¡SOMOS DE MAMEY!


 

 

En el Perú somos únicos: parece que se hiciera todo al revés, a propósito, bajo la consigna de que “Dios es peruano” y las cosas van a salir bien, porque prendimos una velita y nuestra fe es inquebrantable.

Ahora “La Paradita” (ojo con el diminutivo que esconde un problema superlativo) continúa con el caos que significó su “hermana mayor”, para ver si la autoridad cede.

Los taxistas se empadronan a última hora, aduciendo falta de información, falta de tiempo y esperando que a la autoridad le falten ovarios o huevos, no lo sé y que se relaje la norma.

La PCM amaga una posible mudanza a la Casa del Libro, con el fin de obtener espacio. ¿Y la Cultura qué? ¿Al rincón de los muertos como siempre?

Algún “diario” dijo que a Rosario “le gusta empujar”, para abonar en la teoría del asesinato de su compañero: ¡pura crónica roja! (curiosa coincidencia con el apellido de la víctima).

El país camina cabeza abajo y hay un grupo que no quiere que esto cambie, porque perdería sus beneficios, sus jugosos beneficios que van a parar a cuentas en el extranjero o a respaldar trenes de vida inexplicables. Los demás parecen no darse cuenta y festejan el pan con nada y el pisquito (¡peruanazo!) que reciben a cambio.

Se quiere revocar a toda costa lo que funciona y deshacer lo poco que está bien hecho. No tenemos derecho a quejarnos: dicen que sarna con gusto no pica. Y al que le caiga el guante que se lo chante.

LOS ANTIVALORES ESTÁN RELLENOS DE MUERTE


“La Policía de Zimbabue arrestó a dos personas que trataron de reclamar el cadáver de un hombre que falleció al explotar una de las cápsulas del kilo y medio de heroína que portaba en su estómago, informó hoy la prensa local.

El tanzano Mlawa Jumanne Ndumbogane y Mufungo Ngara, ciudadano de Zimbabue, fueron detenidos el miércoles pasado cuando trataban de llevarse del tanatorio el cuerpo de Ally Omari Mpili, su supuesto cómplice.

Mpili murió en Harare, donde se encontraba en tránsito hacia Sudáfrica procedente de Tanzania, al romperse una de las bolas de heroína que portaba en su estómago, informó hoy el diario gubernamental Herald.

La Policía llevó el cadáver a un tanatorio a la espera de practicarle la autopsia.

“La pareja fue arrestada antes de se llevaran el cadáver, una vez que la Policía tuvo conocimiento de que ambos habían reclamado el cuerpo”, explicó una fuente policial al Herald.

La autopsia encontró más tarde que el fallecido portaba 1,4 kilos de heroína, valorada en unos 112.000 dólares o 87.000 euros.

Un tribunal de Harare denegó este lunes la fianza a los dos detenidos.

“Ambos tenían perfecto conocimiento de las drogas (que portaba Mpili) y no tienen derecho a transportar este tipo de sustancias a Sudáfrica a través de Zimbabue”, afirmó al Herald el fiscal Tungamirai Chakurira.”  Fuente EFE

 

 

El  narco no se detiene ante nada, pues el negocio debe seguir.

La noticia traída por EFE nos demuestra que ni la muerte arredra a quienes están acostumbrados a traficar con ella. Esto me recuerda a otra noticia que leí atónito hace como treinta años, que daba cuenta del descubrimiento que había hecho la policía en un país vecino en el aeropuerto. Encontraron que una de las pasajeras llevaba en brazos un bebé aparentemente dormido. Las peores sospechas se confirmaron al descubrir que en realidad estaba muerto y al examinar el cuerpecito vieron que estaba cosido: dentro lo hallaron lleno de cocaína en polvo.

Definitivamente hay algo que resulta mucho más valioso que la vida para gente de esa ralea y parece ser el dinero.

Machaconamente vuelvo al tema no de la falta de valores ya, sino a su inversión total: lo malo pasa a ser bueno y lo pésimo, mejor.

Si uno recolectara todo lo que se publica sobre el asunto e hiciera un mapa de sucesos, vería que es un tema mundial, que no distingue regiones.

Es preocupante porque deliberadamente se cambia el valor de las cosas por precio: “Tanto cuestas, tanto vales”. Esto que se extiende en la tierra, anida en muchísimos espíritus, dando como resultado un desprecio peligroso por el bien. Creo que es el momento de que empecemos un verdadero rearme moral, que haga surgir de nuevo los valores. Se está haciendo algo pero poco, el término mismo no es nuevo, pero debería cobrar mayores bríos y convertirse en una cruzada mundial. Sin embargo nada se logrará si no se cambia al hombre y su modo equivocado de pensar. Hay, como dijo César Vallejo, muchísimo qué hacer. Si no se empieza hoy, será tarde mañana.

Las noticias conmueven: deben movernos a hacer lo correcto.

PERÚ CON “P” DE PIEDRA


 

Algunos profesores en el Perú vienen acatando una larguísima huelga que ha dejado sin posibilidad de clases a miles de estudiantes colegiales. Los profesores han decidido que la vía de la protesta es el ausentismo. A ello suman marchas, pedradas y todo lo que pueda llamar la atención para lograr aumento de salarios y reconocimiento económico de su labor. Estoy simplificando, pero creo que ni los padres de familia, ni los alumnos tienen porqué pagar el pato.

Mientras en otros países los estudiantes protestan y violentamente por una mejor educación, aquí son los que la deberían impartir quienes dan un ejemplo deplorable con una “educación” actual que merece las comillas porque es un mal remedo de la tarea que un día decidieron llevar a cabo. No es posible que los resultados educativos del Perú sean los que son y que ante preguntas sencillas sobre temas que tendrían que aprender en los colegios, las respuestas de muchos muchachos sean, por decir lo menos, ridículas.

Con un nivel bajísimo quieren los profesores un reconocimiento que es exigido dejando abandonados a quienes tendrían que educar.

El reclamo puede ser válido, pero la forma de chantajear para conseguir lo pedido no me parece adecuada. El chantaje no es el camino y menos de quienes tienen en sus manos la Educación. Todo lo hecho hasta ahora, dista de un modo de tratar el problema. No es con gritos, piedras, manifestaciones, pancartas y paralización de labores como se logra nada. Las vías de diálogo son ignoradas y se prefiere una “lucha clasista” que poco favor le hace a la Educación y a un país que necesita ser inclusivo.

Un gremio que debiera educar primero con el ejemplo, da uno pésimo. ¿Qué pueden aprender de esto los alumnos? ¿A tirar piedras? ¿A reclamar sus notas a gritos? ¿A desconocer que existe una autoridad? ¿Qué pueden pedir estos profesores a sus alumnos?

Los sindicatos no son malos, pero cuando se usan como arma de guerra pierden no solo objetividad, sino que se deslegitiman. El tema de la Educación no puede estar en manos de personas que no la practican. Una cosa es saber y otra “saber”  saber. Qué lejos están estos profesores de los maestros: para ellos el Perú se escribe con “p” de piedra y maestro con una letra que es preferible no mencionar.