HALA… ¡QUÉ TAL TROLL!


HALA

He oído varias veces esta expresión en algún chico que jugaba en esta parte del condominio y lo primero que pensé es “¡qué castizo!” porque el “¡Hala!” se lo escuchaba a mis maestros en el colegio, a los jesuitas españoles cuando querían decir “¡Vamos!” o “¡Anda!”… y la palabra “Troll” me trajo a la memoria el folklore escandinavo con sus cuentos infantiles donde los “troles” (plural de Troll) son criaturas que se empeñan en hacer travesuras y gracias…

 

Pero claro, estoy seguro que si al chico le pedimos que lo escriba, pondrá: “Ala… ¡qué tal trol!” y no es que se trate de un ser del folklore escandinavo, ni tan siquiera de lo que en la jerga de Internet se conoce como “troll”, que es alguien que publica mensajes sin ninguna relevancia, ambiguos o malintencionados; creo que el “Ala… ¡qué tal trol!” es una expresión de asombro, una especie de invención derivada de la jerga de Internet y el blablablá de algún youtuber español popular; digamos, una mescolanza infantil que “innova” en el lenguaje que debe resultar aburrido para alguien que lo usa como le da la gana.

 

Es algo curioso –pero debe ser normal- la cantidad de expresiones y palabras nuevas que se incorporan al diario hablar: neologismos, extranjerismos, estupideces y demás van formando eso que a veces no entendemos porque somos de otra generación.

 

En mi época un “trole” era el “trolley” de los tranvías, o sea esa especie de antena terminada en una ruedecita que conectaba al vehículo al cable aéreo que le suministraba corriente eléctrica y cerraba el circuito con las ruedas metálicas corriendo por los rieles también de metal. Una “trola” puede ser un argentinismo para prostituta y también se le dice así a un gran embuste aunque en mis tiempos era lo que se le llamaba al pene u órgano sexual masculino…

 

Es curioso porque algo que nos debería unir es lo que nos divide un poco: la lengua española varía de país en país, de región en región y de una generación a otra; no se diga nada sobre las diferencias que hay entre España y la América del Sur “hispanoparlante” en cuestión de idioma común…

 

Pienso todo esto porque un chico dijo algo mientras jugaba que yo escuché e interpreté…; de pronto es como dicen que estoy “rizando el rizo” y lo que han leído – los que llegaron hasta el fin- no tiene la menor importancia…

Imagen: teaser-trailer.com

 

 

 

 

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¿Qué tanto han cambiado el lenguaje y los símbolos en Venezuela desde la llegada del chavismo al poder?- por Leo Felipe Campos


a través de ¿Qué tanto han cambiado el lenguaje y los símbolos en Venezuela desde la llegada del chavismo al poder?- por Leo Felipe Campos

POST LARGO PERO QUE MERECE LEERSE Y GUARDAR PARA CONSULTAS E INFORMACIÓN.

EL LENGUAJE ES MÓVIL, CAMBIANTE Y ESOS METALENGUAJES, JERGAS O COMO QUIERA LLAMÁRSELES A VECES TIENEN MÍNIMA DURACIÓN PERO MÁXIMA PENETRACIÓN.

¡GRACIAS “vomiteunconejito.wordpress.com” Y LEO FELIPE CAMPOS!

MANOLO.

¡YO PRIMERO!


YO PRIMERO

En esa fuente inagotable que son los comentarios de los niños cuando juegan y gritan frente a mi ventana, el otro día uno decía repetidas veces: “¡Yo primero…!” o  “¡Prímer…!” queriendo ser el que tuviera la primera opción en el concierto infantil, lo que me llevó a pensar que este es un mal que el peruano común sufre y que se manifiesta desde que es pequeño: ser “el primero” es una especie de enfermedad maligna que lejos de producir el beneficio de tratar de ser el mejor, hace que ser el primero se convierta en una especie de derecho natural.

 

Siempre se quiere ser el primero: se coloca en ese lugar en la cola aunque sea el último en llegar y los demás protesten; quiere ser atendida primero en el puesto de mercado a pesar de que antes haya varias señoras esperando; invade el paso de cebra en la calle con su Automóvil, para salir veloz apenas la luz del semáforo cambie del color rojo al ámbar sin importarle nada; empuja a todos en el micro para bajar primero y si tiene algún cargo medianamente o muy importante, muestra un carnet en la puerta para pasar primero aunque haya gente que hace dos horas trata de ingresar…

 

El peruano quiere ser el primero, sin diferenciar esto de ser el mejor: no importa, total, tiene el mejor sitio en la platea del cine de los días, porque ser el primero es su privilegio y por si acaso, también serán de su propiedad el segundo, tercero y cuarto sitios, y si es que hubiera un quinto, también sería “suyo”; insisto que es algo que se aprende desde niños y supongo que es asunto de la contaminación ambiental o que la educación es algo tan pasado de moda que ya no se usa.

 

Imagenhttp://www.orientacionandujar.es

CARAJO, PUTA MADRE, MIERDA*


CARAJO

Nunca, cuando éramos chicos y jugábamos en grupo decíamos tantas lisuras como las que escucho desde mi ventana, a pesar de tenerla cerrada, que gritan (porque gritan) los chicos y chicas que juegan en la parte libre y de jardines de esta parte del condominio; tal vez suene a que me he vuelto un viejo mojigato y que no recuerde o que éramos unos “nerds” entonces.

