LA CHICA DE LA ARMÓNICA


 Hace unos días me llegó un comentario en Facebook que decía que la persona que lo enviaba, ex alumna y amiga, subió a un microbus, se sentó, sacó su armónica y se puso a tocar; que de pronto, todo fluyó. Terminó, guardó su armónica y fue hasta adelante del vehículo. “No quiero plata” dijo, “sólo quería que me escucharan” y bajó.

 

Imagino la sorpresa de los pasajeros con esa manifestación. En un día gris, rumbo a sus ocupaciones, con la mente puesta en las cosas más disímiles, distraídos tal vez por mirar a través de las ventanas pasar las calles y la gente. La mayoría ensimismados, pensando tal vez en las horas que vendrían, en alguna pelea dejada atrás, en las dificultades para conseguir plata rápido o en cualquier cosa, cuando de pronto, ¡un  milagro!: música saliendo de una armónica que toca una chica. Música simple, sencilla, que brota dulcemente, diciendo muchas cosas. Que flota sobre las preocupaciones y las desesperanzas. Que hace bajar la vista del tabloide con noticias de política, farándula y fútbol. Música que toma suavemente, por asalto, las realidades de quienes nunca pensaron que una chica en un microbus tocara la armónica, para enterarse después que era el simple placer de tocar, de escucharse y que la escucharan, lo que la había movido a hacerlo.

 

Los imagino pensando que había alguien que tocaba, para después echar un discursito y pedir a cambio unas monedas, agradeciendo por la atención prestada. Nada de eso sucedió. Ella tocaba porque era su modo de estar consigo misma, de ponerle música a sus pensamientos, de ahogar recuerdos o traer instantes a su memoria. Tocaba la armónica y el sonido tal vez evocaba las praderas de un país desconocido, los cerros que llevan en su vientre oro y plata o el discurrir de un río. Tocaba porque un modo de expresar cómo estaba.

 

Cuando se bajó, calculo que más de uno la consideró loca. El microbus debe haber seguido su camino rumbo a todos los paraderos y la gente camino a lo que tenían que hacer. Pero ahora el día era diferente: tenía música.

 

Gracias amiga por hacer lo que hiciste y poner en marcha algunas sonrisas, llamar al asombro y compartir.

 

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DIA DEL PADRE


 

Hoy es Día del Padre. Los comercios esperan elevar sus ventas por la fecha, los correos electrónicos se llenan de ofertas así como la mayoría de los medios de publicidad. En muchos lugares se destapan o destaparán botellas para brindar con el “hombre de la casa” y por él.

Otros pensaremos en silencio en nuestro padre ido y como siempre, lo encomendaremos a Dios, sabiendo que continúa mirándonos y aprobando o meneando la cabeza ante nuestras acciones. ¡Día del Padre!

Sí, yo también lo soy y abuelo por añadidura y hoy recibí una nota en Facebook, que me llenó de emoción. Una nota de felicitación de un ex alumno mío, amigo muy querido.

Me saludaba por el día y felicitaba por todos los hijos, alumnos y alumnas, que he tenido.

Es cierto: son mis hijos. Les dí lo que creí mejor para que no tuvieran que pasar las penurias que pasé yo. Los aconsejé para que miraran bien el terreno y no tropezaran ni cayeran en los huecos y trampas en los que yo había caído. Siempre traté de velar sus pasos porque, vale la pena decirlo, mi padre lo hizo así y muchas veces no le presté atención. Fui dueño de mis propios errores, y ahora me doy cuenta que los caminos son difíciles con un guía e imposibles si no tenemos uno.

Por eso hoy, la nota de Héctor me hizo sentirme mucho más feliz que el contento grande que me dieron los saludos de mis hijas, nietos, yernos y amigos. Mucho más feliz digo, porque me sentí aludido por el Gran Libro, que habla de una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo.

CREATIVIDAD: SER ORIGINAL.


 

Continuando con búsquedas, encuentro el siguiente texto, publicado en agosto del 2007, en TRIPPTICO, boletín del IPP. Otro tema que sigue teniendo vigencia y la tendrá siempre.

Muchas veces mis alumnos se niegan a poner “GRATIS” o “NUEVO” en sus trabajos porque eso les resta “originalidad”… ¡Valiente excusa! Se fijan en lo accesorio y dejan de lado lo principal. Lo principal: la idea tiene que ser original.

