KAOS


Ilustración:usuarios.lycos.es/necavecv/

El tema resulta recurrente, pero crece y uno no puede abstraerse. Por lo menos yo.

Si uno lee los diarios, ve un poco de televisión, navega por sitios de bloggers nacionales, escucha la radio, camina, va en micro, en taxi o en su propio vehículo la sensación caótica agresiva es patente.

Te gritan, cierran, atropellan, mienten, empujan, bloquean, mientan la madre, tocan bocina, ponen trabas, roban, asaltan, insultan, te obligan a hacer cola, se cuelan, te atienden mal, no te atienden, no tienen vuelto, las cosas suben, las leyes se pasan de contrabando, los congresistas emplean a sus parientes, se falsifican los recibos, se falsifican los títulos, se asesina impunemente, la policía ensaya cómo les va a pegar a los manifestantes, los manifestantes toman puentes y carreteras, el 70% de los muertos en accidentes de tránsito se produce en Lima, el tren eléctrico no va a ninguna parte, apristas y fujimoristas pactan para beneficio del que ya tú sabes, los desagües siguen cayendo al mar… Y así podríamos seguir eternamente, creo.

Es el kaos.

Es la desorganización, la improvisación, el parche. Es el Perú, señores!!

Y claro, nadie nos gana porque somos unos triunfadores. Los reyes de la bamba, el chamullo y la retrocedida. Emperadores del fútbol bailable, con jugadores que ejercen su derecho a mover el esqueleto, chupar y jueguearse aunque después no puedan ni correr en la cancha y pierdan los partidos porque la vergüenza la perdieron con el primer trago.

Somos todo luces y lentejuelas con un congrezoo (la palabra rescatable de de Aldo M.) que en realidad parece circo  con la carpa llena de huecos y parches, con perro cojo pero amaestrado y gallina vidente. Con actos de magia baratieri y juego de sillas musicales.  Donde los payasos dan pena y los equilibristas risa.

Vivimos en el kaos, sí con “k”, no en homenaje al enemigo eterno de Maxwell Smart, sino porque no sabemos escribir y la gramática es una señora antigua, amiga de nuestra abuela.

El kaos propiciado por todos, de alcalde a basurero, de presidente a portapliegos. El kaos del jirón Azángaro y de El Hueco, de los hospitales sin atención ni medicinas y sin acceso a las ambulancias por remodelación de pistas.

El despelote con aniversario de terremoto y avisos de inversiones,  y gente que se muere de frío hace un año porque vive en carpas, tapándose con plásticos.

Basta mirar alrededor para marearse. Para comprender que Verdún fue una excursión (que me perdonen los veteranos de la I guerra, sólo es una metáfora) y que tenemos aquí al kaos primigenio en vivo y en directo; pero sin posibilidades de crear nada nuevo, salvo retroalimentarse, morderse la cola y ser “el caos más caos”, como para entrar al libro de los records Guiness.

La solución es una palabra que rima: educación.

SICOCHOLOCIAL


No me puedo resistir a copiar esta nota de POSPOST.

Pareciera ser que consideran a los habitantes de la amazonía como unos pobres a los que, palabras más o palabras menos de las autoridades, han “hecho cholitos”, como se dice vulgarmente,  contándoles historias sobre unos decretos-ley buenísimos, que ellos en su niñez mental no entienden. Por lo tanto han decidido aplicar lo que sería para quienes ostentan grados superiores de inteligencia, un sicocholocial, neologismo que retrotrae a las vígenes que lloran, pero creíble, creen.

Que vean cómo les vamos a sacar la mugre cuando se les ocurra atacarnos

Y así, con invitaciones a filmar la escenificación, para que sea noticia,  piensan asustar a quienes defienden, a decir de prácticamente todos los entrevistados que conocen del tema, lo suyo.

Este es el post:

