UNIVERSIDAD CATÓLICA.


ENSEÑO EN LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DESDE 1999. NO SOY PROFESOR NOMBRADO SINO CONTRATADO Y CONSIDERO QUE DESDE ENTONCES PARTICIPO DE UN AMBIENTE PLURAL, DONDE SE PUEDE OPINAR, DISCREPAR Y COMENTAR CON ALTURA. ES UN HONOR PARA MI PERTENECER A ESTA UNIVERSIDAD DONDE LLEVÉ ALGÚN CURSO LIBRE, PERTENECÍ AL TUC Y DONDE ESTUDIARON MI ESPOSA , MUCHOS DE MIS MEJORES AMIGOS. LUGAR EN EL QUE COMPARTEN SUS CONOCIMIENTOS Y TRABAJAN TANTAS PERSONAS QUE A LO LARGO DE LOS AÑOS HAN IDO FORMANDO PARTE DE LO QUE CONSIDERO MI FAMILIA DE VIDA.

COPIO AQUÍ UNA CARTA DEL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DIRIGIDA A LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA. NO TENGO SU PERMISO EXPRESO PARA HACERLO PERO ACLARA PUNTOS QUE MUCHOS PRETENDEN OLVIDAR O ESCAMOTEAR Y QUE SE DEBEN CONOCER.

ES DECLARAME PARCIAL Y LO HAGO CON ORGULLO.

N° 119/2010.R


Lima, 29 de abril del 2010

Estimada o estimado colega:

Tengo el agrado de dirigirme a Ud. en tanto miembro docente de la comunidad universitaria, a fin de comunicarle nuestro rechazo a la campaña de desinformación y de falsas afirmaciones que realizan el Gran Canciller de la Universidad y sus voceros a través de los medios de comunicación y apoyándose por la prensa sensacionalista que lo respalda a lo largo de estos años.

Como Rector sé que hemos tenido un revés con la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional. Sin embargo, hay que ponerla en sus justos términos: era muy importante si nos declaraba fundada la demanda porque nos daba una gran protección jurídica. Así debió ser. Pero es menos relevante que nos haya sido contraria porque no da ningún derecho a la parte opuesta: así son las sentencias de los procesos de amparo y todos lo saben aunque los defensores del Ing. Walter Muñoz Cho digan públicamente lo contrario.

Sin embargo, tenemos críticas muy serias a esa sentencia porque no solo se limita a declarar infundada nuestra demanda, también añade muchas otras consideraciones y conclusiones que, de acuerdo a las normas vigentes, no debió hacer, porque al haber un juicio pendiente en el Poder Judicial, ninguna autoridad puede interferir los temas que allí se discuten. La mayoría del Tribunal Constitucional lo ha hecho y eso vulnera el mandato de que “ninguna autoridad puede avocarse a causas pendientes ante el órgano jurisdiccional” (artículo 139 inciso 2 de la Constitución). La edición de En Defensa de la PUCP del lunes 23 de abril desarrolla este tema por extenso.

La comunidad universitaria hizo saber que se requería que las autoridades nos reuniéramos con ella para que expresáramos cuál era la situación y qué perspectivas se abrían con la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional. Para esos efectos, hubo una reunión del Rectorado con los miembros y trabajadores de la universidad el viernes 23 de abril en la tarde. Las ideas centrales, como aseverarán quienes estuvieron presentes, fueron explicar detalladamente cuál era la situación luego de la sentencia, informar que continuaríamos los juicios pendientes y que estudiamos la forma de ir a la jurisdicción internacional. Finalizamos diciendo que seguiríamos defendiendo la propiedad y la autonomía de la Universidad. El Gran Canciller de la Universidad dijo al día siguiente en su programa sabatino Diálogo de fe que el Rector reunió a la comunidad universitaria para “azuzarla”. Todos quienes estuvimos allí sabemos que eso es una simple e injustificada difamación. Fue una reunión informativa, no de agitación, en la que, eso sí, el Rector habló con la mayor claridad posible.

