¡APAGA Y VÁMONOS, MALDITA SEA!


APAGA VÁMONOS

Por más que trato de recordar la frase, no estoy seguro si fue cuando yo era chico, al “Zorro” Iglesias es sus programas de radio o a algún otro cómico radial que ácidamente comentaba “actualidades”; sea lo que sea la escuché seguido; eso es precisamente lo que provoca hacer en el Perú, pienso: apagar la luz, cerrar la puerta (contribución mía por si los ladrones…) e irse.

 

Si se pudiera hacer y dejar atrás, bajo llave y a oscuras una situación que al parecer se ha vuelto inmanejable con todo su guirigay de corrupción, corruptos, mentirosos, delincuentes, hijos de la guayaba, guayabas-padre, mercachifles, tahúres y como decía un amigo mío, recojoñogrones,   además de otros especímenes zoológicos y detritus biológicos, si se pudiera, digo, otro gallo nos cantaría en esa especie de amanecer “paísico” que tanto se quiere, pide y necesita.

 

Pero no es posible: hay que luchar con las armas que se tienen y respaldar de alguna manera a esas fuerzas del Bien que son pocas pero son y están ahí dando una batalla desigual contra las trampas y artimañas de los sinvergüenzas curtidos en situaciones mil y acostumbrados a salir ganadores, libres de polvo y paja e impolutos como recién nacidos.

 

A veces creo que esto es como la pelea bíblica de David y Goliat: la honda y la piedra humildes contra la armadura, lanza, escudo, espada y gigantismo; ojalá que la puntería de estos Davides modernos sea igual de certera y la piedra derribe al gigante que no se imaginó que podía ser muerto.

 

Ojalá que así sea y el ejército de arteros e inútiles que quiere apoderarse de todo lo que hay, huya en cobarde desbandada y se ahogue en el mar.

 

Ojalá que así sea por el bien del Perú.

Imagen: palabrasmaldichas.blogspot.com

 

 

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CARAJO, PUTA MADRE, MIERDA*


CARAJO

Nunca, cuando éramos chicos y jugábamos en grupo decíamos tantas lisuras como las que escucho desde mi ventana, a pesar de tenerla cerrada, que gritan (porque gritan) los chicos y chicas que juegan en la parte libre y de jardines de esta parte del condominio; tal vez suene a que me he vuelto un viejo mojigato y que no recuerde o que éramos unos “nerds” entonces.

 

Es cierto que no contábamos con espacios de este tipo, en general, y jugábamos en la calle, en los recreos del colegio o más tarde en alguna canchita de fútbol cerca del barrio (donde yo sería, a lo más, espectador, porque siempre fui muy malo para el fútbol, el fulbito o alguna pichanga pelotera inesperada); es cierto que nuestros compañeros de juego no eran los vecinos y en número resultábamos bastante menos; es cierto que “eran otros tiempos” y que no es que oyéramos lisuras a cada rato en casa; es verdad que sabíamos y decíamos lisuras, pero también sabíamos cuándo y dónde decirlas sin que fuera habitual para nosotros usar groserías al hablar…

 

Creo que es una cuestión de la educación que se perdió hace un tiempo y de permisividad; poco a poco el lenguaje ha ido decayendo, lumpenizándose para convertirse en esa jerga que sincopa y acorta palabras, dice una cosa por otra y que antes se escuchaba en el sub mundo del hampa.

 

De pronto lo que sucede es que no entiendo que todo cambie y que la libertad supone, como dice Pérez Reverte, tener idiotas sociales; gente para quien la libertad es absoluta y ni siquiera se da cuenta (o no le importa) que vive en una sociedad donde hay otros y existen unas reglas mínimas de convivencia…

 

No se trata de quejarme, sino de observar y pensar para mí, compartiendo un poco este pensamiento a través de lo que escribo y ustedes leen.

 

*Perdón por las groserías.

 

Imagen: http://www.taringa.net

ÁRBOL GENEALÓGICO


'ARBOL GENEALÓGICO

La genealogía no solo no es mi fuerte sino que para mí siempre ha sido algo tedioso aunque comprendo que para muchos puede ser una aventura eso de recorrer “hasta sus últimas consecuencias” las uniones y derivaciones que forman la familia, esa, que como “célula de la sociedad” es  todo un celulario casi inconmensurable; tengo primos y amigos a los que les fascina adentrarse en las ramas de esa planta gigante y hallar curiosidades como un tataratío millonario o un ancestro pirata.

