LIMA.


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Si alguien me preguntara como es Lima, le diría es una hermosa ciudad, grande, que tiene al mar como vecino y aunque por muchas partes está descuidada, posee tesoros que vale la pena ver; es Lima tierra de santos, tradiciones e historias.

 
Lima, en la que casi nunca llueve (solo garúa o llovizna)  según decía don Héctor Velarde, escritor y arquitecto limeño  por supuesto, no tiene invierno sino “inviernito”, ni verano, sino “veranito”; en ella casi no se conocen los extremos y el diminutivo resulta una constante: “un ratito”, “ahorita”, “caramelito”, “una estampita”…

 

 

Podemos encontrar una calle llamada “Pericotes”, otra “Pelota” o la “Siete Jeringas”; irnos al barrio de “Mirones” o ver ponerse al sol, que parece bañarse, desde “La Punta”.

 

 

Debe ser porque soy limeño, pero me gusta mucho Lima,  esta ciudad repleta de pasados, con un hoy gastronómico y su cielo, el de siempre, color “panza de burro”.

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www.elcomercio.es

 

Imágenes: www.elcomercio.es / Wikipedia/perupassion/yainis.com/geo4

 

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CUCARACHA.


 

BIBLIOTECA BARRANCO

Barranco, el Viejo Barranco, es pródigo en personajes memorables. Personajes que a su manera ayudaron a moldear el carácter de distrito y que le dieron personalidad. Una personalidad especial, que hoy, con el avance del tiempo, estoy seguro que mantiene. Detrás de las noches de juerga y la droga a pedido y bastante fácil, está el Barranco de siempre, con sus callecitas calladas, con alguna plaza que verdea al sol y con los eternos enamorados. Estoy seguro que uno puede ver a los viejos pierolistas de “La Casa de Cartón” extendiendo su pañuelo de hierbas y cortando el aire del malecón en finas lonjas, con el bigote.

En Barranco, personajes como “Cucaracha” saltan a mi memoria, ayudados, qué duda cabe, por lectores de este blog, como Gustavo Melgarejo, que desde Roma, proclama su “barranqueneidad” y me alegra con sus comentarios.

“Cucaracha” era cuando supe de él, cargador del Mercado de Barranco. Ese lugar del que hoy solamente parece quedar la fachada. Dentro es otra cosa: un supermercado proclama dudosas modernidades. Bajito, patizambo con un sombrero de fieltro que había conocido mucho mejores épocas perennemente en la cabeza y con un carrillo hinchado por lo que luego supe era un “piccho” o bola de coca, “Cucaracha” no tenía nombre, sino apodo.

Lo veía cargar bultos inverosímiles y seguramente pesadísimos, ataviado con saco y chaleco, sudando a mares, mal afeitado los pocos pelos de su cara extraídos por una primitiva pinza hecha de una chapita metálica de gaseosa seguramente, pisada por el tranvía para aplanarla y doblada por la mitad.

“Cucaracha” se ajetreaba desde muy temprano cargando y llevando de todo. Podía vérsele a lo largo del día por el Mercado y recuerdo que se quitaba el sombrero y semi sonreía cuando se le entregaba lo que era en realidad una propina en pago de su esfuerzo.

Siempre exhalaba un olor a suciedad y alcohol mezclados. “Cucaracha” bebía de una “chata” de ron que quién sabe qué alcohol contenía.

Yo lo evoco servicial, dentro de su estilo. Era bizco y parecía tonto. De pronto no era esto último, pero los estimulantes habían hecho mella en él.

Era parte integrante del Mercado. De pronto, allí estaba listo para cargar un cajón de naranjas o un bulto de verduras. Lo hacía, recibía el dinero ofrecido sonriendo enigmáticamente, se quitaba el raído sombrero y seguía un rumbo que estaba marcado por sus clientes fijos y aquellos que necesitaban de su servicios.

Alguna vez lo vi en la calle, cargado con lo que le habían encargado. Los palomillas le gritaban “¡Cucaracha!”, corriendo a su alrededor. Él mascullaba sabe Dios qué y amenazaba sin soltar lo que llevaba. A más gesticulaciones, más risas y chacota.

Finalmente, “Cucaracha” se perdía por alguna calle murmurando para sí.

Crecí, me casé, salí de Barranco y no supe más de él.

Tenía en mente escribir algo sobre un hombre humilde que puso su presencia en mi infancia. Hoy lo hago, porque personajes como “Cucaracha” dan sentido a los recuerdos.

BARRANCO

 

 

 

 

 

TÓXICO.


FRASCO DE VENENO

El aire que respiramos en las ciudades es tóxico; tóxica es la “comida chatarra”, tóxicas son algunas “amistades”;  tóxico es el pez que nada en aguas contaminadas, que después se convierte en pescado y comemos alegremente.

 

Tóxico es todo aquello que hace daño pero admitimos cada día como símbolo de “la modernidad”: ¡y se dice que avanzamos a pasos agigantados!

SUTEP LIMA: PARO NACIONAL. HUELGAN COMENTARIOS.


Foto CORREO

Paro es un sinónimo de huelga según el diccionario.

Lo que varía es el tiempo, al parecer; uno es más corto que la otra, a no ser que la palabra “indefinido – a” se le agregue.