Es cierto que la creatividad es transformación y que como en la ley de la Materia, “Nada se crea ni se destruye, solo se transforma”, pero precisamente por eso, de varios ingredientes conocidos sacaremos algo nuevo.  ¿O es que, por ejemplo con la papa y la leche solo se puede hacer puré de papas?

Es un error creer que uno es original porque es “loquito”, hace algo raro o llama la atención a toda costa. Ser original no significa hablar en jerga, vestirse estrafalariamente o tener “piercing”. Ser original es otra cosa.

Para empezar, requiere de valentía, porque normalmente nada que sea original es rápidamente aceptado. Y es muy curioso porque lo que el ser humano busca es precisamente ser aceptado. Alfredo Bryce dice que escribe “para que lo quieran más”.

Ser original en creatividad publicitaria es, al final, lograr piezas que llamen la atención, atraigan, comuniquen  y sean recordadas. Porque de otro modo estaremos siendo originales solo por el hecho de ser diferentes o raros, pero no porque nuestra comunicación publicitaria distinga al producto o servicio para el que trabajamos con esos atributos que permiten diferenciación y generan deseo: es distinto y se le quiere tener o adquirir.

No es sencillo ser original. Implica trabajo conocimiento del producto, su mercado y competencia. Implica conocer al consumidor, sus deseos, pulsiones y características. Para ser original hay que conocer el medio, dominar los instrumentos y saber combinarlos para obtener un resultado óptimo. Vuelvo al ejemplo del chef: mezcla los mismos ingredientes y saca platos distintos. De pronto agrega unos toques aquí y allá, sazona, prueba…  ¡y he aquí una novedad! Así es la creatividad. Así es la creatividad aplicada a la publicidad.

 

 

UN POEMA.


 

Siempre me intrigó la figura de Lope de Aguirre.

Su gesta bastante inexplicable llena de dificultades y su muerte, hicieron que leyera y viera cuanta cosa había sobre él.

Hace tiempo escribí un poema que elIPP publicó en su revista. Fue el número del 29 de abril del 2004. Tiene una fotografía donde se ve un lagarto pequeñísimo encima del dedo de alguien. Es de Luis Vargas, alumno de Ciencias Audiovisuales, del 4º. Ciclo, de ese entonces.

 

EL DORADO

I

Travesía de

verdes

intramuros

buscando el sol

metálico del

inca. Beso de sal,

sudor

desenfrenado.

Peto

descalabrado,

calzas idas.

Inútil arcabuz

que ha

enmudecido.

Olor dulzón,

penumbra húmeda,

floración sangrante.

Orquídea,

araña, liana,

bejuco, mil

hojas

convertidas

en manto

pestilente.

Es la selva.

Lope de Aguirre.

De pronto eres

Un héroe. O vil

traidor.

Hereje,

descastado,

asesino

convicto con la

cabeza a

precio.

Imagen de

epopeya,

capitán de la

nada.

Conquistador

del verde de los

árboles,

rebelde de tu

sangre.

Vasco. Bestia.

El Cusco,

Potosí. ¿Son

antes o

después?

El sol calienta

tu cansado

cerebro.

Allá lejos el oro.

Aquí, el verde

laberinto de

esta selva

que esconde a

la serpiente y

sirve de carpa

interminable

a la feria de

monos que

huye a tu paso.

II

Lope de Aguirre, no tendrás

Ee perdón.

La selva es tu conquista.

Tu recompensa son los

Guacamayos,

el tucán y la sed.

Tu fortuna se cuenta

en mosquitos

que han hecho de tu piel

una guirnalda.

Los hombres te maldicen.

Te matarían hoy

pero no tienen fuerzas.

Lo van dejando, así, para

una mañana que les llega

cuando caen al pie de

cualquier árbol.

¿Y si te quedas solo?

¿Qué harás con el jaguar

y la anaconda?

¿Y si llegas al río, cómo

huir del hechizo mortal de las

sirenas

que retozan rosadas en el

agua?

III

Lope de Aguirre

quedas borrado de la

memoria

de tu época.

Ajusticiarte es poco.

Colgarte, descuartizarte,

darte garrote vil,

atravesar tus ojos

con puñales al rojo

y echar a los perros

tus entrañas.

Nada es mucho para tu

patria

que no es patria

sino un lejano recuerdo

que te han quemado vivo

desde tu desembarco.

La muerte –que es justicia-

será liberación de tu

pasado.

