LA ELECCIÓN


LA ELECCIÓN

No sé si aprendimos la lección y este domingo aplicaremos lo aprendido en la elección que hagamos.

 

Solamente en Lima, escoger entre una constelación de candidatos (constelación no por brillante sino por el número) ya es tarea ardua, ímproba casi, sobre todo porque entre la apatía del público elector, la “información” que han dado los candidatos más preocupados por pelearse entre ellos, echarle la culpa a otros de los males de la ciudad, decir tonterías y prometer imposibles risibles, las propuestas serias (que las hay, poquísimas, pero las hay) quedan como florecitas en el desierto del Sahara.

 

Me da vergüenza lo que veo y escucho como supongo que a una gran mayoría de habitantes de Lima y extiendo este sentimiento a todos los peruanos que asistimos a este desmoronamiento del edificio republicano de nuestro país que parece caer sobre sus cimientos como se ve en las películas cuando se destruye una construcción con cargas explosivas, ubicadas en sitios estratégicos y activadas a la vez: es decir una implosión (provocada, por supuesto); me da vergüenza, repito, el que  no se sepa o no se diga por quién se va a votar porque significa ignorancia, miedo a reconocerlo o simplemente aburrimiento desganado.

 

La sensación no es agradable y la visión de esta escena (la d la implosión bárbara, de pesadilla) tampoco, pero seguimos diciendo, mientras el cuerpo aguante, que “es lo que hay” y parece que no hacemos nada, de verdad, por cambiar las cosas.

 

Ojalá estas elecciones inicien una ruta de necesarios cambios, pero me confieso pesimista…

 

 

Imagen: gloseteye.wordpress.com

RELOJ


RELOJ

Era el reloj que usó mi padre y que ahora tengo y uso yo; curioso, pero es como él: sobrio y sencillo, práctico.

 

Tiene la esfera de color azul metálico (un color serio), los números indicados por líneas blancas, igual que el centro de las manecillas, con otra manecilla pequeña plateada y que gira incansable indicando los segundos, la caja es de acero mate, la correa  negra y es de los de darles cuerda.

 

Es de marca Longines, modelo Admiral, que solamente se puede abrir por detrás para ver su interior usando una herramienta especial; no se me ha ocurrido hacerlo nunca porque ni tengo la herramienta ni la curiosidad por ver sus interiores.

 

En la esfera, debajo, en letra pequeñita dice SWISS MADE, como recordándonos que es un original helvético y no un japonés vistoso o un utilitario de moda que suma, resta, multiplica, divide, que saca porcentaje y raíces cuadradas, se conecta a  internet, mide la frecuencia cardíaca, viene con calendario “eterno”, tiene luz, montones de botones, zumba para avisar cuando se programa la alarma, permite ver la fecha y la temperatura y también da la hora, pero es de plástico con una luna del mismo material, la que que nunca se raya y una correa, de plástico también, que hace sudar muñecas.

 

Este reloj Longines que mi padre usó siempre y que yo recogí de su mesa de noche al día siguiente de su muerte, lo tuve guardado en un cajón mientras usaba otros relojes que aún tengo, porque los he coleccionado, llegando a combinar el color de la correa con el de mis zapatos y claro, con el de la correa que uso en el pantalón; dorados o plateados, alguno negro, pero ninguno de ese innombrable material (que ya nombré) y que se llama plástico.

 

Ahora todos los relojes (y son muchos, bastantes) duermen el sueño de los justos y han callado los que hacían tic-tac porque solo uso ese que es sencillo y sin complicaciones ni prestaciones raras como era el ingeniero al que confieso, extraño y recuerdo “puntual como un reloj”, cada vez que miro mi muñeca izquierda para ver qué hora es.

 

Nota: La foto la tomé yo y a diferencia de mi padre, como fotógrafo soy un verdadero desastre.

EL ENVASE ES LA BASE


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Trato de jugar con el título de “CADA BASE EN SU ENVASE”, pero no puedo, porque la risa, que me provoca recordar lo que vi anoche (el 29/9) en “La Estación de Barranco”, me hace entender que mi humor es una zapatilla comparado con ese humor desenfadado, a veces lisuriento y que se burla de las tres que lo producen, creyendo que es el mejor ejemplo que he visto de reírse de uno mismo (en este caso, de ellas mismas).