La Universidad continuará ejercitando sus derechos legalmente reconocidos en este conflicto. Esto quiere decir que continuará defendiéndose en el juicio que se sigue ante los tribunales ordinarios de la República(1). Asimismo, estudiamos la posibilidad de presentarnos ante la jurisdicción internacional para impugnar la sentencia del Tribunal Constitucional y lograr una recta administración de justicia. El derecho de hacerlo emerge del artículo 205 de la Constitución Política.

También es importante decirle que la Pontificia Universidad Católica del Perú es administrada y fiscalizada de acuerdo a las leyes vigentes y con toda la estrictez necesaria. Tenemos la supervigilancia permanente de la Sunat y del Ministerio de Trabajo. Nuestras cuentas son auditadas anualmente por una firma independiente de reconocimiento internacional. La Ley Universitaria establece reglas sobre aprobación de las cuentas institucionales por el Consejo Universitario y por la Asamblea, que se cumplen escrupulosamente. Usted como miembro de la Universidad, sabe que ambos órganos de gobierno están compuestos por profesores y alumnos elegidos por la comunidad universitaria. También existen cinco obispos en la Asamblea, como representantes del episcopado peruano, que no asisten desde enero del 2009 y un Director Académico de Relaciones con la Iglesia en el Consejo Universitario, cargo que no ha sido nombrado po r el Gran Canciller desde el 2007 y que, por tanto, está vacante.

La información económica de la Universidad se entrega a los miembros de la Asamblea y del Consejo para la fiscalización que manda la ley, y un resumen de ella está disponible a conocimiento de todos en la página web de la Universidad. Es por tanto falto de seriedad que el Gran Canciller nos acuse de poca claridad en el manejo económico si, precisamente, se da una extensa información y participación de los miembros del Consejo y la Asamblea y son los representantes de la Iglesia los que no asisten a las sesiones respectivas.

Asimismo, la Comisión Central de Presupuesto y la Comisión de Infraestructura que, entre otras, participan activamente de las decisiones sobre los aspectos económicos de la Universidad, tienen entre sus miembros a un representante estudiantil elegido y a un profesor miembro de la Asamblea Universitaria.

El Gran Canciller se ha referido de manera poco responsable a los temas de pensiones estudiantiles y de remuneraciones a los docentes. De ello ha aprovechado uno de los periódicos sensacionalistas que lo apoya para decir que las pensiones serán recortadas a la mitad cuando el Gran Canciller asuma el control de la economía universitaria.

Frente a estas formas de agresión contra la Universidad, hacemos un llamado a la tranquilidad. Las autoridades los convocamos a defender a la Pontificia Universidad Católica del Perú desde la honestidad y la calidad académica, además de la difusión de nuestros planteamientos y la defensa enérgica en los medios jurisdiccionales nacionales e internacionales.

Deseo comunicarle que el Rectorado trabaja intensamente en defensa de la Universidad pero con honestidad y siempre con las armas legales aunque eso parezca ponernos en desventaja, sobre todo cuando se aprecia la parcialidad y arbitrariedad del texto de la sentencia del Tribunal Constitucional emitida en nuestra acción de amparo. Como ya he dicho, hemos sufrido un revés pero no se ha perjudicado la posición de la Universidad ni se ha establecido ningún derecho a favor del Ing. Walter Muñoz Cho en su afán por administrar los bienes de la Universidad. Estamos seguros de que obtendremos justicia con las medidas que tomaremos en los próximos meses. Con esa confianza, es preciso que reforcemos nuestro trabajo institucional en pro de la formación integral de nuestros estudiantes, de la investigación, de los valores y del contacto con los problemas de la sociedad para ser cada vez mejor Universidad.

Lo saludo atentamente,

Marcial Antonio Rubio Correa
RECTOR
Pontificia Universidad Católica del Perú.

