantener un fax o un teletipo cuyo lugar está en alguna vitrina de museo (pero supongo que hay quienes resisten y los siguen usando: “son pocos, pero son”, tal como dijo César Vallejo)…; en resumen, prescindir del “teléfono fijo” (aunque el que tenemos en casa es portátil gracias a que nos lo obsequió Jaime) es una decisión tomada y ejecutada; ahora toca devolver con nuestros agradecimientos u obsequiar a alguien el aparato, deshacernos del cable que serpentea por la parte inferior de la pared (no sé si la compañía de teléfonos se hará cargo) y de la guía telefónica; de pronto es como supongo será el sentir del perro, que se ve libre de la correa que lo sujetaba…

 

¿Y lo de Cancún…? Bueno, es que no vamos a viajar, porque por no tener “teléfono fijo” no me llamarán para decirme que he ganado el premio mayor de un sorteo que es de dos pasajes aéreos, bolsa de viaje y estadía de una semana en Cancún: sorteo en el que no participé nunca y estoy seguro que no existe; además, no tenemos bloqueador solar, los pasaportes deben estar refundidos en algún cajón y a mi esposa no le gusta la playa…

 

Imagen: http://www.cancuncare.com

EL CASI CASI


EL CASI CASI

Casi se saca veinte en Historia, casi alcanza ya a la alacena donde están los vasos; casi le creen que leía “El Quijote” ese libro grandazo que ocultaba una revista de historietas, casi se saca la lotería si no fuera por un número, casi ingresa a la universidad si no se equivocaba al responder quince preguntas; casi consigue el trabajo pero no tenía título, casi se casa pero ella se fue con otro; casi llega a la cita con el médico pero se malogró el micro en el que iba, casi hubiera rezado pero era ateo, casi hubiera cumplido setenta años pero murió un mes antes de su cumpleaños; casi lo entierran bajo otro nombre y casi nadie visita su tumba.

 

 

Imagen: todoconyvs.wordpress.com

LAS COSITAS


LAS COSITAS

Todo el mundo tiene sus particularidades y manías, es decir “sus cositas” que es lo que hace la diferencia entre uno y otro, por supuesto además del sexo y de algunas enfermedades raras.

 

Leer en la cama, no comer verduras, ser vegano, intentar una y otra vez estornudar con los ojos abiertos, subrayar en los libros, mirar pornografía a escondidas, perder la paciencia, soplar sobre la sopa, no gustarle la playa, tener miedo a las arañas y una lista tan variada como diversa…

 

Las “cositas” son eso que construye la personalidad, nos hace únicos y lo que se impone para sobrevivir se llama tolerancia.

 

Imagen: estanotadeleo.blogspot.com

 

 

PHDOCRACIA


REPRODUZCO ESTA MAGNÍFICA ENTRADA DE “LA LÍNEA DE FUEGO” PORQUE CREO QUE EL FENÓMENO ES UN MAL QUE ATACA A TODA NUESTRA SOCIEDAD, MÁS INTERESADA EN “CARTONES” QUE EN SABERES Y HACERES.
MANOLO.

PHDOCRACIA. Por Atawallpa Oviedo Freire*

Foto referencial de Pixabay
El correísmo introdujo en el Ecuador la meritocracia que en realidad es la titulocracia, lo que quiere decir que mientras más títulos tiene alguien es mucho mejor. Nos pasamos de un extremo al otro. La meritocracia no es titulocracia. La meritocracia está más allá de la titulocracia.

La experiencia dice que quién tiene muchos títulos no necesariamente está mejor preparado que otro que no tenga. En la historia hay muchos que han sobresalido sin título o que abandonaron en algún momento la academia.

Creer en la titulocracia es creer que el conocimiento está en los libros o en la academia, cuando la mayoría de los sabios en la historia humana no han salido precisamente de la academia. Está claro, que una cosa es la información o el conocimiento y otra la sabiduría. Y lo que este mundo necesita es precisamente sabios para hacer otro mundo posible. Y eso no forma la academia y muchos menos la academia actual.

Antes, en la época de los egipcios, griegos, incas, aztecas y las grandes culturas milenarias sí los había, quienes hacían educación de otra manera. Siendo esa la clave, el tipo de personas que forma la academia actual en todo el mundo, y lo que antes y hoy, forman los centros de autoconocimiento y de transformación personal y social.

Es por ello, que existimos padres en todo el mundo que manejamos el concepto de desescolarización, porque no queremos más hijos bibliotecas sino seres humanos creativos, críticos, integrales.

Hemos roto con la escuela convencional y abogamos por otro tipo de educación que forme seres humanos holísticos preparados para la vida. No nos interesa los títulos, a los que el capitalismo les da la importancia para medir a las personas. Nosotros valoramos totalmente diferente y se llama conciencia. Siendo eso lo que hace la diferencia entre unos y otros seres humanos y no los títulos, peor los que otorga la academia actual.

Este concepto tiene relación también con la descolonización, que implica cuestionar y replantear las bases ontológicas y epistemológicas de la escolarización, del adoctrinamiento, de la domesticación al ser humano y que se resume en el concepto de civilización, como la ruptura con la naturaleza no-humana y la decadencia de la especie humana a partir de la situación extrema que ha generado el cambio climático. ¿Es o no responsabilidad también de la academia el cambio climático? ¿En dónde y en qué se han formado los que dirigen el mundo y que nos han conducido a esta situación en la que está en peligro la sobrevivencia de la especie humana?

Entonces, el problema no está en los títulos, sino en el tipo de conocimiento que maneja un individuo y muchos conocimientos o saberes no están en la academia oficial. Lo que quiere decir que hay PhDs expertos en la civilización de la muerte. ¿Quién les ha formado? El sistema, la sociedad, su academia o es que alguien piensa que la academia no responde al sistema.

