“YO MAYORMENTE DESCONOZCO…” (Tirar la piedra y esconder la mano).


VENTANA ROTA

Cuando preguntan a alguien sospechoso o acusado de integrar redes mafiosas, facilitar delitos, traficar estupefacientes, mantener vínculos criminales, asesinar a alguien o robar en un banco, asaltar a un cambista o en una pollería, declara no saber absolutamente nada, ser incriminado por unos enemigos, haber sido encontrado “pasando por ahí”, no ser el responsable y jurar por diosito “nada que ver con eso”.

Así estamos y nadie sabe cómo es que suceden las cosas.

La facilidad con que se niega lo evidente, da cuenta que la impunidad existe y si los “chapan y condenan”, piñas: no movieron enchufes, no “rompieron las manos” pertinentes, no contaron con padrinos poderosos ni con jueces comprados.

Esto de no saber, no conocer, sucede en todos los niveles y lo dicen entre otros, el minero informal, el congresista, el policía agarrado “in fraganti”, el dirigente de construcción civil, el que revienta lunas con bujía y el guachimán que no te deja entrar.

Es una “negación salvadora” que se ha hecho costumbre y funciona como acto reflejo o respuesta inmediata: “A mí no me involucren;  yo no tengo que ver. Sobre eso, mayormente desconozco”… ¡Viva el Perú, señores, viva!

 

AMPAY ME SALVO Y SALVO A TODOS MIS COMPAÑEROS


AMPAY ME SALVO

Jugábamos cuando niños y era todo más fácil. Era un tema de solidaridad; de pronto una solidaridad interesada, porque lo que importaba era ganar. Sin embargo, jugando, practicábamos inconscientemente eso que ahora falta.

Falta cuando no se cede el asiento en un micro a alguien que a simple vista lo necesita. Falta cuando se toca la bocina en la esquina de un hospital, porque se nos hizo tarde, queremos llegar y los carros “no avanzan”. Falta la solidaridad en este “país de emprendedores” donde cada uno solo se mira a sí y no le importa el o lo que pasa.

La solidaridad que es el nombre declarativo de un partido político, no parece estar muy presente en el Perú. Nos “solidarizamos” por Facebook e “in péctore”, “nos solidarizamos” para encubrir a otros y a nosotros mismos,  pero  a la hora de los loros, cada uno toma su camino y ni mira a los lados.

Es que cada uno tiene su propia preocupación” es el argumento y eso nos hace, no un país, sino 30´000,000 de islas que flotan en la niebla.

 

 

 

 

GUERRAS PARTICULARES


EL COMERCIO

Una señora y un señor se dicen cosas. Resulta que la señora es la esposa de un Presidente y el señor fue antes Presidente.

Las frases cruzan el espacio queriendo ser cuchillos y herir al otro; si es posible, de muerte. Debajo, la población mira esos arrebatos, calculados o no y decide que una vez más la cosa no es con ella.

Mientras tanto las frases-cuchillada vuelan y detrás del señor y la señora hay dos bandos, que en fila, disciplinadamente, vitorean y alientan. El grueso de la gente, la población, no se inmuta ni un poco, preocupada por hoy día y tal vez por mañana.

Con rases grandilocuentes, mezquindades, insultos, ironías y diatribas creen que llaman la atención y tratan de erigirse en centro, sin darse cuenta que, mediáticamente, compiten con Florcita y “Esto es guerra” con mucha menos suerte.

El señor y la señora pasarán y en algunos años serán un accidente más de esta fracturada realidad. El Perú es un país que vive sin mirarlos, aunque los sufre como si fueran sarampión o tos incómoda. Entre tanto, ellos se desgañitan en su rutina de llamar la atención; como si los que escuchan tuvieran mucho tiempo, nada que hacer y no los hubiesen llamado a almorzar hace bastante rato.

 

FOTOS: “El Comercio”

 

POLVO PLATEADO


 

P1

De pronto Pierce salta y ataca, amagando a una polilla que se va fácilmente volando a refugiarse, lo más alto que puede, en la pared. Frustrada su intentona, se echa cuan larga es Pierce,  montando guardia por si desavisada la polilla, vuela de nuevo, baja y se convierte en presa.