 

Mi primo Pancho es de esos y su curiosidad lo fue llevando (según confiesa) de apuntar en una libretita ciertos datos a crear un árbol genealógico que llevaba a mi casa, hecho en la parte de atrás de planos que no usaba (Pancho es ingeniero) pegados con cinta adhesiva para formar un rollo kilométrico donde los nietos sucedían a los hijos, los hijos a los padres, estos a los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y choznos con ramificaciones a los tíos, primos, sobrinos y vete tú a saber que personajes más de la nomenclatura familiogenealógica; el rollo que traía a mi casa viajaba instalado en el compartimento que está detrás del asiento posterior del VW modelo escarabajo y Pancho tenía uno de esos, verde, si no me equivoco.

 

Un mal día le robaron el carro con árbol genealógico más y no recuperó nunca ni el uno ni lo otro; pero Pancho es trejo y volvió a la brega…

 

Supongo que ahora fue un poco más sencillo –aunque igual de trabajoso- ir anotando y estableciendo conexiones, por la práctica que ya tenía y la colaboración de muchísimos parientes Gómez de la Torre (porque este es el apellido  “arbóreamente investigado”) que sumaron los datos familiares que poseían.

 

Todo este prolegómeno es para contar que el martes 16, Pancho me invitó para almorzar con “los primos” y feliz acepté porque de vez en cuando es bueno que uno salga y socialice; de los que me nombró e irían, además de Pancho, conocía exactamente a cuatro y uno de ellos no fue; el en el carro de Pancho (que es ahora un Fiat) fuimos por Juan Francisco, hijo de Pancho ( hay multitud de Panchos en la familia, en honor de Francisco, el abuelo), hermano de mi madre, primo más o menos 12 años mayor y de allí tras los reconocimientos y efusiones propios de la ocasión que se daban después de unos cinco o seis años de no vernos, enrumbamos al lugar del almuerzo.

 

Mi primo Juan Francisco usa bastón y ve poco; yo camino rengueando, ayudado, veo mal y Pancho, fresco con sus 69 primaveras es un guía-chofer-guardián-amigo-primo-apoyo ayudador; pero ahí vamos a encontrarnos con más canas y calvas, para abrazar a todos (si se puede abrazarlos) a estos primos que esperan en el chifa (comida china) del club Regatas Lima, frente al mar (“mirando al mar de arriba” diré mejor, porque si no me equivoco estamos en un 4° piso); Pancho y Juan Francisco son mis primos hermanos y los que están allí, en principio son lo que se llama “primos segundos”, hijos de primos o primas de los padres de Juan Francisco, de Pancho y de mi madre.

JUAN FRANCISCO GT

 

Allí hay un ex marino, un administrador pero los ingenieros ganan por goleada; salvo Tony (el ex marino),  yo, que tenemos la misma edad y Pancho, el menorcito, los demás primos superan los ochenta años cada uno.

PANCHO GT

 

Las anécdotas vuelan, las historias se alargan y el “mi mamá que hablaba siempre de la tuya” se vuelve casi un tópico; desfilan personajes y nombres conocidos, queridos o escuchados por ese recordar que viaja a sitios diferentes, que evoca coincidencias, que visita pasados; todos somos amigos, somos primos, parientes y llevamos el “Gómez de la Torre” con el orgullo de esos que se saben pertenecientes a la Historia, esa que a veces está en los libros y otras en lo que siempre nos creímos que era una leyenda.

CON TONY GT

 

 

Imagen: http://www.imagui.com

Fotografías de la reunión (ya se habían ido dos primos).

TONELADAS Y MILLONES


DINOSAURIO DE 12,000 KILOS

Cuando uno se enfrenta a cifras gigantescas, lo primero que hace es asombrarse: por lo menos a mí me sucede.

