ASESINATO EN EL CONDOMINIO


asesinato en el condominio

El domingo pasado a la hora del almuerzo, se perpetró un asesinato en el condominio donde vivo; los alaridos se escuchaban muy fuerte y era evidente que estaba ocurriendo en el área común, esa en la que se realizan celebraciones y fiestas, que está en el subsuelo y que se llama ZUM.

 

Gritos destemplados atronaban el ambiente y alarmado, le pregunté a mi hija qué podía ser aquello, aunque no me cupiera duda alguna de que fuera algo terrible; “Creen que cantan” me dijo y entonces me percaté que los gritos, los alaridos tenían discordes de guitarra como acompañamiento y palmadas.

 

“Creen que cantan” repitió y lo que Juan Gabriel concibió como una canción y cantó muchísimas veces, estaba siendo berreado por un grupo dedicado entusiasta y minuciosamente a destrozar la letra, que improvisaban sin reparo y  a patear la música que, discordante y errática parecía pedir auxilio; estaban asesinando a un Juan Gabriel que, muerto ya, se resistía a que lo mataran otra vez.

 

Minuciosos, estaban asesinando hasta el recuerdo y para que no quedaran dudas atacaron una tras otra a varias composiciones hasta dejarlas reducidas a polvo y a un penoso eco que a cualquier oído (salvo los de ellos, claro) le sonaría al graznido de gallinazo en celo; algo jocosamente mi hija comentó que “no sabía que teníamos un club de fans de Juan Gabriel en el condominio”, para ser informada de inmediato y corregida, por el griterío disonante que estaba equivocada, porque ahora mataban a más: “Vilma Palma E Vampiros”.

 

Ha sido un almuerzo sazonado con muertes el de este domingo, porque fueron asesinados cantantes, compositores y… ¡La Música!; más tarde el velatorio fue amenizado por una radio o tocadiscos, con el acompañamiento incansable de voces estentóreas que mal decían (que no es lo mismo que maldecir o proferir maldiciones) los trozos de letra que creían conocer.

 

En fin, almuerzo necrológico de domingo, con café, de ese que se acostumbra a tomar en los entierros.

 

Imagen: http://www.cubanet.com

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¿DÓNDE ESTÁ OLGA?


¿dÓnde estÁ olga

 Es una pregunta que me hago casi todos los días, varias veces, por las mañanas; es una trivialidad que escriba sobre esto, pero como la mayoría de lo que escribo no es muy importante, me lanzo nomás.

 

“¡Olgaaa!… ¡Olgaaaaaa…!… ¡Olgaaaaaaaaaaaaa…..!”: Olga debe ser parte del personal de mantenimiento que trabaja en esta parte del condominio y por lo escuchado  o es muy necesaria, se esconde, está en algún lugar desde donde no escucha y si lo hace prefiere seguir haciendo lo que hace que antes que contestar llamados para preguntarle algo, para que alcance tal o cual cosa o tal vez Olga sea un poco sorda.

 

Lo que me llama la atención es que, como digo, el hecho se repite prácticamente a diario y muchas veces; lo único que he podido sacar en claro es que Olga trabaja en el turno de las mañanas porque en ninguna tarde he escuchado el llamado.

 

Debo decir que las voces que la llaman a gritos (porque gritan) son indistintamente de mujer o de hombre; lo que me hace pensar que Olga, que evidentemente no tiene como muchas de las personas que en este condominio trabajan, una radio portátil para comunicarse, hace labores de limpieza general y anda por el escalafón laboral más bajo.

 

Me sorprende y me vuelve a sorprender que la llamen a gritos (un modo bastante cavernícola de comunicarse) teniendo en cuenta que suele ser en horas tranquilas, cuando los chicos no han salido a jugar y claro, a gritar entusiastamente también; quizá sea, digo, que la gritería infantil ahoga los “¡Olga…!” o que la mezcolanza de gritos, voces, carreras, ruidos de pelotazos y llamados a Olga se convierte en un momento en una especie de ruido de fondo al que uno se acostumbra e ignora un poco…

 

Pero volviendo a Olga: ¿no sería bueno que ella prestara alguna atención, que alguien le recomendara visitar a un médico, que no jugara a las escondidas en horas de trabajo, que le dieran un radio transmisor o que – ¡por favor!- no gritaran tanto?

