ORDEÑANDO


Un divertimento en honor de Ray Bradbury y su cuento “Las doradas manzanas del sol”…

 

 

Leí esto en RPP Noticias  y me puse a escribir…

“Desde el pasado 11 de marzo, se difundió por YouTube un extraño video, en el que podía visualizarse una extraña esfera absorbiendo energía al Sol por medio de unos filamentos.

La esfera fue visible durante casi 80 horas, desde el 9 al 12 de marzo, y cuando desapareció dejó tras de si una serie de llamaradas solares que no se calmaron hasta casi seis horas después.

El video había sido obtenido por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA, uno de los satélites con los que los científicos estudian el comportamiento del astro.

Aunque fue compartida hace poco en las redes sociales, el dispositivo ya tiene más de 1 millón de visitas.”

 

 

 

ORDEÑANDO

 

 

 

La nave era circular e inmensa.

Se movía girando lentamente por el espacio negro, donde trozos de piedra daban vueltas cumpliendo sus órbitas eternas. Más allá del más allá, donde solo la fantasía alcanzaba a llegar y a eones de distancia estaba el campo frío de donde habían salido en busca de ese poco de líquido que permitiría existir hasta que otra nave circular cruzara la eternidad para recoger otra dotación del maravilloso elemento.

Todo dentro de la nave estaba hecho a una escala inmensa si se comparaba con los seres que como partículas flotaban dentro de ella y se movían en direcciones determinadas a impulsos de haces de electrones.

Eran muchos y constituían lo que podríamos llamar una tripulación, con misiones aparentemente específicas. A ratos se unían varios y formaban hileras o pequeños conglomerados. Se reunían y luego volvían a flotar con instrucciones compartidas y correcciones a sus programaciones originales.

Mientras tanto los giros iban acercando poco a poco al objetivo; fuera la temperatura subía conforme llegaban a la fuente inmensa de líquido que borboteaba y saltaba sin producir sonido alguno.

Pronto las extensiones saldrían de sus cápsulas y se prepararían para absorber algo de ese líquido hirviente y transportarlo a los compartimentos interiores donde almacenarían la vida que estaba allí desde siempre y que habían descubierto. Vida que rebullía líquida despidiendo calores innombrables.

Poco a poco la nave se deslizó delante del inmenso globo brillante, deteniendo sus giros;  las compuertas que daban salida a las conexiones succionadoras se abrieron y desde la oscuridad emergieron como cilios inmensos, cientos de apéndices mecánicos que succionarían la reluciente sustancia, llevándola a un inmenso tanque que estaba en el corazón de la nave. Pasaría tiempo, para llenarlo y mientras tanto el vehículo estaba detenido, pareciendo flotar. A veces llamaradas como géiseres brotaban del globo candente, siempre en silencio, pero haciendo aún más brillante todo.

Dentro, ajenas a lo que no fuera dedicarse a extrañas actividades. Juntarse y separarse, los seres, como partículas, seguían flotando y moviéndose al impulso de haces que resultaban invisibles.

Nada, salvo el brillo cegador del contenedor de líquido y sus esporádicas erupciones rompía una monotonía que se había alterado con la llegada de la nave extractora. Era como si se estuviera ordeñando un gigantesco cuerpo, extrayendo vida líquida de él. Finalmente la operación terminó, las mangueras dejaron de succionar y poco a poco  fueron retrayéndose en sus habitáculos. Las compuertas se cerraron y el inmenso disco comenzó a rotar para iniciar un viaje de regreso que implicaría una sola parada de la cual saldría acelerando para girar sobre sí misma y cambiar de dimensión. La tarea había sido cumplida y podían atravesar las barreras velozmente para volver a su punto de partida y hacer su entrega de vida hirviente, que serviría para que el mundo siguiera funcionando. Allí, lejos de todo lo conocido se estaba preparando otra nave circular. Rotaría cruzando dimensiones hasta llegar al encuentro de la fuente de vida. Haría la misma operación y volvería. Así, las naves ordeñarían al sol hasta que se agotase. Entonces seguirían hasta otra constelación, encontrarían un sol y tendrían asegurada la vida un poco más.

“PUCHITO”


Ayer debía haber escrito esto, pero “descansé” porque el 8 de diciembre es feriado. Sin embargo la fecha de ayer la tengo marcada como el día en que falleció una persona a quien conocí, traté y tuvo gran influencia en mi vida. Se trata de “Puchito” o “Media Pilsen”, Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio S.J., arzobispo de Arequipa, rector del colegio de la Inmaculada cuando yo era alumno, amigo y consejero, no sólo con palabras, sino con el ejemplo de su vida.

