CON “M” DE MUERTOS VIVIENTES


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Basta ver las listas de los candidatos al Congreso para saber que los muertos vivientes, los zombis famosos se sacuden la tierra que los cubría y acomodan sus andrajos que malcubren la gusanera y la podre para iniciar su marcha. ¿La meta? Un sitiecito en lo que fue el congrezoo, desde donde poder vomitar sin que les hagan nada, porque la curul, el sitiecito, les asegura inmunidad/ impunidad: pueden cagarla donde quieran y mearse sobre cualquier principio.

 

La pandilla de cadáveres destartalados repite como mantra sus consignas y confía en que hay un 15% de la ciudadanía que sufre de adicción a la mugre, a los hedores de la descomposición y el desagüe y que peor es nada, que hay que cultivarlos con bocanadas de aliento fétido y tápers proselitistas llenos de excremento.

 

No importa que un 85% de intonsos celebraran el cierre del viejo congrezoo porque la memoria es frágil y cuando vean las caras pustulosas, ajadas y amarillentas pero conocidas, habrá mucho que se echen en sus brazos, aunque les pedirán cuidado porque algún entusiasmo regurgitado se los puede arrancar.

 

Los muertos vivientes confían en la desmemoria y el olvido de la gente y están muy seguros que sus olores ni se van a notar en medio del aroma a gasolina y basura que reina en las calles.

 

Es que parece que en el Perú no aprendemos y buscamos el hueco para meter la pata repetidas veces. “Nacidos para sufrir” no es el título de una vieja película india de Bollywood, sino lo que podría ser el lema masoquista de un país en el que los enterrados regresan de sus tumbas para seguir haciendo de las suyas, porque como decía Humberto Martínez Morosini, “Aquí no pasa nada”.

 

¿No será que se están preparando para una superproducción de Chollywood que se va a filmar en el Presbítero Maestro?

 

Imagen http://www.rtve.es

VOLVER A EMPEZAR


VOLVER A EMPEZAR

Esta frase es muy usada, bastante socorrida como título de un artículo y alguna vez seguramente yo mismo la he utilizado como encabezamiento, pero ha pasado un día de las elecciones municipales (pido disculpas por el matiz localista de este texto a los que leen y no están en el Perú) y francamente con el nuevo alcalde que estrena Lima y que en la capital es su “primera vez” aunque tenga una larga historia municipal, trabajando, siendo tres veces regidor y en dos oportunidades alcalde Miraflores, el que ahora es un distrito modelo de nuestra ciudad, me siento (como quizá les suceda a muchos limeños) como volviendo a empezar; no de cero, pero sí con nuevos bríos y ese aire fresco que nos dice que la decencia volvió a la tres veces coronada villa.

 

Ganador por “atropellada”, hasta hace unas semanas tenía un magro 1% en el caótico concierto de 21 candidatos; fuera de Miraflores no era conocido y fue a raíz del debate oficial con algunos contendores que dio a conocer sus propuestas y plan de trabajo, que fueron los únicos verdaderamente sólidos, comparados con las generalidades o las inconsistencias que ofrecían los otros y le permitieron junto con su talante sereno, reflexivo y seguro, escalar posiciones ganando –calculan- 150,000 votos diarios más hasta llegar, según el conteo oficial, a un 36.30 de las preferencias electorales.

 

Es verdad que le espera una inmensa tarea para empezar a devolver a Lima su capacidad de ser una ciudad vivible, donde las cosas funcionen, donde colabore efectivamente con la seguridad ciudadana y con el ordenamiento de un tráfico vehicular que es uno de los peores del planeta; titánico el trabajo que requerirá del concurso activo de todos, como lo ha solicitado en su primera alocución pública al ser reconocido como ganador por todos sus contendores salvo por uno (que habla de “fraude” en la derrota).

 

No se ve al ganador triunfalista ni soberbio sino al hombre que tiene los dos pies puestos sobre la tierra, al hombre de familia, al que sabe que hay que luchar para conseguir algo y tiene el empuje para hacerlo; ha empezado a soplar buen viento para que nuestra barca ciudadana se mueva y avance pero no hay que confiar solamente en la vela y el impulso de Eolo, sino que hay que remar, acompasadamente, al unísono, todos juntos para que sea una buena travesía; francamente, Lima se lo merece.

 

Imagen: peru21.pe

LA ELECCIÓN


LA ELECCIÓN

No sé si aprendimos la lección y este domingo aplicaremos lo aprendido en la elección que hagamos.

 

Solamente en Lima, escoger entre una constelación de candidatos (constelación no por brillante sino por el número) ya es tarea ardua, ímproba casi, sobre todo porque entre la apatía del público elector, la “información” que han dado los candidatos más preocupados por pelearse entre ellos, echarle la culpa a otros de los males de la ciudad, decir tonterías y prometer imposibles risibles, las propuestas serias (que las hay, poquísimas, pero las hay) quedan como florecitas en el desierto del Sahara.

 

Me da vergüenza lo que veo y escucho como supongo que a una gran mayoría de habitantes de Lima y extiendo este sentimiento a todos los peruanos que asistimos a este desmoronamiento del edificio republicano de nuestro país que parece caer sobre sus cimientos como se ve en las películas cuando se destruye una construcción con cargas explosivas, ubicadas en sitios estratégicos y activadas a la vez: es decir una implosión (provocada, por supuesto); me da vergüenza, repito, el que  no se sepa o no se diga por quién se va a votar porque significa ignorancia, miedo a reconocerlo o simplemente aburrimiento desganado.

