ATILA EN EL PERÚ


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“Serán tal vez los potros de bárbaros atilas, o los heraldos negros que nos manda la Muerte”

Cito a César Vallejo porque me viene a la memoria que donde el caballo de Atila pasaba, decían, no volvía a crecer hierba. Y la fotografía muchas veces expuesta de la realidad que vive Madre de Dios, es el retrato de como la minería ilegal convierte lo que fue un paraíso, en restos moribundos e inservibles.

Ayer oía a un señor que defiende a los causantes de esta atrocidad echarle la culpa al Gobierno y llamar mentiroso al Ministro del Ambiente. Decía que la verdad era otra y que Madre de Dios está lejos de Lima, lo que hace que aquí, en la captal, “no se conozca la verdad de las cosas”.

Ahora resulta que los delincuentes patean el tablero y amenazan: no al Gobiernos sino a todo el Perú.

No importa lo que pase, pero ellos protestan porque les hundieron sus dragas, tienen que pagar los impuestos, los “obligan” a formalizarse y a no continuar destruyendo.

Ellos protestan porque el Estado defiende a los peruanos: la foto, mil veces repetida del vergel convertido en desierto por la obra del hurto y la codicia, es la prueba de lo que están haciendo.

No se trata de humildes campesinos devenidos en peones de mina: una draga, un camión, maquinaria pesada para mover la tierra no están al alcance de cualquiera. Son verdaderas bandas mafiosas que operan con dinero ilegal para producir más dinero ilegal, arrasando a su paso lo que encuentran y sembrando la muerte en la tierra vacía.

El país debe defenderse y defender el terreno que pertenece a todos.

Es el Perú que crece o la minería ilegal, delincuente, corrupta, asesina, que mata y al hacerlo se enriquece y engorda pagando a quienes dicen que es posible tapar el sol con un dedo: escojamos.

Es cierto: Madre de Dios está lejos de Lima y como una plaga los bárbaros atilas en sus potros de muerte, creen que no los miran. Se equivocan: Atila no pasó y ellos, esperemos, tampoco pasarán. ¡Perú, despierta ahora!

 

Foto: ANDINA

PEQUEÑO DESCANSO


 

Hasta el próximo jueves.

Una semana de descanso para que leer no sea aburrido.

¡Hasta entonces!descanso

EL DESBORDE


Inundacion

Más que un desborde, parece una inundación ya. De esas que se lo llevan todo, arrasando cuanto halla a su paso. Los ejemplos son varios pero el tema es uno y parece corroborar que en el Perú “donde se pone el dedo, salta la pus”. Vivimos una época, donde como nunca, la velocidad y ubicuidad de las comunicaciones, pone al descubierto el entramado miserable de la corrupción. Una época que ve el desmoronamiento total de los valores que quedaban, tambaleantes,  en pie. La criminalidad campea, se mata por “quítame estas pajas”, se miente abiertamente, hay trampa al rendir cuentas y los facinerosos caminan tan campantes y hasta se dan el lujo de repartir consejos y negar lo evidente.

En esto, por desgracia, una gran mayoría es arrastrada y copia las maneras, los modos delictivos a su escala;  lo malo se hace bueno si es que otorga ventajas y vemos a la impunidad que se pasea ufana de sus triunfos entre flashes y cámaras, sabiendo que “nadie podrá hacer nada” porque para borrar las huellas bastó con asustar  asesinando a alguien.

De algún modo se debe parar esto antes que sea tarde. De lo contrario no va a quedar piedra sobre piedra de lo que un día fue el Perú y dejaremos una arrasada historia para el futuro cercano: la historia de un país que no supo levantarse plantando cara a la adversidad porque estaba entretenido jugando, carecía de espejo donde mirarse y contaba las monedas que para distraerlo los que “la llevan” dan.

¿Pesimista visión? No, solo me fijo en lo que está pasando y me proyecto un poquito adelante pensando que es lo que pasará. No “más tarde”… ¡mañana!

 

 

DECISIONES


decidir

Decisiones (Ave María), 
cada día (
Sí señor). 
Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María!
Decisiones, todo cuesta.
Salgan y hagan sus apuestas,
¡Ciudadanía!                                                          

(Rubén Blades)

 

La letra de la canción de Rubén Blades nos dice que se toman a cada rato y cuestan. Las decisiones HAY que tomarlas porque si no se vive en un estado de indefinición que no solo hace daño sino que revela una inseguridad que nada bueno presagia.