De pequeña estatura y arequipeño hasta la médula, tenía esa bonhomía que solo exhiben los que sin tener nada que ocultar, caminan por la vida haciendo todo lo que pueden para que esta sea mejor. Sí, Fernando fumaba y gustaba de tomar sus tragos. Y siempre recuerdo la anécdota que contaba mi padre del Papa León XIII, creo, que fumaba, e invitó a un cardenal un cigarrillo y este le respondió, negándose: “No, Santidad, yo no tengo ese vicio…” La respuesta del Papa fue: “Si fuera vicio, lo tendrías” Yo también fumaba y me tomaba mis tragos. No lo hago ahora porque lo primero sé que produce cáncer y me parece tonto hacer lo que no es correcto y ponerme en peligro y lo segundo, porque a raíz de los infartos cerebrales prefiero abstenerme, no vaya a ser que mi organismo se resienta con un poco de alcohol. Pero parte de mi recuerdo era el de un cura peruano, que fumaba discretamente y que cuando nos encargaba contar el dinero recaudado por el colegio durante la colecta para las Misiones, nos dejaba con las “alcancías” llenas de monedas y alguna botella de vino, en su oficina, en el colegio.

Guardo recuerdo de largas conversaciones con él, durante, lo que ahora sé, fue mi período formativo. Siempre tenía tiempo para nosotros, a pesar de lo que, supongo,  eran sus recargadas labores. Le gustaba mucho compartir con los alumnos historias y recuerdos. Mis antecedentes “arequipeños” pues mi madre era parte de una familia conocida, de “un apellido arequipeño” como se dice aún, eran un plus en la amistad, hasta que algunos compañeros directamente arequipeños, compartieron la “ventaja”, teniendo en cuenta que además venían  del colegio “San José” de esa ciudad. Pero Fernando siempre tuvo su puerta abierta para los que necesitábamos algo, desde una palabra, hasta una ayuda.

La vida lo llevó por un camino que resultaba expectante y llegó a ser Arzobispo Emérito de Arequipa. Lo visité alguna vez y conversamos sobre la posibilidad de interconectar más a la Iglesia con sus fieles, llevando a cada parroquia alejada un televisor, un VHS, un grupo electrógeno si lo necesitaban y proveer de videos interesantes y un “noticiero” con actualidades.  La televisión Así tratada podía convertirse en un medio muy poderoso. No existía por supuesto, Internet. Conversamos muy largamente, lo planeamos y quedó en nada. No le dio tiempo la vida.

Podría escribir mucho más, pero solo quiero recordar a un hombre que puede ser muy discutido, traído y llevado, pero que me enseñó una cosa fundamental. Una vez no dijo a un grupo. “No importa lo que hagan en la vida: ¡háganlo bien!” Y esa sencilla frase fue un norte para nosotros, sin importar los caminos y los encargos. Caminar derechos y cumplir con lo propuesto y esperado. Gracias Fernando, sé que fuiste amigo nuestro y nosotros tuyos.

HOYOS EN MERCURIO


Se descubrieron hoyos extraños en Mercurio

Octubre 31, 2011: La sonda espacial MESSENGER (MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry and Ranging, en idioma inglés, o Superficie, Ambiente Espacial, Geoquímica y Cálculo de la Distancia de Mercurio, en idioma español), de la NASA, ha descubierto hoyos extraños en la superficie de Mercurio. Imágenes tomadas desde la órbita de MESSENGER revelan miles de depresiones peculiares ubicadas a una variedad de longitudes y latitudes, y cuyo tamaño varía desde los 18 metros (60 pies) a más de un kilómetro y medio (una milla, aproximadamente) de diámetro y de 18 a 37 metros (de 60 a 120 pies) de profundidad. Nadie sabe cómo llegaron allí.

Hoy recibí esta noticia en mi correo. Mucho más extensa y con fotografías, lo que la hace más llamativa aún. Simplemente pensar en la inmensidad del espacio y lo lejos que puede quedar Mercurio, bastan para llamar al asombro y que un cierto escalofrío recorra la columna vertebral.