Sabes que te van a matar y

luchas

contra el sueño contagiado

de fiebre

para huir al encuentro de

Una, cien espadas.

IV

Lope de Aguirre, el

sueño es ya la muerte

y con ella entrarás en la

gloria.

Duerme.

Suéñate allá en Oñate

pastoreando las cabras,

subiéndote a los

árboles.

Amando a una mujer

que no te amaba.

Haz dormir a tu espada

y cuando ambos

Despierten

ya no te buscarán.

Estarás en el Cusco, en

Potosí, en Lima.

En la selva estarás,

Lope de Aguirre

convertido en un mito.

Duerme soldado.

Duerme vasco maldito.

Duerme, duerme.

y sueña con el mar.

 

 

 

 

 

LOS PANELES.


 

Me telefonearon de un diario, muy amablemente, para que diera mi opinión sobre los paneles electorales. La llamada se la hicieron a quien ha pasado toda una vida dedicada a la publicidad y que algo sabe de comunicación política.

Sucede que, conforme se va calentando la campaña, uno de los medios más socorridos son los paneles, desde los tradicionales de 7.20m x 3.60 m. hasta aquellos inmensos que empiezan a poblar la ciudad.

Los paneles, que duda cabe, son mucho más económicos que la televisión o los diarios. Su efectividad se basa en la visibilidad, ubicación y en el número de personas que ven cada uno.

Sin embargo la proliferación de ellos marea a cualquiera que mire esa selva de palos, fondos, eslóganes, números, fotografías y símbolos. Ocurre especialmente en las épocas de elecciones, porque todo el  mundo los usa y son colocados de tal manera que las concentraciones que se dan, desafían cualquier lógica. He visto lugares donde dichos elementos se traslapan visualmente y unos tapan a otros. Los mensajes que deberían ser cortos, claros e inteligibles se pierden en un verdadero batiburrillo. Los candidatos a la presidencia y aquellos que aspiran al Congreso, pierden. En realidad pierde el país.

Por un lado perdemos en ornato, porque las ciudades se convierten en una desordenada vitrina llena de rostros, letras y números que afean las zonas donde hay multiplicidad de paneles. Perdemos la oportunidad de recibir mensajes claros y los candidatos la suya de que el público entienda alguna propuesta, los distinga y recuerde.

Usted, amable lector, debe haberse sentido asqueado por esta invasión sin sentido. Parece no haber lugar que se salve. El efecto es contrario. De seguro se confía en el fenómeno de la repetición, pero este puede producir hartazgo. Las sonrisas multiplicadas suenan a falsas y los eslóganes a mentiras.

Lo digo porque yo también cuando voy por las calles, cegatón como estoy, me doy cuenta del asalto visual que esto significa y el insulto a la inteligencia que se perpetra.

Entonces se le echa la culpa a la publicidad de la inoperancia del medio. ¿Quién ha dicho que el abigarramiento es publicidad? El panel necesita un espacio donde desarrollar el mensaje y poner uno ala lado de otro, lo que hace es anularlos. Nadie, creo, puede entender lo que sucede. Nadie que no esté obcecado por el dinero que gana haciendo paneles y nadie que no entienda un mínimo de teoría de la comunicación al colocarlos de manera tal que se oculten entre sí o se anulen mutuamente.

El panel (porque hay muy buenos ejemplos de paneles políticos) tiene que “respirar” conservando una distancia mínima. Deben evitarse los distractores cercanos y de todas maneras no estar nunca ubicados en una “selva” de ellos.

Lo que se ahorra en costo, se pierde en efectividad. Y es dinero que no se recupera. Lo barato, dice el dicho, sale caro a la larga.

¿No deben usarse paneles entonces? La respuesta es sí, pero siguiendo las reglas. Reglas que un estudiante de diseño sabe, cualquiera con dos dedos de frente conoce, pero que muchos candidatos ignoran, porque son engañados por quienes se supone que deberían hacer las cosas profesionalente.

FILMACIÓN.


Por más que tratamos, no se puede subir el video que iba a liustrar esta entrada.  He quitado lo referente a él. Creo que el texto funciona solo. Seguiremos buscando la forma que había de subir videos ( sin pagar, claro), pero prefiero publicar hoy.

Espero que los pensamientos aquí expresados sirvan para algo.

En este caso, salvo algún comercial del que guardo slides, no tengo registro fotográfico alguno. Ahora, al escribir esto, me doy cuenta que no conservé momentos que pudieron ser importantes para mi carrera y dicho de otro modo, para mi vida.