 

La sensación no es agradable y la visión de esta escena (la d la implosión bárbara, de pesadilla) tampoco, pero seguimos diciendo, mientras el cuerpo aguante, que “es lo que hay” y parece que no hacemos nada, de verdad, por cambiar las cosas.

 

Ojalá estas elecciones inicien una ruta de necesarios cambios, pero me confieso pesimista…

 

 

Imagen: gloseteye.wordpress.com

LA OLLA DE ORO


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 Un hombre, caminando por el campo, vio en el cielo un arcoíris. Maravillado por los colores, decidió ver donde terminaba. Era muy firme en sus decisiones: caminó y caminó hasta que llegó a un barranco donde los colores se hundían. Bajó trabajosamente y al fondo un brillo extraño llamó su atención. Llegó hasta el resplandor y vio que el arcoíris  acababa metiéndose en una olla grande repleta de monedas de oro. Como no sabía leer no conocía el cuento y maravillado por el hallazgo, se llenó los bolsillos, vació las monedas que aún quedaban y regresó llevándose la olla del arcoíris, vacía.

Una vez en su casa la colocó en una mesa y se quedó mirando fijamente: de pronto se volvió a llenar de monedas y así empezó su fortuna. Con el tiempo y la práctica, comprendió que las monedas mágicas lo compraban todo. Compró, cautamente primero y después a manos llenas; fue alcalde, parlamentario, gobernador y quiso ser mucho más. La olla que siempre se llenaba de monedas que lo compraban todo, desde terrenos hasta conciencias, lo aseguraba. Pensó usar la olla como símbolo en su campaña política, pero se enteró que ya se le habían adelantado…

Esta es la leyenda de un candidato a la presidencia que cree que los electores se tragarán el cuento.

 

 

EL AGUA Y EL ACEITE


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 No es normal que ambos líquidos se unan. Sin embargo un milagro de la física parece estarse operando ante nuestros ojos.

La unión de antagonistas la vemos cada día en la política criolla y el fin parece ser la supervivencia. No importa lo pasado, las ideas contrarias, los principios deshechos o lo que caiga, con tal de mantener una vigencia que se hace sospechosa.

Parece que debemos esperar más de lo mismo, cuando se ve a Marisol Espinoza ir con el candidato Acuña. Sus razones tendrá, pero quien guardó la cordura y el perfil bajo, resistiendo al maltrato oficial, si de pronto decide seguir a una persona que tiene serios cuestionamientos.

Así como se “blanquean” capitales o “legaliza” dinero mal habido, me presumo que estamos ante un caso de “blanqueo electoral” del candidato Acuña. Hay, es cierto, otros más pero esta última acción es evidente.

Algunos tratan de aparentar lo que no son y para eso buscan el reflejo de otros que ceden al embrujo del espejo porque creen que allí leen su futuro; y no se percatan que el espejo devuelve las imágenes al revés.

 

Foto: “LA REPÚBLICA”

 

PRISCILA Y JHON


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En las noticias de RPP, me entero que ellos quieren ponerse en contacto con el candidato Acuña, para que sea padrino de su hija Kayri Belén, nacida a la medianoche del 25. Desean ser sus compadres.

El Perú parece estar lleno de Priscilas y Jhons, que creen que el señor “plata como cancha” va a repartirla si llega a presidente y les tocará alguito. El país está poblado de personas que quieren creer en algo o en alguien y son presa fácil de encantadores de serpientes que ofrecen el oro y moro para después continuar haciendo lo que quieren y desgraciadamente saben.

El Lado Oscuro de la Fuerza se disfraza y sonríe para las cámaras de tele y las fotos que reproduce hasta el infinito. El Lado Oscuro de la Fuerza compra todo lo que puede comprar: conciencias, votos, adhesiones, loas y panegíricos. Hay peruanos que ponen el sol de su esperanza en esta horrible alcancía que engorda a ojos vistas; la alcancía engorda en base a esperanzas que se convertirán en realidades míseras y al dinero oscuro que proviene de sitios innombrables. Mientras tanto la araña va tejiendo su tela para atrapar incautos y alimentarse…

 

 

 

CON “F” DE FREGADOS ¿Y FISCALÍA?


EFE

En el Perú se dice que uno “está fregado” para significar que no tiene salida, que es algo definitivo. Se usa también “fundido”. Se repite la “F” inicial.

Parece que estamos fundidos o fregados como país.

Sigue la escalada de “destapes” a cual peor, que indica que los niveles de corrupción son tan grandes que se dan desde una escala personal hasta la institucional, pasando por distritos, provincias y regiones. Se avizora, con gran dificultad, alguna rara isla medianamente honesta en este mar infecto, monstruosamente denso y que, si alguna playa toca, contamina.

Claro que  todos, mientras no se demuestre su culpabilidad son inocentes, pero si los indicios dicen que el animalito dice “miau”, tiene cuatro patitas y duerme gran parte del día, es porque se trata de un gato.

No parece haber mucha salida porque el mar de corrupción lo inunda todo y quiere ahogar a los que tratan de flotar asidos a un madero. No parece haber mucha salida si es que son delincuentes los carceleros, si los que dan las leyes las infringen y si la autoridad es ejercida para acallar los gritos de protesta. Dicen que así está sucediendo en el mundo, lo que se resume en el refrán “mal de muchos…. Sí, “consuelo de tontos” completa el refrán. Pero tonto me parece muy suave como apelativo, porque el tonto no es que tenga mucha conciencia de serlo ni de repente culpa. Este es el consuelo de los sinvergüenzas, que espero no lo tengan y caigan entre rejas.