 

La noticia del descubrimiento de lo que fue un dinosaurio  emociona no solo a los paleontólogos, sino a los curiosos, que como yo, ven esta noticia alimento para su “querer saber” que en mi caso específico (perdón porque estoy hablando aquí casi siempre de “yo”) empezó conscientemente cuando hojeaba la enciclopedia de mi hermano mayor, que se llamaba “El Tesoro de la Juventud” y entre sus muchos tomos y sus variadas secciones y artículos, leía con asombro “El Libro de los  Por Qué”, explorando un mundo desconocido que iba mucho más allá de las terrazas de la casa o del reducido circuito que puede tener un niño a los cinco o seis años.

 

Ahora, en Sudáfrica han descubierto un Dinosauriosaurópodo que vivió allí hace la friolera de 200 millones de años (200000000) y al parecer pesaba 12,000 kilos (12 toneladas); muchísimos ceros de esos que están a la derecha y cuentan: una cantidad inimaginable por el lector de a pie que nos pone en nuestro diminuto lugar de recién llegados, peso mosca o pluma…

 

Cuando uno lee algo así, de pronto no realiza mucho las magnitudes de las que se está hablando, la distancia en años (cientos de millones de ellos,  sobre todo pensando que cada uno tiene actualmente 365 días) y la cantidad de carne, huesos y cartílago que forman esa montaña ambulante;  le seguiría el Brontosaurio y esta mole caminaría en cuatro patas…

 

Imaginemos un tren inmenso, realmente inmenso, ramoneando con la tranquilidad de saberse el habitante más grande de la Tierra, ese planeta al que llamamos ahora “azul” porque de lejos, desde el espacio, presenta ese color que se debería a la enorme existencia de agua que hoy tiene, pero que en tiempos del “Trueno Gigante al Amanecer” (“Ledumahadi Mafube”, poético nombre que en lengua lesotho le han dado a la bestia grandiosa) tal vez sería visto por algunos ojos estelares de otro color…

 

¿Cómo no impresionarse con algo así? ¿Cómo no volver a ser niño y como mi nieta de seis años ser un “fan” de los dinosaurios, saberse los nombres señalándolos en el libro y hablar de ellos como quien lo haría del perro o del gato de la casa?

 

Este bicho anduvo millones de años antes que los populares Velociraptor y Tiranosauro Rex aunque no tenga su fama y haya salido en películas; y hoy que es lunes y viene Miranda a visitarnos, le contaré del “Trueno Gigante al Amanecer”, le enseñaré la imagen que ilustra este post y nos maravillaremos juntos porque como un cuentacuentos le narraré la historia que inventaré sobre el “nuevo” dinosaurio…

CON MIRANDA

 

Lo que no sé es si retendrá su nombre o simplemente será “el dinosaurio ése” pero tal vez si le repito muchas veces el nombre en lengua lesotho (que tendré que aprender) lo llame, propiamente, “Ledumahadi Mafube” o “Ledumafu” para abreviar…

 

 

“SÍ, PERO MI REVÓLVER ES MÁS LARGO QUE EL TUYO”


LIENDO RÁZURI PERÚ21

Hace muchos años a veces compraba un libro solamente porque el título me parecía original y me atraía; solamente dos veces que me acuerde, erré totalmente: la primera era una novela de la que nunca pude leer más de seis o siete páginas (a pesar de varios intentos) y cuyo nombre olvidé a pesar de que entonces me pareció sonoro y el segundo libro llevaba por título “Sí, pero mi revólver es más largo que el tuyo”, que cuando lo abrí esperanzado en casa, resultó ser un libro de poesía bastante mala y baratona:  al parecer el autor se agotó en el título.

 

Cómo habrá sido que se me quedó el título y al buscarlo ahora en Internet para escribir este artículo, mis tratativas fueron infructuosas (a no ser que ande en la “red oculta”, que no pienso visitar); en algún momento pensé que era algo relacionado con el “Far West” y los pistoleros o dándole una vuelta a la tuerca, la referencia al tamaño del órgano sexual masculino, pensado como un arma…

 

