LA OLA


LA OLA

Tal vez noten que he cambiado la imagen de fondo de este blog, “manologo”, en la que Pierce, la gata que ya no está, tomaba de un vaso de leche, en la mesa del desayuno; ahora lo que hay es “LA OLA” del pintor japonés Hokusai (Edo, hoy Tokio, 1760 – 1849); es un cambio y todo cambio merece una explicación, si la tiene, y en este caso es así.

 

Me enteré por mi sobrina Teresa, que ha venido de visita a Lima, que ella y sus dos hijas se han hecho en la piel idéntico tatuaje, en homenaje y recuerdo de mi hermana, que fue su madre y abuela, respectivamente: es uno que representa al mar, que Teté amó tanto…; entonces me sentí maravillado y a la vez en “offside”, como se dice en el lenguaje del  fútbol, porque mis recuerdos de Teté son eso, recuerdos, fotografías, escritos, pero nada que diga a los que lo ven que eso que llevo allí es porque pienso siempre en ella…

 

A estas alturas de mi vida no me voy a hacer un tatuaje y nunca pensé en hacérmelo antes, lo confieso, pero en ese offside-maravillado, pensé que este blog debía tener una imagen permanente que me recordara aún más –si esto es posible- a mi hermana Teté; eso no significa, por supuesto, que Pierce desaparezca, porque sigue ocupando un lugar en mi corazón y conservo en este blog su imagen como logotipo, pero esta ola es mi homenaje a esa hermana que ahora tampoco está y me dejó siendo el único Echegaray Gómez de la Torre existente; no es la imagen del mar calmo, con rumor de agua arrastrando las piedras como el domesticado de los Baños de Barranco, sino ese mar más libre, amplio y de aguas movidas que mojaba la playa de La Herradura, donde con Teté íbamos cuando ella llegaba (estando ya casada) de Arequipa, los 26 de diciembre para celebrar en ese mismo día el cumpleaños de Manuel Enrique, nuestro padre;  yo siempre intuí que ese era su regalo mayor y estoy seguro que así era al recordar la sonrisa de mi padre.

 

Ciertamente la ola de Hokusai es agresiva, pero el mar puede serlo y lo hermoso es su constante cambio que va desde esa calma en la que parece una lámina de metal, hasta el torbellino líquido y poderoso que se eleva hacia el cielo en olas increíbles.

 

Queda pues aquí, plasmado, este homenaje a Teté como un tatuaje virtual porque el tatuaje verdadero, para mí, está grabado en la memoria.

 

Imagen: closetart.wordpress.com

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ESCENARIO.


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Donde el mar se funde con el cielo habitan las quimeras, las hadas y los duendes; por allí se pasean los grillos uncidos a carretas doradas, llevando como pasajeros a los sueños.

 

Donde el cielo y el mar se juntan, también navega la esperanza.

NUESTRAS VIDAS SON LOS RÍOS QUE VAN A DAR A LA MAR*


 

RÍO ENTRANDO AL MAR

El río traía lo que iba recogiendo a su paso por un cauce largo y sinuoso; a veces el agua se agitaba, espumeando cuando se encontraba con piedras y otras cambiaba de color, pero siempre seguía hacia el mar donde se fundiría con el agua grande.

 

La vida. El río. El agua grande. La inmensidad de lo infinito.

 

 

*Jorge Manrique.

“SÉ TÚ MISMO”


BUQUE

Recuerdo que mi padre me enseñó “La Canción del Pirata”, que empezaba así:

“No corta el mar, sino vuela

un velero bergantín.

Bajel pirata que llaman,

por su bravura, el Temido,

en todo mar conocido

Del uno al otro confín.”

 

Este poema de Espronceda, se lo sabía de memoria y trataba que yo lo memorizara a mi vez. Su ritmo y sonoridad ayudaron inmensamente y hoy, después de cerca de 60 años. Estoy otra vez escuchando recitar con entusiasmo a Manuel Enrique y trato de recordar todas las estrofas sin conseguirlo. El poema es largo, pero guardo la emoción que me embargaba al escucharlo en la voz de mi padre. Además de algunos restos en la memoria, me quedan esa sensación de libertad, ese olor a mar, a ese amor a lo que es indudablemente símbolo del pirata: su barco.

Me queda grabado lo que mi padre quería transmitirme: “Hagas lo que hagas, sé tú mismo y siéntete orgulloso de ello”.

Ahora que he vuelto sobre el poema, le puedo decir que sí: hice lo que quise y pensé que era lo mejor; no cambié por nada, siendo fiel a mí mismo y me sigo sintiendo orgulloso, doblemente, porque además de poder siempre ser yo, tuve un padre que me supo enseñar a navegar por esta vida y eso me valió para no naufragar.

 

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar”.

 

 

PEQUEÑO DESCANSO


 

Hasta el próximo jueves.

Una semana de descanso para que leer no sea aburrido.

¡Hasta entonces!descanso

LA HAYA


 

 

 

Mapa RPP

Ayer no publiqué en el blog nada porque la atención, por lo menos en el Perú, debe estar centrada en el caso jurídico que el país presentó frente a la Corte de La Haya.

Todos los medios se han explayado contando al detalle los sucesos y lo único que queda es esperar el fallo que deberá darse en base a la justicia. Como decían en Chile: “Nada nuevo”, eso significa que el pensamiento es el mismo y que no habrá ninguna sorpresa. No puede haberla cuando las argumentaciones son transparentes y citan hechos. Las sorpresas son propias del azar y en este asunto, el azar está absolutamente descartado.

Los hechos hablan por sí solos y no vale la pena comentar más sobre ellos. Por lo menos aquí.

LA FUERZA DE LA RAZÓN


No mencionar el inminente fallo del tribunal de La Haya sobre el diferendo Perú-Chile, sería estar fuera de la realidad. Creo que los argumentos de ambos se sopesarán de acuerdo a Ley y las conclusiones serán las que deban ser. Ambos países deben acatar la sentencia y la razón prevalecerá. Esto es muy importante porque demostrará la madurez de las dos naciones que transitan por el siglo XXI en un camino de colaboración.

Estoy seguro que en Santiago y en Lima los temores existen, pero también soy un convencido de que ellos, siendo naturales, son infundados.

En todas partes hay “halcones” pero las palomas de ambos lados cubren el cielo y harán imposible que aves extrañas vuelen.

La Haya tiene la decisión. A Chile y al Perú toca seguir construyendo para levantar  juntos  el edificio del futuro: ése que anhelamos dos pueblos que queremos vivir unidos.