AMPAY…¡ME SALVO!


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Qué chico, aquí en el Perú por lo menos, no ha jugado o juega “A los ampays”?; estoy seguro que todos, a cierta edad lo hemos hecho y “ampay” en este juego significa “te vi”, es decir “te vi y me salvo de que me atrapes” si no me equivoco…

 

La palabra “ampay” que también significa encontrar a alguien en una situación bochornosa, pudiéndose emplear la expresión “te ampayé”; según leo en Google…

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Al árbitro del juego de béisbol se le denomina, en inglés, UMPIRE. Su pronunciación en español es, más o menos, AMPAIR. Y se ha deformado a tal punto que los que entendemos de béisbol cuando escuchamos AMPAYAR sabemos que se están refiriendo a árbitrar un partido de ese deporte. Ejemplo : “¿Quiénes van a AMPAYAR el partido?. En béisbol se utiliza, normalmente, más de un árbitro (UMPIRE).” Sinónimos : Arbitrar.

 

Y Ampay, también usando información de Google, nos remite al Santuario Nacional de AMPAY en el Perú:

 

El Santuario Nacional de Ampay (SNA) está ubicado en el distrito de Tamburco, en la provincia de Abancay, en el departamento de Apurimac. Su extensión es de 3,635.50 hectáreas y está encalvado en medio de los Andes conformando una especie de “isla biológica”. Además, forma parte del concatenamiento de los picos nevados de la Cordillera de Vilcabamba y de los Andes del sur. En el SNA se tiene un rango altitudinal que va desde los 2,900 a los 5,235 m.s.n.m.

Para acceder al santuario se debe tomar, desde Lima, la carretera en dirección Nazca – Puquio Abancay en un recorrido de 940 Km. aproximadamente. Otra ruta de acceso se tiene desde Cusco en dirección a Abancay, donde se recorren cerca de 200 Km. En su interior se contempla una enorme diversidad de riachuelos y manantiales que le confieren una belleza e importancia única al lugar.

El área del santuario es prácticamente toda una escarpada pendiente, en las faldas del nevado Ampay, con escasas zonas planas donde aparecen algunas bellas lagunas que forman un paisaje espectacular. En la sección sur y más baja del área se encuentra el majestuoso bosque de intimpas, objeto de conservación principal del SNA. Ubicado a pocos kilómetros de Abancay y de la importante ruta entre Cusco y la costa, este lugar es muy accesible y es un punto atractivo para el turismo de naturaleza.

 

El nevado Ampay, tiene 5235 m. sobre el nivel del mar y queda en Abancay, departamento de Apurímac.

 

 

Magaly, una periodista peruana de farándula y “chismes” (habladurías), mantiene un programa de televisión muy popular, donde “ampaya” a “famosos” locales, como futbolistas, estrellas faranduleras y algún personaje público y notorio, que despistado, se ponga a tiro de sus cámaras en situaciones “non sanctas”.

 

Bien disímiles estos poquitos significados (y si no me equivoco hay un Cristo de Ampay) o acepciones y estoy seguro que hay mucho más, pero resulta curiosa la relación juego infantil-juego de béisbol-árbitro (umpire) o la de salvarse en el juego infantil pronunciando la frase “¡Ampay me salvo!” – Santuario Nacional (área protegida por ley) de  Ampay…

Y bueno, por último, la relación juego infantil – Cristo de Ampay, porque Cristo es el salvador.

 

Uno puede escoger, pero mientras tanto… ¡Ampay, me salvo!

 

Imagen: http://www.espacioninos.com

 

 

 

 

 

 

¡YO PRIMERO!


YO PRIMERO

En esa fuente inagotable que son los comentarios de los niños cuando juegan y gritan frente a mi ventana, el otro día uno decía repetidas veces: “¡Yo primero…!” o  “¡Prímer…!” queriendo ser el que tuviera la primera opción en el concierto infantil, lo que me llevó a pensar que este es un mal que el peruano común sufre y que se manifiesta desde que es pequeño: ser “el primero” es una especie de enfermedad maligna que lejos de producir el beneficio de tratar de ser el mejor, hace que ser el primero se convierta en una especie de derecho natural.