 

Es que no puedo contener mi entusiasmo y comentar, agradeciéndole a Lorena Oxenford, mi ex alumna de publicidad y luego compañera de trabajo en aventuras publicitarias que empezaron con Abril Publicidad (cuando ella terminaba casi su carrera), siguieron con Mayo FCB y continuaron en ARE Publicidad (Asociados Rivera Echegaray) donde después de una larga y fructífera relación de trabajo aventurera (que no fueron ni del tipo de relación ni de aventura que podrían parecer) que produjo, campañas memorables, clientes satisfechos, algún premio pero por sobre todo camaradería y diversión a pasto, por la invitación que nos hiciera a Alicia y a mí, para asistir a este stand up extraordinario.

 

Allí me enteré por boca de Mariana Cazorla, que desde el escenario la nombró y agradeció, que estaba allí porque había participado en el taller de stand up comedy que dicta Fabiola Arteaga, quien fue, como Lorena, alumna mía en el IPP y si no me equivoco trabajó con nosotros un tiempo en Mayo FCB… ; ¿cómo no sentir orgullo al ver que el vuelo que emprendieron, tomando otra de las rutas de la creatividad, las llevaría a ellas tan lejos y a cosechar enormes aplausos?

 

Cuando Lorena estaba en el último ciclo de sus estudios en el IPP y yo era su profesor de creatividad* le pregunté si quería trabajar como redactora creativa en Abril Publicidad, donde yo era el director creativo: me miró y  dijo que sí, a continuación –como dudando- me preguntó: “¿Y me van a pagar…?”. Me reí y le dije que claro y acordamos ahí mismo un sueldo de mil; empezó a trabajar y recuerdo bien que su primer guion para un  comercial fue para galletas de soda, que el cliente aprobó luego de la presentación de rigor…

 

Mucho tiempo después me confesó que ella al recibir su primer cheque lo miró y no podía creerlo: eran mil, como habíamos acordado, pero mil dólares y no soles que es lo que ella entendió…; entonces me contó que aceptó porque era su oportunidad para trabajar en la parte creativa que era lo que siempre había querido y además porque en ese momento, en su trabajo, le estaban pagando setecientos soles y esto significaba (según ella entendió) un aumento de 300 soles, lo que le permitiría un poquito más de holgura, ya que ella misma se pagaba el IPP y ya no tendría que pedirle al conserje de su oficina que la llevara al caer la tarde, en bicicleta, para poder llegar a clases…

 

Entonces me puse a pensar en cómo una pequeña acción de alguien puede significar tanto para uno y confieso que han pasado los años y aún me río de esa confusión y se me humedecen los ojos al imaginarla yendo a clases llevada en la bicicleta del conserje, porque no le alcanzaba el dinero para pagar su pasaje en micro…

 

Gracias a Lorena, en ARE ganamos un GRAFCO (premio del diario “El Comercio”, por un aviso ideado por ella para nuestro cliente que era la marca TOYOTA (repuestos, servicios y autos usados) que tenía un insólito titular: “PRECIO HUEVO” y luego vino una campaña para prensa en la que también se hicieron afiches con titulares a cuál más “loco”… ¡para repuestos de auto!; recuerdo que el cliente, al ver “Precio Huevo” se rió mucho con la explicación que dimos sobre la frase popular  (el cliente era japonés, pero bastante “peruanizado; Hiroshi Itoh era su nombre pero en secreto, le decíamos “emperador” –por Hirohito, el emperador japonés-) y la explicación que él tuvo que dar al presidente de su empresa, otro japonés pero que solamente hablaba japonés e inglés, seguramente quedará en la historia como uno de los alegatos pro-aviso publicitario más difíciles: imagínense traducir una frase coloquial, del castellano al japonés, que se entienda y cause gracia al ver la ilustración…

TOYOTA Precio Huevo Aviso

 

Me extiendo, porque como dije al comienzo estoy entusiasmado, porque en ese stand up vi a la Lorena ingeniosa, divertida, desenfadada de siempre y vi que sus dos co-tías (como ellas se denominaban) eran iguales, sin miedos, abiertas y graciosísimas; la mesa, por esos “casi” designios del destino, la compartimos con Roberto Chocano, que es viejo amigo y Director de Estudios (o algo así importante) en el IPP y con su novia, sin habernos visto antes ni ponernos de acuerdo para ir juntos al show.

