P.D. = PRONTUARIADO DELINCUENTE O EN LA “TIERRA DE NADIE”


PRONTUARIADO DELINCUENTE

El fin de año con sus fiestas, aguinaldos en el trabajo y celebraciones es territorio de honestos celebrantes, borrachos irredentos, avispados comerciantes, “panetones” ubicuos y por supuesto de “P.D´s” o prontuariados delincuentes que quieren hacer su agosto en diciembre, robando bancos, asaltando tiendas, transeúntes y “modernizando” su actividad delictiva para con la tecnología aprendida en las cárceles o en una Internet que ofrece de todo como en botica, vaciar cuentas corrientes, tener acceso ilícito a datos que algunos malos empleados de empresas que realizan transacciones con clientes, venden en disquitos CD a “tiendas especializadas” ubicadas en mercados de la ciudad que son puntos donde los delincuentes hacen compras y realizan sus cambalaches…

 

El fin de año es una especie de “tierra de nadie” donde todo puede suceder, lo que parece ser no es y donde, efectivamente, “el vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo”; el “Grinch” está dando vueltas para robar la navidad y si lo dejan, llevarse el año nuevo también.

 

A mí, aprovechando la época, los “P.D.´s” me están llamando por el celular haciéndose pasar por una gran tienda comercial de la que tal vez obtuve una tarjeta de crédito hace mucho tiempo; mis datos deben estar registrados en alguno de esos CD’s vendidos delictivamente a quien pague por ellos y han empezado a llamarme “de la tienda” porque según el llamante mantengo una deuda que a la fecha suma una gran cantidad; me dijeron que era del año 2007 y que yo no había pagado nada, me había mudado y “no había respondido a sus requerimientos”. Le dije a quien llamó que había 11 años de distancia entre la supuesta fecha y ahora; me dieron un número celular y un nombre para que “llamara y dijera cómo iba a pagar” ofreciéndome que podía ser en partes de un total menor al “monto adeudado hasta la fecha, sin moras ni intereses”, o una cantidad mucho menor si pagaba “al cash”; lo anoté todo y dije que llamaría.

 

Esto ocurrió el viernes y entre el lunes el martes he recibido 14 llamadas telefónicas al celular, donde la misma voz femenina de la primera llamada me pide que “me mantenga en línea” para callar y luego colgar en menos de tres o cuatro segundos; siempre llaman de un número celular diferente y verifiqué  los números de los que llamaban en el registro oficial del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, donde figuran como “número inexistente”; entonces es que las compañías que prestan servicio de telefonía celular venden aparatos cuyos números no han sido registrados como lo manda la ley, que existe un gran mercado negro de celulares robados que siguen funcionando en manos de delincuentes a pesar de las denuncias y “bloqueos”, o que siguen habiendo personas (delincuentes) que compran gran número de “chips” para teléfono celular, sin ser registrados de ninguna manera y los usan en aparatos robados para fines delincuenciales y que, finalmente, estas bandas de extorsionadores son dirigidas generalmente desde diferentes penales en el país sin que nadie haga nada y  -lo que sería terrible comprobar- que es la participación de ciertas “autoridades”.

 

 

Pienso que me llaman los fantasmas, que estoy loco, o que “alguien” quiere chequear bien si el titular de este celular tiene cuentas bancarias o tarjetas de crédito; bueno, mala suerte para los “fantasmas” o “P.D.´s”, porque no tengo ni la una ni las otras desde hace muchos años y si existiera alguna deuda, caduca a los 10 años de contraída.

 

Por supuesto que esta actividad delictiva, que es común y arrecia en épocas en la que la gente suele tener “bille”     –salvo honrosísimas excepciones- no interesa mucho a la policía, no se denuncia o simplemente es frustrada por las víctimas; hace años también trataron de estafarme telefónicamente (esta vez a mi número fijo) haciendo una llamada a las 3 de la mañana de un sábado, alguien con voz de hombre que lloraba, hipaba y entrecortadamente me decía: “¡Papá, ayúdame, estoy en la comisaría…!” y de inmediato una voz le cortó y dijo: “Señor, su hijo ha ocasionado un accidente…”; mi respuesta fue sencilla, corta y verdadera: “No tengo hijos hombres” y colgué.