Inaudito, vergonzoso, inhumano, deshonroso, ignominioso, innoble, indecente, inmoral, indecoroso, abominable, ruin, vil, abyecto, bochornoso, despreciable.
Me nace un diccionario de indignación tras ver “el entrenamiento” realizado esta mañana en Iquitos por miembros del Ejército peruano, donde supuestamente se ha escenificado un enfrentamiento entre comunidades nativas y soldados, donde los primeros caen abatidos “a balazos” por parte de los segundos.
Según la Coordinadorta Nacional de RadioDiferentes medios televisivos fueron convocados por el general EP Francisco Vargas Vaca, jefe de la Región Militar del Oriente, para presenciar esta práctica desarrollada en el cuartel Vargas Guerra de Iquitos. En las imágenes se aprecia a dos grupos de soldados. El primero está conformado por efectivos vestidos de civil, provistos de palos. En el otro frente se ve a soldados armados repeliendo a los supuestos manifestantes. En ese instante se produce un enfrentamiento donde resulta “herido” un soldado y tres “indígenas” caen abatidos por las balas.
Lo más preocupante es la visión del general
EP Francisco Vargas Vaca encargado de poner orden en la zona, quien ha dicho que “existe todo un procedimiento en caso que las Fuerzas Armadas tengan que participar en apoyo de la Policía Nacional para el control del orden público (…) Se explicó al personal militar cuales son las alternativas que tienen los revoltosos. Dentro del rechazo (de parte del Ejército) puede ser mediante una acción letal, de disparar a la pierna, los brazos, hasta una acción letal (…) Estamos listos, tenemos los medios, tenemos el helicóptero, tenemos todo”, declaró“.
¿Qué pensarían Grau, Bolognesi y Cáceres de esta vocación virtual de asesinar peruanos? ¿No es acaso la misma mentalidad militar que firmó la carta de sujeción a Montesinos y ahora hace lo propio con Alan García? Matar, asesinar, exterminar, acabar, arruinar, destruir, finalizar, aniquilar, ejecutar, lapidar, arrasar. El Perú está en la hora de su neoliberalismo más salvaje. Vía Perú 21

FUENTE: POSPOST

MILTON LO DICE TODO


Leo a Milton en su “Café Taipá” y no tengo mucho más que agregar.

Sin su permiso, copio aquí el post.

Terremoto en Pisco… y las réplicas que sí se pudieron evitar

No quería terminar el día sin tocar el tema del primer aniversario del terremoto en Pisco. Yo lo viví a la distancia, eran las 7:30 a.m. (hora de España) y me estaba alistando para ir a trabajar, cuando prendí mi lap y leo en mi outlook el título del mail de mi primo que decía “Reporte del terremoto que sacudió Lima, todos estamos bien”, inmediatamente hice la visita de rigor a RPP, y el resto es historia: llamadas a Lima, visita a todos los medios de prensa peruanos, y en la oficina donde trabajaba, todos estaban tan o más enterados que yo. Muestras de solidaridad, de cariño, consultas por mi familia, y hasta ahí todo bien, aunque el dolor se llevaba por dentro.

Pero a los pocos días una amiga catalana hablaba pestes de Alan García –y la prensa española también-, y yo no entendía por qué. Resulta que el Presidente había mandado largar a unos bomberos españoles que fueron de voluntarios, y bueno, no supe qué decir. Luego vinieron las burlas por el famoso Pisco 7,9 -idea vomitiva de nuestro Ministro de la Producción-, y también me quedé sin argumentos de defensa. Me preguntaba cómo en mi país, el sentido común sólo le pertenecía a “los comunes” y no a nuestras autoridades quienes tenían que dirigir un proceso de recontrucción urgente que hasta ahora sigue pendiente.

Veo en agencias de noticias del extranjero que la disconformidad y el rechazo de la población de Ica frente al gobierno ha trascendido fronteras, y me pregunto si toda la andanada de rechazo hacía nuestros políticos que viven en su propia nube se podría haber evitado. Pero mi respuesta es negativa. Con la infeliz iniciativa de celebrar en Palacio “el día de la juventud” días antes del aniversario de esta tragedia, con propaganda millonaria en todos los medios para convencernos de que sí se tomaron medidas para atender al sur -previa limpieza de escombros ahoritita no más-, realmente se pierde toda esperanza ¿Cuántas casas se hubieran podido levantar con los cientos de miles de soles que esta semana se han invertido en los medios? Realmente me preocupa lo que pueda pasar después.

Y, para terminar, creo que quienes posteamos y criticamos deberíamos tener alguna acción efectiva por la gente que sufre en el sur. No me sentiría con autoridad moral al 100% si no siento que aporto en algo. Sé de muchos que al día siguiente del terremoto volaron a Ica para dar la mano, y de seguro que fueron de más ayuda que muchas iniciativas del gobierno como FORSUR o el envío de alimentos que se quedaron en almacenes, confiscados por oportunistas que deberían ser sancionados ¿Hay alguno que publicamente haya sido juzgado? Y bueno, desde esta tribuna cafetera propongo que hagamos algo más que escribir: un buen reportaje, en el caso de los periodistas; una campaña de comunicación, entre los publicistas, por ejemplo-, porque con lo amnésicos que somos todos, no vaya a ser que pase una semana, y un nuevo escandalete de farándula o congresal deje el tema del Pisco para alguna otra oportunidad, tal vez para el 15 de agosto de 2009 ¿Sería muy injusto, no?