CON LORENA STAND UP 29.9.2018

 

Tal vez todo esto no signifique mucho para quienes leen esta entrada en el blog, pero quería contárselos y compartir esta alegría que siento y espero comprendan, con ustedes; lo que pasa es que, perdónenme, pero el orgullo de un viejo profesor se me sale por los por los poros.

 


 

*Aunque fui quien que creó y primero dictó el curso “Creatividad publicitaria” en el IPP y luego en varias universidades e institutos de estudios superiores, pienso que la creatividad no se puede enseñar: a lo más, las técnicas para su desarrollo y uso…

MINUCIAS


BOLSITA

Fui para botar la bolsita pequeña para papeles y basuritas que cuelga de la manija en la puerta de la cocina;  allí estaban papelitos varios, la borra del café que había preparado temprano y las colillas de los cigarrillos que mi hija Paloma había fumado (en el balcón exterior, cerrando la puerta-mampara) producto de limpiar el cenicero que ella usa (el único en casa y que es un tronco de árbol, ya seco pero con corteza y todo, ahuecado un poco en la parte superior para que cumpla su función de receptor de ceniza, colillas y algún fósforo ya quemado cuando Paloma no utiliza un encendedor)…

CENICERO

En la bolsita que amarré y eché a la bolsa grande para desperdicios, estaban los rastros del único “vicio” que me va quedando después de haber dejado de fumar y de tomar alcohol en general (nunca tomé el de fricciones ni las colonias, aclaro) por eso de los infartos y ACV’s y los rastros de Paloma, que es tan o más “cafetera” que yo y que fuma (aún)  en forma consistente…; lo del vicio “fumatélico”  me trae a la memoria que mi padre -que no fumaba- contaba una anécdota de no sé qué Papa de la iglesia católica, que le ofreció un cigarrillo al sacerdote con el que conversaba y este cortésmente dijo: “Santidad, no fumo: no tengo vicios…” a lo que el Papa respondió (supongo que sonriendo maliciosamente): “Hijo, si fuera vicio, lo tendrías…”.

 

Sí fumé: cigarrillos con y sin filtro, alguna vez por pura monería con una pequeña boquilla (“para filtrar la dañina nicotina”) marca “DeNicotea”  que se puso de moda, puros y en pipa. Si me pidieran “valorar” mis experiencias húmicas diría que en primer lugar está el fumar en pipa, luego los puros, después los cigarrillos sin filtro, luego los con filtro y finalmente, abandonada por pretenciosa y boba, la boquilla; al final y supongo que lógicamente, me dio el primer infarto al corazón cuando tenía 37 años y dejé de fumar… cigarrillos y entonces el médico me dijo que si quería, podría fumar en pipa, total, el humo no se absorbía y no llegaba a los pulmones…, sin embargo después de un par de intentos no insistí y lo dejé: ahí quedaron casi 300 pipas diversas, adminículos de limpieza (fieltros, rascadores, un descarbonizador…), bolsas de cuero para llevar el tabaco y otras para tabaco y espacio para pipa, mueblecitos de madera para colocar las pipas y guardar utensilios piperos, racks de madera también, pero de madera de teca (eso decían al menos las etiquetitas doradas: “TEAK WOOD”), un encendedor especial para pipas que parecía un soplete, el envase para tabaco picado que Alicia me regaló y que todavía conservo (y conserva el olor característico que me acompañó por 20 años), ahora como guardián de las pronto inútiles liguitas de jebe que vienen en mi auxilio a veces. El envase es de madera muy dura, de forma medio cónica, con una tapa del mismo material rematada por un pajarito de plata con apariencia pre colombina y largo pico…

TABAQUERA

TABAQUERA & LIGUITAS

Después, por corto tiempo, fumé puros (muy elegantes, pero caros, Partagas, Conde de Montecristo y otros de menor abolengo, origen y precio), finalmente nada, niente, I don’t smoke, thanks, pero sin tener ese talante de los que se convierten y que están convencidos de la necesidad imperiosa de reclutar a los demás para la causa.

 

Confieso que me perdí entre recuerdos y recuentos y creo que de lo que esto se trataba era sobre un “vicio” ido y otro (el café) que permanece a despecho y sabiendas de la hipertensión, lo bastante como para haber valorado suficientemente la respuesta del médico al que pregunté, a insistencia de Alicia, sobre cuántas tazas de café podía tomar diariamente; al decirle que mi “dosis” era de 4 al día, más o menos; me miró, y dijo: “Usted es hipertenso, ha tenido cuatro infartos…hmmmm…., bueno… ¡cada uno escoge su manera de morirse!”: eso me da tranquilidad, porque por lo menos será bastante clara la razón de mi óbito.