 

Siempre se quiere ser el primero: se coloca en ese lugar en la cola aunque sea el último en llegar y los demás protesten; quiere ser atendida primero en el puesto de mercado a pesar de que antes haya varias señoras esperando; invade el paso de cebra en la calle con su Automóvil, para salir veloz apenas la luz del semáforo cambie del color rojo al ámbar sin importarle nada; empuja a todos en el micro para bajar primero y si tiene algún cargo medianamente o muy importante, muestra un carnet en la puerta para pasar primero aunque haya gente que hace dos horas trata de ingresar…

 

El peruano quiere ser el primero, sin diferenciar esto de ser el mejor: no importa, total, tiene el mejor sitio en la platea del cine de los días, porque ser el primero es su privilegio y por si acaso, también serán de su propiedad el segundo, tercero y cuarto sitios, y si es que hubiera un quinto, también sería “suyo”; insisto que es algo que se aprende desde niños y supongo que es asunto de la contaminación ambiental o que la educación es algo tan pasado de moda que ya no se usa.

 

Imagenhttp://www.orientacionandujar.es

IMBÉCIL, PRESIONA EL BOTÓN -ESCUDO


 

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La frase se la escuché a una niña que jugaba con amigas y amigos en el parque de esta parte del condominio; sé que se trataba de una niña porque la llamaban Úrsula y le decían que estaban en peligro.

 

Los niños jugaban a que estaban en el espacio, supongo, en una nave que era atacada por fuerzas enemigas, alienígenas, por cierto y que su vehículo espacial contaba con un mecanismo llamado “escudo protector” que debía ser activado en caso de agresión: tardo más yo describiendo este hecho que su ocurrencia en el juego…

 

Hoy todo es instantáneo y ocurre en el lapso de un pestañeo a diferencia de los juegos de antes que implicaban desarrollo y pocas oportunidades de salvarse como no fuera por la magia o unas providenciales fuerzas aliadas que llegaban en ayuda para hacer huir al enemigo con su sola presencia; es el mundo que cambió y si en la vida real están las ubicuas computadoras, los viajes espaciales intyerestelares tripulados y el descifrado del código genético, en los juegos la fantasía se desborda alimentada por las computadoras, la televisión y los teléfonos celulares.

 

Los libros que nutrían nuestros viejos juegos con una selva misteriosa, un mar surcado por piratas y el fuerte Apache siempre bajo asedio, son ahora, en comparación con estos juegos nuevos, un montón de papeles donde no se ve nada sino letras que hay que saber leer; frente a una sucesión de imágenes alucinantes que llenas las pantallas y en las que la muerte, la sangre y las explosiones destructoras son moneda corriente quedan casi en ridículo el mítico Tarzán o el radial Tamakún (“El Vengador Errante”), incluso el capitán Nemo del Nautilus, presta su nombre aventurero a un pececito simpático de dibujo animado; Flash Gordon y Aquaman, ceden sus lugares a innumerables personajes de habilidades increíbles, a pasar cinco días en la pizzería de Freddie o a zombis que no mueren porque son ya muertos vivientes.

 

Ha cambiado el mundo, han cambiado los juegos y creo que lo único que no cambia es ese perenne cambio que ahora considera a la Tierra como un planeta casi muerto al que se mira, por el momento azul, desde el espacio exterior; y digo que por el momento, porque tal vez en un mañana que no ande muy lejos, los hijos o los nietos de esos chicos que juegan en esta parte del parque del condominio, se olviden totalmente de esta un poco malformada esfera que gira, para brincar a las galaxias que solo tienen número, donde los moradores no se mueven porque su pensamiento viaja superando millones de años-luz y claro, si es que ellos no se mueven, tal vez el juego sea estático hasta que alguien grite “¡Ampay me salvo…!” para salvarse él y todos sus compañeros…

 

 

 

Imagen: http://www.yorokobu.es