GOLES Y NO PALABRAS.


 

GOL FÚTBOL

Escribir cualquier cosa ahora que Perú ha ganado el derecho a ser actor en el Mundial de Fútbol Rusia 2018 es vano; todo será dicho y se usarán innumerables adjetivos para calificar lo que es en verdad una hazaña.

 

Pero son los goles y no las palabras los que nos llevan al Mundial y dan hoy la alegría al país entero; goles que son el resultado de disciplina, constancia y fe.

 

Goles que significan triunfo, premio, éxito; goles que son la patada certera y la red de un arco acunando la pelota.

 

Goles que valen más que mil palabras.

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LA PATADA MORTAL


Aaron+Ramsey+Arsenal+v+Crystal+Palace+bwboZrAnNMpl

Unos aplauden la jugada y otros lloran la partida.

Leo que un futbolista inglés ha pateado goles que coincidieron con la muerte de varios personajes alrededor del mundo; entre otros, Osama Bin Laden y David Bowie.

En la publicación le pedían al señor Aaron Ramsey que no meta más goles, porque ya hay 19 personas muertas y todas, de una u otra manera, muy notorias.

Fuera de la anécdota y su funesto tema, uno se pone a pensar que el azar es curioso, imprevisible y a veces terrorífico.

Aaron Ramsey dice que todo es una tontería, niega que suceda nada fuera de lo normal y que seguirá haciendo lo que sabe.

La muerte está metiendo goles a la vida todo el tiempo, y creo que Alguien, en algún lugar, no gusta mucho del fútbol.

¿ARROZ CON PATO? (¡cambio en el equipo!)


ARROZ CON PATO

 

A veces esto parece un partido de fútbol.

Lo que sucede es que la reemplazante del primer ministro ha corrido la cancha varias veces y con distintos números. Al parecer no hay buena banca de suplentes o “no se cree conveniente emplearlos”, aunque el presi (hasta ayer) del congreso sea un “caserito” y haya más salidas magulladas y entradas “fresquecitas”.

Hasta aquí lo similar con el “deporte rey”.

El gobernar no es un juego y a pesar de los innegables aciertos, lo que se nota más es lo que no está tan bien, está mal o simplemente no está. Se nota, porque a diferencia del fútbol las consecuencias son peores que un “foul”, la baja o una suspensión. Las consecuencias afectan hasta a los que no se han dado cuenta que los afectan. Afectan al futuro, al bolsillo, a la credibilidad, a la familia, al trabajo. Afectan al Perú y a los peruanos, dentro y fuera.

En otras partes a gobernar se enseña, aquí se aprende en la práctica; de otro modo no se logra explicar ese ir y venir desconcertado que hace más actual que otras veces la frase de Basadre.

Sé que es muy fácil hacer “jugadas de café” y opinar. Que lo  difícil es estar en la cancha, correr todo el partido, hacer goles, aguantar y ganar. Eso requiere entrenamiento; no es cosa de “estrellas”, de compadres, ni de los bienintencionados de siempre.

El problema es que el pato, en este caso, lo pagamos todos. ¿No quieren más arroz o un “reprise” del mundial?

ESQUEMA FÚTBOL EQUIPO

 

MORDISCO MUNDIAL


MORDIDA REDE GLOBO BRASIL

Desde el título, este post se delata. Aunque sea una gota de agua más en el océano, lo comento: Suárez mordió y lo vieron millones de personas.

Que si fue efecto del stress, de la impotencia, un modo de expresar las frustraciones; que si su infancia pobre lo marcó… Se puede escoger la explicación, pero la reincidencia habla de una conducta equivocada. Algo aquí anda mal: el deporte del fútbol es patear a la pelota y meter goles, no morder al contrario. La FIFA ha sancionado y Suárez se ha quedado sin mundial, los uruguayos sin un héroe goleador; la afición quedó entre pasmada, molesta y divertida; en las redes se ha hecho chacota con los “memes”, algunos pontifican y al final “la vida sigue igual”  como dice la canción.

El mundo mientras tanto gira, el sol sale y se pone; cada mañana Juan, en cualquier parte, empieza a trabajar; el niño va al colegio y se muere la gente. Nada se va a parar por más mordisco que haya. A mí me gusta el fútbol y creo que esta es una anécdota, nada más más: mordisco no es deporte.

 

IMAGEN: REDE GLOBO,  Brasil.

 

¿ES EL MUNDIAL UN CARNAVAL?


ROSTRO CARNAVAL

Dentro de poco empieza el Mundial de Fútbol y las miradas de todos están puestas en el “país del carnaval”.

Brasil está en vitrina y desde hace tiempo los afanes y preparativos para “ofrecer una buena imagen” son inmensos. Es que mucho más que con el famoso carnaval, en esta oportunidad la atención llegará a lugares insospechados; junto con las celebraciones aparecen retratos de un Brasil que va más allá de ser potencia, playas paradisíacas, fanáticas “torcidas”, telenovelas populares, cultos exóticos, “samba”, alegría y fútbol.