Hay muchos temas flotando en el ambiente sobre los que tomar partido de una u otra manera se viene postergando y se dan cien mil vueltas para llegar al mismo sitio, sin haber resuelto nada. Lo peligroso es que el tema involucra a todos. El futuro depende de esas decisiones que no se toman. Los toros corretean como en un SanFermín y nadie se atreve a tomarlos por las astas de una vez por todas para zanjar los asuntos.

Se deja que pase el tiempo esperando a que el olvido eche su manto para aprovechar la falta de memoria de los peruanos.

Cada día que pasa, se piensa, es un día ganado pero no sabemos bien a qué. Puede ser a la lucha contra la impunidad política, al necesario combate al narcotráfico y a la corrupción o a ese “tener que decidir” que se evade. Ellos creen estar ganando tiempo, mientras se pierde todo.

Nada parece inmutar a los responsables y la técnica de dar largas ya está, como se dice, “más manyada que la Cumparsita”. No pasa en el Congo ni en las arenas del desierto de Gobi: sucede aquí. En el Perú, nuestra patria, que anda tan necesitada de respuestas y sin embargo recibe dilaciones.

¿No será que como “dilaciones” rima con “decisiones” alguien confundió las palabras o quiere que creamos no haber oído bien?

 

QUÉ HAY DETRÁS


Movil Jorge Octubre 2012 038

Cuando las cosas suceden solemos sospechar que tras lo manifiesto está aquello que se nos culta. El dicho aconseja “piensa mal y acertarás”. Por desgracia, las sospechas se suelen ver confirmadas así como la veracidad del dicho.

Hay mucho que no se expresa de otra manera o simplemente se escamotea para tratar de presentar algo de un modo “aceptable”. Pensar mal se vuelve un hábito cuando sentirse engañado es recurrente. Parece que a tontos se dirigen y creen que disfrazando las cosas sonreiremos bobaliconamente y seguiremos adelante sin darnos cuenta de la realidad.

Me parece que hay un error y tal vez otro dicho dé una pista del origen de este: “El ladrón cree que todos son de su condición”. El error está e no pensar que hay gente distinta y que escapa de la marea de basura que quieren hacer creer que es un mar bello, azul  y calmo. La equivocación estriba en juzgar con una medida tomada de la estatura mínima que la moral de los que juzgan tienen. No se dan cuenta que ya nos dimos cuenta y que el engaño no funciona. Que la costumbre de pensar mal y buscar detrás de cada cosa ha logrado que sea muy difícil contar cuentos. Cada día crece esa legión de escépticos que duda de lo dicho, averigua versiones diferentes y no se queda con lo primero que oye, repitiéndolo como aves parlantes, esas conocidas por loros.

El país está harto de mentiras, ahíto de embelecos, cansado de presenciar un “yo no fui” constante, una repetida comedia que deviene en sainete por la nula calidad de su argumento.

Basta ya de mentiras y de trampas que están de uno y otro lado sin distinguir derechas de izquierdas. Hace poco decía que el término “indignados” parecía haber perdido su verdadera fuerza de tanto repetirse, banalizarse y no encontrar la acción correspondiente.

Indignarse, mientras no se haga nada, será pura retórica y se verá bonita la palabra en las pancartas. La indignación pide siempre una acción. Y me parece que es tiempo de tomarla.

LOS “FACILITADORES”


He leído ayer una entrevista a Julio Cotler en “La República”  (//www.larepublica.pe/08-07-2012/jul …) y  desde mi humilde esquina coincido plenamente con él. Larga para ponerla por completo aquí, menciono solamente lo que dice frente a la “intermediación” de la iglesia católica en el conflicto de Conga. Me parece que es reconocer que no se tiene la habilidad suficiente para manejar algo que evidentemente se ha escapado de las manos del Gobierno. ¿Es que no existe la Defensoría del Pueblo por ejemplo? El Estado tiene los oídos suficientes para escuchar y debería saber dialogar. Se dice que la negativa de los que se oponen al proyecto, cierra todas las puertas. Es cierto que con medidas extremas y militarización del asunto, ni un solo resquicio se abrirá. Espero que a monseñor Cabrejos, cajamarquino, él, le vaya bien en su encuentro. Ojalá que el P. Garatea comunique y sus argumentos sean valorados y tenidos en cuenta. Son ambos dos hombres valiosos y valientes que están haciendo lo que ninguna de las dos partes hizo: escuchar y hablar. Porque unos arengaron y otros respondieron con la fuerza. Los muertos, los heridos y el vandalismo no son argumento ni respuesta. Tampoco lo son las balas y los golpes. Necesitamos el agua y necesitamos la minería. Debemos aceptar los cambios positivos que esta última trae. Hay que saber enfrentar el cambio y utilizarlo: cambiar para mejorar. De otro modo seguiríamos viviendo refugiados en cavernas.