__________________

1 El proceso al que me refiero fue iniciado paralelamente por la Universidad y por el Ing. Walter Muñoz Cho, miembro de la Junta Administradora de los bienes de don José de la Riva-Agüero, designado por el Arzobispo de Lima. Cada una de estas demandas dio origen a un juicio y, ambos, fueron acumulados en un solo juzgado para que sean procesados como uno solo. Este juicio existe, entonces, porque tanto la Universidad como el señor Muñoz Cho quisimos que así fuera.

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ME PARECE SENSACIONAL!


Sencilla-gran-idea. Impecable realización. Buena edición. Uso de la red social (e Internet en general) ejemplar.

Hoy ha llegado 25 veces a mi Facebook (25 buenos amigos!) y lo he visto  por lo menos en tres sitios de publicidad en Internet. Me llegó en 6 correos también. Se expande rapidísimo y es verdaderamente bueno.

Felicitaciones a quienes lo hicieron y a quien permitió que se hiciera, o sea, el cliente.

VOTO INFORMADO.


El JURADO NACIONAL DE ELECCIONES está desarrollando una campaña para que el público votante se informe.

Tradicionalmente el voto, obligatorio en nuestro país, ha sido visto como algo “que hay que hacer”. No nos damos cuenta que cada voto tiene valor. El valor de la decisión. El valor de la aprobación de planes y propuestas que pueden catapultar al distrito, a la región y al país o hundirlos

Esta vez tenemos hasta tres votaciones: Alcaldes, presidentes regionales y presidente de la república (más congresistas). Es decir que nuestra responsabilidad crece y si no decidimos correctamente, pagaremos las consecuencias.

Muy buena labia, pose y palabras bonitas se unen para convencer. Las promesas llenan el ambiente y los eslóganes, pintas y todo tipo de material aparece en las calles. La radio y la tele se saturan con mensajes, ofrecimientos y toda suerte de avisos políticos. Es la época electoral. Una etapa de mucho desconcierto a la que se suman los medios con información variada (y muchas veces sesgada), las encuestas y todo lo que contribuye a marear al ciudadano.

Por eso, la campaña iniciada por el JNE sobre VOTO INFORMADO me parece no sólo acertada sino necesaria. He escuchado a los voceros de este organismo oficial hablando por la radio y he leído las entrevistas que les fueron hechas en los diarios. Tratan de inculcar civismo, porque no se trata de otra cosa.

Civismo que no abunda en nuestro país, donde el voto -por ejemplo- además de ser visto como una tediosa obligación, no reviste la importancia que tiene como opción para elegir lo que uno verdaderamente quiere.

Votamos por cualquiera, con el corazón, el estómago o el hígado y no con lo que deberíamos: el cerebro. Votamos y nos quejamos después. Votamos “por el menos malo” sin medir ninguna consecuencia. Vemos esta acción como algo que nos estorba y de lo que queremos salir cuanto antes. No nos damos cuenta que con nuestro voto podemos cambiar las cosas y obtener un país vivible, con desarrollo e inclusión.

No sabemos quiénes son nuestros congresistas y recién con el tiempo descubrimos que algunos son traferos, mentirosos y a veces hasta delincuentes. Y por ellos hemos votado. No importan las ideas ni los planes y programas. No leemos, no nos enteramos, yendo a votar ignorantes y sin saber nada.

Tenemos el DERECHO a ser informados y el DEBER de informarnos. Nadie puede escoger bien si no conoce lo que elige. Ni siquiera en una compra minúscula actuamos así. Y entonces porqué nos jugamos el futuro tan alegremente?

Los candidatos y los partidos políticos tienen el DEBER de INFORMAR. De ser TRANSPARENTES y decir lo que harán.

EXIJAMOS nuestro derecho y CUMPLAMOS con nuestra tarea. Cuando llegue la hora de votar, TENEMOS QUE SABER.