 

Esto me hace acordar que el puente no se “cayó” sino que se “desplomó” según la municipalidad de Lima y que no es “plagio” sino “copia” lo que vimos en el tema de las tesis y el libro con el señor Acuña…

 

Mencioné en un post anterior (“Castillo de arena”) que la supuesta vuelta a clases del lunes no sería tal, porque primero dijeron que los profesores  necesitaban tiempo -48 horas- para regresar a sus lugares de origen (Castillo dixit) y ahora se convoca a un paro nacional para el día viernes 8, porque “no están resueltos todos los puntos del pliego” (Tello -SUTEP- dixit).

 

Dos bandos de profesores se enfrentan, con opiniones diferentes, sobre algo que perjudica a los alumnos; la lucha por el poder ha hecho que pierdan de vista lo que la sociedad les ha encomendado.

 

Mientras unos regresan (es un decir) a clases, otros hacen un “paro nacional” el mismo viernes 8, en que el congreso interpela a la ministra de Educación: ¿Chantaje al congreso? ¿“Presión”, por decirlo suavemente? ¿Lo hacen para forzar la renuncia de la titular del pliego mediante una censura congresal?

 

Es curioso como coinciden en lo mismo aunque luchen por el poder desde tiendas distintas: paro o huelga / huelga o paro; los que pagan el pato, repito lo dicho, son los alumnos y ese cuento de la “recuperación”  con clases sábados, domingos y feriados (que son pagadas a los profesores) es no solo algo inverosímil sino anti educativo (la educación a marchas forzadas no es otra cosa que paporreteo y engañamuchachos).

 

La educación me parece algo muy importante para que esté en manos de los profesores; por lo menos de estos.

 

Foto: “CORREO”, Lima.

 

 

INCENDIOS SOSPECHOSOS.


 

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El incendio de ayer (y que parece que a estas horas de hoy  -7.00 am-  sigue activo) que empezó en las Galerías Nicolini de la zona de Las Malvinas es algo sencillamente dantesco.

 

En Lima, en los últimos días se han producido muchos incendios, lo que parece haber sido bastante menos frecuente antes; los diferentes cuerpos de bomberos voluntarios y la policía han trabajado incansablemente en diversos puntos de nuestra capital.

 

Desde fábricas que usan insumos altamente inflamables pasando por edificios de vivienda hasta almacenes oficiales, prácticamente cada día desde hace poco tiempo, los sucesos son cubiertos por noticieros y forman parte de la tragedia diaria que relata la prensa.  Son seis o siete los incendios ocurridos en un breve lapso y distintos lugares los que se contabilizan.

 

Personalmente me parece por lo menos curioso que esto pase a la par que un fenómeno en el que la política aparece enredada como nunca: se interpela y censura ministros, se amenaza con incluir a otros, alguien habla de “motivos para la vacancia presidencial”, las grabaciones delincuenciales de conversaciones que se pensaba eran privadas, han llegado hasta las esferas oficiales más altas y de ahí son filtradas intencionadamente a los medios…

 

Se busca la paja en el ojo ajeno y no se advierten las vigas que sobresalen del propio; todo parece estar patas arriba con grietas en construcciones nuevas, silencios que hablan solos, con mujeres a las que su pareja quema hasta matar, con delincuencia suelta, con jueces “que no encuentran pruebas” aunque las pruebas canten…

 

Otra vez me pregunto: ¿Todo esto es normal?  ¿Es que así es el Perú?

 

¿A quién convienen el desorden, el crimen y los muchos incendios? ¿A quién conviene que todo esto suceda en poquísimo tiempo?

 

Sin creer en teorías de la conspiración, lo que está sucediendo es muy raro: Me parece que hay una mano oscura y  risas en silencio.

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INCENDIO

ALFREDO.


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Te has ido, Alfredo Goitre, para encontrarte con Julio y con Marcos.

Estamos un poco más solos y muy tristes.

Escribo en plural esto último porque sé que interpreto el sentir de quienes fuimos y seguiremos siendo tus amigos.

Chau Alfredo, nos estaremos encontrando  con Julio en “La Calesa”, donde Sammy, para almorzar, tomarnos el whisky del estribo  y regresar a dictar clases.

LUIS PICAPIEDRA: EL ALCALDE DESTRUCTOR


PICAPIEDRA

Otra vez.

Ahora está llenando de piedras la playa La Pampilla. Sigue avanzando contra viento y marea, creyendo ganar puntos (léase votos) con el oleaje anómalo anunciado por la Marina. Para peor, su “empedramiento” no tiene permiso de esta institución para ser efectuado. Según las noticias se ha presentado un expediente, pero de autorización, ñanga.

Dice que las rocas y el desmonte que anulan la playa, protegerán el polémico carril adicional de la pista que va por esa zona de la Costa Verde. Sin embargo parece que lo único que hará esta medida “picapiédrica” será modificar funestamente lo que alguna vez fue una playa para bañistas, deportistas de tabla hawaiana, público en general y anularla, privilegiando a los automovilistas. Como de costumbre, es cosa de subir la ventanilla del auto y pasar a toda velocidad, ignorando totalmente a la naturaleza y a las protestas ciudadanas que tratan de protegerla.

Luis prefiere las “obras” al arte citadino, a la naturaleza y a todo lo que signifique humanidad.

Adiós Costa Verde, adiós árboles, adiós Río Verde; hola by-passes y caos en el tránsito…

Hemos visto como la policía arremetía contra quienes protestaban y a una fiscal que decía que estos violaban la ley y podían ir presos. Ojalá que no sea la misma policía que sembró un “miguelito” para incriminar a un manifestante en otra zona del país y al que patearon y rompieron un brazo. Ojalá que no sea una fiscal como los que hemos visto. Ojalá, porque a estas alturas, con los antecedentes y el alcalde que hay, no se sabe.

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