TAZA

Y regresando a mi acción mañanera de limpieza, diré nada más que cambié la bolsita por otra sin usar, la puse bien anudada en la bolsa-basurera-madre y me vine a oír música (de piano y jazz, por supuesto) en la computadora (¡Youtube bendito!) y a escribir esto, que no tiene mayor significación…

 

 

Fotos: Bolsita, Cenicero, Tabaquera,

Tabaquera ahora para liguitas, Taza para café.

LA OLA


LA OLA

Tal vez noten que he cambiado la imagen de fondo de este blog, “manologo”, en la que Pierce, la gata que ya no está, tomaba de un vaso de leche, en la mesa del desayuno; ahora lo que hay es “LA OLA” del pintor japonés Hokusai (Edo, hoy Tokio, 1760 – 1849); es un cambio y todo cambio merece una explicación, si la tiene, y en este caso es así.

 

Me enteré por mi sobrina Teresa, que ha venido de visita a Lima, que ella y sus dos hijas se han hecho en la piel idéntico tatuaje, en homenaje y recuerdo de mi hermana, que fue su madre y abuela, respectivamente: es uno que representa al mar, que Teté amó tanto…; entonces me sentí maravillado y a la vez en “offside”, como se dice en el lenguaje del  fútbol, porque mis recuerdos de Teté son eso, recuerdos, fotografías, escritos, pero nada que diga a los que lo ven que eso que llevo allí es porque pienso siempre en ella…

 

A estas alturas de mi vida no me voy a hacer un tatuaje y nunca pensé en hacérmelo antes, lo confieso, pero en ese offside-maravillado, pensé que este blog debía tener una imagen permanente que me recordara aún más –si esto es posible- a mi hermana Teté; eso no significa, por supuesto, que Pierce desaparezca, porque sigue ocupando un lugar en mi corazón y conservo en este blog su imagen como logotipo, pero esta ola es mi homenaje a esa hermana que ahora tampoco está y me dejó siendo el único Echegaray Gómez de la Torre existente; no es la imagen del mar calmo, con rumor de agua arrastrando las piedras como el domesticado de los Baños de Barranco, sino ese mar más libre, amplio y de aguas movidas que mojaba la playa de La Herradura, donde con Teté íbamos cuando ella llegaba (estando ya casada) de Arequipa, los 26 de diciembre para celebrar en ese mismo día el cumpleaños de Manuel Enrique, nuestro padre;  yo siempre intuí que ese era su regalo mayor y estoy seguro que así era al recordar la sonrisa de mi padre.

 

Ciertamente la ola de Hokusai es agresiva, pero el mar puede serlo y lo hermoso es su constante cambio que va desde esa calma en la que parece una lámina de metal, hasta el torbellino líquido y poderoso que se eleva hacia el cielo en olas increíbles.

 

Queda pues aquí, plasmado, este homenaje a Teté como un tatuaje virtual porque el tatuaje verdadero, para mí, está grabado en la memoria.

 

Imagen: closetart.wordpress.com

INTOLERANCIA A LA LACTOSA


INTOLERANCIA A LA LACTOSA

Los niños toman leche y la leche contiene lactosa (salvo la “deslactosada”, claro); hay quienes son intolerantes a la dicha lactosa, no la resisten: les produce vómitos y diarrea.

 

Con los años yo me he vuelto intolerante a la lactosa, pero no a la que la leche contiene, sino a esa “lactosa” que es más bien latosa y que supone las niñerías de las discusiones estériles, el escuchar chiquilladas de quien “tiene la razón” y en general esa lactosa latosa de los que no admiten más verdad que la suya.

 

De pronto, mi intolerancia es mala y debería ser más “permisivo”, pero es curioso que esta se haya desarrollado solamente en un sentido y no en otros: cosa de las enfermedades que focalizan tal vez y quizá haya cura para ella, pero francamente la disfruto y valoro…

 

Tener intolerancia a la lactosa me parece, con perdón, un logro.

 

 

Imagen: http://www.farmaciatorrent.com