Claro que todo este tiempo pasado haciendo publicidad, en el lado creativo, ha dejado una cierta huella, pero repito, especialmente de comerciales para TV o cine, no guardo archivo.

Es curioso, pero los creativos publicitarios suelen hablar de “su” comercial. Será de su idea, porque una vez puesta en marcha la maquinaria que convertirá esa idea en una pieza publicitaria acabada, no se detiene hasta el final y muchas cabezas participan transformándola y aportando hasta que se convierte en lo que vemos expuesto. Por eso, decir “mi” comercial es en este caso, una falacia. Uno puede ser propietario de la semilla, pero en el crecimiento y fructificación de esa planta interviene un sinnúmero de personas.

¿Hay comercial sin música si la necesita? ¿El vestuario no recibe aportes varios? Nadie puede atribuirse la paternidad total. Es un colectivo el que logra al terminar el la edición, el resultado. Porque un comercial no está listo si no se ha hecho la edición de este. Puede intervenir directamente el creativo publicitario en ella. Dije bien: intervenir. Su opinión pesará más. Pero el director y el editor tienen siempre mucho que decir.

Por eso creo que la creatividad publicitaria en general es una serie de chispazos que unidos, hacen un todo. Es muy rara la chispa exclusiva que abarca todo.

Por eso, cuando entro a conversar con un editor, sé que tiene en sus manos una pieza donde yo colaboré con la idea y poco más. Trato de pasarle toda la información posible. Un “brief” vamos, que contenga las líneas maestras y todo aquello que es necesario para que sepa bien qué y porqué lo hace. El cómo ya es materia suya, pues para eso es un profesional.

Mis charlas con directores y editores, siempre tendieron a imbuirlos del producto y su periferia. Es decir, del mercado de ese segmento, con sus características y el porqué de algunas de ellas. La investigación cualitativa juega un papel preponderante aquí así como la observación que está basada en experiencia.

Parece muy sencillo hacer un comercial. Muy rápido también. Pocas veces, gente que no está en el negocio, se imagina que es tan complejo. A treinta o sesenta segundos de tiempo en el aire, se reduce muchas veces el que un producto siga con vida. Dirán que exagero y que invento cosas para complicarlo todo y cobrar más. Pero ese productor confía en que lo ofrecido y aprobado por él, hará caminar y crecer sus ventas. ¿Y si no es así, quien tiene la culpa? Es cierto que la publicidad es una de las cuatro “P” clásicas del marketing y todas tienen al final igual importancia, pero lo tremendo es que la publicidad está hecha para ser exhibida. Dicen que los médicos entierran sus errores, los abogados los meten presos y los creativos publicitarios los ven publicados, en un auditorio de varios cientos de miles.

¿Cómo no va a tener responsabilidad un creativo publicitario? Los éxitos suelen tener muchos responsables y los fracasos uno solo.

Lo que suele suceder es que el sentimiento de propiedad crece con el éxito y mientras el creativo tiene poco que mostrar. Cuando el tiempo pasa, los comerciales se convierten en una especie de rutina. No descuidada por serlo, pero rutina al fin, que exige una entrega total en cada acción pero que va restándole importancia a las acciones.

Este es un tema difícil, porque el creativo publicitario se siente y dice artista, sin ser más que una pieza más o menos importante de lo que se conoce como una bien aceitada maquinaria.

No es mi intención vapulear a quienes tienen la diaria tarea de crear para publicidad. Nada más alejado de mi intención y tampoco echar mano del usado “todo tiempo pasado fue mejor”, pero situarlos en el lugar de la escala a la que pertenecen, sobre todo si trabajan en una agencia de publicidad.

 

PIQUEO.


 

 

Una vez más recurro a lo escrito y archivado para poner un post.

Esto apareció impreso tambien en el Boletín del IPP, hace varios años.

La historia de Toshi y mi inicio con la comida japonesa la he contado muchas veces y mi faceta de “gourmand” se ha visto afectada por la edad y lo que ahora puedo comer y lo que no.

El tiempo no pasa en vano, pero leer “vejeces” a veces resulta gratificante. He buscado en los archivos del blog a ver si ya lo había publicado. Parece que no, pero como estoy más cegatón que nunca y se me pasa mucho, de pronto es que no supe encontrar lo que buscaba. Si ya lo leíste aquí, perdóname. Si es nuevo para ti, mejor que mejor.

