¡BLOGUEROS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS!


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Esto es lo que me gusta de los blogs y sus autores, porque gracias a amigos internáuticos que viven al otro lado del charco, puedo volver a publicar sin hacerme un lío ni ser licenciado en ingeniería electrónica con especialidad en informática, cursos de redes y específicamente sobre el apartado “Blogs”…

 

Apenas conseguí publicar la entrada “Parece que hay problemas…”,  ellos (ustedes, pues) respondieron solidarizándose y dándome consejos; me decían desde que no me desesperara hasta comentarme que eran una “nulidad electrónica” y me comprendían.

 

Franizquierdo me dio la solución simple de asociar dos teclas, copiar y pegar, lo que fue confirmado de inmediato por Alejandro Montero III y otros amables blogueros más, que por la premura en escribir omito nombrar.

 

La entrada que publiqué fue la que estaba destinada a hoy mismo y no pude “subir”, o sea que probé hacerlo siguiendo el consejoblog recibido y… ¡funcionó!; como le decía a mi esposa que espectaba mis afanes: “A los setenta años, hoy, he aprendido algo nuevo y se lo debo a quienes son amigos de tecla y pantalla”…

 

Puede parecer excesivo mi entusiasmo o un poquito ridículo hacer bulla por algo que en verdadparece tan sencillo; pero lo que sucede es que pocas veces -muy pocas-  alguien tan negado para la mecánica y la electrónica, con una motora fina que es más corriente que el plomo, producto de un infarto cerebral, puede solucionar algo que es como hacer que un conector de enchufe cuadrado, entre y quepa bien en un tomacorriente de agujeros redondos y el artefacto, al otro extremo del cable, funcione a la perfección…

 

¡Gracias por preocuparse, por alentarme, por desearme buena suerte, por solidarizarse y por ayudarme! ¡Gracias por hacerme sentir que de veras tengo una familia electrónica, que no conoce de fronteras!; no importa si creen que exagero, porque en realidad mi corazón está muy alegre y agradecido.

 

MANOLO ECHEGARAY (blog “manologo”).

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INTOLERANCIA


INTOLERANCIA

Fue una película de 1916, dirigida por D. W. Griffith, pero a lo largo de la Historia, la intolerancia ha ido marcando el actuar del hombre para producir las peores calamidades. La intolerancia, creo, es fruto de la ignorancia y del temor a lo desconocido. La intolerancia ha producido guerras, muerte, persecuciones. Ha hecho brotar lo que peor puede tener el ser humano.

Una cosa es estar en desacuerdo y otra es no atender razón alguna y como se dice “cerrarse a la banda”, obcecarse, poniendo por delante de todo la opinión personal, estando convencido de ser el poseedor de una verdad única.

Generalmente el intolerante extremo es un fanático y se puede ser fanático político, religioso, musical o más (no confundamos, por favor, “fan” que viene del inglés y se traduce y usa como seguidor). El fanático no admite discusiones sobre lo que piensa o dice creer. Hará todo lo que esté a su alcance para que aquello se universalice.

El intolerante es un verdadero peligro. Las sociedades en el mundo, no van hacia adelante cuando la intolerancia se entromete. Es lo que la oscuridad a la luz. Y en la oscuridad habita el peligro.

 

 

¿EL SUPER AGENTE 86?


SUPER AGENTE 86

Todo lo que está pasando, con dimes, diretes, comisiones investigadoras, declaraciones a los medios, especulaciones, negativas, afirmaciones, videos, audios y toda la parafernalia imaginable, no permiten pesar, porque cada facción jala para su lado y quien mete más bulla quiere ser ganador. O tal vez lo desea el que piensa que tiene la sartén por el mango. Como es ya costumbre, asistimos a un “cruce de espadas” donde las chambonadas, una tras otra, saltan a la vista.

Tal parece que esto lo organizara el antiguo “espía” de la TV, Maxwell Smart, tan popular en los años 60.

No creo que la democracia se merezca esto ni las otras cosas que pasan. En realidad no “pasan” y se quedan atracadas en la garganta ciudadana. ¿Por qué tenemos que actuar como republiqueta y portarnos como las patotas del fútbol, mostrando a los demás lo peor que tenemos?

Los mordiscos y patadas voladoras, llenan los medios, rivalizando con la crónica roja. Por lo pronto, lo que sí podríamos tomar como ejemplo del Super Agente 86, es el famoso “Cono del Silencio”. Por lo menos habría menos bulla.

 

ACOMODOS


ACOMODO

Acomodarse es algo que parece ser una práctica común en el ser humano. Ponemos cojines para estar más cómodos, nos aflojamos la corbata y las mujeres usan zapatos chatos.

Tratamos de ponernos en la mejor situación: ser el espermatozoide que al final fecundará al óvulo.

Esta es una etapa especial de acomodos en nuestro país. Se hace lo indecible para que el “populorum” recuerde cosas buenas; no importa si en al acomodarse uno “saca manteca” a los de los costados porque es en beneficio propio. De pronto todo el mundo es bueno, está bien peinadito y sonríe por si es que toman fotos.