EL ALABASTRO VIENE DEL SUR


Natalia y Sebastián son argentinos.

Trabajan el alabastro sacándole formas que están ocultas en él. Hacen figuras, adornos, piezas utilitarias.

Alabastro del Sur se llama su empresa y están en plena tarea de darle identidad, crear catálogo y acumular realizaciones. Supe de Natalia y Sebastián por unas fotos de lo que hacen, que mi hija Paloma envió por Internet. Y luego ellos me escribieron para contarme.

En un chat reciente con Natalia, conversando sobre la marca que desarrollan le dije que Alabastro del Sur evocaba para mi toda una fantasía literaria. Y es cierto, porque cuando vi el nombre, acudió a mi memoria Hugo Pratt y su libro “Viento de tierras lejanas”; ése viento que traía el recuerdo austral de una Argentina patagónica. Y el alabastro me retrotajo a Salgari y sus historias para el niño que fui.

Es cierto que el diccionario te hace aterrizar rápidamente al decirte que el alabastro no es sino

Alabastro

  1. m. Variedad de caliza, translúcida, generalmente con visos de colores, que se emplea como piedra de ornamentación:
    estatua de alabastro.
  2. Variedad translúcida y compacta del yeso, también conocida como alabastrita: el alabastro se emplea para hacer baldosas y objetos de adorno.

Pero cuando las palabras dan paso a la imagen (que pongo aquí sin permiso de Natalia & Sebastián, abusando de su confianza)

se convierten en algo tan delicado como el nombre: Alabastro del Sur.

Translúcido, con una cualidad casi lechosa, casi de neblina o calima que nos hace pensar en marismas, en acantilados blanquecinos y porqué no, en ésos mares ignorados que se forman con las letras de las novelas de aventura.

Es curioso, pero las palabras gatillan imágenes y estas afloran desde el fondo de nuestra edad, de nuestra conciencia, para tomar cuerpo y convertirse en objetos que puedes tocar, que a su vez evocan sueños que creiste olvidados.

Natalia y Sebastián, con nombres también de novela, crean mundos imaginarios allí en Argentina, el país de la pampa, de los grandes silencios, de las tolderías y el malón.

El país que no conozco pero por el que he viajado tantas veces cada vez que abro un libro de Borges o de Sábato o al leer a Bruce Chatwin en su maravilloso “En la Patagonia”; o por qué no, cuando releo los cuentos del “Negro” Fontanarrosa y recorro con fruición sus historietas.

Mundos imaginarios que se convierten en piezas de alabastro, ése yeso translúcido que por cierto no es patrimonio argentino ni del sur, pero que a mí me sirve para dar cuerpo aunque sea fotográfico a mis viajes imaginarios y como diría Fernando Savater, a “La infancia recuperada”.

A VECES DAN GANAS


Sí. A veces me dan ganas de dejar las cosas como están y que otro siga.

Dan ganas de quedarse en la cama, haraganeando o quedarse a leer interminablemente ésos libros con los que tenemos déuda y que están esperándonos desde hace tanto tiempo. Esos libros que cuando los leemos, los creen nuevos y no depositarios del polvo.

Dan ganas de no hablar. No contestar el teléfono ni pedir nada. Ganas de estar callados, escuchando.

A veces me dan ganas de ver mejor; de poder fijar las figuras borrosas que sólo se enfocan de cerca y con atención. Me dan ganas de ver paisajes cuando camino y no realidades acuosas. Tengo ganas de ver las caras de lejos y no necesitar que me hablen para reconocer ya inevitables a las personas.

A veces tengo ganas de volver a Barranco, a los años cincuenta, a las terrazas de una casa grande y llena de escondrijos; a la espera de la serial del Zorro Iglesias en la radio, sentado en el suelo de la salita. Ganas de jugar con mis amigos: el Chino, Lucho, Carlos, el gordo Pedro Alfonso que vendría desde su casa en la plazuela de San Francisco.

Tengo ganas de ir en bicicleta recorriendo las calles ya sabidas, esquivando tranvías y visitando barrios fronterizos llenos de risas frescas y chicas por conocer.

A veces, como hoy, cuando es inverno y no llega a llover sino garúa; palabra extraña que humedece y empaña los anteojos haciéndonos creer que veremos mejor si los limpamos.

A veces dan ganas de conversar con los que ya se fueron; con aquellos con quienes por el tiempo corto y las innumerables ocupaciones respectivas nunca pudimos hacerlo como hubiéramos querido.

A veces dan ganas de gritar.