Aparecen las fotos de ese Brasil que no es “turístico”, que hoy que tiene la oportunidad, muestra también su lado “feo”, pidiendo que las cosas mejoren para todos.

Lo hace en medio de una fiesta de alcance mundial que no creo que tenga la intención de “opacar”, sino la de decir que hay pobres, que hay favelas, que el Mundial no puede servir como una excusa para que los de siempre se olviden de los otros, que son más.

Brasil es una fiesta y debe serlo para todos: no es fiesta cuando unos miran como otros se divierten. No es fiesta, porque las máscaras de risa no ocultan las lágrimas. No es fiesta, si luego de la música todo sigue igual que antes.

Que el Mundial sea Fiesta y no un carnaval, esa “fiesta” donde todo se olvida y nada es importante.

¿APAGA Y VÁMONOS?


luz_interruptor

A pesar de los logros económicos, la sensación de país (y al decir país, no solo me refiero a Lima) en camino urgente a una unidad de cuidados intensivos, no parece equivocada.

Dirán que “otra vez  con la monserga”, pero nada parece que se mueve hacia lo positivo, o por lo menos a conseguir la corrección de ciertos “errores”.

Ahora resulta que un partido político quiere ventilar sus “trapitos” a la vista y paciencia de todos. No basta con lo que aquí sucede y quienes debieran ser ejemplo de cordura, muestran, como se decía antes, “el forro”.

¿Qué le queda al ciudadano común y corriente al que asaltan y roban, al que estafan y engañan, al que han traicionado y ningunean? Parece que no le queda nada, y si es que como país llega vivo a la UCI, tal vez rezar para que se mejore.

La esperanza, dicen, es lo último que se pierde y por si acaso tengo un poco de ella conmigo, guardada en una caja de fósforos. No es importante ni llama la atención; espero el poder conservarla y que no me la quiten; así, esperaré el momento preciso para irla repartiendo. Ojalá esté a tiempo.

 

¿QUÉ HINCHAN ESOS “HINCHAS”?


FutbolGolazo

 

La palabra hincha surgió en Uruguay, en los albores del siglo XX. Miguel Reyes, talabartero de profesión, había sido contratado por el Club Nacional de Football para encargarse de las labores que hoy en día son cumplidas por los utileros. Se ocupaba entre otras cosas, de inflar con aire (hinchar) las pelotas de juego (también llamadas balón o esférico) antes de cada partido (por aquellas épocas aún no existían máquinas para hacerlo). Reyes, además, se había vuelto un entusiasta seguidor de los “tricolores” y alentaba a su equipo con estentóreas arengas y gritos que sobresalían por encima de los demás fanáticos. Los comentarios de la gente no se hicieron esperar: “¡Mirá cómo grita el hincha!”, decían refiriéndose al utilero, por su tarea de “hinchar” los balones de juego. Y así fue como poco a poco el término se fue aplicando a todo aquel que durante los encuentros alentaba fogosamente a sus favoritos, cruzó rápidamente el Río de la Plata y llegó a Argentina, más precisamente a Banfield, una de las ciudades futboleras con las que cuenta el Sur y en la Ciudad de Buenos Aires, en Parque Patricios, cuna de Huracán; para luego extenderse al resto del mundo llamando hinchadas a las barras”.

Todo lo anterior es extraído de Wikipedia y cuenta el origen de una palabra que denomina popularmente a quienes siguen un equipo de fútbol, por ejemplo y a todo aquél que sea partidario acérrimo de algo.

Sin embargo lo que tenemos aquí no son hinchas, sino desadaptados que llegan hasta el crimen por unas entradas o por “castigar” al contrario.

Los desmanes que causan estos vándalos son inmensos y tienen desgraciadamente la anuencia de ciertos dirigentes futbolísticos, a los que después vemos perseguidos por la Justicia. Esto no es patrimonio nacional y como “mal de muchos…”, nos sumamos a una tristemente célebre corte de delincuentes que en casi todo el mundo cree que el llamado “deporte rey”, no es sino un pretexto para actuar a su sombra impunemente.

Esa gente no es hincha y el fútbol no merece tener esos “fanáticos”. En el momento que la policía tiene que intervenir, deja de ser el fútbol un deporte para convertirse en lo que arriba digo: un pretexto de vándalos, delincuentes y asesinos.

Claro, siempre se alegan disculpas y se dice que la delincuencia “se mete” entre los “verdaderos hinchas”, pero el problema es que se la fomenta: los dirigentes ocupan a muchos “guardaespaldas”, ciertos clubes tienen “fuerzas de choque” y en general estas hordas que destruyen lo que pueden a su paso, camino del estadio o a su regreso de él, son como una plaga de langostas, como a ella se deben combatir: fumigando.

Es que a esa gente, que no se merece ni siquiera el nombre de persona, es que hay que combatir. Las “barras bravas” y las “fanaticadas” son expresión de lumpen, de descomposición social y no de seguidores deportivos.

¿Qué hinchan esos hinchas? Si yo fuera argentino diría que hinchan las pelotas, pero en realidad lo que hinchan son las velas que impulsan a la nave de la furia de una ciudadanía que parece temer a decir “¡basta!