CON Ñ COMO ÑATO, ÑANDÚ, ÑORBO Y MÁS DE 300 PALABRAS…


 

YOGURT NESTLÉ ANO

 Tal vez este post debería titularse “Al mejor cazador se le va la paloma”, pero el error cometido por una transnacional de alimentos al etiquetar un producto dirigido  -supongo- al mercado peruano, donde se habla español y la “Ñ” es la decimoquinta letra del alfabeto, es bastante más que una palomita escurridiza.

 

Esto ha sido objeto de “memes” y bromas en la red, pero supongo que habrá más de uno al que no le causará mayor gracia…

 

¡La diferencia que puede hacer una tilde!

 

 

Imagen: Internet

CUCHUFLETA


Gato-risa

Suena ofensivo decirle a una mujer que es una cuchufleta.

Sin embargo parece que no tiene nada que ver. A veces, las palabras sonoras como esta, dichas en un momento propicio, pueden sonar a insulto. Nada que ver.

Siempre me sonó así cuando oía que era “una vieja cuchufleta”, por ejemplo. Sonaba a despectivo, a persona mal arreglada; a una especie de arpía, mal encarada, peor pintada (mucho) y mal vestida. No quiero que me acusen de sexista, pero nunca escuché “cuchufleto”. Yo, por lo menos.

Es una palabra que está desapareciendo del idioma y me parece que es una pena, porque según el diccionario:

 

Cuchufleta. (De chufleta). 1. f. coloq. Dicho o palabras de zumba o chanza.

 

En vez de insulto hace referencia a chanza; a burla. Es cierto que una burla puede ser insultante, pero “cuchufleta” no tiene el filo y la pegada de un insulto. Tal vez, como decía, suene a desprecio. Pero viene de “chufleta”, según la autoridad lexicográfica y por ahí veo que en España puede significar silbido. “Chiflido” me parece más apropiado, pero “chiflarse” siempre supe que era enloquecerse y “chiflar”, abuchear o enloquecer también. Un loco es un “chiflado”.

Rico idioma el nuestro, que se desborda a veces y deja caer palabras que se pierden. Yo hablo español ¿y usted?

ARCHIPÁMPANO


HADDOCK

De chico, cuando leía “Las Aventuras de Tintín”, minuciosa y maravillosamente dibujadas por Hergé (el belga Georges Prosper Remi) y coleccionaba los libros de la editorial Casterman, grandes, que me regalaban mis padres, con tapas duras y que eran tan diferentes en formato, papel e impresión (en “look”, vamos) que los “chistes” a los que estábamos acostumbrados (y con un precio significativamente diferente, de seguro), me llamaron la atención que lo que para mí eran palabras seguramente inventadas o rebuscadísimas, que el capitán Haddock, ese marino rudo y barbudo que era compañero del héroe y de su perro “Milú”. Una de ellas era archipámpano, aparentemente un insulto suave pero sonoro y que no entendía exactamente. Si los pámpanos eran esos brotecitos de la vid y había un pez al que llamaban “pampanito”, ¿un archipámpano era un súper pámpano o un pececito súper?  La curiosidad hizo que me desasnara y en el diccionario encontré:

Archipámpano

 

  1. fam.humor.Persona que ejerce gran dignidad o autoridad imaginarias.

 

Este vocablo estuvo refundida en mi memoria, porque un chico diciendo “archipámpano”, necesitaba explicar qué era lo que significaba la palabra y se perdía el chiste.

Hasta hoy, que a raíz de mi anterior post, “Badulaque”, dos blogueras amigas, de países distintos, se interesaron en ir haciendo una especie de diccionario con insultos extraños (o que sonaran como) y yo agregaría que eruditos.

Bueno, esta es mi contribución. Empiezo sin ningún orden por la “P”, porque algo tan divertido, si tiene orden creo que se daña y al final, aunque me gusten los diccionarios, soy un firme creyente que el orden de los factores nunca altera el producto y en este caso, el entretenimiento estará asegurado.

S.E. u O.

 

Ilustración: “Capitán Haddock” por Hergé.

BADULAQUE


BADULAQUE

Hay palabras que tienen una especie de magia. Lo llevan a uno de viaje por regiones que alguna vez vio y hacen escuchar las voces que se perdieron en los vericuetos del tiempo.

Una de estas palabras, para mí, es badulaque.

Mi padre, acertadamente, tildaba así a los ociosos. Pero no a cualquiera; era una especie de superlativo que me “hacía ver” al ocioso.