 

Imagen: casas.mitula.pe

 

 

SI NO SOPORTO EL RAP… ¡IMAGÍNENSE EL REGUETÓN!


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Anteriormente publiqué un “No me gusta el rap” donde dejaba que Joaquín Sabina hablara por mí, coincidentes en opinión.

 

Hoy, a media mañana, en esta “etapa” del condominio, otra vez frente a mi ventana, hay una actividad a la que se invita a todos los residentes; se trata de una celebración navideña múltiple que incluye una feria que ofrece productos hechos por los “emprendedores” que son vecinos, comida, concurso de dibujo para niños, show montado por los mismos niños, premiación a la mejor “decoración de edificios”, juegos infantiles inflables (toboganes y “salta-salta) y “música” para ambientar, a todo volumen, para lo cual han elegido el reguetón.

 

Insisto en que no tengo nada contra la música, las navidades, la familia y el compartir; insisto en que respeto la opinión y los gustos de los demás aunque difieran de los míos, pero esto es una agresión auditiva que de pronto es natural y se manifiesta porque es fiesta… ¡o se acerca y hay que “celebrar”; me dirán que por qué no soy un habitante de solitaria montaña o silencioso desierto, que si vivo en un condominio debo admitir la pluralidad y lo que para mí son incomodidades aunque para otros no…: ¡lo acepto!, pero (siempre hay un “pero”) francamente si el rap me resulta insoportable, el reguetón con su “bum-bum-bum” rítmico y primitivo, con sus letras que por lo general son rimas ridículas y su monotonía, definitivamente no me gusta…; de todos modos, una miradita a Wikipedia dice que:

El reguetón​ o reggaetón es un género musical bailable se deriva del reggae y el dancehall, así como elementos principalmente del hip hop y la música hispana. ​ Se desarrolló por primera vez en Panamá en los años 1970 y llega a Puerto Rico en 1990; nace y surge a raíz de la popularidad del reggae en español, cuyos ritmos llegaron de Panamá, junto con el hip hop estadounidense durante los 1990.

El reguetón se originó a partir de su predecesor el reggae en español. Después de este acontecimiento, el reguetón se apartó poco a poco del reggae originario de Jamaica, usando los mismos instrumentos y los mismos ritmos musicales pero con diferentes letras y melodías. Esto se debió a que en Puerto Rico se usaban beats de reggae sobre bases de rap pero con letras y composiciones diferentes.

 

Bueno pues, no me parece música el reguetón: ritmo, sonsonete y ausencia de verdadera armonía, sí; es mi opinión y no espero una mayoritaria aprobación a ella,

Pero (otra vez el “pero”) por más que he cerrado mi ventana, el reguetón atruena y sacude el departamento (supongo que toda esta “etapa” del condominio.

 

Tal vez, mi único consuelo sea escribir esto, contándoles a ustedes una historia más del condominio.

¡FELIZ NAVIDAD!

 

Imagen: http://www.flickr.com

 

 

 

 

¡DIN-A-LING, DIN-A-LING, DIN-A-LING, TILÍN!


DING

“Noche de paz”, “Rudolph the red nosed raindeer”, “Navidad, navidad, blanca navidad” y otros clásicos de la temporada suenan desde las siete de la noche o un poco antes (o sea desde que empieza a oscurecer) hasta lo suficientemente tarde como para que anoche, después de las doce, siguieran lanzando su músico mensaje desde los juegos de lucecitas que, intermitentes, se encienden y se apagan alrededor de los múltiples arbolitos y postes que hay en el condominio.

 

No me malentiendan, por favor, no es que tenga nada en contra de la Navidad, pero esta costumbre ornamental músico-luminosa, me saca de quicio; los temas navideños repetidos monótonamente con un sonidito que quiere imitar campanitas o a una cajita de música durante horas, en vez de –como quizá debiera ser- convertirse en la parte sonora del paisaje, se tornan en un suplicio decembrino que altera los nervios.

 

Yo casi no salgo, pero sé que por esta época todo bicho viviente “celebra” de la misma manera y tanto los supermercados, las tiendas y hasta la bodeguita del barrio se unen con las mismas canciones repetidas, las lucecitas que se prenden y se apagan para que nadie, en algún lugar, pueda ignorar la efeméride.