Pero en el caso de esto que escribo y que comentó en una larga carta mi amigo Pepe, el título tiene que ver con un “arma” y su potencia y trata de un hecho que ha sido “notición”, las redes sociales se han refocilado en él y ha producido efectos que parecerían los de un ataque nuclear especialmente para uno de los involucrados, digamos que para el protagonista; hace un par de días un señor automovilista de 70 años de edad según las informaciones (seguramente con el síndrome “furiosus-per-caóticus-tráficus-limensis”), apellidado Liendo Rázuri, decidió en un acto que seguramente es ejecutado por muchos conductores los que, también seguramente, tienen igual síndrome, meterse contra el tráfico orondamente para “ganarse alguito” y “atrasar” a los demás conductores más “monses”; con lo que no contaba es que un joven conductor le increpara su acción y al responderle un poco soezmente, cuando se iba, el joven conductor se convertiría en un joven-conductor-perseguidor y lo acorralaría, hasta que él se bajó, siguió insultando y lanzó un escupitajo; no tengo muy claro lo que siguió, si él señor Liendo sacó una pistola o el joven-conductor-perseguidor convertido además en un vengador sacó la suya (un arma) que resultó ser un teléfono celular para grabar improperios y despropósitos; el señor de lijo algo así como “ahora te voy a enseñar a ser hombrecito”, rastrilló la pistola y es aquí cuando el joven-conductor-perseguidor-vengador se fue, diciéndole antes al señor que “iba a ver”.

 

Esto que parece sacado de una película de serie “b” de bajo presupuesto (a pesar de los carros “de marca”) siguió en los medios como noticia y comentarios, en las redes sociales que inflamadas se poblaron de reproducciones del video filmado y “subido” instantáneamente a Internet por el autor (desde el propio teléfono “inteligente” supongo), comentarios por miles y memes alusivos; en la televisión entrevistaron al señor Liendo que reconoció haber actuado mal (¿al meterse contra el tráfico, al insultar, al amenazar con un arma  rastrillándola? ¿Solamente una o todas las anteriores?), y   dijo que la pistola no tenía balas: ¿Perdón…? ¿Sabía eso el joven-conductor-perseguidor-vengador-amenazado? ¿El señor Liendo es de los que llevan una pistola descargada –sin balas- para amedrentar enseñándola? ¿No sabe el señor Liendo que si lo asaltan y saca la pistola (que sin balas es un pedazo de fierro inútil e incómodo) y el  atacante está armado, este disparará A MATAR sin ningún miramiento?

 

Yo sé que el tráfico caótico, el estrés, la necesidad de llegar y todo eso hacen que –especialmente los limeños- el ciudadano se convierta en un monstruo irrefrenable pero ¿no será que todos somos un poco Liendos en nuestro modo de actuar frente a los demás (nótese que uso la palabra “frente” y no la que podría ser: “con”) y nos importa un carajo todo? ¿O no será tal vez que quisiéramos secretamente ser un X man (“men” es plural, porsiaca) o una Wonder Woman (según el caso) con superpoderes increíbles o aunque sea un Super Ratón volador, fuerte y justiciero?

 

¿Qué nos pasa…?

 

Ahora todo el mundo le cae al señor Liendo Rázuri y lo “memean”, lo insultan, lo entrevistan, tal vez lo amenacen y dicen públicamente que tiene que volver a pasar por una evaluación psicológica  (no sé bien si para lo del brevete o para el permiso para portar armas): hasta donde trabaja prometen “tomar las medidas del caso”.

LIENDO RÁZURI PERÚ21

FRECUENCIA LATINA

 Ahora el señor Manuel Liendo Rázuri, de 70 años (y con una evidente experiencia de la que parece no haber aprendido ni un poquito), es tristemente célebre y diremos que él se lo buscó, por matón, por desaforado, por “barra brava”… Y no nos miraremos a nosotros mismos porque lo que hemos visto y escuchado nos exime de toda culpa, porque nos identificaremos con el joven de la película, guardando nuestro monstruo propio tras una mueca que en verdad es una sonrisa de alivio, asegurándonos que el espejo esté bien cubierto por una tela gruesa.

HANZA PERSIGUIO A LIENDO

 

Imágenes: peru21. Frecuencia latina, meme

 

EL JOVEN ENRIQUE


EL JOVEN ENRIQUE

Mi amigo Lucho le decía a mi padre “el Joven Enrique” y a mi madre “la Niña Tony”, tal vez porque en las películas de vaqueros que tanto nos gustaban y veíamos en el cine Balta de Barranco, siempre había un “joven” que se llevaba a la “chica” y él en vez de chica, cariñosamente, llamaba “niña”  a Tony; no lo sé con certeza, pero esa manera de nombrarlos definió siempre algo especial para mí.

