CON “F” DE FREGADOS ¿Y FISCALÍA?


EFE

En el Perú se dice que uno “está fregado” para significar que no tiene salida, que es algo definitivo. Se usa también “fundido”. Se repite la “F” inicial.

Parece que estamos fundidos o fregados como país.

Sigue la escalada de “destapes” a cual peor, que indica que los niveles de corrupción son tan grandes que se dan desde una escala personal hasta la institucional, pasando por distritos, provincias y regiones. Se avizora, con gran dificultad, alguna rara isla medianamente honesta en este mar infecto, monstruosamente denso y que, si alguna playa toca, contamina.

Claro que  todos, mientras no se demuestre su culpabilidad son inocentes, pero si los indicios dicen que el animalito dice “miau”, tiene cuatro patitas y duerme gran parte del día, es porque se trata de un gato.

No parece haber mucha salida porque el mar de corrupción lo inunda todo y quiere ahogar a los que tratan de flotar asidos a un madero. No parece haber mucha salida si es que son delincuentes los carceleros, si los que dan las leyes las infringen y si la autoridad es ejercida para acallar los gritos de protesta. Dicen que así está sucediendo en el mundo, lo que se resume en el refrán “mal de muchos…. Sí, “consuelo de tontos” completa el refrán. Pero tonto me parece muy suave como apelativo, porque el tonto no es que tenga mucha conciencia de serlo ni de repente culpa. Este es el consuelo de los sinvergüenzas, que espero no lo tengan y caigan entre rejas.

¡AGÁCHATE, QUE AHÍ VIENE LA BALA!


BILL BALA

En realidad, nada por qué preocuparse si no se es delincuente. No lo buscan a uno los sicarios y la moto no es un vehículo que llame a pesadillas.

La población que no tiene prontuario ni ingresos a una comisaría debe estar tranquila porque la cosa no es con ella. Es asunto de delincuentes, pandillas y de asesinos-niños.

Es un tema de “profilaxis social”: se matan entre ellos y se limpia la cancha. A los que quedan se los encarcela y pensarán que mejor se hubieran muerto.

La inseguridad no existe: es una palabra a la que si el prefijo “in” se le coloca detrás, tendremos una “seguridad in”. Es un tema gramático.

Gramático, “político”, esperpéntico, patético, psicótico: el tema es problemático.

Tanto, que las declaraciones no amilanan, los resultados que se difunden por aire, tierra y mar a toda hora no convencen ni asustan.

Eso sí: en cada intervención es importante enseñar los zapatos, para que vean todos que están sucios por el diario combate.

A ver si los que no son “profilaxeados” se asustan con la bulla y dejan de fregar, porque hay cámaras, micrófonos, luces, máquinas fotográficas, grabadoras y flashes: es que hay que declarar.

El tema es problemático, díganme: ¿un ¡carajo! y se arregla la cosa?

 

INSEGURIDAD INCLUSIVA


INSEGURIDAD

La inseguridad incluye a todos: al ministro de Interior le tiraron botellas y sillas en San Cosme.

El ministro recorría los vericuetos de una de las zonas “bravas” de Lima seguido por reporteros, custodiado por policías y seguido también por curiosos. De un bar, un grupo de borrachos le tiró botellas de cerveza, sillas;  gritó improperio y medio y armó una trifulca en la que participaron las mujeres presentes. Hirieron de un botellazo a un periodista y la policía actuó deteniendo a todos los asistentes al bar, que al parecer era una guarida de “gente de mal vivir”, un eufemismo que decora o enmascara a vulgares delincuentes.

O la borrachera los volvió estúpidamente audaces o estamos ante la famosa inclusividad en su versión “nadie se salva”, aplicada a la inseguridad.

Me parece que es una combinación de ambas cosas. El desmadre que se trata de controlar a nivel nacional no reconoce nada y una de las pruebas es esta.

La filosofía del “a mí que me importa” se ha extendido y si los sicarios asesinan a plena luz del día, si muchos alcaldes cuya comuna se cae a pedazos por incuria culpable han buscado (y obtenido) la reelección; si el funcionario coimea, si el trasportista público acumula papeletas como si fueran condecoraciones; si el esposo borracho o “fuera de sí” asesina sin remordimiento alguno a su pareja, es que hemos entendido mal el asunto de inclusión: “Todos lo hacen, yo también, me incluyo”. Creemos que nada va a pasar, que todo sigue tan normal y que actuar con un mínimo de decencia es para los imbéciles, los “que no la ven”, los “quedados”.

Esta es una epidemia que mata al Perú. Contagiosa, tremenda. Una epidemia contra la que tenemos que luchar sin descanso, atacándola allí donde aparezca: de otro modo vamos a desaparecer como país y en las historias que cuenten de nosotros, el último de los incas se llamará Ollanta.

