EL TIEMPO VALE MÁS QUE EL DINERO.


 

Es una frase hecha que la publicidad ha tomado.

Un Banco se diferencia de tal manera de su competencia, mostrando historias de éxito (tema que otro Banco ha tomado como bandera) que están bien configuradas y con personajes creíbles.

Cada una de estas historias muestra el triunfo del tiempo sobre el dinero, pero en el caso del escalador creo que se necesita de este para adquirir el equipo necesario. Aquí me parece que se confunde constancia con tiempo, que no es lo mismo. Constancia es terquedad para obtener algo, bueno en este caso. Uno puede ser constante y conseguirlo que quiere. Puede pasar mucho tiempo y a pesar de la tozudez, no obtenerlo.

Tal vez a las historias en cuestión les falte un toque de “pie a tierra”

. No niego que sean ejemplos en conseguir metas, pero a veces siento forzado el tema con que concluyen. El “lqqd” no me llega a cuadrar.

No es fácil encontrar un diferencial del cual puedan colgarse varios temas y menos para un servicio como el bancario.

Es cierto que la vía usada y que seguramente se ampliará, es buena. “Si él/ella ha podido

¿por qué yo no?. Pero de allí resbalamos a un tema que o es cumplido en su variedad de situaciones, o puede volverse como un arma mortal. El tiempo parece ser peligroso también. ¿Es que el tiempo que demoran las operaciones del Banco, cuenta muy poco para este y debería también contar poco para el usuario? ¿Es que no hay “colas” frente a las ventanillas? El cliente de un banco, como usuario de un servicio, busca celeridad. Y si le decimos que el tiempo vale más que el dinero ¿no le estamos diciendo que su espera lo hace gastar aquello que es más valioso? Pienso que el asunto tiene dos lecturas y esto es peligroso en publicidad que por lo general busca una sola respuesta.

Todo esto porque en amigo mío, al que considero el mejor creativo publicitario de nuestro país que yo conozca, me dijo a raíz de un comentario que hice a un diario local. Me dijo que era muy “suave” en mis apreciaciones. Y eso me ha hecho pensar y revisar más lo que opino. Sobre el tema del título, sigo opinando que es una buena manera de diferenciarse, pero ¡cuidado! Las lecturas que pueden ser dobles no suelen ser las mejores.

En publicidad, digo.

WIKILEAKS


Están de moda. No eres nadie sino tienes el tuyo.

Ese donde sales diciendo cosas políticamente incorrectas y que vas a tener que explicar. Los van a usar para atacarte, tratarán de hundirte, porque los “leaks” (filtraciones) pueden anegar tu historia. Esa que construiste pensando que nadie iba a notar las incongruencias. Total, era una conversación privada y no creíste decir nada comprometedor. Era. Ahora resulta que no solo es pública sino que de pública traspasa fronteras. Los “”wikileaks” es un arma que parece inocua, porque en el fondo es la opinión de cierta gente, que por más importante que parezca es solamente gente y es únicamente es su opinión. Esto no debería incomodar, salvo que la situación y circunstancias actuales, les dan relevancia. Salen a la luz (en el Perú) uno por uno, justo ahora, con la misión no de informar, sino agitar el cotarro y desviar la atención o con la torva esperanza de hacer daño. No creo que aquí quepa casualidad ninguna. Los “wikileaks” hablan de todo un poco, pero uno se fija en nombres que están en el bolo.

No voy a entrar en lo legítimos que son o no. Son informes de embajada que en teoría estaban destinados, como se dice,  “para sus ojos solamente”. Ahora los tenemos aquí. Están siendo revelados al público con cuentagotas, para alimentar muchas cosas.  Entre ellas el morbo. Es lo que se llama una cortina de humo ¿por qué? ¿Para qué?

Seguimos sin enterarnos de lo que los candidatos a las elecciones proponen. A pesar de sus “protestas” la ciudadanía no llega a enterarse de lo fundamental porque está entretenida en lo accesorio. Y por ventura ¿los señores creían que sus opiniones pasadas no iban a ser registradas y transmitidas por quienes están al servicio de otros países? Qué crédulos que resultaron ser. Digan lo que digan nos estamos enterando de cotilleos que por lo visto hasta ahora, no ponen en peligro la seguridad del país. Retratan sí a muchas personas, pero es la apreciación de quienes conversaron con ellos. Lo repito: es una opinión que puede ser acertada o equivocada. Hay cosas que algunos candidatos han hecho que son peores. Mucho más.

VIOLENCIA.