 

 

BRIE

No soy un experto en quesos. Sin embargo me gustan y un buen queso es no sólo fuente de placer, sino oportunidad de conversación.

El Brie, por ejemplo. Ese queso francés, tal vez el más famoso e imitado después del Camembert.

Del Brie se tiene noticia por lo menos desde el siglo XIII.

Es un queso hecho con leche de vaca, coagulada en forma natural, sin prensar. Blando, con la corteza enmohecida, cubierta de una pelusita blanca, su maduración toma entre tres y cuatro semanas.

Existe una anécdota que pone en boca de Luis XVI un pedido de “vino tinto y Brie”, antes de ser guillotinado.

El Brie es en realidad una familia de quesos, originaria de Seine-et-Marne.

Así tenemos el Brie laitier, el de Meaux, el Brie de Melun Affiné, el Brie de Melun Frais, el de Montereau, etc.

El que nos llega, en latitas y envuelto en platina, es una versión comercial y bastante homogénea que se acerca al Brie original, el que se escribe con mayúsculas.

Brie y vino tinto. Como para perder la cabeza.

Y si no lo creen, pregúntenle a Luis XVI.

GARUM

Leyendo algo de historia y costumbres de Italia, uno encuentra que los romanos utilizaban una salsa llamada garum. Parece ser que se la ponían a todo, por lo menos a nivel popular.

Según el Diccionario de Gastronomía de Carlos Delgado (Alianza Editorial, Libro de Bolsillo) garum es “Condimento o salsa de la antigüedad romana, elaborado principalmente en España con los hipogástros del atún, la morena y la caballa”. Hasta aquí la información del diccionario. Ahora bien, ¿Qué significa “hipogástros”?. El diccionario al que acudo (Diccionario Ideológico de la Lengua Española” de Julio Casares, Editorial Gustavo Gil), no consigna “hipogastro” sino “hipogastrio”, que significa “parte inferior del vientre”.

Curiosa salsa esta, pues hecha con tripas de pescado, que según se dice dejaban macerar hasta llegar a un estado cercano a la descomposición.

Los romanos la utilizaban tal vez para disfrazar el pésimo sabor de su comida de diario. En las guarniciones que vigilaban la famosa Pax Romana más allá de las fronteras, el garum era insustituible.

Posiblemente a los legionarios les recordaba a su lejana patria, como estoy seguro que les sucede hoy a los norteamericanos con el Ketchup cuando salen fuera de su país.

DIETA

La dieta ideal no existe. Lo que hay son diversas maneras de expiar los pecados de la mesa o de alejar los demonios del remordimiento.

TOSHIRO KONISHI (“Achica Precio”)

Conocí a Toshi en la barra del antiguo restaurante Matsuei de la Av. Canadá.

Fui allí por primera vez invitado por un amigo nisei. Corría el año 82 u 83.

Era el encuentro con la comida japonesa. Mi “primera vez”.

Nunca podré olvidar la curiosidad con que lo miraba todo y la atención que presté a las maniobras cirujanas de Toshi.

Largos cuchillos, manos humedecidas constantemente, velocidad increíble.

Recuerdo un sushi de lenguado, otro de salmón y mi temor al de pulpo (“si es crudo, parecerá un borrador”).

Recuerdo también un cono relleno con grandes huevos de pescado de un luminoso ámbar.

Pero lo indesligable con Toshiro Konishi es el napalm. O si se quiere, su versión culinaria: wasabe (horse raddish: rábano picante). Un grumito de pasta verde (“curiosa forma de poner la palta”, pensé).

“Echa en sillao” indico Toshi. “Después moja sushi”. Distraído caí enla trampa. No me fijé que el sillao había adquirido una curiosa coloración kaki. Mojé, puse el sushi en la boca y allí se desato el infierno. Napalm puro. Lanzallamas humano, Fuego helado. ¿Cómo lograr describir la sensación? Las lágrimas corrían por mi cara, la nariz me destilaba y los ojos parecían estar tres metros por delante de mí. Recién ahora puedo darme cuenta que fui el precursor de “La máscara”. Nada en la garganta sin embargo. Todo en boca-nariz-ojos.

Toshi me miró y con sorna dijo: “¿Mucho wasabe, no?”. “Está bien”, mentí sin engañar a nadie. Mi amigo se rió. Toshi, caritativamente cambió el platito de sillao Kaki. Yo aprendí.