MÁS LARGO QUE CHALINA DE CULEBRA


SERPIENTE

El asunto de la interpelación al ministro Mayorga, se alarga porque ciertos congresistas (los suficientes para que se suspendiera la sesión) decidieron que tenían cosas más importantes que hacer que escuchar las respuestas a sus preguntas y “hay que reprogramar”.  Es decir, hacerla larga…

Esto demuestra por qué el congreso es visto no solo con recelo, sino con desprecio por una mayoría de peruanos que se sienten burlados, engañados y no representados por esos padres y madres de la patria (todo con minúsculas) que prefieren tomarse fotos, hacer crucigramas, leer el periódico o figuretear en cuanta entrevista televisiva o radial puedan en vez de hacer el trabajo parlamentario por el que los peruanos les pagan.

Está muy bien que interpelen si dudan y quieren aclarar las cosas, pero por lo menos quédense a escuchar las respuestas (o “descargos” para usar una estúpida palabra de moda). Quédense, hagan su trabajo y no se preocupen por sus cocales, por sus minas de oro ilegales o por sus empleados pagados por la Nación y que trabajan en negocios privados de propiedad… ¡de los padres de la p!

Está bien que interpelen, pero esta feria de interpelaciones a la que asistimos no es otra cosa que un espectáculo promovido por feriantes para hacer creer a los demás que trabajan muy duro. Es triste que el Congreso sea un congreso, como diría Mafalda (la del genial Quino), “de morondanga” y que según el diccionario es una cosa inútil o una colección de cosas inútiles y sin valor.

Disculpen si los justos pagan por pecadores, pero creo que como en la historia bíblica, allí no hay los suficientes para impedir el fuego justiciero y destructor.

P.D.: El ministro Mayorga no fue visto en la juramentación del nuevo ministro de economía. Extraño, muy extraño…

¡AHORREN (para la vejez) CARAJO!


CINCO MILLONES

Parece que el gobierno se ha tomado absolutamente a pecho la frase publicitaria. Los peruanos deben ahorrar: esto es positivo. Hacerlo para pasar una vejez sin apuros es mejor. Hacerlo a la fuerza, no sé si es tan bueno. Si ahorrar es una virtud, cuando la virtud se fuerza deja de serlo.

El tema del “ahorro previsional forzoso” para los independientes tiene cara de buenas intenciones y mal olor.

Así lo ha entendido mucha gente, incluyendo a un congresista que se “especializó” desde antes de serlo, en los derechos de los consumidores y ahora ha renunciado a la bancada de Gana Perú, o sea a formar parte del “pensamiento-gobierno”. Por todos lados hay señales que piden un “STOP!” al tema; se va a debatir en el congreso, pero a las palabras se las suele llevar el viento y en este caso específico, la plata, por lo menos en parte (“comisiones” le llaman a lo que otros llamarían “exacciones”) se la lleva una AFP.

El asunto es que se está tocando el bolsillo de la gente, obligándola a ahorrar, con la promesa de “un futuro seguro”. ¿Cuál? Por más publicidad que haga la AFP, esta funcionaría si el tema en cuestión fuera optativo, pero siendo forzoso… No he visto mucho gasto publicitario de la susodicha beneficiada con la ley: no necesita pues, si es algo obligatorio o te multan…  ¡pedazo de independiente!

Obligar a ahorrar para la vejez a los independientes, en un país donde los independientes son una mayoría, es obligar a ahorrar al Perú. Y eso estaría bien si no es porque hay mal olor y comisiones aefepísticas de por medio. ¿No es que el himno nacional dice que somos libres?

 

¿ARROZ CON PATO? (¡cambio en el equipo!)


ARROZ CON PATO

 

A veces esto parece un partido de fútbol.

Lo que sucede es que la reemplazante del primer ministro ha corrido la cancha varias veces y con distintos números. Al parecer no hay buena banca de suplentes o “no se cree conveniente emplearlos”, aunque el presi (hasta ayer) del congreso sea un “caserito” y haya más salidas magulladas y entradas “fresquecitas”.

Hasta aquí lo similar con el “deporte rey”.

El gobernar no es un juego y a pesar de los innegables aciertos, lo que se nota más es lo que no está tan bien, está mal o simplemente no está. Se nota, porque a diferencia del fútbol las consecuencias son peores que un “foul”, la baja o una suspensión. Las consecuencias afectan hasta a los que no se han dado cuenta que los afectan. Afectan al futuro, al bolsillo, a la credibilidad, a la familia, al trabajo. Afectan al Perú y a los peruanos, dentro y fuera.

En otras partes a gobernar se enseña, aquí se aprende en la práctica; de otro modo no se logra explicar ese ir y venir desconcertado que hace más actual que otras veces la frase de Basadre.

Sé que es muy fácil hacer “jugadas de café” y opinar. Que lo  difícil es estar en la cancha, correr todo el partido, hacer goles, aguantar y ganar. Eso requiere entrenamiento; no es cosa de “estrellas”, de compadres, ni de los bienintencionados de siempre.

El problema es que el pato, en este caso, lo pagamos todos. ¿No quieren más arroz o un “reprise” del mundial?

ESQUEMA FÚTBOL EQUIPO