 

 

Imagen: http://www.radionacional.com.pe

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CORRE, CABALLO CORRE…


Al señor Alan García, en su primer gobierno le pusieron de apodo “Caballo Loco” y de ahí la canción del trío “Los Juanelos” que está en Youtube.

ES ILEGAL, INMORAL Y ENGORDA…BILLETERAS.


ES ILEGAL, INMORAL Y ENGORDA…

 

 ORO

Los fiscales afirman que los tres acusados compraron oro valorado en miles de millones de dólares a minas ilegales en los bosques tropicales de la Amazonia, coordinaron la refinación del metal en la instalación de la NTR en Miami, luego vendieron el oro y por último enviaron giros con las ganancias a los narcotraficantes en Sudamérica, según un documento que resume el caso federal.

 

 

“El oro ilegal, obtenido en violación de leyes extranjeras, es un grave problema en toda América Latina, y sobre todo, en Perú, donde la explotación ilegal de las minas es culpable de la devastación de grandes extensiones de bosques tropicales”, señala el encausamiento”.

(Fuente: INFOBAE)

 

Más de uno debe estar preocupado por lo que dicen las noticias sobre  Oro ilegal y lavado de dinero: el fraude más grande en la historia de Miami; Es que el asunto, nuevamente, proviene de un fraude cometido y detectado por los EEUU, donde los delitos se persiguen, se penan para que los criminales y sus cómplices (o “colaboradores”) terminen tras las rejas.

Este caso implica al Perú (y a otros países de la región) donde la extracción ilegal de oro y su venta es promovida por el narcotráfico y explota a miles de ciudadanos, depreda bosques, contamina ríos, es fuente del tráfico de personas, responsable de desapariciones que terminan en asesinatos impunes, prostitución y un largo y triste etcétera.

La policía no entra a esa tierra de nadie que es “La Pampa” por ejemplo, donde la única ley que existe es la de las balas y se cometen atrocidades que harían palidecer a cualquiera.

Sí, es cierto que se lucha contra la minería ilegal en el Perú, pero las mafias que están detrás de ella tienen, según parece, congresistas que lucran con lo que es un delito y “autoridades” totalmente corruptas; lo que sucede es que todo pareciera reducirse de vez en cuando a noticias que aparecen en la televisión y a “hipos” de actividad fiscalizadora y punitiva que son anunciados con gran fanfarria y despliegue de imágenes, para al poco tiempo pasar al olvido del público.

El cáncer de la minería ilegal ha hecho metástasis en el país y se extiende: las dragas voladas por la policía, el ejército o la marina, son repuestas, el dinero fluye y el metal amarillo sigue saliendo, buscando su ruta de blanqueo.

 

Últimamente al juez que dictó prisión preventiva a un investigado por lavado de activos (venta de oro ilegal) que valiéndose de argucias legales logró “rescatar” para sí un cargamento de oro ilegal que le había sido decomisado y estaba en custodia, se le ha doblado la seguridad porque inteligencia policial detectó DOS panes para acabar con su vida y todas las pistas llevarían a este individuo, que por supuesto a través de su abogado, lo niega totalmente.

Ahora el asunto se “destapa” en los Estados Unidos y de seguro se siguen las pistas que lleven a los orígenes de los ilícitos (que curiosamente lo son aquí también, pero cuentan con defensores poderosos) y se sabe lo que ya se sabía localmente: que hay fortunas inexplicables, que existen algunos investigados y que la Justicia peruana camina a paso de tortuga con Alzheimer. Sí, el tema se sabe y se conoce, tanto que hubo un congresista apodado “Comeoro” y que tenía vínculos muy estrechos con la minería ilegal.