 

La violencia nos asalta cada día: violencia física, violencia mental, violencia por diversión. Uno ve la TV y la mayoría de los noticieros hace que el televisor gotee sangre a la hora de los noticieros. Abrimos el diario y son noticias de la crónica roja las que abundan. En la radio nos suelen gritar impunemente y hay programas donde las palabras soeces y violentas son una constante. Violencia en las calles, en las casas y en los medios. Violencia en los juegos. Tanta, que el ciudadano parece acostumbrado a ella. Encallecido, hostigado, reacciona violentamente.

Cada paso que damos parece estar signado por la violencia: acción y reacción.

Me entero que la policía atacó (no encuentro otra palabra) a gente del Movimiento Homosexual que se manifestaba en la Plaza Mayor. Es cierto que no debieron usar una zona que es rígida. Pero ¿había necesidad de emplear la violencia contra ellos?  Mucha gente está de acuerdo con este accionar. No es una defensa de los homosexuales la mía. Tienen el mismo derecho que todos. También los mismos deberes.

Es que se cree que todo se resuelve con la violencia ¿No me gusta lo que piensas? Te pego. ¿No me gustas tú? Te mato. Se resuelve así la vida y se sigue caminando hacia el próximo acto de violencia como si nada hubiera pasado. El asunto sucede en diferentes escalas, desde lo personal hasta los conflictos bélicos.

Estamos en una época que nos da emociones a través de los videojuegos (violentos) y queremos emular a héroes de película que arrasan barrios enteros casi por deporte. La violencia se ha instalado señores. Hasta muchos de los dibujos animados para niños son violentos.

¿Qué hacer? Volver a los viejos valores. A esos que hemos olvidado en el desván de la memoria. Solo así la violencia irá retrocediendo aunque no desaparezca (el hombre es el único animal que mata por gusto, dicen).

Pero el grado resulta ya intolerable. Cuando vemos en TGV a mujeres y niños maltratados, o la violencia ejercida (como pasa siempre) contra los más débiles e indefensos, algo se subleva. Es hora de empezar.

LLEVAR EL PASO.


 

Cada vez Resulta más difícil llevar el paso sin aparecer como un oportunista.

A Cada instante las noticias nos traen eso, noticias, que a veces transforman la realidad.

Por eso, que “llevar el paso” o seguir el acontecer minuto a minuto, resulta poco menos que imposible y si uno desde esta trinchera, se ocupa de algo muy actual, suele dar la imagen del que aprovecha el momento para llamar la atención. Por supuesto que me dirán que de ser así las cosas, nadie diría nada sino “ex post” y perderíamos valiosos análisis que marcan la coyuntura.

Esta vez, de nuevo, a pesar de lo que digo, creo importante decir algo sobre un tema que está en el candelero hace un par de días y que es la comidilla general.

Me refiero a la norma que dicta el JNE sobre las encuestas.

Que me perdonen mucos políticos, pero no me parece.

No me parece, porque es desconocer la mecánica de las encuestas (no solo electorales) y meterse en honduras engañosas por lo fácilmente vistas.

Una encuesta (especialmente electoral)  requiere de anonimato. No sólo para proteger los datos confidenciales del encuestado, sino para evitar la manipulación de estos.

Hay todo un barullo sobre las encuestas. El cambio de las reglas por el JNE a última hora ¿a quién conviene?  Esta es la pregunta y respuesta del millón. Los bandos están delimitados y no sólo hay mucho dinero en juego, como lo dijo alguien. Es un tema de libertad de información y protección (hasta donde lo permitan) de las fuentes. ¿Y si alguna vez a alguien que tuvo baja votación o no fue elegido decidiera “vengarse”? Trataría de conseguir los datos de los encuestados.

Si me dicen que no sucede, recordemos que clandestinamente se vigilaba a la gente. “Chuponeo” le llaman. Imaginemos lo que podía pasar si se consiguen los datos que uno consignó…

DECLARACIONES.


 

Hoy, en “El Comercio” salieron unos comentarios míos a lo que se usa en campañas electorales. En un artículo largo de Nelly Luna Amancio, me unen a declaraciones de Fernando Tuesta y de Jorge Salmón. Eso me honra y también cuando la periodista habla de “la voz de la experiencia” o algo así. He leído bien el artículo y me encontré con la sorpresa de encontrar algo que dije en una entrevista telefónica con la persona que escribió el artículo. Siempre alegra que a uno lo tomen en cuenta para algo, especialmente en el papel de “conocedor”.