De pronto se da uno cuenta que la vulgarización de los viajes interplanetarios y las series como “Star Trek” y “Star Wars”, nos dicen muchas cosas que si nos ponemos a pensar son totalmente humanas. Aunque los caracteres sean los de “Mr. Spock” o “R2D2” (el popular “Arturito” castellanizado), son básicamente ideados apoyándose en la psicología de la especie humana. Difícilmente podremos imaginar nada que no tenga que ver con ella cuando tratamos de describir sujetos, por más que estos sean de otra galaxia o estén construidos como robots.

El genial Ray Bradbury traslada a Marte al hombre y todo lo que viene con él. Los mismos marcianos, invisibles, cuando se materializan, para que podamos entenderlos, toman sucesivamente formas humanas (“El Marciano”). Se nos ponen al alcance.

Y he aquí que tenemos noticia de “hoyos” en la superficie de Mercurio. Miles de depresiones en diferentes lugares con tamaños variables. Claro, en las fotografías del Messenger tomadas desde lo alto, vemos una sucesión de curiosos “trazados” que al ampliarse demuestran ser unos huecos.

¿Naturales o hechos por alguien? De momento la pregunta tiene varias respuestas y casi ninguna que sea definitiva. Pronto, de seguro, nos estarán hablando de “civilizaciones extraterrestres” y la posibilidad de que alguien “vivo” hiciera los agujeros. También se dirá que son depresiones naturales, producidas por fuerzas variadas y reacciones normales. Todo desde el punto de vista humano, siguiendo una lógica tradicional y reacciones “normales”. También pensábamos que no podía haber vida en atmósferas sin oxígeno o inmensamente calientes o venenosas. Ahora sabemos que no es así y los ejemplos están aquí, en la Tierra, no a años luz de ella.

Intuimos lo que hay más allá. Recibimos fotografías, enviamos sondas y exploramos.

Es lo que vemos o colegimos. ¿Y si las cosas no fueran así? ¿Y si alguien estuviera jugando de manera que no nos enteráramos porque no podemos comprender con nuestras mentes humanas, bastante habituadas a pensar con medidas humanas?

A veces uno duda de lo que ve. Muchas veces solo duda. La gran pregunta es: “¿Cómo será, pues?

ARCO IRIS


 

Ayer hubo un atardecer insólito en Lima: pudimos ver un arco iris en el cielo.

Luego de muchos años, me llamaron, salí al balcón y lo vi: magnífico y etéreo. Estaba allí, tendiendo su puente de colores en el cielo de un lado a otro. Creo que había gente en la calle que miraba al cielo, en algunos casos, estoy seguro, para ver por primera vez un fenómeno similar. Un portento en el cielo limeño, desacostumbrado a estas cosas. El arco iris, común en lugares donde la lluvia no asombra, es extraño a nuestra ciudad, donde las nubes grises de vez en cuando nos regatean el agua y sin embargo vivimos con un porcentaje de humedad, que por las cifras parece que tuviéramos agallas como los peces, en lugar de pulmones.

El arco iris me trajo a la memoria la olla llena de monedas de oro, que dicen, está al final. Me trajo de regreso los cuentos infantiles donde los enanos eran protagonistas en un mundo mágico y ajeno, indudablemente europeo y trasplantado a esta tierra americana. Recodé también otros arco iris vistos en cielos diferentes, casi siempre después de una lluvia. Y claro, me vino a la memoria la conseja que el arco iris algo debía traer. Sucedería algo y estoy seguro haber bromeado ayer sobre un fenómeno como el temblor de tierra como consecuencia. Sin razón alguna los relacioné, hice alguna broma para nada celebrada al respecto y punto. Hoy en la mañana, cuando empezaba a escribir esto un pequeño sacudón me hizo levantar lo más rápidamente que pude y preguntarle a mi hija menor si ella y mi nieto estaban bien. Alicia, mi esposa, no se dio cuenta del pequeño temblor. Alicia María y la demás familia cercana tampoco parecieron notarlo y si lo hicieron, no le dieron importancia.

Creo que lo uno no tiene que ver con lo otro. Pero curiosamente se han dado dos fenómenos concatenados.

Ahora hay un sol que demuestra que el verano llegó para estar aquí un buen rato y en Facebook leía que una ex alumna mía y en un tiempo compañera de trabajo, lo señala, pidiendo un “piscinazo”.

Pero nos estamos alejando del tema. Hoy “El Comercio” publica fotos y habla del asunto, desmitificándolo con observaciones científicas que lo explican. Bueno. Pero el arco iris estuvo allí, alegrándonos con sus colores, trayendo a la memoria cuentos y a la mente temores que fueron acallados entre risas. Hoy hubo un pequeño temblor. ¿Coincidencia?