 

Todo esto es ilegal, inmoral y engorda… ¡billeteras!

 

Como diría un famoso comentarista de fútbol nacional, “Aquí no pasa nada”; y me pregunto yo como mucha otra gente: ¿hasta cuándo?

 

 

 

PODER ¿judicial?


 

REFORMANDO-LA-JUSTICIA

Por lo que sucede últimamente (y por desgracia parece que hace mucho tiempo) los signos de interrogación son válidos, terriblemente válidos. En el Perú la justicia hace méritos no solo para escribirse con minúsculas, sino para que no se crea en ella.

La Justicia a la que se representa con una venda que le tapa los ojos, en el Perú es justicia que no solo no ve, sino que es sorda y muda. No ve lo que no le conviene, no escucha las razones y calla en diez idiomas. La justicia en mi patria es minúscula y diametralmente opuesta a la Justicia, esa que aprendimos a valorar y a respetar.

¿Hay algo por hacer respecto a esto? Mientras a los que esa justicia sirve y se asocia sigan en sus lugares y merodeen en busca de “ventajas”, lo único que se podrá hacer es lo que ahuyenta y mata a las plagas: fumigar. Creo que la Justicia volverá a caminar cuando lo que daña y contagia desaparezca.

Será como acometer la tarea de Hércules: limpiar los establos del rey Augías.

 

Ilustración: primiciadiario.com

 

LOS INTOCABLES


BORSALINO

No se trata de la vieja serie de TV sobre Eliot Ness y sus colegas. Es simplemente que hay nacionales que no se “pueden tocar ni con el pétalo de una flor”, porque de inmediato un complejo aparato reacciona y por todas partes surgen defensores y áulicos que con su batahola buscan distraer, derivar, negar o lo que sea, menos tratar que se conozca la verdad. Los intocables criollos usan el dinero y el poder para serlo. Saben que el oro compra y el poder silencia. Y hacen uso de ello.

Cuando alguien dice algo en su contra, en lugar de mostrar las pruebas que lo nieguen, gritan o mandan gritar a sus comprados. Es que alguien “se atrevió” a tocarlos: a ellos, impolutos ejemplos, efervescentes adalides de la honradez cabal. El que osó mancillarlos lo va a pagar muy caro, el descrédito y el mote de “felón” caerán sobre él.

Mientras tanto aceptan las disculpas que surgen de sus huestes y magnánimos sonríen, regalando alegría: “¿Ellos? ¡Nunca! ¡No solo son inocentes, sino víctimas!

Es que son intocables: dueños y abusadores del oro y del poder. Los nombres, los conocen y no es necesario señalar a alguno.

Lo que es necesario es que estos sinvergüenzas paguen sus fechorías. Será hoy o más tarde, pero las pagarán. Allí no les servirá tener oro ni tampoco un soplo o una brizna de poder.

ATILA EN EL PERÚ


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“Serán tal vez los potros de bárbaros atilas, o los heraldos negros que nos manda la Muerte”

Cito a César Vallejo porque me viene a la memoria que donde el caballo de Atila pasaba, decían, no volvía a crecer hierba. Y la fotografía muchas veces expuesta de la realidad que vive Madre de Dios, es el retrato de como la minería ilegal convierte lo que fue un paraíso, en restos moribundos e inservibles.

Ayer oía a un señor que defiende a los causantes de esta atrocidad echarle la culpa al Gobierno y llamar mentiroso al Ministro del Ambiente. Decía que la verdad era otra y que Madre de Dios está lejos de Lima, lo que hace que aquí, en la captal, “no se conozca la verdad de las cosas”.

Ahora resulta que los delincuentes patean el tablero y amenazan: no al Gobiernos sino a todo el Perú.

