Bolígrafos.


En Argentina piden “…pasáme la birome” cuando quieren un bolígrafo. Es uno de los pocos paises en los que uno de los objetos de uso más común, en nombrado casi con el nombre de su inventor. En efecto, Laszlo Biró es quien inventó este imprescindible y difundido artefacto, que muchas veces hoy, suple a la pluma fuente. La “birome” como se llama al bolígrafo (cualquier bolígrafo) está ahora repartida en todo el mundo. En Inglaterra según dicen,  suelen llamar Biró al bolígrafo.

Fue un emigrante el que la inventó en la lejana América del Sur. Laszlo Biró nacido en Budapest en 1899, estudió medicina, pero no se graduó. Trabajó en hipnosis, fue empleado encargado de asuntos aduaneros de una empresa y periodista entre otros trabajos. Finalmente, en 1939 su por seguridad y la de su familia, viaja primero a París y de allí a la Argentina.

Su encuentro con la relidad sucede cuando como editor, se encuentra que la pluma fuente y otros instrumentos de escritura, no le sirven bien quien tiene que tomar notas rápidamente.

Es cierto que para llegaral bolígrafo, mucha tinta tuvo que correr, pero este húngaro, adincado en Argentina, es el verdadero cerebro del sin duda hoy más popular instrumento manual de escritura.

Quién no tiene un bolígrafo? Común ymordisqueado a veces, elegante y de marca otras, sirve esencialmente para una cosa: escribir. Pero el hombre, como de costumbre, suele darle muchos usos, como a todo. Desde sujetador de puertas hasta marcador en caso de apuro. Estoy seguro que su inventor ni se imaginó que el dichoso aparatito serviría tanto, para cosas que no tienen necesariamente que ver con escribir.

En Argentina se celebra el día de los inventores, el mismo de su nacimiento, el 29 de Setiembre.

Quién iba a decir que algo tan útil y común actualmente, requirió de la inventiva de mucha gente, hasta que uno, resumiendo, investigando y adaptando, lejos de su patria original, produjo lo que casi todos hoy, si no tenemos uno a mano, pedimos prestado: “Tienes un bolígrafo que me preste…?”

ME PARECE SENSACIONAL!


Sencilla-gran-idea. Impecable realización. Buena edición. Uso de la red social (e Internet en general) ejemplar.

Hoy ha llegado 25 veces a mi Facebook (25 buenos amigos!) y lo he visto  por lo menos en tres sitios de publicidad en Internet. Me llegó en 6 correos también. Se expande rapidísimo y es verdaderamente bueno.

Felicitaciones a quienes lo hicieron y a quien permitió que se hiciera, o sea, el cliente.

LA ÚNICA COCA COLA EN EL DESIERTO?


Hace un tiempo fui a comprar una humilde pero refrescante Coca Cola Zero tamaño individual, en una bodega situada en la esquina de un parque en Surco. El establecimiento estaba enrejado, supongo que en previsión de posibles asaltos. Esperé afuera (porque atendían a través de la reja) a que despacharan lo comprado a un par de personas e hice mi pedido. Me dieron un precio y pagué antes de que me entregaran la botella. Cuando el señor que atendía me la dió, no estaba helada y no conozco a nadie que guste de la Coca Cola tibia, especialmente en un día de verano a media mañana. Pregunté si -por favor-  no tenía una fría. Me respondió que entonces faltaba plata y pidió veinte centavos más. Cuando le pregunté porqué era más cara, el señor de muy mal humos me dijo que entonces no me vendía nada y que él tenía que pagar la electricidad de su refrigeradora, que nadie se la regakaba y que yo qué me había creído. Prácticamente me arrojó mi dinero y se retiró al interior de su cubil mascullando en voz alta.

Me fui, un poco mosqueado porque yo sólo había hecho una pregunta y en vez de responderme como correspondía, se negó a venderme (estaba en su derecho).

Caminé media cuadra y en una bodega (también enrejada; parece que la inseguridad es moneda corriente por estos barrios)  una señora y un muchacho atendían. Hice mi pedido y el muchacho me preguntó: “helada?”; le dije que sí y de inmediato sacó una, la puso en una bolsita de plástico y me la entregó indicándome el precio normal, sin recargo por “estar helada”. Le agradecí y desde ése día, voy a ése establecimiento cuando estoy en el barrio (que es casi a diario los días laborables, porque allí queda la oficina de una empresa con la que colaboro). Allí compro mi Coca Cola Zero y alguna otra cosa de ocasión.

Mi caso es común, estoy seguro. Los consumidores “pagamos pato” porque quienes venden creen estar haciéndonos un favor y no se dan cuenta que gracias a nosotros viven. Que la venta de artículos es un SERVICIO. No lo entiencde así el señor de la tienda de la esquina ni la empleada que desde el mostrador te mira con mala cara porque reclamas cuando algo está defectuoso; o cuando te dicen que “porqué no se fija, señor, lo hubiera visto antes…”. No se dan cuenta que comen gracias a quienes compran y que su deber es ATENDER a los que adquieren los productos. Porque así como hay zapping para cambiar el programa de TV malo o los comerciales que cansan, también -en un mercado de compradores como el nuestro- donde la oferta es múltiple, el consumidor sí puede elegir y con su decisión, multiplicada, puede hacer quebrar un negocio donde la atención no sea óptima.

Lo que pasa es que algunos que “atienden” se creen la única Coca Cola en el desierto y encima, helada!