LE DECÍAMOS PANCHÍN


PANCHIN PISTOLERO0002

A mi hermano mayor (me llevaba 11 o 12 años, nunca fui bueno para los números exactos) y todos en la familia le decíamos Panchín porque se llamaba Francisco, Ignacio de segundo nombre y Panchín, diminutivo de Pancho, supongo que venía del cariño, de cuando era chiquito y seguramente para diferenciarlo del Pancho, hermano menor de mi padre y que vivió con ellos (yo no había nacido, para nada) una temporada larga en Trujillo -si no me equivoco-  donde mi padre era ingeniero departamental de caminos.

 

Como esto que escribo viene de recuerdos de lo que me contaron mis padres, hago salvedades para indicar que puedo errar (pero la intención es lo que vale); decía de donde creo que venía el apelativo familiar de mi hermano y todos los que conocí lo llamaban así, hasta que tuve uso de razón razonable y escuché a algunos de sus compañeros de colegio, los que tomaban lonche en casa y estudiaban a veces allí, llamarlo Pancho.

 

Es verdad que Pancho suena más serio que Panchín, pero después yo aprendería que pancho se les dice a aquellos a los que se les “pasea el alma” y que en otros lugares, un pancho es un hot dog,  es decir un pan con salchicha; a mi hermano de ninguna manera se le “paseaba el alma”, pero si era un poco lo que la traducción literal de hot dog es: perro caliente y no es que mi hermano fuera un “perro maldito”, pero tenía su genio y se “calentaba” (enojaba) con facilidad….

PANCHÍN Y SU AUTITO0002

 

Vamos a decir que ese “pancho”, hotdógico  le venía mejor…; claro, a mi cuñada no le gustaba (o no le gusta) que lo llamaran Panchín y lo nombraba Pancho: recuerdo que un día mi esposa dijo “Panchín” y ella reaccionó: “¡Es Pancho! ¿Te gustaría que a Manolo (o sea a mí) le dijera “Manolín…?”; largo silencio y lección aprendida.

 

Pero esas son minucias y Panchín siempre fue (falleció hace unos años) y será Panchín y así lo recuerdo con ese cariño cómodo que tiene zapatillas de levantase y toma café con leche; mi hermano ya no está aquí y nunca pudo hacerme comer verduras, ni se enteró- creo- que Lucho y yo le robábamos cajetillas de cigarrillos Chesterfield que cuando trabajaba en lo que fue el ministerio de gobierno, guardaba en un cajón de su ropero, en el mismo cartón en que venían (tal vez de contrabando); yo sacaba un par de paquetes de la fila de abajo y acomodando el resto para que no se notara nuestro hurto, dejaba a la vista las que estaban arriba, completas…

 

Fue abogado y se especializó en planificación urbana, enseñó en la universidad, trabajó muchos años para la OEA en Brasil y en Guatemala y una mañana, ya aquí, en Lima, durmiendo, no volvió a despertar…; tengo muchas historias sobre y con él: están las que contaba mi madre y las que vivimos como hermanos y amigos, con la distancia siempre de la edad que nos diferenciaba, el “Pancho”, como otros le llamaban y el Panchín que vivirá por siempre en mi memoria y en este corazón que ya lleva cuatro infartos encima.

LOS TRES

Fotos: “Panchín revolucionario mexicano”, “Panchín mecánico automotriz”,

“Los tres hermanos”.

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EL JOVEN ENRIQUE


EL JOVEN ENRIQUE

Mi amigo Lucho le decía a mi padre “el Joven Enrique” y a mi madre “la Niña Tony”, tal vez porque en las películas de vaqueros que tanto nos gustaban y veíamos en el cine Balta de Barranco, siempre había un “joven” que se llevaba a la “chica” y él en vez de chica, cariñosamente, llamaba “niña”  a Tony; no lo sé con certeza, pero esa manera de nombrarlos definió siempre algo especial para mí.

 

Hoy, 14 de setiembre, hace ya años, el Joven Enrique murió mientras yo le hacía masaje al corazón y su amigo de siempre, médico cardiólogo, le daba respiración boca a boca hasta que pasados unos minutos me dijo que lo dejara, porque la sangre ya no llegaba a su cerebro y se echó a llorar mientras mi madre rezaba…

 

Casi a fin de este año, el 26 de diciembre, el Joven Enrique hubiera cumplido 115 años y se fue un año que se ha borrado de mi memoria, como se borran de ella las muertes de quienes sigo queriendo aunque no estén conmigo porque prefiero recordarlos en la cotidianeidad de sus sonrisas…

 

Tener juntos en el corazón y en las cosas familiares al Joven Enrique y a la Niña Tony que cogidos de la mano caminaron su camino enseñándome con el ejemplo que el amor es lo que permite vivir, hace que cada día sea como ese ayer que aunque sé que se ha ido, está en los recuerdos que se quedan amables; por eso, hoy que es viernes, me desperté pensando en el Joven Enrique y en que se fue en el día de la Santísima Cruz, el nombre de la parroquia a la que perteneció en Barranco.

SONRISA PAPY0002

 

3,700 & COUNTING…


 

3,....