Detrás quedan promesas incumplidas, ofertas olvidadas, restos innumerables de “buenas intenciones” que sirven de relleno sanitario porque el pasado apesta.

Estamos en la estación llamada borrón y cuenta nueva, en la que nada importa salvo el paquete nuevecito y brillante, lleno de ofrecimientos engañosos, de promesas que no se cumplirán  y esperanzas que van a naufragar en el mar proceloso de los días y de la realidad.

Es hora del olvido, de cambiarse la ropa que se usó y de vestir muy fresco para procurar movimientos armoniosos y fluidos. Época de perfumes, de  saludo y lisonjas que busca asegurar todo lo que vendrá será pródigo en beneficios propios.

Es tiempo de acomodos y si recién llegaste… ¡al fondo hay sitio!

LOS LEONES IMPOLUTOS


LEONES

Los leones están libres de polvo y paja. Una porque “no ha lugar” a la acusación y el otro por prescripción de sus temas.

No importan los ríos de tinta que hayan corrido por sus causas, por las contradicciones, por las idas y vueltas. No son culpables de nada, porque el tiempo pasó en un caso y no se halló falta alguna en el otro.

Ambos se acogen a un manto que aunque esté remendado  y con algún agujero indiscreto, les asegura reparar una respetabilidad que fue puesta en duda por la gente.

De nuevo y acomodarse” para bailar el vals; para seguir bailando en esta fiesta que no se acaba nunca y que ni las quejas de los vecinos, ni la presencia del serenazgo han podido acallar.

Los leones de fiesta, porque “al mejor cazador se le va la paloma” y algunos cazadores se disparan al pie.

LA RISA, REMEDIO INFALIBLE.


RISA

Este título es propiedad de la revista “Selecciones”, pero lo uso aquí, aún sin permiso de la publicación (de la que guardo un ejemplar de 1943)  que siempre me pareció interesante y enriquecedora.

Realmente, la risa, que es una característica del ser humano, es mucho más que emitir carcajadas o hacer muecas… La risa es esa manifestación de inteligencia, de alegría, de “buen humor”, que aflora inconscientemente y cumple el papel de bálsamo reparador, de vivificante tónico para el espíritu, aunque físicamente también sea beneficiosa, porque se ponen en juego 15 músculos faciales, además de los del pecho y el abdomen. El metabolismo se activa, se liberan hormonas… ¡Se ríe feliz de la vida!

Algo que se debe aprender, aunque no sea fácil, es a reírse de uno mismo. Esto supone no tomarse demasiado en serio (lo que muchas personas hacen, porque se sienten importantes). No se trata, por cierto, de la risa boba de un tonto, sino aquella que indica inteligencia; esa que nos diferencia de los animales.

La risa supone buen humor y este es un estado de ánimo que nos permite enfrentar a la vida y lo que venga, con ventaja. “Mantener el humor”, “reírse de uno mismo”: se dice fácilmente pero tenemos que conseguir que así sea e iremos viendo como nuestra vida mejora.

Dicen que quien ríe, vive más. Un anciano alegre y que ríe, es por regla general más simpático que un viejo cascarrabias. ¿Es la risa el secreto de la longevidad?

 

INSEGURIDAD INCLUSIVA


INSEGURIDAD

La inseguridad incluye a todos: al ministro de Interior le tiraron botellas y sillas en San Cosme.

El ministro recorría los vericuetos de una de las zonas “bravas” de Lima seguido por reporteros, custodiado por policías y seguido también por curiosos. De un bar, un grupo de borrachos le tiró botellas de cerveza, sillas;  gritó improperio y medio y armó una trifulca en la que participaron las mujeres presentes. Hirieron de un botellazo a un periodista y la policía actuó deteniendo a todos los asistentes al bar, que al parecer era una guarida de “gente de mal vivir”, un eufemismo que decora o enmascara a vulgares delincuentes.

O la borrachera los volvió estúpidamente audaces o estamos ante la famosa inclusividad en su versión “nadie se salva”, aplicada a la inseguridad.

Me parece que es una combinación de ambas cosas. El desmadre que se trata de controlar a nivel nacional no reconoce nada y una de las pruebas es esta.

La filosofía del “a mí que me importa” se ha extendido y si los sicarios asesinan a plena luz del día, si muchos alcaldes cuya comuna se cae a pedazos por incuria culpable han buscado (y obtenido) la reelección; si el funcionario coimea, si el trasportista público acumula papeletas como si fueran condecoraciones; si el esposo borracho o “fuera de sí” asesina sin remordimiento alguno a su pareja, es que hemos entendido mal el asunto de inclusión: “Todos lo hacen, yo también, me incluyo”. Creemos que nada va a pasar, que todo sigue tan normal y que actuar con un mínimo de decencia es para los imbéciles, los “que no la ven”, los “quedados”.

Esta es una epidemia que mata al Perú. Contagiosa, tremenda. Una epidemia contra la que tenemos que luchar sin descanso, atacándola allí donde aparezca: de otro modo vamos a desaparecer como país y en las historias que cuenten de nosotros, el último de los incas se llamará Ollanta.