Nuestro voto debe ser un VOTO INFORMADO, de otro modo, como los borregos, seguiremos al que encabeza la manada o como los cuyes de tómbola, iremos hacia la casilla que tiene la engañosa lechuguita dentro.

FIN DE SEMANA.


Hoy es sábado por la noche y me siento para escribir este post con nada preconcebido. El título -bastante genérico- lo delata.

Este es el fin de semana anterior al siguiente, en el que termina abril. Sin querer han pasado ya cuatro meses del año y el camino se acorta hacia el final. Cuatro meses que a mi me han parecido muy cortos, especialmente en estos dos años electorales en el Perú, donde tres elecciones nos distraerán y requerirán de nuestra atención. Peligrosamente cerca a ese 2012 objeto de libros, películas y que los mayas anunciaron como el cambio de época (con o sin cataclismos, según los diversos autores que traten el tema).

También es un fin de semana cualquiera, con café y conversaciones, con lecturas tranquilas y pequeños trabajos que corrigen atrasos que han ido acumulando los días. Un fin de semana de estos en los 63 años que llevo dando vueltas, tratando de vivir lo mejor que se pueda en la medida de las posibilidades.

He llegado a casa y no hay luz en las calles por alguna avería en el sistema seguramente. Pasada la reja termina la boca de lobo y entro en una zona donde la electricidad no se ha ido y me permite sentarme y escribir, esperando que lleguen visitas que  comunicaron que vendrían a charlar un poco. Unas pequeñas pizzas ya listas, bebidas gaseosas y algo de snacks de bolsa para entretener la conversa. Pierce, la gata, fuera, merodeando en busca de aventuras por el jardincito exterior y sacándole provecho a una oscuridad en la que ella ve perfectamente.

Un sábado por la noche, primer día de este fin de semana hasta ahora normal y sin mayores estrépitos.

Luego vendrá el domingo y arrastrará sus horas hasta llegar a algún programa nocturno de TV, más escuchado que visto, a lecturas intermitentes y preparación del lunes. “Un lunes cualquiera” como decía el spot de Telefónica que me gusta.

Y así, avanzar por los días de la semana hasta el siguiente sábado en que mayo se convierte en mes y se celebra (donde se celebre) el Día del Trabajo, el Primero de Mayo.

Afuera, lejos, un estruendo como de choque pero sin asomo de bocinas. Debe ser otra cosa o yo he escuchado mal.

Fin de semana. Como ven, sin mucho qué decir pero con ganitas de escribir algo.

SER AMABLE.


De pronto la edad nos vuelve “renegones” y por eso muchas veces lo que escribimos es poco amable o si podemos, sarcásticamente hiriente. Es decir, no somos lo suficientemente amables como para ser leídos sin sobresaltos o fruncimientos.

Creo que lo que sucede es que como decía Vallejo: “…la resaca de todo lo vivido se te empoza en el alma” y en cada opinión se nos rebalsa un poco ese pozo que se ha ido acumulando en una ciudad como Lima, en un país como el Perú, en un continente como América Latina y en un mundo como la Tierra. Es decir, no encuentras escapatoria, cuando el lema general es “No te preocupes hermanito, nadie se va a dar cuenta; déjalo así nomás”.

Lo digo, porque cuando veo la estadística de lectores de mi blogcito, me doy cuenta que crece cuando la “amabilidad” de lo que escribo sube. La amabilidad y la inocuidad. O claro, también puede ser que nunca mis posts alcancen cotas interesantes y sólo cuando algún titular se manifiesta osado o contestatario la lectoría aumenta.

En fin, a veces decir lo que uno ve o siente no resulta  amable ni grato. Pero creo que hay cosas que no se deben callar. No se trata de hacer hígado y  ver únicamente el lado malo de la cuestión, pero estamos como estamos precisamente porque en general no nos importa mucho lo que pasa. Estoy seguro que tampoco importan mis posts, pero a mí me sirven para decir lo que no me gusta, no me parece o con lo que no estoy de acuerdo. Por supuesto que también sirven para celebrar lo bueno, aunque curiosamente pareciera no ser tan grande  como lo otro. Lo digo sin ser pesimista, ojo, ya que siempre he creído que las cosas pueden ir bien si nos ocupamos de que ello suceda, no sólo si nos “pre-ocupamos”.