El sistema tiene su academia, donde prepara a quienes le van a servir al sistema, no prepara a personas que atenten contra este sistema, eso se aprende en los centros alternativos, alterativos y espirituales. Ahí se aprende otro tipo de producción agroecológica, de tecnologías sustentables, de economía mutual, de medicina natural, etc. Y eso justamente no esta escolarizado ni titularizado, afortunadamente, o muy poco, si no sería tomado por el sistema y lo desnaturalizaría, o simplemente lo absorbería como otro elemento para que le ayude a sostener su sistema civilizatorio verde. Entonces, lo que debería primar en la academia si quiere aplicar la meritocracia, no es la cantidad de títulos sino de aportes investigativos que ha hecho una persona. Ahí sabemos con quién estamos y qué es lo que puede hacer esa persona.

De otra parte, en la elección de nuevas autoridades que ha emprendido el CPPCS-T se ha observado también como la titulocracia se ha tomado el poder, solo una élite de personas ahora tiene acceso a instancias de poder, lo que quiere decir que el pueblo común no tiene acceso, con poquísimas excepciones. Por qué un Defensor del Pueblo tiene que ser titularizado y por qué necesariamente abogado, cuando el asunto es político y para esos existen los expertos en distintas temáticas.

Se ha reclamado que en la asamblea había gente sin títulos. Acaso los titulados son una diferencia. Algunos asambleístas tienen títulos académicos, pero ahora también tienen títulos de corruptos, de inmorales, de odiadores. El título por el título no asegura nada. Lo que quiere que el problema no es académico sino político, de las posturas políticas de los titulados y no titulados.

PhDs que sirven al poder estatuido y no a su pueblo, que no hacen procesos de transformación sino de consolidación de este mismo sistema. Ahí está la posibilidad de un mundo donde quepan otros mundos, o simplemente un mundo de élites a todo nivel, y la mayoría de PhDs están por un sistema elitista, vertical, domesticado.

El correísmo en muchos asuntos nos llevó tan solo al otro extremo, por lo que no estamos diciendo que hay que regresar a lo de antes, que también es cuestionable, sino de buscar un punto de equilibrio. Y el cual tiene que ser dentro de otro sistema, sino solo habrán nuevas formas de civilización de derecha o de izquierda como lo que hemos vivido y que reproducirán lo mismo pero de otra forma, es decir, más gatopardismo.

El pensamiento crítico para que sea tal tiene que venir desde otro paradigma al que se cuestiona y lo que hemos visto en la intelectualidad y la academia mundial es simplemente otros puntos de vista dentro del mismo paradigma.

Millones de libros, cursos, teorías, pero que solo se dan la vuelta dentro del mismo paradigma. No se interesan a otros paradigmas, cuando ellos están ahí, pues no se trata de dejar que el ego comience a inventarse o seguir experimentando nuevas locuras, tenemos la experiencia acumulada de las culturas de la humanidad y esas son las guías para profundizar. Y esas no se enseñan en la academia, a excepción de la griega que es la que se ha impuesto. Hay que estudiar la filosofía egipcia, azteca, maya, maya, tibetana, hindú, sufi, etc, para hacer pensamiento crítico y crear otro mundo.

CUANDO UNA EXCEPCIÓN A LA REGLA HA SIDO TU COMPAÑERO DE COLEGIO


CUANDO UNA EXCEPCIÓN A LA REGLA HA SIDO TU COMPAÑERO DE COLEGIO

“…pocos conocemos le sucedió al Dr. Jorge Alva Hurtado (actual Rector de la Universidad Nacional de Ingeniería), él fue un perito contratado en el proyecto del Transvase Olmos por el estado, por vergonzoso cobro que hacía Odebrecht al estado, resulta que Odebrecht había solicitado mayor pago por la voladura de rocas en el transvase, la empresa Brasileña quería cobrarle 250 millones de soles (unos 75 millones de dólares) al estado Peruano, él Dr. Alva en su informe señaló que según los metrados a Odebrecht solo debía pagársele 17 millones de soles (5 millones de dólares). Se comenta que como venganza, Odebrecht les pidió a todos sus socios que no le den ningún trabajo de consultoría a la empresa consultora del Dr. Alva, y así fue. Este quizás sea uno de los muchos casos o ejemplos de cómo los ingenieros habían puestos metrados falsos, precios unitarios falsos, costos inflados para darle sustento y cobrarle, en este caso casi 15 veces más del costo real, dinero que al final no fue cobrado a pesar que los sinvergüenzas de Odebrecht apelaron al fallo.

 

Jorge Alva Hurtado, ingeniero civil, ha sido mi compañero de colegio y me siento muy orgulloso de él y aunque tal vez para muchos esto sea irrelevante, estoy seguro que todos los que compartimos con él nuestros años escolares en el viejo colegio de los jesuitas en la avenida “La Colmena” del centro de Lima, tenemos el mismo sentimiento.

 

El link (https://www.linkedin.com/pulse/quienes-elaboraron-informes-tecnicos-enga%C3%B1osos-para-la-luis-f-castro) que motiva este post lo pasó un compañero de clase y creo que esta es una muestra de que al final del túnel siempre hay una luz y que la esperanza es una planta que no necesita mucha agua para seguir viva; en medio del desmadre de corrupción que parece llevarse de encuentro todo en nuestro país el saber que hay personas como Jorge nos dice que no se perdió todo y hace que la fe en un mejor futuro se recomponga.

 

Es verdad que una golondrina no hace verano pero también es cierto que las golondrinas no vuelan solas.

 

Imagen: http://www.guiainfantil.com