 

Es cierto que no contábamos con espacios de este tipo, en general, y jugábamos en la calle, en los recreos del colegio o más tarde en alguna canchita de fútbol cerca del barrio (donde yo sería, a lo más, espectador, porque siempre fui muy malo para el fútbol, el fulbito o alguna pichanga pelotera inesperada); es cierto que nuestros compañeros de juego no eran los vecinos y en número resultábamos bastante menos; es cierto que “eran otros tiempos” y que no es que oyéramos lisuras a cada rato en casa; es verdad que sabíamos y decíamos lisuras, pero también sabíamos cuándo y dónde decirlas sin que fuera habitual para nosotros usar groserías al hablar…

 

Creo que es una cuestión de la educación que se perdió hace un tiempo y de permisividad; poco a poco el lenguaje ha ido decayendo, lumpenizándose para convertirse en esa jerga que sincopa y acorta palabras, dice una cosa por otra y que antes se escuchaba en el sub mundo del hampa.

 

De pronto lo que sucede es que no entiendo que todo cambie y que la libertad supone, como dice Pérez Reverte, tener idiotas sociales; gente para quien la libertad es absoluta y ni siquiera se da cuenta (o no le importa) que vive en una sociedad donde hay otros y existen unas reglas mínimas de convivencia…

 

No se trata de quejarme, sino de observar y pensar para mí, compartiendo un poco este pensamiento a través de lo que escribo y ustedes leen.

 

*Perdón por las groserías.

 

Imagen: http://www.taringa.net

CON Ñ COMO ÑATO, ÑANDÚ, ÑORBO Y MÁS DE 300 PALABRAS…


 

YOGURT NESTLÉ ANO

 Tal vez este post debería titularse “Al mejor cazador se le va la paloma”, pero el error cometido por una transnacional de alimentos al etiquetar un producto dirigido  -supongo- al mercado peruano, donde se habla español y la “Ñ” es la decimoquinta letra del alfabeto, es bastante más que una palomita escurridiza.

 

Esto ha sido objeto de “memes” y bromas en la red, pero supongo que habrá más de uno al que no le causará mayor gracia…

 

¡La diferencia que puede hacer una tilde!

 

 

Imagen: Internet

CUCHUFLETA


Gato-risa

Suena ofensivo decirle a una mujer que es una cuchufleta.

Sin embargo parece que no tiene nada que ver. A veces, las palabras sonoras como esta, dichas en un momento propicio, pueden sonar a insulto. Nada que ver.

Siempre me sonó así cuando oía que era “una vieja cuchufleta”, por ejemplo. Sonaba a despectivo, a persona mal arreglada; a una especie de arpía, mal encarada, peor pintada (mucho) y mal vestida. No quiero que me acusen de sexista, pero nunca escuché “cuchufleto”. Yo, por lo menos.

Es una palabra que está desapareciendo del idioma y me parece que es una pena, porque según el diccionario:

 

Cuchufleta. (De chufleta). 1. f. coloq. Dicho o palabras de zumba o chanza.

 

En vez de insulto hace referencia a chanza; a burla. Es cierto que una burla puede ser insultante, pero “cuchufleta” no tiene el filo y la pegada de un insulto. Tal vez, como decía, suene a desprecio. Pero viene de “chufleta”, según la autoridad lexicográfica y por ahí veo que en España puede significar silbido. “Chiflido” me parece más apropiado, pero “chiflarse” siempre supe que era enloquecerse y “chiflar”, abuchear o enloquecer también. Un loco es un “chiflado”.

Rico idioma el nuestro, que se desborda a veces y deja caer palabras que se pierden. Yo hablo español ¿y usted?

ARCHIPÁMPANO


HADDOCK

De chico, cuando leía “Las Aventuras de Tintín”, minuciosa y maravillosamente dibujadas por Hergé (el belga Georges Prosper Remi) y coleccionaba los libros de la editorial Casterman, grandes, que me regalaban mis padres, con tapas duras y que eran tan diferentes en formato, papel e impresión (en “look”, vamos) que los “chistes” a los que estábamos acostumbrados (y con un precio significativamente diferente, de seguro), me llamaron la atención que lo que para mí eran palabras seguramente inventadas o rebuscadísimas, que el capitán Haddock, ese marino rudo y barbudo que era compañero del héroe y de su perro “Milú”. Una de ellas era archipámpano, aparentemente un insulto suave pero sonoro y que no entendía exactamente. Si los pámpanos eran esos brotecitos de la vid y había un pez al que llamaban “pampanito”, ¿un archipámpano era un súper pámpano o un pececito súper?  La curiosidad hizo que me desasnara y en el diccionario encontré:

Archipámpano

 

  1. fam.humor.Persona que ejerce gran dignidad o autoridad imaginarias.

 

Este vocablo estuvo refundida en mi memoria, porque un chico diciendo “archipámpano”, necesitaba explicar qué era lo que significaba la palabra y se perdía el chiste.

Hasta hoy, que a raíz de mi anterior post, “Badulaque”, dos blogueras amigas, de países distintos, se interesaron en ir haciendo una especie de diccionario con insultos extraños (o que sonaran como) y yo agregaría que eruditos.

Bueno, esta es mi contribución. Empiezo sin ningún orden por la “P”, porque algo tan divertido, si tiene orden creo que se daña y al final, aunque me gusten los diccionarios, soy un firme creyente que el orden de los factores nunca altera el producto y en este caso, el entretenimiento estará asegurado.

S.E. u O.

 

Ilustración: “Capitán Haddock” por Hergé.