NUEVO TEMA MUSICAL EN “EL ÚLTIMO PASAJERO”


ROACH

El calor intenso propicia la aparición de cucarachas y la mejor manera de exterminarlas es comérselas. La receta la ha dado, con demostración y todo, el programa de televisión “El último Pasajero”, de canal 2 TV (“Latina”), que ofreció la nutritiva receta de “Ensalada Cuca”.

No hay que preocuparse por las apariencias desagradables, porque como dicen los “animaldores” (no animadores) de ese programa, el ingrediente principal del fresco plato veraniego, son unos limpios animalitos criados especialmente, en condiciones sanitarias seguras (nada que ver con las que pueden andar por los sanitarios, vulgo “wáteres”), biológicamente compatibles, de una textura “crispy” o crocante y que han sido convenientemente cocinados.

Total, tanto lío cuando en otro programa cultural los participantes lamían axilas y pies (¡qué asco, sobacos y pies humanos!).  Un viajecito a Cancún con la collera promocional, vale pasar la prueba aunque a uno no le guste la lechuga.

Ante la ola de comentarios, se ha decidido que el tema musical del programa será “La Cucaracha”, en homenaje sonoro al ínclito insecto. ¡Que viva la basura!

RÍO AMARILLO CONTRA RÍO VERDE


RIO VERDE

Tal vez no debería seguir ocupándome de un tema que yo mismo he mencionado varias veces y los medios tratan extensamente. Pero creo que es necesario hacerlo porque las tropelías del actual alcalde de Lima siguen en aumento; tanto que su última “hazaña” (contabilizada al menos) busca desvestir a un santo para vestir otro (que no resulta tan “santo”).

El proyecto “Río Verde” que estaba financiado y que no                                                                                                                 solo embellecería varios distritos además de Lima, sino que daría a un grupo de familias de Shipibos un lugar digno para vivir, diferente al ambiente tugurizado y pobrísimo donde habitan, no se ejecutará.

En su lugar by passes de cemento empiezan a construirse sin que los respalde proceso administrativo alguno. No tiene esta “obra” financiamiento, ni parecería tener otra razón que el avance amarillo y su guerra mortal contra el verde.

No solo es un combate de colores sino la lucha entre lo que se debe hacer, está planificado y se necesita y la improvisación con tufo revanchista que beneficiaría, en principio, a un amarillista más, dueño de una universidad.

El alcalde avanza, sordo, ciego y mudo como una topadora de destrucción civil. Se va a otro país cuando tendría, por decencia tan solo, que dar explicaciones y le carga el cadáver a su enterradora favorita.

Mientras tanto el cemento ilegal deja sin Verde a Lima y no importan los gritos, la ciudad, las protestas. Lo único que faltaría es que el cemento de marras que va a utilizar, fuera  teñido de amarillo. Así completaría su faena.

EL CONDORI NO PASA


STOP

Parecería una broma de Condorito, pero lo que dijo o trató de decir el congresista (¿?) Condori, es en realidad trágico.

Muestra como detrás de máscaras y explicaciones se esconde esa tremenda realidad que avergüenza.

Citar a un asesino y a sus prácticas tomando como ejemplo su accionar, puede sonar estúpido, pero revela un modo de pensar (¿?). Un retorcido modo que hace alarde de simpleza y sin embargo rezuma intolerancia. El eco bobo de una cacofonía que hoy agita pancartas y que mañana, para hacer prevalecer sus “razones”, matará.

El Cóndor pasa”, originalmente, es una melodía sin letra; Rubén Condori es un incitador sin atenuantes. El país no puede permitirlo.

BILLETE, PODER Y VICEVERSA


DINERO Y PODER

Pena tener que escribir sobre algo que resulta hoy (y seguro que siempre, pero ahora es más visible) algo que no solo pasa a diario, sino al parecer en todas partes.

Bien dicen que el poder corrompe y la imagen del “billetón” es Rico McPato (el personaje de Disney), bañándose en monedas, como lo recuerda siempre mi amigo Manuel.

Me duele escribir sobre algo de lo que se escribe y habla tanto, que parece corriente y creo que resulta que no. O por lo menos, quisiera que así fuera.

En nuestro Perú, para centrar el lugar, es verdaderamente inconcebible lo que está sucediendo. La ambición parece haberse vuelto un deporte nacional. Pero no la ambición sana del que quiere salir adelante y trabaja para hacerlo realidad, sino la del que lo quiere todo y rápido.

Ambición como la del narcotraficante, el ladrón y el que cree que el dinero le dará poder o viceversa, porque de los dos hay.

La ansiedad de tener más dinero y el poder que este suele traer consigo (“¡poderoso caballero es don dinero!”) se entremezclan y consiguen producir lo que vemos y se muestra como “éxito”. Vemos ejemplos en “políticos” que usan la política para hacer dinero y comprar “respetabilidades” y en los que usan el dinero que tienen para convertirse en “políticos”, tener poder y seguir haciendo más y más plata. Todo esto ante nuestras narices. Se los ve como “emprendedores”, “los que llegaron”, “aquellos que la llevan”. No importa el origen del dinero o como consiguieron el poder: simplemente los tienen y con ellos hacen lo que quieren, sin importarles nada que no sean más poder y dinero.

Es verdad que estuve cerca del primero, pero lo que vi me hizo retroceder rápidamente. Pienso que hay otras cosas más que esas dos alternativas y si para conseguir algo las necesitara, prefiero pasármelo sin ellas.

No es que me crea un santo ni que el tiempo haya disminuido mis reflejos, sino que considero que la vida no puede depender de esas variantes. De pronto me equivoco: prefiero continuar en mi error y me parece bien que quienes piensen de otro modo, hagan lo que les plazca. Me gusta que la cancha se despeje y hablar con los vecinos, como cuando  éramos chicos y lo único que queríamos era amistad.