Es cierto, la publicidad me fue llevando desde temprano al campo político, sin militar ya en ningún partido. Sólo fui aportando mi expertisse publicitario-comunicacional, que creció con el tiempo y las oportunidades de aprender que se me presentaron en el camino: mi trabajo con Miguel Alva, comunicador y amigo, como su asesor de comunicaciones en el segundo gobierno de Fernando Belaúnde, la campaña política para Convergencia Democrática con Luis Bedoya y Andrés Townsend, mi paso primero como asesor de comunicaciones del Ministerio de Trabajo y luego como Jefe de Comunicaciones del Ministerio de Justicia, acompañando a mi amigo Carlos Blancas, ministro de esas carteras en el primer gobierno de Alan García. La participación en la campaña de Mario Vargas Llosa, la publicidad para Lourdes y su gente en su primera campaña presidencial y finalmente el trabajar, llamado  por Alejandro Toledo como Secretario de Comunicaciones de la Presidencia del Consejo de Ministros, luego asesor de comunicaciones de la Alta Dirección de Inteligencia y acabar como asesor de Comunicación Estratégica de la Presidencia del Consejo de Ministros. Larga e intermitente historia que tiene prácticamente la edad de mi carrera, años menos.

Aprendí, si. En la práctica y los libros, pero nada me enseñó tanto como la práctica, el quehacer diario y ver como la teoría era corroborada y a veces desmentida. Nunca aprendí tanto de las personas, tan distintas y tan parecidas en su actuación tras conseguir el poder. Puedo decir que lo que aprendí en los libros fue puesto a prueba por la realidad.

A veces funcionó como debía. Otras veces las cosas no salieron como decían, pero de a pocos me nutrí sin quererlo de algo que amplió mi horizonte y que ahora me permite opinar, sin salirme de la verdad, de asuntos que cuando empecé solo veía en los medios.

Hablo como si ya no pudiera actuar, pero resulta que no es cierto. Sigo cada estrategia de comunicación con interés y me doy cuenta de los errores que se cometen. Son cosas que no haría yo porque, aunque parezca raro, la política, por lo menos en el Perú se repite mucho y es bastante predecible.

 

 

 

 

 

 

LA ERA DE LA INFORMACIÓN.


 

Las noticias dicen que Hosni Mubarak se fue.

Dicen también que estaría en un lugar tranquilo a orillas del Mar Rojo.

El pueblo egipcio celebra. Han logrado que un hombre que se aferraba al poder lo deje, por lo menos aparentemente. Miro bien y es la tercera vez que me ocupo en poco tiempo de Egipto en este blog. No me he ocupado de su historia, arte o grandeza. Ha sido el presente con su violencia quien me ha remecido para hacerme reflexionar y escribir.

El Egipto turístico e histórico ha dado paso al de hoy, al Egipto sin maquillaje y que tiene cárceles donde personas que no piensan igual que el régimen que al parecer ha terminado son retenidas contra su voluntad. No estoy muy al tanto de la problemática de ese país pero creo que veinte días contados hoy, la gente decidió tomar al toro por las astas, salir a las calles, desobedecer el toque de queda y poner al país patas arriba. Es cierto que deben haberse perdido millones de dólares, pero estos no valen lo que la libertad.

Egipto que ha pasado por mil peripecias a lo largo de su historia, suma una más a la cuenta.

No nos enteramos por la historia, ni por lo que nos contaron (bien dicen que la historia la escriben los vencedores) sino que hemos visto en vivo y en directo por la TV a mares de personas protestando. Reprimidas al principio duramente como parece haber sido costumbre y luego ocupando hasta formar los mares que hemos visto en calles y plazas.

La TV e Internet, aunque censuradas, nos han traído hasta aquí el problema. El pueblo egipcio quería y Hosni Mubarak no. Ganó el pueblo.

¿Qué van a hacer ahora que el símbolo de la opresión no está?  Tienen que recomponerse y volver a mirar a un mundo que queramos que no, cada día se presenta como más pequeño. Las verdaderas masas se mueven ahora por la electrónica que las informa.

Que lejos está el tema que me contaba mi madre sobre sus pesadillas después de ver los despachos que hacía el periódico de Arequipa, sobre las batallas de la Primera Guerra Mundial.

Hoy tenemos al instante todo lo que sucede con y sin importancia, a nuestro alcance. El mundo sufre de una indigestión de información que se acelera cada vez más. Como de costumbre, es el mismo ser humano el que discrimina, pero a veces no es verdad todo lo que se avizora. El engaño tiene patas largas. Estamos en la era de la información. ¿Sobreviviremos?