No importa lo que pase, pero ellos protestan porque les hundieron sus dragas, tienen que pagar los impuestos, los “obligan” a formalizarse y a no continuar destruyendo.

Ellos protestan porque el Estado defiende a los peruanos: la foto, mil veces repetida del vergel convertido en desierto por la obra del hurto y la codicia, es la prueba de lo que están haciendo.

No se trata de humildes campesinos devenidos en peones de mina: una draga, un camión, maquinaria pesada para mover la tierra no están al alcance de cualquiera. Son verdaderas bandas mafiosas que operan con dinero ilegal para producir más dinero ilegal, arrasando a su paso lo que encuentran y sembrando la muerte en la tierra vacía.

El país debe defenderse y defender el terreno que pertenece a todos.

Es el Perú que crece o la minería ilegal, delincuente, corrupta, asesina, que mata y al hacerlo se enriquece y engorda pagando a quienes dicen que es posible tapar el sol con un dedo: escojamos.

Es cierto: Madre de Dios está lejos de Lima y como una plaga los bárbaros atilas en sus potros de muerte, creen que no los miran. Se equivocan: Atila no pasó y ellos, esperemos, tampoco pasarán. ¡Perú, despierta ahora!

 

Foto: ANDINA

ALGUIEN TE CONSIDERA COMO “INFORMACIÓN”


ALGUIEN TE CONSIDERA “INFORMACIÓN”

 

pirata

Los sucesos actuales demuestran que la privacidad prácticamente se ha ido al tacho y que no solo te observa tu vecindad chismosa sino que si pones un dedo en tu computadora, siguen tus movimientos, espían los correos y aquello que creías secreto y bien guardado, sale a la luz pública. Es cierto que muchas veces colaboramos exponiéndonos, en las redes sociales, por ejemplo. Pero la historia viene desde más lejos. Thornton Wilder en su novela “Los idus de marzo” narra (en ficción, por supuesto) cómo la policía política de César interviene para encontrar las cosas que puedan afectarle. La historia está llena de “sabuesos”, de espías y de quienes rebuscan sitios no imaginados para obtener “primicias”, datos y todo lo que pueda servir “para”. El Gran Hermano de Orwell ha planeado siempre sobre los diferentes cielos. Tratar de controlarlo todo e intervenir en ello, parece ser un sueño que el hombre siempre alberga y quiere convertir en realidad.

Hace algunos meses que yo me sorprendí por un correo que me contaba que una investigación en México sobre el magnífico escritor peruano Bryce Echenique, arrojaba que había plagiado muchos escritos y luego los publicaba como artículos suyos. No era nuevo el asunto, pero quien me escribía era la persona que desarrollaba aún la investigación. Lo nuevo, para mí, es que copiaba un artículo publicado por Bryce en dos revistas de países distintos, que era en realidad un texto mío que la revista peruana “Quehacer” publicó en su edición 153, el año 2005.

Por lo que yo leí, era básicamente lo escrito en mi texto, con cambios claro, que de seguro mejoraban la redacción. Muy poco había variado, tanto que era reconocible a simple vista el texto original. Cambió el título y alguna cosa más.

Después de la sorpresa, sentí desilusión y orgullo.

Desilusión porque el autor tantas veces leído y admirado, mostraba una faceta no muy santa haciendo pasar un texto mío como suyo con pequeños retoques. Orgullo porque pensé: “lo mío no era TAN malo cuando un escritor consagrado me plagió”.

Cuento esto, porque si a alguien tan insignificante como a mí le pasa, qué será a los demás…

Sí, te espían, te siguen, van rastreando tus huellas mientras tú realizas lo que crees que es tu actividad normal. Nadie está a salvo de ojos y orejas ajenas: ni el Papa, presidentes, ministros, o cualquier ser humano. Te Rastrean, te siguen y algunos… ¡te copian!: es tremendo.

Desilusión y orgullo, dos sentimientos que nunca creí que podían ir juntos.