Abrumadoramente abrumante: casi 3,800 correos electrónicos sin leer y estoy seguro que cuando acabe de escribir este post la cifra habrá subido…

 

Quisiera pedir disculpas a todos los que envían sus e-mails, a los que dan “me gusta” o comentan mis entradas en este blog desde el lunes  y en “eltigredepapel” que es un poco más esporádico; sucede que escribir y leer en la computadora no me fue técnicamente posible por varios días y el celular con su pantalla táctil y mi impericia (por llamarla de alguna misericordiosa manera) hacen que responder sea lo que llamarían “un parto traverso”.

 

Leo allí para ver si no hay nada excesivamente urgente que requiera mi inmediata participación y lo uso en realidad para lo que fue primitivamente diseñado: escuchar y hablar; confieso que a veces utilizo Whatsapp o veo algunas noticias en el aparatito, pero en general soy de teclado grande y pantalla ídem por el tema de la mala visión y la ya mencionada impericia.

 

Escribo, sí en mi renovada computadora, pero entre volver a poner lo que usaba (formatearla, pues), escribir para el sitio web (que me paga) y hacerlo para mis dos blogs  (gratis nomás) el tiempo vuela, el cansancio cunde y a veces es bueno ir al baño, comer y dormir….

 

No se molesten por favor, pero voy a borrar sin leer lo que no sea urgente, imprescindible e impajaritablemente necesario este sábado, para empezar el lunes a leer desde “0” los posts que tienen la bondad de enviar siempre.

 

Gracias por leer, por escribir y por tenerme paciencia.

Prometo leer, contestar o comentar algo y ser buena persona.

 

Eso, desde el lunes.

 

¡Abrazo a tod@s!

 

Manolo.

 

(Ya hay 3,750 mensajes…)

 

Imagen: blog.esimparable.com

(no soy yo, pero la imagen lo dice todo)

MA ME MI MO MU.


la adolescencia, este mundo de contradicción

 Un adolescente es eso:
  • “Yo, corro más rápido. “
  • “Yo, soy el más grande. “
  • “Tengo más músculo. “
  • “Lo sabía. “
  • “Yo, estoy en lo cierto. “
  • “Siempre tengo la razón. “
  • “Yo, nado más rápido. “
  • “Quiero ir a acampar una semana con mis amigos. “
  • “Yo soy el más fuerte. “
  • “Yo soy el más inteligente. “
  • “Lo sé todo. “
  • “Tengo la suma. “
  • “Soy indispensable. “
  • “Cuando salga de la casa, no haré como tú”. “

 

Cinco minutos después, el adolescente, eso es todo:

  • “Mamá, ¿puedes ir a buscar el ketchup? “
  • “Mamá, ¿puedes abrir ese tarro de mermelada? “
  • “Mamá, ¿dónde están mis calcetines? “
  • “Mamá, ¿puedes recogerme? “
  • “Mamá, ¿puedes llevarme allí? “
  • “Mamá, ¿me estás abrazando? “
  • “Mamá, me duele el estómago, voy a morir. “
  • “Mamá, necesito dinero para salir. “
  • “Mamá, ¿qué estamos comiendo? “
  • “Mamá, espérame! “
  • “Mamá, ¿lavaste mis jeans? “

 

La adolescencia, esta era fabulosa que comienza con “Me me”, pero siempre termina con “mamá”.

¡BLOGUEROS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS!


06risoterapia

Esto es lo que me gusta de los blogs y sus autores, porque gracias a amigos internáuticos que viven al otro lado del charco, puedo volver a publicar sin hacerme un lío ni ser licenciado en ingeniería electrónica con especialidad en informática, cursos de redes y específicamente sobre el apartado “Blogs”…

 

Apenas conseguí publicar la entrada “Parece que hay problemas…”,  ellos (ustedes, pues) respondieron solidarizándose y dándome consejos; me decían desde que no me desesperara hasta comentarme que eran una “nulidad electrónica” y me comprendían.

 

Franizquierdo me dio la solución simple de asociar dos teclas, copiar y pegar, lo que fue confirmado de inmediato por Alejandro Montero III y otros amables blogueros más, que por la premura en escribir omito nombrar.

 

La entrada que publiqué fue la que estaba destinada a hoy mismo y no pude “subir”, o sea que probé hacerlo siguiendo el consejoblog recibido y… ¡funcionó!; como le decía a mi esposa que espectaba mis afanes: “A los setenta años, hoy, he aprendido algo nuevo y se lo debo a quienes son amigos de tecla y pantalla”…

 

Puede parecer excesivo mi entusiasmo o un poquito ridículo hacer bulla por algo que en verdadparece tan sencillo; pero lo que sucede es que pocas veces -muy pocas-  alguien tan negado para la mecánica y la electrónica, con una motora fina que es más corriente que el plomo, producto de un infarto cerebral, puede solucionar algo que es como hacer que un conector de enchufe cuadrado, entre y quepa bien en un tomacorriente de agujeros redondos y el artefacto, al otro extremo del cable, funcione a la perfección…

 

¡Gracias por preocuparse, por alentarme, por desearme buena suerte, por solidarizarse y por ayudarme! ¡Gracias por hacerme sentir que de veras tengo una familia electrónica, que no conoce de fronteras!; no importa si creen que exagero, porque en realidad mi corazón está muy alegre y agradecido.

 

MANOLO ECHEGARAY (blog “manologo”).