Nada más. Esta vez mi amabilidad se expresa en terminar aquí.

LA FRONTERA DE LAS EMOCIONES VIRTUALES.


ESTE POST ME PARECE DE IMPORTANCIA CAPITAL, de ahí mi atrevimiento al transcribirlo íntegramente. Lo publica hoy LASBLOGENPUNTO y una lectura atenta es lo menos que merece.

La frontera de las emociones virtuales. La ficción lucha por superar la realidad. Posted: 21 Apr 2010 12:09 AM PDT.

A medida que pasan los días -y digo días porque el tiempo ya no es un baremo largoplacista- la sociedad se sumerge cada vez más en una batalla en la que lo virtual y lo real luchan por dominar nuestro escenario emocional. Cada mañana, el mundo se despierta con más gente enchufada a la red. Nos estamos convirtiendo en apéndices de un sistema en el que la presencia virtual marca la diferencia entre quienes “viven al día” y quienes “viven alejados de la realidad”. Una diferencia que ha convertido en “normales” a los que antes eran “frikis”, y en “frikis” a los que antes eran “normales”. Tanto es así que no tener un perfil en alguna red social se puede convertir en un déficit que puede llegar incluso a afectar a nuestro devenir profesional y personal en un futuro no muy lejano. No es extraño comprobar cómo, cada vez más, los requisitos para acceder a un empleo pasan por poner a disposición de nuestro contratante nuestro currículum social, reflejado en forma de perfil en red. Estamos derivando hacia un modelo de interacción singular, muy diferente a lo conocido hasta hace bien poco. Vivimos un proceso de virtualización personal en el que nuestra esencia como individuos se expresa al amparo de un un nuevo formato tecnológico. La comunicación se virtualiza y con ella, nuestras relaciones con el entorno. Vivimos en un mundo que se globaliza hasta tal punto, que muchas de nuestras relaciones personales nunca pasarán a un plano “real”. Es un hecho constatable que estamos “viviendo en una nube”. Proyectamos nuestra personalidad hacia ese mundo virtual, en el que es obligatorio “estar para poder ser”. Y eso conlleva una pérdida de tangibilidad, que debe ser suplida con aportes emocionales potentes. Este es el motivo por el que las marcas pugnan por hacerse hueco en nuestra escala emocional. Tratan de “aportarnos” experiencias que despierten nuestros sentidos -pasión, felicidad, sorpresa, tensión, riesgo… – sin necesidad de que nos esforcemos lo más mínimo, sin que tengamos ni que levantarnos del sofá. Y poco a poco, está cambiando el tópico de que la realidad supera la ficción… Las marcas están consiguiendo que sus propuestas sean mucho más aprehensibles, superando las barreras de lo intangible y acercándolas a nuestra vida real. Aparecen propuestas que trascienden de su entorno tecnológico habitual y se trasladan al espacio natural. Lo virtual está superando la frontera que le marcaba la tecnología y ahora invade cada rincón de nuestras ciudades y de nuestras vidas: wifi, realidad aumentada, pantallas gigantes… No hay defensa posible. El interés económico es tan fuerte, que no hay línea Maginot que lo frene. Ahora bien, por mucho que se empeñen, por mucho que la tecnología avance, siempre tendremos un poder inalienable que nos permitirá seguir siendo humanos: nuestros sentimientos… No queda otra. Frente al virulento y fatuo orgasmo que provocan de las emociones, ficticias, mantengamos el placer sostenido y profundo de nuestros sentimientos. Esa es nuestra mejor defensa. Esa es nuestra última frontera y nuestro único y exclusivo poder.


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