 

Están bien las lucecitas, los villancicos y la “nieve” de a mentira en esta Lima que va entrando en el calor veraniego, pero… ¿podría ser menos monótono el asunto? Sé que “las tradiciones se respetan” y que este post es una nota falsa en el jolgorio navideño o una lucecita quemada en las decoraciones, pero siempre la Navidad ha sido la celebración del nacimiento de Jesús, por lo menos para mí, mis padres y mis hermanos; además estoy seguro que para muchísimas personas es así…

 

La Navidad se lleva dentro y se festeja, claro, pero por favor ¿podrían bajar el volumen a la musiquita o hacer que las alegres lucecitas intermitentes enmudezcan aunque sea por un ratito?

 

Imagen: navidad.es

¡NOS ESTÁN CERCANDO!


NOS ESTÁN CERCANDO

Cuando éramos niños y jugábamos, nos veíamos atrincherados en el “Fuerte Apache” espiando entre la baranda a los enemigos imaginarios que siempre estaban armados, emplumados y galopaban montando veloces caballos manchados; eran decididos y feroces pero taimados, gritaban y se iban alineando peligrosamente a cierta, amenazante distancia, como diciendo “¡Estamos aquí! ¡Van a morir!”.

 

Han pasado los años y ya no estamos en el “Fuerte Apache” de nuestra niñez y sin embargo hoy, como ayer en nuestro juego, vemos que el enemigo nos rodea pero esta vez nos estamos jugando, de verdad, la vida.

 

Imagen: globedia.com

LA ELECCIÓN


LA ELECCIÓN

No sé si aprendimos la lección y este domingo aplicaremos lo aprendido en la elección que hagamos.

 

Solamente en Lima, escoger entre una constelación de candidatos (constelación no por brillante sino por el número) ya es tarea ardua, ímproba casi, sobre todo porque entre la apatía del público elector, la “información” que han dado los candidatos más preocupados por pelearse entre ellos, echarle la culpa a otros de los males de la ciudad, decir tonterías y prometer imposibles risibles, las propuestas serias (que las hay, poquísimas, pero las hay) quedan como florecitas en el desierto del Sahara.

 

Me da vergüenza lo que veo y escucho como supongo que a una gran mayoría de habitantes de Lima y extiendo este sentimiento a todos los peruanos que asistimos a este desmoronamiento del edificio republicano de nuestro país que parece caer sobre sus cimientos como se ve en las películas cuando se destruye una construcción con cargas explosivas, ubicadas en sitios estratégicos y activadas a la vez: es decir una implosión (provocada, por supuesto); me da vergüenza, repito, el que  no se sepa o no se diga por quién se va a votar porque significa ignorancia, miedo a reconocerlo o simplemente aburrimiento desganado.

 

La sensación no es agradable y la visión de esta escena (la d la implosión bárbara, de pesadilla) tampoco, pero seguimos diciendo, mientras el cuerpo aguante, que “es lo que hay” y parece que no hacemos nada, de verdad, por cambiar las cosas.

 

Ojalá estas elecciones inicien una ruta de necesarios cambios, pero me confieso pesimista…

 

 

Imagen: gloseteye.wordpress.com

DEL NUEVO BLOG


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Amig@s:

Pido disculpas, pero parece que WORDPRESS me “asignó”   maquinadeescribir823474612.wordpress.com como nombre del blog y esa es la dirección, por ahora, hasta que acepten algo más corto y relacionado con el original.

Tampoco veo que exista en la página algo que indique “SEGUIR” para poder seguir el blog y no hallo la manera de hacerlo. Me da la impresión o que el diseño es medio primarioso o yo soy una nulidad en materia de crear blogs con WORDPRESS.

De pronto alguien me podría decir cómo hago… ¡y le agradeceré infinitamente!

Hoy “entré en el tema”, con un pequeño artículo sobre un par de personajes que hicieron historia en la publicidad peruana…¡y en mi vida!

Disfruten del fin de semana, querid@s (y sufrid@s) lector@s.

Manolo.

 

Imagen: xmelhordogamex.blogspot.com