Cierra los ojos y finge dormitar, aprovechando un rayito de sol. Ese sol otoñal que no calienta mucho, pero es mejor que nada.

Tan solo las orejas se orientan captando los ruidos amortiguados de la calle: sonidos familiares, nada inquietante que merezca salir de la comodidad de “su” rayo de sol. Tal vez ya se olvidó de la polilla y sueña con veranos; quizá se vea en el jardín, cazando mariposas y mirando como los colibríes vuelan cual helicópteros sobre las flores para escapar veloces y desaparecer.

Tal vez no sueña ni imagina nada y se hace la dormida esperando el momento de saltar.

De pronto la polilla deja su sitio en la pared y evoluciona hasta llegar al suelo: el salto se repite y entre las patas delanteras de Pierce hay un polvo plateado.

Foto: “Pierce” por Malú Carrillo.

¡Hasta la próxima polilla, porque no hay colibríes en la sala!

TRIQUIÑUELAS


EP656_Infernape_usando_Envite_Igneo_bajo_la_tierra

Es lo que son y gracias a su empleo, lo negro se hace blanco, lo fétido oloroso y lo que debería andar derecho, viene chueco.

Nos hemos acostumbrado a ver que las “legalidades”, llamadas por su nombre: leguleyadas, triunfan.

Por eso no es raro ver a prohombres (que en realidad son “protohombres”) que en lugar de historia exhiben prontuario y que desfachatadamente se muestran sin importarles nada.

Así, a la vuelta de la esquina, se tuercen voluntades y se alteran los hechos. Todo es “legal” y todo tiene el tufo que dejan los tahúres a su paso. “Hecha la ley, hecha la trampa” dicen y buscan recovecos e interpretaciones que les den “meridianamente” la razón. Invocarán letra chiquita, sostendrán argumentos y si estos fallaran, siempre queda el recurso de sicarios anónimos que solucionan todo a su favor de una “buena” vez.

Mientras tanto ellos circulan, opinan y saludan como si no estuviera sucediendo nada; los acompaña una comparsa que, como en los carnavales, usa máscaras para que el que los vea, no sepa a ciencia cierta quienes son.

Triquiñuelas: astucias que se emplean para algún fin.

CORTINAS DE HUMO


SMOKE´S CURTAIN

Popularmente se habla de “cortinas de humo” cuando hay ciertas acciones que distraen la atención o impiden ver con claridad un tema principal.

En todo el mundo, estas cortinas aparecen cuando a los que tienen o creen tener la sartén por el mango, les conviene. No son privilegio exclusivo del Perú, pero pareciera ser que de un tiempo a esta parte hay un uso intensivo de ellas por estos lares.

El país está rodeado y navega en un mar de neblina, que se ve renovado a cada rato para que no decaiga. Lo curioso es que las fuentes emisoras son distintas, pero todas tienen la complicidad de unos medios que, yo supongo, poco avisados colaboran en el esparcimiento de brulotes e historias que convienen a los que no quieren que se conozca nada que pueda comprometerlos.

Las cortinas de humo aparecen y ni si el viento sopla se disipan, formando esa neblina de la que hablábamos y que sume al país en una realidad ficticia, en una irrealidad, digamos, que ni García Márquez, porque su realidad es mágica.

Este humo-neblina no solo desconcierta, sino que hace que se juegue a la “gallina ciega”, con resultados que nada tienen que ver con el juego ni con la diversión, aunque esta palabra se use a veces significando otra cosa: una “maniobra diversiva” suele ser distractora. Cuestiones de palabras y de interpretaciones, pero en el fondo (y cerca) las cortinas de humo tratan y las más veces logran, distraernos.

¿Cómo reconocerlas?

Es difícil que el pez identifique al agua; el aire no se nota aunque lo respiremos y estas cortinas de humo se han convertido en parte de nuestro acontecer diario. Por lo pronto sabemos que quien respira, probablemente se equivoque y pierda.