He buscado la palabra en un diccionario en Internet y lo que encontré fue esto:

“El DRAE da de «badulaque» las siguientes acepciones: «1. m. Afeite compuesto de varios ingredientes, que se usaba en otro tiempo. 2. m. ant. chanfaina (guisado de bofes o livianos). 3. com. coloq. Persona necia, inconsistente. U. t. c. adj. 4. com. Ec. Persona impuntual en el cumplimiento de sus compromisos». De estas acepciones sólo la 3.ª, «Persona necia, inconsistente», es de uso general. De ahí que es sólo esa la que dan otros diccionarios. El CLAVE Diccionario de uso del español actual, por ejemplo, registra: «badulaque: Tonto, necio, de poco juicio o de corto entendimiento: Es más badulaque que su padre, que ya es decir (…)». El Diccionario de uso del español de América y España VOX es aún más limitado: «badulaque: (…) Que es informal y poco juicioso». Por su parte, el Diccionario del español actual, de M. Seco, O. Andrés y G, Ramos, dice: «badulaque: Tonto o bobo. (…) Plinio, mientras examinaba aquellas fotografías recordaba de nuevo la historia del ‘señor de la Cámara’, como lo llamaba el badulaque aquel (G. Pavón) (…)». Y el Diccionario Anaya de la Lengua se limita a decir: «badulaque: Se aplica a la persona de poco juicio». Este diccionario, además, registra también el verbo «badulaquear», aunque sin definirlo.

En la práctica, el uso de «badulaque» para calificar a determinadas personas posee un valor esencialmente despectivo.

«Badulaque» aparece ya en el Tesoro de la Lengua Castellana o Española de don Sebastián de Cobarruvias (1611): «Guisado de carne menuda, dividida y cortada en pedaçuelos con el caldo o la menestra espesa (…)». Por su parte, el Diccionario de Autoridades (1726) recoge la definición de Cobarruvias, y agrega que «Metafóricamente y por alusión al guisado, que es de poca sustancia, se llama el que es medio bobo, de poca o ninguna actividad y maña, inútil y de ningún provecho».

El DRAE da «badulaque» como proveniente del mozárabe. Corominas le atribuye origen incierto, aunque admite la posibilidad del origen mozárabe.”

 

Muchas y hasta dispares acepciones, pero siempre despectivas. No conozco ningún ocioso constructivo, dicho sea de paso.

He conocido a algunos badulaques y siempre me parecieron unos ociosos perniciosos.

 

 

NO CONFUNDIR “EL ESTADO” CON “EL GOBIERNO”


LUPA

Para muchos es un sinónimo. Otros, sabiendo la diferencia llaman “el Estado” a lo que en realidad es el gobierno. Lo hacen para crear confusión, eso que Confucio inventó (célebre dicho de Miss Panamá en el 2009).

Me parece importante diferenciar ambos conceptos porque a veces se le atribuye a uno lo que corresponde al otro y viceversa.

El Estado, para empezar, es permanente. El Estado Peruano, por ejemplo. El gobierno (su nombre lo dice) es quien debe conducir un Estado y por lo general es transitorio. El gobierno que preside el señor Ollanta Humala, por ejemplificar.

Estado somos todos los peruanos, en cuanto grupo humano que habita un territorio determinado y comparte una organización jurídica. Sí, son peruanos también aquellos que no viven dentro del territorio indicado y que por Ley son reconocidos como ciudadanos.  Gobierno son las instituciones políticas y administrativas que funcionan dentro de un Estado.

La mezcla (a veces, repito, interesada) viene cuando se atribuyen al Estado, acciones de gobierno o se llama o se nombra al gobierno como si fuera Estado.

Parece que la sinonimia existiera aquí, pero no.

No soy jurista, pero creo que la terminología marca diferencias. Me parece que el Estado no tiene por qué pagar los platos rotos de ningún gobierno.

Como se dice, S. E. u O., porque de pronto me equivoco.

MONÓLOGO NO ES DIÁLOGO


MONÓLOGO

Se habla de la necesidad de diálogo, de la urgencia del diálogo, de la bondad del diálogo. Se precisa del diálogo y se cree que este es un monólogo. Parece que no nos enteramos que para dialogar se necesitan dos; dos que no vean en allí la oportunidad de decir su monólogo.

Eso es lo que pasa de uno y otro lado: cerrados a la banda y creyendo que la verdad se pone enteramente de su parte, ni uno ni otro lado da su brazo a torcer. Las reivindicaciones se ven como exigencias ultristas y a la razón se la mira como a un bicho raro. Por un lado el Poder (con esa “P” mayúscula que asusta) y por el otro piedras que cierran los caminos y rompen las cabezas. ¿Diálogo?:  ¡No, qué va! Simplemente monólogos, que sordos aparentan oír, para empezar con lo mismo de nuevo. Mientras tanto se desangra el país, nos comen las hormigas y todo anda revuelto.

Especie dialogante se busca”, un “homus dialogantis”.

Por ahora solo existe una “monología” que digamos. Una que tira piedras, lanza gases, grita, reprime o cierra carreteras.

Monólogos a pasto, en todas direcciones. ¿Los diálogos?: ni michi.