 

Hoy, 14 de setiembre, hace ya años, el Joven Enrique murió mientras yo le hacía masaje al corazón y su amigo de siempre, médico cardiólogo, le daba respiración boca a boca hasta que pasados unos minutos me dijo que lo dejara, porque la sangre ya no llegaba a su cerebro y se echó a llorar mientras mi madre rezaba…

 

Casi a fin de este año, el 26 de diciembre, el Joven Enrique hubiera cumplido 115 años y se fue un año que se ha borrado de mi memoria, como se borran de ella las muertes de quienes sigo queriendo aunque no estén conmigo porque prefiero recordarlos en la cotidianeidad de sus sonrisas…

 

Tener juntos en el corazón y en las cosas familiares al Joven Enrique y a la Niña Tony que cogidos de la mano caminaron su camino enseñándome con el ejemplo que el amor es lo que permite vivir, hace que cada día sea como ese ayer que aunque sé que se ha ido, está en los recuerdos que se quedan amables; por eso, hoy que es viernes, me desperté pensando en el Joven Enrique y en que se fue en el día de la Santísima Cruz, el nombre de la parroquia a la que perteneció en Barranco.

SONRISA PAPY0002

 

AL PEOR MODO TRUMP


AL PEOR MODO TRUMP

La justicia peruana, esa con minúscula y que tiene entre sus miembros a delincuentes que hoy están en la cárcel, personajes que se agarran con uñas y dientes de su puesto porque se saben políticamente protegidos a cambio de silencios cómplices o favores dolosos ha hecho otra vez mérito para quedar al nivel de la primera grada de la escalera de acceso al palacio de Justicia (pongo aquí mayúscula, porque se trata de esa Justicia abstracta, de esa idea que se tiene de la Justicia y que poco se condice con lo que aquí tenemos) con una orden de “prisión preventiva”, ese manido, nefasto y peligroso recurso que usan ciertos fiscales y corroboran algunos jueces para darse el tiempo, que las más veces se prolonga de modo verdaderamente inmoral, de acopiar pruebas y acusar definitivamente.

 

Lo que ha hecho ahora, es lo mismo que el mundo horrorizado vio que hacía el –por llamarlo de alguna manera benigna- insólito presidente de los EEUU, Donald Trump, al separar a los niños de sus padres, porque estos tenían la condición de ilegales en el país del norte; aquí han hecho lo mismo, después de detener en el aeropuerto a una pareja de ciudadanos chilenos que volvían a su país después de pasar por un largo proceso médico para poder tener hijos.

Los acusaron de tráfico de menores porque llevaban con ellos a los mellizos que había conseguido engendrar el padre en una mujer que un poco despectivamente se le llama “vientre de alquiler” y que legalmente puso su capacidad de concebir al servicio de esta pareja; detenidos, fueron derivados cada uno a un penal (en virtud de la malhadada “prisión preventiva”), separándolos de sus hijos, niños que fueron derivados a un albergue del INABIF.

 

Una Trumpada absoluta, abyecta y vil: ni siquiera permitieron que la prueba de ADN corroborara la paternidad del ciudadano que reclamaba ser el padre;

Les importó un carajo el mínimo tema de humanidad y desde sus escritorios “aplicaron” justicia (otra vez, con minúscula); toda la ciudadanía, alertada por los medios de comunicación protestó por el inhumano atropello cometido y 15 congresistas firmaron una petición en contra de este despropósito.

 

El Defensor del Pueblo también ha elevado públicamente su voz para que esta estupidez se corrija de inmediato, logrando que se realice la prueba de ADN al padre y a los mellizos (que dicen estará lista en 24 horas); supongo que a estas alturas el joder jodicial (la “j” y la “o” aquí no están por error o casualidad), con el rabo entre las patas recula, haciendo lo que no hizo o debió hacer antes de hacerse el veloz para “mejorar la imagen de la institución” (con estos “amigos”… ¿quién necesita enemigos?).

 

Vamos de mal en peor, a pesar de las buenas intenciones de algunos y es que la corrupción y la estupidez son dos cosas muy difíciles de erradicar; finalmente y para terminar, diré lo que dicen de estas lacras: si volaran, sería siempre de noche porque taparían el sol.

 

Imagen: Reuters